sábado, 2 de agosto de 2008
De estoicos y hedonistas
"Para ser feliz hay que ser austero"
JUAN JOSÉ MATEO 02/08/2008
Rafa Nadal ha logrado este año el sueño imposible: doblegar a Roger Federer en Wimbledon. Y, por supuesto, Roland Garros.
Toni Nadal fue un niño internado en un colegio de Palma, donde el director, amigo de sus padres, le decía: "En esta vida hay que aprender a conjugar el verbo aguantarse. Yo me aguanto, tú te aguantas y él...". Aguantó Toni lo suyo, tenis de día y clases de Historia y Derecho de noche, y por ese camino de estudios inacabados terminó siendo la mirada de acero que dirige a Rafael Nadal, su sobrino, tetracampeón de Roland Garros y este año rey de Wimbledon.
Cada torneo es su ocasión para visitar museos. Pero su sobrino se escaquea
"Y eso es lo que no hace la gente hoy en día", dice el técnico. "Aguantarse. Todo son pegas. Sin darle un concepto religioso, la gente es menos sacrificada. Eso es lo que he intentado transmitirle a Rafael. Le digo: 'Aunque a ti te vayan las cosas muy bien, aunque tengas dinero y éxito, tendrás que aguantarte, porque habrá cosas que no podrás controlar. Morirá un familiar. Te dejará la novia. Y te tendrás que aguantar'. Eso se tiene que entrenar, lo mismo que en el tenis el drive. Es fundamental para ser más feliz y mejor persona".
Detrás de Rafa Nadal -que anoche venció al ecuatoriano Nicolás Lapentti en cuartos de final del torneo de Cincinnati- y todos sus silenciosos rituales para controlar los tiempos del partido y elegir los mejores caminos hacia la victoria están Toni Nadal y su visión espartana de la vida. Detrás del técnico, sin embargo, también laten el hombre interesado por la historia de Roma y de la II Guerra Mundial; las reflexiones escandalizadas sobre las figuras de Speer y Von Ribbentrop en la Alemania nazi y el gusto por el arte. Cada torneo, cada viaje guiando la carrera del número dos, es una posibilidad para Uncle Toni, que le dicen los anglosajones. El técnico visita el MOMA en Nueva York, disfruta del Louvre en París, y siempre vuelve a sus queridos pintores impresionistas en el Musée d'Orsay. Allí, mientras se pierde entre lienzos de Cézanne, quizás antes de detenerse ante su admirado Le Bal au Moulin de la Galette de Renoir, Nadal, el tío, sigue macerando su discurso, que es el de la exigencia constante, y que ha transmitido a su sobrino desde los días en los que éste era un niño convencido de que su tío podía hacer llover o convertirle en invisible. Nadal, el zurdo que debió elegir entre la pesca, el fútbol y el tenis, se libró de museos. Del resto, no. El mallorquín nació con el cuerpo de un atleta. Aprendió y sigue aprendiendo los golpes de un maestro. Y ayer, hoy y siempre mantuvo un relativismo vital y una insatisfacción permanente, transformada en deseo de mejora, que es la marca indeleble de una vida pasada en compañía de su entrenador.
"No he sido estricto con él sólo porque crea que eso es lo que da la posibilidad del éxito", argumenta su tío, que tiene tres hijos. "Maradona, Romario, Ronaldinho, distintos tenistas... no tuvieron un comportamiento estricto. No soy tan tonto como para creer que por esta actitud Rafa está arriba, pero me gusta como enfoque vital. Esto es un juego. Creerse alguien por jugar al tenis sería tan estúpido como creerse alguien por jugar bien al escondite".
Nadal, el tenista, rechazó ocupar un hotel de lujo en uno de sus primeros viajes a Australia. Se encontró una carta con todos los fallos cometidos nada más conquistar su primer grande. Y aprendió qué es lo que debe comer un deportista cuando perdió un partido entripado de cruasanes con nocilla. Detrás de cada uno de esos movimientos, formando a la persona y al deportista, siempre estuvieron Toni, sus cómplices gestos, su cariño indisimulado y sus audibles silencios. En su ausencia, los pecados. Nunca rompió el campeón una raqueta de tenis. Y, sin embargo, observa su tío, ya lleva varios mandos de consola destrozados.
"Me gustaba que Rafael fuera austero", explica el técnico. "Pasamos muchas horas juntos y fui un tipo duro con él. No le quedó más remedio que adaptarse a mi forma de ver la vida.Ya desde los tiempos de los filósofos griegos se cuestionaba de dónde venía la felicidad y si se llegaba a ella por el trabajo o el placer. Los estoicos o los hedonistas", observa Toni, siempre amable. "Yo creo que a la felicidad se llega antes por el trabajo y la disciplina. Es lo que quisiera de mis hijos. Es mejor para lo sociedad que no tuvieran apetencia de todo. Abusamos de lo material. Es en lo que intento encauzarles. Eso no significa tener una actitud dictatorial, pero en esta sociedad parece que esté mal vista la disciplina. Y la disciplina, como el respeto, es necesaria".
JUAN JOSÉ MATEO 02/08/2008
Rafa Nadal ha logrado este año el sueño imposible: doblegar a Roger Federer en Wimbledon. Y, por supuesto, Roland Garros.
Toni Nadal fue un niño internado en un colegio de Palma, donde el director, amigo de sus padres, le decía: "En esta vida hay que aprender a conjugar el verbo aguantarse. Yo me aguanto, tú te aguantas y él...". Aguantó Toni lo suyo, tenis de día y clases de Historia y Derecho de noche, y por ese camino de estudios inacabados terminó siendo la mirada de acero que dirige a Rafael Nadal, su sobrino, tetracampeón de Roland Garros y este año rey de Wimbledon.
Cada torneo es su ocasión para visitar museos. Pero su sobrino se escaquea
"Y eso es lo que no hace la gente hoy en día", dice el técnico. "Aguantarse. Todo son pegas. Sin darle un concepto religioso, la gente es menos sacrificada. Eso es lo que he intentado transmitirle a Rafael. Le digo: 'Aunque a ti te vayan las cosas muy bien, aunque tengas dinero y éxito, tendrás que aguantarte, porque habrá cosas que no podrás controlar. Morirá un familiar. Te dejará la novia. Y te tendrás que aguantar'. Eso se tiene que entrenar, lo mismo que en el tenis el drive. Es fundamental para ser más feliz y mejor persona".
Detrás de Rafa Nadal -que anoche venció al ecuatoriano Nicolás Lapentti en cuartos de final del torneo de Cincinnati- y todos sus silenciosos rituales para controlar los tiempos del partido y elegir los mejores caminos hacia la victoria están Toni Nadal y su visión espartana de la vida. Detrás del técnico, sin embargo, también laten el hombre interesado por la historia de Roma y de la II Guerra Mundial; las reflexiones escandalizadas sobre las figuras de Speer y Von Ribbentrop en la Alemania nazi y el gusto por el arte. Cada torneo, cada viaje guiando la carrera del número dos, es una posibilidad para Uncle Toni, que le dicen los anglosajones. El técnico visita el MOMA en Nueva York, disfruta del Louvre en París, y siempre vuelve a sus queridos pintores impresionistas en el Musée d'Orsay. Allí, mientras se pierde entre lienzos de Cézanne, quizás antes de detenerse ante su admirado Le Bal au Moulin de la Galette de Renoir, Nadal, el tío, sigue macerando su discurso, que es el de la exigencia constante, y que ha transmitido a su sobrino desde los días en los que éste era un niño convencido de que su tío podía hacer llover o convertirle en invisible. Nadal, el zurdo que debió elegir entre la pesca, el fútbol y el tenis, se libró de museos. Del resto, no. El mallorquín nació con el cuerpo de un atleta. Aprendió y sigue aprendiendo los golpes de un maestro. Y ayer, hoy y siempre mantuvo un relativismo vital y una insatisfacción permanente, transformada en deseo de mejora, que es la marca indeleble de una vida pasada en compañía de su entrenador.
"No he sido estricto con él sólo porque crea que eso es lo que da la posibilidad del éxito", argumenta su tío, que tiene tres hijos. "Maradona, Romario, Ronaldinho, distintos tenistas... no tuvieron un comportamiento estricto. No soy tan tonto como para creer que por esta actitud Rafa está arriba, pero me gusta como enfoque vital. Esto es un juego. Creerse alguien por jugar al tenis sería tan estúpido como creerse alguien por jugar bien al escondite".
Nadal, el tenista, rechazó ocupar un hotel de lujo en uno de sus primeros viajes a Australia. Se encontró una carta con todos los fallos cometidos nada más conquistar su primer grande. Y aprendió qué es lo que debe comer un deportista cuando perdió un partido entripado de cruasanes con nocilla. Detrás de cada uno de esos movimientos, formando a la persona y al deportista, siempre estuvieron Toni, sus cómplices gestos, su cariño indisimulado y sus audibles silencios. En su ausencia, los pecados. Nunca rompió el campeón una raqueta de tenis. Y, sin embargo, observa su tío, ya lleva varios mandos de consola destrozados.
"Me gustaba que Rafael fuera austero", explica el técnico. "Pasamos muchas horas juntos y fui un tipo duro con él. No le quedó más remedio que adaptarse a mi forma de ver la vida.Ya desde los tiempos de los filósofos griegos se cuestionaba de dónde venía la felicidad y si se llegaba a ella por el trabajo o el placer. Los estoicos o los hedonistas", observa Toni, siempre amable. "Yo creo que a la felicidad se llega antes por el trabajo y la disciplina. Es lo que quisiera de mis hijos. Es mejor para lo sociedad que no tuvieran apetencia de todo. Abusamos de lo material. Es en lo que intento encauzarles. Eso no significa tener una actitud dictatorial, pero en esta sociedad parece que esté mal vista la disciplina. Y la disciplina, como el respeto, es necesaria".
E a violëncia???
Pobreza em queda 1
Nada como tantos anos de crescimento econômico seguidos. A pobreza diminuiu em ritmo mais acelerado entre abril de 2007 e abril deste ano nas seis principais regiões metropolitanas do Brasil. Caiu 13,5%. É a maior queda dos últimos seis anos, segundo um estudo da FGV sobre o surgimento da classe média, coordenado pelo economista Marcelo Neri, que será lançado na terça-feira.
Pobreza em queda 2
Entre 2005 e 2006, a queda havia sido de 12,3%. Mas a de agora, além de maior, é ainda mais relevante, porque parte de uma base de comparação mais alta. "Pobre", pela definição do estudo de Marcelo Neri, é aquele que tem uma renda domiciliar per capita de até 135 reais por mês.
Metrópoles em alta
Entre as seis regiões metropolitanas pesquisadas, quais as que tiveram maior redução da pobreza nos últimos seis anos? Belo Horizonte sai na frente. Caiu 40,8%. Em seguida, vêm o Rio de Janeiro (queda de 30,7%) e Salvador (redução de 29,8%).
Fonte: Coluna Radar,revista VEJA
Nada como tantos anos de crescimento econômico seguidos. A pobreza diminuiu em ritmo mais acelerado entre abril de 2007 e abril deste ano nas seis principais regiões metropolitanas do Brasil. Caiu 13,5%. É a maior queda dos últimos seis anos, segundo um estudo da FGV sobre o surgimento da classe média, coordenado pelo economista Marcelo Neri, que será lançado na terça-feira.
Pobreza em queda 2
Entre 2005 e 2006, a queda havia sido de 12,3%. Mas a de agora, além de maior, é ainda mais relevante, porque parte de uma base de comparação mais alta. "Pobre", pela definição do estudo de Marcelo Neri, é aquele que tem uma renda domiciliar per capita de até 135 reais por mês.
Metrópoles em alta
Entre as seis regiões metropolitanas pesquisadas, quais as que tiveram maior redução da pobreza nos últimos seis anos? Belo Horizonte sai na frente. Caiu 40,8%. Em seguida, vêm o Rio de Janeiro (queda de 30,7%) e Salvador (redução de 29,8%).
Fonte: Coluna Radar,revista VEJA
viernes, 1 de agosto de 2008
Em Guatemala mas de olho em Pequim

Defasagem horária de 07 horas de Lisboa a Guatemala e o resultado tem sido o fato de que voltei a assistir televisao. Isso mesmo:assistir TV no lobby do hotel Biltmore, na sala do café da manha.
Hoje o dia amanhece mais iluminado neste ceu guatemalteco.Assisto a uma matéria a respeito da equipe de volley masculino brasileiro e Giba revela a face mais respeitável do esporte:" acho que fizemos história porque já existe no Brasil uma nova geracao de meninos jogando volley, justo num país onde o futebol é o esporte mais difundido. E temos que levar esta medalha olímpica outra vez, apesar dos adversários muito fortes que enfrentaremos. Eu tenho um duplo compromisso com a medalha.Um deles, inclusive pessoal.Levei uma medalha olimpica para minha filha que acabava de nascer quando da última olimpíada. Estou devendo uma a meu filho , para ser justo dentro de minha própria casa"
Vale,Giba!
jueves, 31 de julio de 2008
CAMINO
'Camino' de amor y muerte
Javier Fesser habla de su película sobre el Opus Dei y sobre Alexia, la niña en proceso de beatificación; el filme concursará en la sección oficial del Festival de San Sebastián
ROCÍO GARCÍA - Madrid - 31/07/2008 -El Pais
A la izquierda de la puerta de la iglesia de San Martín de Tours, en el centro de Madrid, hay un pequeño ataúd dorado con los restos mortales de una niña y la siguiente inscripción: "La Sierva de Dios Alexia González-Barros y González (7-3-1971; 5-12-1985)". A los lados, dos atriles con estampas de la niña con una oración y un relato de su vida. Alexia murió a los 14 años, tras 10 meses de una dolorosa enfermedad que la dejó paralítica y postrada en cama. Era la menor de siete hermanos y recibió una estricta educación religiosa basada en el ideario del Opus Dei. Alexia está en proceso de beatificación.
Ha radiografiado al Opus Dei por dentro: "Si a alguien le duele, no es mi culpa"
Ha sido la vida de esta niña la que ha inspirado la última película de Javier Fesser, Camino, que concursará en la sección oficial en el Festival de Cine de San Sebastián, y a la que también está dedicada. Con Camino, protagonizada por Nerea Camacho, Carmen Elías y Mariano Venancio, Fesser (Madrid, 1964) cambia radicalmente de registro, tras El milagro de P. Tinto y La gran aventura de Mortadelo y Filemón, y entra de bruces en la realidad.
En las oficinas de Pendelton, en las afueras de Madrid, Javier Fesser hablaba ayer por primera vez de Camino. "Es una película de personajes de carne y hueso, de ideologías, de posiciones diferentes ante la vida, de puntos de vista a veces tan enfrentados que, al convivir, destapan sus contradicciones".
Fue por casualidad, hace 12 o 13 años, cuando Fesser leyó un libro, escrito por una monja, sobre la niña Alexia. "Me provocó una curiosidad tal que supe entonces que ahí había una película. Soy una persona con una curiosidad enorme y esta historia me incitó a conocer y tratar de comprender a las personas que no piensan como yo. He hecho una película en la que yo no critico la diferencia, sino a aquellos que se empeñan en que pienses como ellos. No entiendo la evangelización. Estoy totalmente en contra de esa gente que se empeña en que pienses como ellos, a nivel religioso, futbolístico, político, económico. ¿Te imaginas que todos fuéramos del Betis, que todos habláramos catalán o que todos fuéramos del PP? Me gusta la diferencia y la proclamo".
El caso de la niña Alexia ha inspirado el filme, pero el director quiere dejar claro que Camino no es la vida de Alexia -"es una ficción construida de trozos de realidad"-. Fesser realizó a partir de aquella lectura una exhaustiva investigación sobre otros casos de "olor de santidad" y sobre el modo de operar del Opus Dei. Todo ello ha terminado siendo un "apasionante trabajo" de investigación en torno a los sentimientos de las personas, que ha incluido en el guión, escrito por él mismo.
Camino sigue la aventura de la niña Camino, que, a sus 11 años, se enfrenta a dos acontecimientos opuestos y nuevos para ella: enamorarse y morir. La película, una producción de Pendelton y Mediapro, con un presupuesto de cerca de cinco millones de euros, ha sido rodada en Madrid, Guadalajara, Pamplona, una playa de Almería y en unos hospitales en desuso de Ciudad Real. "Es una historia de amor, del primer amor, ése que jamás se olvida", explica Fesser, mientras confiesa que fue justamente en una frase real de la niña Alexia en el lecho de muerte -"mamá, me muero feliz, pero sólo tengo la pena de que ese niño nunca supo todo lo que yo le he querido"- donde vio de verdad la película.
La posición defendida por Fesser en esta historia, en la que se ha comportado como un espectador neutral -"me he dejado llevar para entender y descubrir a cada uno de los personajes, de cómo buscar la felicidad o estar sumido en la tristeza"-, es justo la contraria al título que ha elegido, alejado de la intención de marcar un camino o decidir quién está en lo cierto o no. "No he marcado ningún camino porque es justamente eso contra lo que me rebelo".
Camino, que toma también el título de la obra escrita por Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, es un retrato de los cinco meses que transcurren desde que le detectan la enfermedad a la niña hasta su muerte. Integrante de una familia de la Obra, con una hermana numeraria de la institución, una madre fanática religiosa y un padre que no sabe cómo afrontar la tragedia, la niña conoce su primer amor y sueña con otro mundo. "Los sueños y las pesadillas de Camino son tan reales como lo que vive cuando está despierta. Son una forma de desinhibir a una niña que está programada para hacer otra cosa. Es entonces cuando aparecen esos miedos tan profundos y esas dudas que jamás se atrevería a explicar despierta", explica Fesser. "A mí también me pasaba de pequeño. Yo no entendía, cuando iba a misa los domingos, cómo podía haber un Dios tan bueno, en ese cielo tan azul, al lado de esos santos acribillados a flechazos. Te venden el mundo religioso como algo luminoso cuando está lleno de puntos oscuros y tenebrosos".
Es por ello que Fesser se identifica con el padre de Camino, interpretado por Mariano Venancio. "Él soy yo, donde yo me coloco, porque soy una persona que duda. La gente que no duda me da miedo, me inquieta. Tengo tres hijos y me trato de colocar en su papel. Yo tampoco sabría cómo actuar en un caso parecido, no estoy preparado para ello. El padre se encuentra con una mujer que lo tiene todo clarísimo, que sabe cómo ir marcando a su hija en su encuentro religioso y feliz con Dios y la muerte", añade el realizador, que, ya puestos a confesarse, asegura: "La fe es un chollo". "Por suerte o por desgracia, yo no tengo fe. Ojalá tuviera tan claro cómo encontrar la felicidad en el propio dolor. A mí me parece tremendo, pero en el fondo es un chollo".
El Opus Dei, la poderosa organización religiosa, es el paisaje en el que se desarrolla la historia de Camino. Sin tapujos y de manera muy directa, el filme hace un retrato de sus miembros. "Todo, absolutamente todo lo referido al Opus Dei es absolutamente real. Nada es inventado. Pero no sólo lo relacionado con los miembros de esta organización, también la pastelería Viena Capellanes, o la tienda de Hermosilla, esquina a Goya, de Madrid, que aparece en el filme. Todo hecho de manera objetiva y totalmente respetuosa".
En el almacén de Pendelton hay una estatua de tamaño natural de Josemaría Escrivá de Balaguer que han utilizado para la película. Está tapada con una gran manta y Fesser la descubre, pero no quiere fotografiarse a su lado. No ha entrado en contacto con miembros de la jerarquía del Opus Dei, pero sí con numerosos hombres y mujeres que están dentro de la organización. Ha indagado en documentos internos y en numerosos libros y ha conocido de primera mano todas las estrictas normas que rigen las casas en todo el mundo.
"Lo tienen todo absolutamente controlado". "Escrivá de Balaguer decía que para vivir hay que morir. Yo, que me encuentro en las antípodas de este pensamiento, he investigado a fondo sobre estas personas que tienen una manera tan radicalmente distinta de la mía de entender y buscar la felicidad". La película no obvia los sacrificios de las mujeres numerarias -se ponen piedrecitas en el zapato-, el sometimiento a los hombres numerarios por parte de las mujeres, verdaderas sirvientas y, sin embargo, felices, la búsqueda de dinero entre la gente con posibles, las tremendas doctrinas de los sacerdotes. "No he desmontado ningún mito en torno al Opus Dei. Es algo de lo que todo el mundo habla o ha oído hablar. He hecho una radiografía por dentro y las radiografías no mienten. Es lo que hay dentro, y si a alguien le duele no es problema nuestro. Yo he sido respetuoso y objetivo con todo ello pero también muy directo".
No ha buscado la polémica, pero sí conoce la inquietud que ha generado la película en la jerarquía del Opus Dei. Es consciente de ello. "Espero que la inquietud desaparezca en cuanto vean la película. Todo lo que verán es veraz".
El cambio de registro con respecto a sus dos películas anteriores es total. Lo reconoce pero lo ve como algo natural. "¿No sería más acertado preguntar en el caso de que hubiera presentado Mortadelo y Filemón 2 el por qué no cambio de registro? Me apetece sumergirme en cosas distintas. Estoy en un momento en el que me atrae la realidad, con todo lo que me gusta ese mundo de locura, ficción y cómic. Mucho antes de hacer P. Tinto supe que tenía que hacer esta historia, pero entonces no estaba maduro. He crecido y madurado con esta película. Estoy tranquilo. Me ha podido más la necesidad de entender que la de contar".
La estatua de Escrivá de Balaguer se queda de nuevo tapada frente a un gran cartel de Mortadelo y Filemón.
Javier Fesser habla de su película sobre el Opus Dei y sobre Alexia, la niña en proceso de beatificación; el filme concursará en la sección oficial del Festival de San Sebastián
ROCÍO GARCÍA - Madrid - 31/07/2008 -El Pais
A la izquierda de la puerta de la iglesia de San Martín de Tours, en el centro de Madrid, hay un pequeño ataúd dorado con los restos mortales de una niña y la siguiente inscripción: "La Sierva de Dios Alexia González-Barros y González (7-3-1971; 5-12-1985)". A los lados, dos atriles con estampas de la niña con una oración y un relato de su vida. Alexia murió a los 14 años, tras 10 meses de una dolorosa enfermedad que la dejó paralítica y postrada en cama. Era la menor de siete hermanos y recibió una estricta educación religiosa basada en el ideario del Opus Dei. Alexia está en proceso de beatificación.
Ha radiografiado al Opus Dei por dentro: "Si a alguien le duele, no es mi culpa"
Ha sido la vida de esta niña la que ha inspirado la última película de Javier Fesser, Camino, que concursará en la sección oficial en el Festival de Cine de San Sebastián, y a la que también está dedicada. Con Camino, protagonizada por Nerea Camacho, Carmen Elías y Mariano Venancio, Fesser (Madrid, 1964) cambia radicalmente de registro, tras El milagro de P. Tinto y La gran aventura de Mortadelo y Filemón, y entra de bruces en la realidad.
En las oficinas de Pendelton, en las afueras de Madrid, Javier Fesser hablaba ayer por primera vez de Camino. "Es una película de personajes de carne y hueso, de ideologías, de posiciones diferentes ante la vida, de puntos de vista a veces tan enfrentados que, al convivir, destapan sus contradicciones".
Fue por casualidad, hace 12 o 13 años, cuando Fesser leyó un libro, escrito por una monja, sobre la niña Alexia. "Me provocó una curiosidad tal que supe entonces que ahí había una película. Soy una persona con una curiosidad enorme y esta historia me incitó a conocer y tratar de comprender a las personas que no piensan como yo. He hecho una película en la que yo no critico la diferencia, sino a aquellos que se empeñan en que pienses como ellos. No entiendo la evangelización. Estoy totalmente en contra de esa gente que se empeña en que pienses como ellos, a nivel religioso, futbolístico, político, económico. ¿Te imaginas que todos fuéramos del Betis, que todos habláramos catalán o que todos fuéramos del PP? Me gusta la diferencia y la proclamo".
El caso de la niña Alexia ha inspirado el filme, pero el director quiere dejar claro que Camino no es la vida de Alexia -"es una ficción construida de trozos de realidad"-. Fesser realizó a partir de aquella lectura una exhaustiva investigación sobre otros casos de "olor de santidad" y sobre el modo de operar del Opus Dei. Todo ello ha terminado siendo un "apasionante trabajo" de investigación en torno a los sentimientos de las personas, que ha incluido en el guión, escrito por él mismo.
Camino sigue la aventura de la niña Camino, que, a sus 11 años, se enfrenta a dos acontecimientos opuestos y nuevos para ella: enamorarse y morir. La película, una producción de Pendelton y Mediapro, con un presupuesto de cerca de cinco millones de euros, ha sido rodada en Madrid, Guadalajara, Pamplona, una playa de Almería y en unos hospitales en desuso de Ciudad Real. "Es una historia de amor, del primer amor, ése que jamás se olvida", explica Fesser, mientras confiesa que fue justamente en una frase real de la niña Alexia en el lecho de muerte -"mamá, me muero feliz, pero sólo tengo la pena de que ese niño nunca supo todo lo que yo le he querido"- donde vio de verdad la película.
La posición defendida por Fesser en esta historia, en la que se ha comportado como un espectador neutral -"me he dejado llevar para entender y descubrir a cada uno de los personajes, de cómo buscar la felicidad o estar sumido en la tristeza"-, es justo la contraria al título que ha elegido, alejado de la intención de marcar un camino o decidir quién está en lo cierto o no. "No he marcado ningún camino porque es justamente eso contra lo que me rebelo".
Camino, que toma también el título de la obra escrita por Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, es un retrato de los cinco meses que transcurren desde que le detectan la enfermedad a la niña hasta su muerte. Integrante de una familia de la Obra, con una hermana numeraria de la institución, una madre fanática religiosa y un padre que no sabe cómo afrontar la tragedia, la niña conoce su primer amor y sueña con otro mundo. "Los sueños y las pesadillas de Camino son tan reales como lo que vive cuando está despierta. Son una forma de desinhibir a una niña que está programada para hacer otra cosa. Es entonces cuando aparecen esos miedos tan profundos y esas dudas que jamás se atrevería a explicar despierta", explica Fesser. "A mí también me pasaba de pequeño. Yo no entendía, cuando iba a misa los domingos, cómo podía haber un Dios tan bueno, en ese cielo tan azul, al lado de esos santos acribillados a flechazos. Te venden el mundo religioso como algo luminoso cuando está lleno de puntos oscuros y tenebrosos".
Es por ello que Fesser se identifica con el padre de Camino, interpretado por Mariano Venancio. "Él soy yo, donde yo me coloco, porque soy una persona que duda. La gente que no duda me da miedo, me inquieta. Tengo tres hijos y me trato de colocar en su papel. Yo tampoco sabría cómo actuar en un caso parecido, no estoy preparado para ello. El padre se encuentra con una mujer que lo tiene todo clarísimo, que sabe cómo ir marcando a su hija en su encuentro religioso y feliz con Dios y la muerte", añade el realizador, que, ya puestos a confesarse, asegura: "La fe es un chollo". "Por suerte o por desgracia, yo no tengo fe. Ojalá tuviera tan claro cómo encontrar la felicidad en el propio dolor. A mí me parece tremendo, pero en el fondo es un chollo".
El Opus Dei, la poderosa organización religiosa, es el paisaje en el que se desarrolla la historia de Camino. Sin tapujos y de manera muy directa, el filme hace un retrato de sus miembros. "Todo, absolutamente todo lo referido al Opus Dei es absolutamente real. Nada es inventado. Pero no sólo lo relacionado con los miembros de esta organización, también la pastelería Viena Capellanes, o la tienda de Hermosilla, esquina a Goya, de Madrid, que aparece en el filme. Todo hecho de manera objetiva y totalmente respetuosa".
En el almacén de Pendelton hay una estatua de tamaño natural de Josemaría Escrivá de Balaguer que han utilizado para la película. Está tapada con una gran manta y Fesser la descubre, pero no quiere fotografiarse a su lado. No ha entrado en contacto con miembros de la jerarquía del Opus Dei, pero sí con numerosos hombres y mujeres que están dentro de la organización. Ha indagado en documentos internos y en numerosos libros y ha conocido de primera mano todas las estrictas normas que rigen las casas en todo el mundo.
"Lo tienen todo absolutamente controlado". "Escrivá de Balaguer decía que para vivir hay que morir. Yo, que me encuentro en las antípodas de este pensamiento, he investigado a fondo sobre estas personas que tienen una manera tan radicalmente distinta de la mía de entender y buscar la felicidad". La película no obvia los sacrificios de las mujeres numerarias -se ponen piedrecitas en el zapato-, el sometimiento a los hombres numerarios por parte de las mujeres, verdaderas sirvientas y, sin embargo, felices, la búsqueda de dinero entre la gente con posibles, las tremendas doctrinas de los sacerdotes. "No he desmontado ningún mito en torno al Opus Dei. Es algo de lo que todo el mundo habla o ha oído hablar. He hecho una radiografía por dentro y las radiografías no mienten. Es lo que hay dentro, y si a alguien le duele no es problema nuestro. Yo he sido respetuoso y objetivo con todo ello pero también muy directo".
No ha buscado la polémica, pero sí conoce la inquietud que ha generado la película en la jerarquía del Opus Dei. Es consciente de ello. "Espero que la inquietud desaparezca en cuanto vean la película. Todo lo que verán es veraz".
El cambio de registro con respecto a sus dos películas anteriores es total. Lo reconoce pero lo ve como algo natural. "¿No sería más acertado preguntar en el caso de que hubiera presentado Mortadelo y Filemón 2 el por qué no cambio de registro? Me apetece sumergirme en cosas distintas. Estoy en un momento en el que me atrae la realidad, con todo lo que me gusta ese mundo de locura, ficción y cómic. Mucho antes de hacer P. Tinto supe que tenía que hacer esta historia, pero entonces no estaba maduro. He crecido y madurado con esta película. Estoy tranquilo. Me ha podido más la necesidad de entender que la de contar".
La estatua de Escrivá de Balaguer se queda de nuevo tapada frente a un gran cartel de Mortadelo y Filemón.
"a voz do mar foi a da nossa inquietacao"
O Globo - A língua do mar/opinião
Francisco Seixas da Costa (*)
No ano em que todos quantos se exprimem em Português celebram o nascimento, há quatro séculos, do Padre António Vieira, um dos seus mais brilhantes cultores, não deixa de ser interessante que a reunião de cúpula da Comunidade dos Países de Língua Portuguesa (CPLP), realizada em Lisboa, tivesse, precisamente, o tema da língua no centro da sua agenda.
O Português é, sem sombra de dúvida, uma das quatro grandes línguas de cultura do mundo, não obstante outras poderem ter mais falantes. Nessa língua se exprimem civilizações muito diferentes, da África a Timor, da América à Europa - sem contar com milhões de pessoas em diversas comunidades espalhadas pelo mundo.
Essa riqueza que nos é comum, que nos traz uma literatura com matizes derivados de influências culturais muito diversas, bem como sonoridades e musicalidades bem distintas, traz-nos também a responsabilidade de termos de cuidar da sua preservação e da sua promoção.
A Língua Portuguesa não é propriedade de nenhum país, é de quem nela se exprime. Não assenta hoje - nem assentará nunca - em normas fonéticas ou sintácticas únicas, da mesma maneira que as palavras usadas pelos falantes em cada país constituem um imenso e inesgotável manancial de termos, com origens muito diversas, que só o tempo e as trocas culturais podem ajudar a serem conhecidos melhor por todos.
Mas porque é importante que, no plano externo, a forma escrita do Português se possa mostrar, tanto quanto possível, uniforme, de modo a poder prestigiar-se como uma língua internacional de referência, têm vindo a ser feitas tentativas para que caminhemos na direcção de uma ortografia comum.
Será isso possível? Provavelmente nunca chegaremos a uma Língua Portuguesa que seja escrita de um modo exactamente igual por todos quantos a falam de formas bem diferentes. Mas o Acordo Ortográfico que está em curso de aplicação pode ajudar muito a evitar que a grafia da Língua Portuguesa se vá afastando cada vez mais.
O Acordo Ortográfico entre os então "sete" países membros da CPLP (Timor-Leste não era ainda independente, à época) foi assinado em 1990 e o próprio texto previa a sua entrada em vigor em 1 de janeiro de 1994, desde que todos esses "sete" o tivessem ratificado até então.
Quero aproveitar para sublinhar uma realidade muitas vezes escamoteada: Portugal foi o primeiro país a ratificar o Acordo Ortográfico, logo em 1991. Se todos os restantes Estados da CPLP tivessem procedido de forma idêntica, desde 1994 que a nossa escrita seria já bastante mais próxima.
Porque assim não aconteceu, foi necessário criar protocolos adicionais, o primeiro para eliminar a data de 1994, que a realidade ultrapassara, e o segundo para incluir Timor-Leste e para criar a possibilidade de implementar o Acordo apenas com três ratificações.
Na votação que o parlamento português fez, há escassos meses, desse segundo protocolo, apenas três votos se expressaram contra. Isto prova bem que, no plano oficial, há em Portugal uma firme determinação de colocar o Acordo em vigor, não obstante existirem, na sociedade civil portuguesa - como, aliás, acontece em outros países, mesmo no Brasil -, vozes que o acham inadequado ou irrelevante.
O governo português aprovou, recentemente, a criação de um fundo para a promoção da Língua Portuguesa, dotado com uma verba inicial de 30 milhões de euros e aberto à contribuição de outros países. Esperamos que esta medida, ligada às decisões comuns que agora saíram da Cúpula de Lisboa da CPLP, possa ajudar a dar início a um tempo novo para que o Português se firme cada vez mais no mundo, como instrumento de poder e de influência de quantos o utilizam.
A Língua Portuguesa é um bem precioso que une povos que o mar separa mas que a afectividade aproxima. Como escrevia o escritor lusitano Virgílio Ferreira,
"Da minha língua vê-se o mar.
Da minha língua ouve-se o seu rumor,
como da de outros se ouvirá o da floresta
ou o silêncio do deserto.
Por isso a voz do mar
foi a da nossa inquietação".
(*) FRANCISCO SEIXAS DA COSTA é embaixador de Portugal no Brasil
Francisco Seixas da Costa (*)
No ano em que todos quantos se exprimem em Português celebram o nascimento, há quatro séculos, do Padre António Vieira, um dos seus mais brilhantes cultores, não deixa de ser interessante que a reunião de cúpula da Comunidade dos Países de Língua Portuguesa (CPLP), realizada em Lisboa, tivesse, precisamente, o tema da língua no centro da sua agenda.
O Português é, sem sombra de dúvida, uma das quatro grandes línguas de cultura do mundo, não obstante outras poderem ter mais falantes. Nessa língua se exprimem civilizações muito diferentes, da África a Timor, da América à Europa - sem contar com milhões de pessoas em diversas comunidades espalhadas pelo mundo.
Essa riqueza que nos é comum, que nos traz uma literatura com matizes derivados de influências culturais muito diversas, bem como sonoridades e musicalidades bem distintas, traz-nos também a responsabilidade de termos de cuidar da sua preservação e da sua promoção.
A Língua Portuguesa não é propriedade de nenhum país, é de quem nela se exprime. Não assenta hoje - nem assentará nunca - em normas fonéticas ou sintácticas únicas, da mesma maneira que as palavras usadas pelos falantes em cada país constituem um imenso e inesgotável manancial de termos, com origens muito diversas, que só o tempo e as trocas culturais podem ajudar a serem conhecidos melhor por todos.
Mas porque é importante que, no plano externo, a forma escrita do Português se possa mostrar, tanto quanto possível, uniforme, de modo a poder prestigiar-se como uma língua internacional de referência, têm vindo a ser feitas tentativas para que caminhemos na direcção de uma ortografia comum.
Será isso possível? Provavelmente nunca chegaremos a uma Língua Portuguesa que seja escrita de um modo exactamente igual por todos quantos a falam de formas bem diferentes. Mas o Acordo Ortográfico que está em curso de aplicação pode ajudar muito a evitar que a grafia da Língua Portuguesa se vá afastando cada vez mais.
O Acordo Ortográfico entre os então "sete" países membros da CPLP (Timor-Leste não era ainda independente, à época) foi assinado em 1990 e o próprio texto previa a sua entrada em vigor em 1 de janeiro de 1994, desde que todos esses "sete" o tivessem ratificado até então.
Quero aproveitar para sublinhar uma realidade muitas vezes escamoteada: Portugal foi o primeiro país a ratificar o Acordo Ortográfico, logo em 1991. Se todos os restantes Estados da CPLP tivessem procedido de forma idêntica, desde 1994 que a nossa escrita seria já bastante mais próxima.
Porque assim não aconteceu, foi necessário criar protocolos adicionais, o primeiro para eliminar a data de 1994, que a realidade ultrapassara, e o segundo para incluir Timor-Leste e para criar a possibilidade de implementar o Acordo apenas com três ratificações.
Na votação que o parlamento português fez, há escassos meses, desse segundo protocolo, apenas três votos se expressaram contra. Isto prova bem que, no plano oficial, há em Portugal uma firme determinação de colocar o Acordo em vigor, não obstante existirem, na sociedade civil portuguesa - como, aliás, acontece em outros países, mesmo no Brasil -, vozes que o acham inadequado ou irrelevante.
O governo português aprovou, recentemente, a criação de um fundo para a promoção da Língua Portuguesa, dotado com uma verba inicial de 30 milhões de euros e aberto à contribuição de outros países. Esperamos que esta medida, ligada às decisões comuns que agora saíram da Cúpula de Lisboa da CPLP, possa ajudar a dar início a um tempo novo para que o Português se firme cada vez mais no mundo, como instrumento de poder e de influência de quantos o utilizam.
A Língua Portuguesa é um bem precioso que une povos que o mar separa mas que a afectividade aproxima. Como escrevia o escritor lusitano Virgílio Ferreira,
"Da minha língua vê-se o mar.
Da minha língua ouve-se o seu rumor,
como da de outros se ouvirá o da floresta
ou o silêncio do deserto.
Por isso a voz do mar
foi a da nossa inquietação".
(*) FRANCISCO SEIXAS DA COSTA é embaixador de Portugal no Brasil
miércoles, 30 de julio de 2008
"comprando um novo ipod ou estendendo a vida a qualquer preco voce pode ser feliz"
Prestando contas à vida
GILBERTO DUPAS
AS POPULAÇÕES brasileira e mundial têm envelhecido muito rapidamente. É uma séria questão para os sistemas de previdência e saúde pública e para os próprios velhos, mais solitários e dependentes.
No entanto, é possível transformar velhice em liberdade. Nesse momento especial, entre a vida e a morte, o homem comum pode filosofar; e, assim, flertar com a imortalidade.
A filosofia tem saído da moda enfrentando rivais cada vez mais arrogantes. Informática, marketing e design tentam substituir o personagem conceitual -o filósofo ou o artista- por telas planas, telefones celulares e internet. É o reinado dos simulacros.
Segundo Deleuze e Guatari, filosofar é a arte de criar conceitos potentes para tentar dar significado a questões para sempre mal resolvidas, como velhice e morte. Mas conceito não é dado ou comprado, é criado. E filosofar é criar ou mudar conceitos.
Para eles, filósofos e artistas têm uma saúde frágil. Não por causa de suas doenças ou neuroses, mas porque viram na vida algo grande demais para suportar, o que pôs neles a marca discreta da morte. Esse algo é também a fonte que nos faz viver através das "doenças do vivido", justamente o que Nietzsche chama de saúde.
O que define filosofia e arte, duas das grandes formas de pensamento, é enfrentar o caos esboçando um plano.
Para tanto, a filosofia formula conceitos, e a arte, percepções. Essas disciplinas não são como religiões, que invocam deuses para pintar sob nossos guarda-sóis um firmamento artificial. Ao contrário, elas propõem que só venceremos se rasgarmos o pano pintado e enfrentarmos o caos.
O sistema econômico e cultural entrega aos homens comuns grandes guarda-sóis com forros pintados que lhes dão uma falsa segurança enquanto servem à lógica própria do capital.
São do tipo "comprando um novo iPod ou estendendo a vida a qualquer preço você pode ser feliz".
Por baixo do pano, essa lógica desenha suas palavras de ordem como um firmamento único. Cabe ao filósofo e ao artista contidos em nós abrir uma fenda no guarda-sol e fazer passar um pouco do caos livre e tempestuoso que dá sentido à vida.
A cada rasgo que fizermos, os gênios da comunicação a serviço do pensamento único correrão a preencher a fenda e lotá-la de novas certezas. Será preciso, então, cortar novas fendas, operar novas destruições, restituindo a novidade que já não podia mais ser vista.
O pensamento único se esconde atrás de um tipo religioso de fé cega num futuro que outros nos impõem.
Nunca as tecnologias progrediram tanto na exploração do corpo e da mente. E, no entanto, Roudinesco nos lembra de que em nenhuma época o sofrimento psíquico foi tão vivo: solidão, psicotrópicos, tédio, depressão, desamparo, obesidade, uma pílula a cada minuto de vida: "Quanto mais se promete a felicidade e a segurança, mais persiste a infelicidade, mais aumenta o risco".
Ela cita Canguilhem, Sartre, Foucault, Althusser, Deleuze e Derrida como alguns dos que se recusaram a aceitar uma ideologia da submissão e a virar soldados de uma "normalização" do homem. Eles gostariam de transformar todos nós em rebeldes, seres capazes de abordar a existência como consciência do mundo.
Podemos compreender, então, como a morte pode prestar contas à vida; ou seja, como se pode aceitar a morte para que haja vida. Na "Ilíada", Aquiles encarna o ideal absoluto "da bela morte e da vida breve", origem da concepção grega de heroísmo. Roudinesco lembra Vernant, para quem um dos grandes enigmas da condição humana é encontrar na morte o meio de superá-la, vencê-la dando-lhe um sentido do qual ela é completamente desprovida. É quando o agir significante se transforma em obra eterna. Doença e morte, paradoxalmente, são parte da vida.
Dentro dessa perspectiva, o doente, com seu sofrimento e sua dor, é o único capaz de julgar sobre sua normalidade. Quem quiser transformar a vida num conjunto de funções que resistem à morte fará com que a morte não lhe pertença mais.
No entanto, a morte está inscrita na história da vida, assim como a doença na existência de cada sujeito. Fenômeno progressivo de degradação lenta dos corpos, ela se apodera do homem desde o seu nascimento, habitando-o ao longo de sua vida até a última passagem. Mas nosso espírito, enquanto construindo os significados que atribuímos à vida, pode ter o gostinho da imortalidade. Depende de nós. Basta sermos capazes de abrir pequenos furos no falso firmamento que querem nos impor e deixar passar um pouco de caos.
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GILBERTO DUPAS , 65, é coordenador geral do Grupo de Conjuntura Internacional da USP, presidente do Instituto de Estudos Econômicos e Internacionais (IEEI) e autor, entre outras obras, de "O Mito do Progresso" (Unesp).
Fonte Folha de Sao Paulo
GILBERTO DUPAS
AS POPULAÇÕES brasileira e mundial têm envelhecido muito rapidamente. É uma séria questão para os sistemas de previdência e saúde pública e para os próprios velhos, mais solitários e dependentes.
No entanto, é possível transformar velhice em liberdade. Nesse momento especial, entre a vida e a morte, o homem comum pode filosofar; e, assim, flertar com a imortalidade.
A filosofia tem saído da moda enfrentando rivais cada vez mais arrogantes. Informática, marketing e design tentam substituir o personagem conceitual -o filósofo ou o artista- por telas planas, telefones celulares e internet. É o reinado dos simulacros.
Segundo Deleuze e Guatari, filosofar é a arte de criar conceitos potentes para tentar dar significado a questões para sempre mal resolvidas, como velhice e morte. Mas conceito não é dado ou comprado, é criado. E filosofar é criar ou mudar conceitos.
Para eles, filósofos e artistas têm uma saúde frágil. Não por causa de suas doenças ou neuroses, mas porque viram na vida algo grande demais para suportar, o que pôs neles a marca discreta da morte. Esse algo é também a fonte que nos faz viver através das "doenças do vivido", justamente o que Nietzsche chama de saúde.
O que define filosofia e arte, duas das grandes formas de pensamento, é enfrentar o caos esboçando um plano.
Para tanto, a filosofia formula conceitos, e a arte, percepções. Essas disciplinas não são como religiões, que invocam deuses para pintar sob nossos guarda-sóis um firmamento artificial. Ao contrário, elas propõem que só venceremos se rasgarmos o pano pintado e enfrentarmos o caos.
O sistema econômico e cultural entrega aos homens comuns grandes guarda-sóis com forros pintados que lhes dão uma falsa segurança enquanto servem à lógica própria do capital.
São do tipo "comprando um novo iPod ou estendendo a vida a qualquer preço você pode ser feliz".
Por baixo do pano, essa lógica desenha suas palavras de ordem como um firmamento único. Cabe ao filósofo e ao artista contidos em nós abrir uma fenda no guarda-sol e fazer passar um pouco do caos livre e tempestuoso que dá sentido à vida.
A cada rasgo que fizermos, os gênios da comunicação a serviço do pensamento único correrão a preencher a fenda e lotá-la de novas certezas. Será preciso, então, cortar novas fendas, operar novas destruições, restituindo a novidade que já não podia mais ser vista.
O pensamento único se esconde atrás de um tipo religioso de fé cega num futuro que outros nos impõem.
Nunca as tecnologias progrediram tanto na exploração do corpo e da mente. E, no entanto, Roudinesco nos lembra de que em nenhuma época o sofrimento psíquico foi tão vivo: solidão, psicotrópicos, tédio, depressão, desamparo, obesidade, uma pílula a cada minuto de vida: "Quanto mais se promete a felicidade e a segurança, mais persiste a infelicidade, mais aumenta o risco".
Ela cita Canguilhem, Sartre, Foucault, Althusser, Deleuze e Derrida como alguns dos que se recusaram a aceitar uma ideologia da submissão e a virar soldados de uma "normalização" do homem. Eles gostariam de transformar todos nós em rebeldes, seres capazes de abordar a existência como consciência do mundo.
Podemos compreender, então, como a morte pode prestar contas à vida; ou seja, como se pode aceitar a morte para que haja vida. Na "Ilíada", Aquiles encarna o ideal absoluto "da bela morte e da vida breve", origem da concepção grega de heroísmo. Roudinesco lembra Vernant, para quem um dos grandes enigmas da condição humana é encontrar na morte o meio de superá-la, vencê-la dando-lhe um sentido do qual ela é completamente desprovida. É quando o agir significante se transforma em obra eterna. Doença e morte, paradoxalmente, são parte da vida.
Dentro dessa perspectiva, o doente, com seu sofrimento e sua dor, é o único capaz de julgar sobre sua normalidade. Quem quiser transformar a vida num conjunto de funções que resistem à morte fará com que a morte não lhe pertença mais.
No entanto, a morte está inscrita na história da vida, assim como a doença na existência de cada sujeito. Fenômeno progressivo de degradação lenta dos corpos, ela se apodera do homem desde o seu nascimento, habitando-o ao longo de sua vida até a última passagem. Mas nosso espírito, enquanto construindo os significados que atribuímos à vida, pode ter o gostinho da imortalidade. Depende de nós. Basta sermos capazes de abrir pequenos furos no falso firmamento que querem nos impor e deixar passar um pouco de caos.
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GILBERTO DUPAS , 65, é coordenador geral do Grupo de Conjuntura Internacional da USP, presidente do Instituto de Estudos Econômicos e Internacionais (IEEI) e autor, entre outras obras, de "O Mito do Progresso" (Unesp).
Fonte Folha de Sao Paulo
Anti-tendencias

Para o cantor Pedro Mariano, o espaço dado às cantoras no país não é o mesmo dispensado aos cantores. “Um cantor para fazer sucesso por aqui tem que ser um sex symbol e, necessariamente, pop”, diz Pedro, que confessa quase ter embarcado nessa exigência no início de carreira. “Gostaria de ler uma resenha sobre a minha voz, o meu jeito de cantar, mas isso parece ser exclusividade das cantoras”.
Apesar disso, Pedro, em pouco mais de 10 anos de estrada, já lançou seis CDs e coleciona sucessos como Nau, Voz no Ouvido e Pode Ser. Agora, ele se prepara para construir uma carreira no exterior. O produtor mexicano Didie Villaumé conheceu o trabalho do cantor na internet, veio assistir a um show no Brasil e o convidou para apresentações na Cidade do México. Pedro deve desembarcar por lá em outubro. “Já surgiram algumas sondagens dos Estados Unidos também. Pode ser que já seja um reflexo do interesse do México”, afirma o cantor, que não esconde o entusiasmo com o desafio.
Essas não serão as primeiras apresentações da carreira solo de Pedro no exterior. Antes, em 1996, ele se apresentou ao lado do pai, a pianista César Camargo Mariano, no badalado Festival de Montreux, na Suíça. Esteve também em Cuba, em 1999, para uma turnê do projeto Artistas Reunidos, com Max de Castro, Simoninha, Jair de Oliveira, Luciana Mello e Daniel Carlomagno.
Enquanto as apresentações no exterior não chegam, Pedro traz a São Paulo, no próximo dia 1º de agosto, no Citibank Hall, o show do disco Pedro Mariano, que recebeu indicação ao Grammy Latino 2007 na categoria "Melhor Disco Pop Contemporâneo Brasileiro".
Em entrevista a ÉPOCA, o artista fala sobre o que fez para escapar das inevitáveis comparações com sua mãe, a cantora Elis Regina, e explica o motivo que o fez sair da Trama, gravadora comandada pelo seu irmão João Marcello Bôscoli.
ÉPOCA – Como surgiu o convite para as apresentações no México?
Pedro Mariano - Foi da maneira mais inusitada possível. O contratante que vai nos levar ao México entrou no MySpace e encontrou o perfil do meu guitarrista, o Conrado Goys. Acabou conhecendo também o meu trabalho, gostou e ficou interessado em me ver cantar ao vivo. Veio ao Brasil e foi assistir a um show meu no Rio de Janeiro. O engraçado é que esse show que ele viu faz parte do projeto Lonas Culturais, que leva música para a periferia do Rio, e é bem diferente do meu show oficial. Não tem cenário, não levo todos os meus músicos, falta até mesmo estrutura. Não seria um show que eu mostraria para um empresário. Mas, mesmo assim, ele adorou a apresentação e saiu de lá decidido a me levar para o México. A gente faz vários esquemas de marketing, mas, às vezes, aquele em que você menos apostava é o que dá certo.
ÉPOCA - É seu plano investir em uma carreira internacional?
Pedro - Sempre converso com meu escritório sobre essa possibilidade, mas isso não depende só da nossa vontade ou até mesmo do nosso esforço. Para ter uma carreira lá fora é preciso ter seus discos lançados no mercado internacional. E isso não depende só de mim. A gravadora precisa negociar com as outras sedes, e isso envolve muito dinheiro e muita política. É bem mais fácil um artista independente, que é dono do seu próprio “negócio”, lançar seu trabalho em outros países do que um artista que está dentro de uma gravadora. E, até hoje, todas as possibilidades de lançar meus discos lá fora necessitavam de uma energia muito grande da minha parte. Eu não podia parar minha carreira por aqui para me dedicar ao mercado externo. Agora, com a internet e ferramentas como o My Space, por exemplo, eu esperava que uma hora o interesse pelo meu trabalho iria acontecer. Acredito que uma carreira internacional chega de forma natural. Acho que a ida ao México talvez seja o primeiro passo para isso.
ÉPOCA - Você não renovou com a Universal. O que aconteceu?
Pedro - Meu contrato previa ainda mais dois discos com eles, mas percebi que, com a mudança do cenário musical e as novas tendências do mercado, as gravadoras estão perdidas, não sabem o que fazer. Muitos artistas decidiram criar seus próprios selos e isso me seduziu. Eu procurei a Universal e sugeri que nosso relacionamento fosse um pouco mais livre. Dessa forma, a gravadora não fica com o ônus de investir em um produto que custa muito e demora em dar retorno e eu tenho uma liberdade de negociar meus discos no exterior, de disponibilizar minhas músicas na internet, de vender meus CDs na porta dos meus shows. Tudo isso, por contrato, fica muito difícil de ser feito. Na verdade, não é nem uma rescisão de contrato e nem uma não-renovação. Queremos continuar juntos, mas de uma outra maneira.
ÉPOCA - E como pensa em lançar seu próximo trabalho?
Pedro - Eu até já estou pensando nele, mas não sei como vou lançá-lo. Só vou começar a colocar a mão na massa no final deste ano. Vai depender de como ficará minha situação na Universal. Essa parte, infelizmente, é muito mais suor do que música. Poder ser que eu mesmo lance esse meu trabalho ou me associe com alguém.
ÉPOCA - Você passou pela Trama, uma gravadora que tem um esquema mais independente. Parece que você saiu de lá insatisfeito. O que aconteceu?
Pedro - Na verdade, hoje, a Trama se posiciona como uma gravadora independente, mas, cinco anos atrás, a única diferença dela para as outras era o capital nacional. A Trama tinha um prédio inteiro, tinha um organograma complexo, tinha um catálogo de mais de 50 artistas. Quer dizer, você não pode aceitar que uma gravadora que se diz independente e inovadora se comporte como as demais. Quando percebi que a gravadora estava ficando maior que os artistas, decidi ir embora. A marca da Trama ficou mais importante que nós. Os investimentos visavam à exposição da marca e não dos artistas. Se você perguntar na rua se a pessoa gosta da Marisa Monte, ela vai dizer que sim. Se você perguntar qual a gravadora é a dela, ninguém vai saber. Mas tudo mundo sabia que o Pedro Mariano era da Trama.O bem mais importante de uma gravadora são os artistas. Sem eles, não sobra nada. Ou melhor, sobra um bando de gente, de burocratas, que nem de música entendem.
ÉPOCA - O Brasil é conhecido como o país das cantoras. Foi difícil para você se firmar como um intérprete?
Pedro - Infelizmente isso é verdade. Uma cantora canta em um bar na Vila Madalena [reduto boêmio de São Paulo] e logo ganha espaço, surge como uma nova promessa. Um cantor precisa fazer uns 50 shows para, quem sabe, ganhar um destaque, chamar a atenção da mídia, da indústria. O Diego Nogueira tem uma voz super legal, tem um trabalho bacana, mas é visto como sambista e compositor, e não como um cantor. Com o Jorge Vercillo é a mesma coisa. Comigo também. Só falam dos arranjos dos meus discos, da levada que ele tem e nunca do meu canto. Talvez seja porque um cantor está sempre associado a um sex symbol. Ele tem que ser bonito, tem que ser pop. Realmente não sei por que isso acontece. A mídia é muito mais “boazinha” com as cantoras. No Brasil, o que a mídia faz com os cantores beira a má vontade.
ÉPOCA - Por falar em cantoras, no seu trabalho anterior, você cantou cinco músicas de sua mãe. Você acha que isso exorcizou aquela cobrança da mídia e do público de vê-lo cantando canções da Elis?
Pedro - De certa forma sim. Aliás, eu credito a iniciativa ao Lulu Santos. Ele me disse: "Por que você não grava um disco só com músicas de sua mãe? Assim param de te encher o saco. Se é isso que eles querem, dê para eles”. Na verdade, também foi uma homenagem que eu fiz para ela pelos seus 60 anos de idade. E foi um tiro certeiro. Primeiro porque não houve nenhum tipo de comparação com as interpretações. Depois, porque acabou com a curiosidade. Fiz meus arranjos, cantei do meu jeito e acabou servindo. Fiz um tributo à minha mãe e ao mesmo tempo fiquei livre dessas “pentelhações”.
Fonte:Revista Epoca online
lunes, 28 de julio de 2008
La gran ideologia
"El consumo es hoy la gran ideología"
POR JOSÉ ANDRÉS ROJO 26/07/2008
El filósofo alemán publica Bajo sospecha. "En la época de la cultura del espectáculo, todo el mundo quiere ser protagonista, y de paso tener éxito". "¿Y quién es el espectador?", se pregunta
Boris Groys nació en Berlín Oriental en 1947, cuando la ciudad estaba dividida, y se formó en la antigua Unión Soviética, en Leningrado. Estudió allí Filosofía y Matemáticas entre 1965 y 1971, y luego anduvo trabajando por aquellos parajes (primero en Leningrado, después en Moscú) hasta que emigró a Alemania, a la Occidental, en 1981. Colonia y Münster fueron algunas estaciones de su nuevo recorrido académico hasta que se instaló en 1994 en Karlsruhe como profesor de Filosofía y Teoría de los Medios de Comunicación. Ha enseñado en universidades de California y Filadelfia, y desde enero de 2001 es rector de la Academia de Bellas Artes de Viena. Miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte, ha sido comisario de numerosas exposiciones (de Andy Warhol, Guy Debord, Tracy Moffat y Gary Hillberg, Derek Jarman...). Fue hace poco el responsable de la lección inaugural de los Encuentros PhotoEspaña, donde habló de fotografía y de sus cambios materiales. De la decena de libros que ha publicado, se han traducido aquí Sobre lo nuevo (Pre-Textos) y Políticas de la inmortalidad (Katz), un libro que reúne cuatro largas conversaciones con Thomas Knoefel. Estos días aparece Bajo sospecha. Una fenomenología de los medios, y en octubre se publicará Stalin, la obra de arte total (ambos títulos en Pre-Textos), que servirá de soporte a una exposición que prepara la Fundación Juan March en Madrid.
"No hay otra opción para disentir que reivindicar la infelicidad, la enfermedad, el fracaso, la ruina"
PREGUNTA. ¿Cómo entiende la filosofía en una época tan poco amiga del pensamiento?
RESPUESTA. La filosofía se ocupa desde siempre de preguntas eternas que no tienen respuesta. Así que hay un espacio donde están aquellos que se han entretenido con estas cuestiones, y de lo que se trata es de hacerse un hueco ahí. Es un lugar poblado de muertos (Platón, Kant, Descartes...) y tienes que buscar tu manera particular de ocuparte de esas preguntas que no tienen respuesta, dialogando con ellos, discutiendo, peleando si hace falta. Si son preguntas que pueden contestarse, ya no serían eternas y no estaríamos hablando de filosofía, sino de ciencia o de arte. Que son otras maneras de responder a esas cuestiones que nos afligen.
P. ¿Y cómo se ha instalado usted en ese territorio?
R. A la defensiva. Vivimos un tiempo lleno de discursos -ideológicos, políticos, religiosos...- y de actitudes que no dejan de bombardearte y acosarte por todas partes, así que lo que pretendo es neutralizarlos. Soy un filósofo al estilo del protagonista de aquella serie televisiva Kung Fu. Nada de atacar, defenderse, y desarmar tanto ataque.
P. Ha dicho que "la época de las explicaciones y justificaciones ha terminado", y habla de malos tiempos para disciplinas como el arte, la literatura o la filosofía, que considera "variantes sublimes en las estrategias de autoexplicación"...
R. No tengo una gran simpatía por las autoexplicaciones. Tienen un componente psicológico enojoso, el del afán de estar delimitando cada rato tu propia identidad. Que si soy así, que si mi género es éste, que si lo mío tiene que ver con esto y lo de más allá...
P. ¿Cómo caracterizaría la sociedad actual, la de la cultura de masas?
R. Estamos en la época de la cultura del espectáculo. Lo que está cambiando es que ahora todo el mundo quiere ser protagonista, todos quieren mostrar lo que saben hacer, y de paso tener éxito. Ahí están MySpace o YouTube: todos quieren expresarse, todos son artistas. Con lo que hay un nuevo problema: ¿quién es el espectador? Guy Debord, el analista más lúcido de la cultura del espectáculo, se suicidó. El último espectador atento se suicidó. Así que hablamos, pero no sabemos quién está escuchando, escribimos y no sabemos si hay alguien que lee. Para que haya espectáculo tiene que haber espectadores. Así que todos esos afanes de proyectarse, de crear espectáculo, se sostienen en una hipótesis imaginaria: que hay alguien ahí.
P. Vivió mucho tiempo en Rusia ¿Cómo valora lo que ha pasado allí desde que terminó la llamada guerra fría, de la que fue al parecer la potencia derrotada?
R. No me atrevería a ir tan lejos, no creo que perdiera la guerra fría. Lo que ocurre es que hay mucha desinformación y tampoco se sabe muy bien qué está pasando en los países ex comunistas. Hay un fenómeno muy claro: son sociedades que están abandonando un sistema de consumo colectivo para pasar a uno de consumo privado. La gente quiere consumir ahora. Y la ideología del consumo se ha convertido en la gran ideología. En Rusia, pero también en China y en Vietnam y en Cuba y en todos los países que fueron socialistas. En Rusia hay ahora un montón de millonarios y el desarrollo de la cultura de masas ha sido allí espectacular. La presencia mediática de los nuevos ricos no obedece tanto al afán de ostentar su poderío como a la exigencia de la cultura de masas de estar ahí para ser alguien. La felicidad artificial de los grandes escaparates se ha convertido en la única meta.
P. Frente a esa exigencia de felicidad, usted ha reivindicado el fracaso, la enfermedad...
R. El valor fundamental de las sociedades capitalistas es la salud. Si se ve hoy el amor con bueno ojos, y ya no es esa tragedia que contaban los románticos, es porque han comprobado que practicarlo es saludable, que hacer el amor reduce el estrés o cosas por el estilo. También en Estados Unidos se considera que es bueno pensar una media hora al día porque ha habido estudios que han demostrado que se trata de una actividad que, siempre que no se abuse, genera unos procesos químicos que son provechosos para la buena salud. No hay otra opción para disentir que reivindicar la infelicidad, la enfermedad, el fracaso, la ruina.
P. ¿No se trata de una mera pose?
R. Le voy a contar un caso muy ilustrativo. Cuando Alexander Shaburov, un amigo artista, empezó su carrera en los años noventa, fue saludado con muy buenas críticas. Pero no tardaron en advertirle que tenía un problema muy grave: una mala dentadura. Sin embargo, tuvo suerte, y le concedieron una beca para que se arreglara los dientes. Y lo hizo. Y le ha ido bien. Hoy no se puede ser un buen artista si algo va mal a la hora de sonreír.
P. Ha dicho que en la antigua Unión Soviética había más libertad que en los países capitalistas, ¿a qué libertad se refería?
R. La única libertad que de verdad cuenta es la de ser libres del trabajo. Y en los países comunistas gobernaba una burocracia que, por lo menos ésa fue mi experiencia, era bastante floja. Así que te podías escaquear con facilidad. Nadie puede escapar, en cambio, de las redes del mercado. Al mercado no puedes engañarlo porque dependes de él, del dinero que te proporciona para vivir. Hay una idea falsa en Occidente y es que la vida está llena de deseos. Pero si de verdad a alguien lo liberas de sus obligaciones, se va a dormir. La verdadera libertad es no trabajar. Por eso había tanta libertad en los países comunistas, porque nadie daba ni golpe. Y por eso hay tan poca en un mundo dominado por el mercado. -
Política de la inmortalidad: cuatro conversaciones con Thomas Knoefel. Traducción de Graciela Calderón. Katz. Madrid, 2008. 288 páginas. 21 euros.
La exposición La Ilustración total. Arte conceptual de Moscú, 1960-1990 se celebrará en la Fundación March de Madrid del 10 de octubre de 2008 al 11 de enero de 2009. En septiembre se editará un volumen con el mismo título escrito por varios autores, de 300 páginas y 24 euros.
Boris Groys. Bajo sospecha. Traducción de Manuel Fontán del Junco y Alejandro Martín Navarro. Pre-Textos. Valencia, 2008.
POR JOSÉ ANDRÉS ROJO 26/07/2008
El filósofo alemán publica Bajo sospecha. "En la época de la cultura del espectáculo, todo el mundo quiere ser protagonista, y de paso tener éxito". "¿Y quién es el espectador?", se pregunta
Boris Groys nació en Berlín Oriental en 1947, cuando la ciudad estaba dividida, y se formó en la antigua Unión Soviética, en Leningrado. Estudió allí Filosofía y Matemáticas entre 1965 y 1971, y luego anduvo trabajando por aquellos parajes (primero en Leningrado, después en Moscú) hasta que emigró a Alemania, a la Occidental, en 1981. Colonia y Münster fueron algunas estaciones de su nuevo recorrido académico hasta que se instaló en 1994 en Karlsruhe como profesor de Filosofía y Teoría de los Medios de Comunicación. Ha enseñado en universidades de California y Filadelfia, y desde enero de 2001 es rector de la Academia de Bellas Artes de Viena. Miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte, ha sido comisario de numerosas exposiciones (de Andy Warhol, Guy Debord, Tracy Moffat y Gary Hillberg, Derek Jarman...). Fue hace poco el responsable de la lección inaugural de los Encuentros PhotoEspaña, donde habló de fotografía y de sus cambios materiales. De la decena de libros que ha publicado, se han traducido aquí Sobre lo nuevo (Pre-Textos) y Políticas de la inmortalidad (Katz), un libro que reúne cuatro largas conversaciones con Thomas Knoefel. Estos días aparece Bajo sospecha. Una fenomenología de los medios, y en octubre se publicará Stalin, la obra de arte total (ambos títulos en Pre-Textos), que servirá de soporte a una exposición que prepara la Fundación Juan March en Madrid.
"No hay otra opción para disentir que reivindicar la infelicidad, la enfermedad, el fracaso, la ruina"
PREGUNTA. ¿Cómo entiende la filosofía en una época tan poco amiga del pensamiento?
RESPUESTA. La filosofía se ocupa desde siempre de preguntas eternas que no tienen respuesta. Así que hay un espacio donde están aquellos que se han entretenido con estas cuestiones, y de lo que se trata es de hacerse un hueco ahí. Es un lugar poblado de muertos (Platón, Kant, Descartes...) y tienes que buscar tu manera particular de ocuparte de esas preguntas que no tienen respuesta, dialogando con ellos, discutiendo, peleando si hace falta. Si son preguntas que pueden contestarse, ya no serían eternas y no estaríamos hablando de filosofía, sino de ciencia o de arte. Que son otras maneras de responder a esas cuestiones que nos afligen.
P. ¿Y cómo se ha instalado usted en ese territorio?
R. A la defensiva. Vivimos un tiempo lleno de discursos -ideológicos, políticos, religiosos...- y de actitudes que no dejan de bombardearte y acosarte por todas partes, así que lo que pretendo es neutralizarlos. Soy un filósofo al estilo del protagonista de aquella serie televisiva Kung Fu. Nada de atacar, defenderse, y desarmar tanto ataque.
P. Ha dicho que "la época de las explicaciones y justificaciones ha terminado", y habla de malos tiempos para disciplinas como el arte, la literatura o la filosofía, que considera "variantes sublimes en las estrategias de autoexplicación"...
R. No tengo una gran simpatía por las autoexplicaciones. Tienen un componente psicológico enojoso, el del afán de estar delimitando cada rato tu propia identidad. Que si soy así, que si mi género es éste, que si lo mío tiene que ver con esto y lo de más allá...
P. ¿Cómo caracterizaría la sociedad actual, la de la cultura de masas?
R. Estamos en la época de la cultura del espectáculo. Lo que está cambiando es que ahora todo el mundo quiere ser protagonista, todos quieren mostrar lo que saben hacer, y de paso tener éxito. Ahí están MySpace o YouTube: todos quieren expresarse, todos son artistas. Con lo que hay un nuevo problema: ¿quién es el espectador? Guy Debord, el analista más lúcido de la cultura del espectáculo, se suicidó. El último espectador atento se suicidó. Así que hablamos, pero no sabemos quién está escuchando, escribimos y no sabemos si hay alguien que lee. Para que haya espectáculo tiene que haber espectadores. Así que todos esos afanes de proyectarse, de crear espectáculo, se sostienen en una hipótesis imaginaria: que hay alguien ahí.
P. Vivió mucho tiempo en Rusia ¿Cómo valora lo que ha pasado allí desde que terminó la llamada guerra fría, de la que fue al parecer la potencia derrotada?
R. No me atrevería a ir tan lejos, no creo que perdiera la guerra fría. Lo que ocurre es que hay mucha desinformación y tampoco se sabe muy bien qué está pasando en los países ex comunistas. Hay un fenómeno muy claro: son sociedades que están abandonando un sistema de consumo colectivo para pasar a uno de consumo privado. La gente quiere consumir ahora. Y la ideología del consumo se ha convertido en la gran ideología. En Rusia, pero también en China y en Vietnam y en Cuba y en todos los países que fueron socialistas. En Rusia hay ahora un montón de millonarios y el desarrollo de la cultura de masas ha sido allí espectacular. La presencia mediática de los nuevos ricos no obedece tanto al afán de ostentar su poderío como a la exigencia de la cultura de masas de estar ahí para ser alguien. La felicidad artificial de los grandes escaparates se ha convertido en la única meta.
P. Frente a esa exigencia de felicidad, usted ha reivindicado el fracaso, la enfermedad...
R. El valor fundamental de las sociedades capitalistas es la salud. Si se ve hoy el amor con bueno ojos, y ya no es esa tragedia que contaban los románticos, es porque han comprobado que practicarlo es saludable, que hacer el amor reduce el estrés o cosas por el estilo. También en Estados Unidos se considera que es bueno pensar una media hora al día porque ha habido estudios que han demostrado que se trata de una actividad que, siempre que no se abuse, genera unos procesos químicos que son provechosos para la buena salud. No hay otra opción para disentir que reivindicar la infelicidad, la enfermedad, el fracaso, la ruina.
P. ¿No se trata de una mera pose?
R. Le voy a contar un caso muy ilustrativo. Cuando Alexander Shaburov, un amigo artista, empezó su carrera en los años noventa, fue saludado con muy buenas críticas. Pero no tardaron en advertirle que tenía un problema muy grave: una mala dentadura. Sin embargo, tuvo suerte, y le concedieron una beca para que se arreglara los dientes. Y lo hizo. Y le ha ido bien. Hoy no se puede ser un buen artista si algo va mal a la hora de sonreír.
P. Ha dicho que en la antigua Unión Soviética había más libertad que en los países capitalistas, ¿a qué libertad se refería?
R. La única libertad que de verdad cuenta es la de ser libres del trabajo. Y en los países comunistas gobernaba una burocracia que, por lo menos ésa fue mi experiencia, era bastante floja. Así que te podías escaquear con facilidad. Nadie puede escapar, en cambio, de las redes del mercado. Al mercado no puedes engañarlo porque dependes de él, del dinero que te proporciona para vivir. Hay una idea falsa en Occidente y es que la vida está llena de deseos. Pero si de verdad a alguien lo liberas de sus obligaciones, se va a dormir. La verdadera libertad es no trabajar. Por eso había tanta libertad en los países comunistas, porque nadie daba ni golpe. Y por eso hay tan poca en un mundo dominado por el mercado. -
Política de la inmortalidad: cuatro conversaciones con Thomas Knoefel. Traducción de Graciela Calderón. Katz. Madrid, 2008. 288 páginas. 21 euros.
La exposición La Ilustración total. Arte conceptual de Moscú, 1960-1990 se celebrará en la Fundación March de Madrid del 10 de octubre de 2008 al 11 de enero de 2009. En septiembre se editará un volumen con el mismo título escrito por varios autores, de 300 páginas y 24 euros.
Boris Groys. Bajo sospecha. Traducción de Manuel Fontán del Junco y Alejandro Martín Navarro. Pre-Textos. Valencia, 2008.
domingo, 27 de julio de 2008
Buñuel fue feliz en México. Eu tambem seria!!!!!!!!
En México fue feliz. Rodó muchas películas, algunas obras maestras, Él, La vida criminal de Archivaldo de la Cruz, Nazarín, El ángel exterminador, Simón del desierto. Comenzó a viajar a Europa. Viajaba al sur de Francia, a la frontera para poder ver a su madre. Y finalmente viajó a España en el año sesenta con la relativa tranquilidad que le otorgaba su nacionalidad mexicana.
Volvió a España, no para rodar como pretendía una vieja fantasía erótica que tenía con la reina de España, doña Victoria, elegante y rubia, tipo de mujer que siempre había gustado a Buñuel. En sus deseos no rodados mantenía un encuentro sexual con la reina que caía en sus brazos gracias a un narcótico. Lo que rodó fue Viridiana, una de las películas más malditas, odiadas y perseguidas por el franquismo. Ganó el Festival de Cannes. En España no se pudo ver hasta después de la muerte de Franco.
Siguió rodando en Francia, en España, en México, pero vivió hasta su último suspiro en su casa mexicana. Deseó tener una muerte tranquila, como la de su amigo Max Aub, que murió jugando una partida de cartas. Y tuvo una muerte tranquila, se despidió de su mujer, de Jeanne, diciéndola "Ya me muero". No le sorprendió la muerte. Cuando llegó, la estaba esperando, era un 29 de julio de 1983, cerca de las cuatro de la tarde. Se incineró su cadáver, sus cenizas se esparcieron por un cercano bosque por el que gustaba dar paseos. Dicen que un sacerdote con el que le gustaba discutir, al que le gustaba provocar, se quedó con parte de las cenizas y las tiene escondidas en una capilla de una iglesia de la ciudad de México. Espero que esas cenizas puedan de vez en cuando cumplir con sus últimos deseos: "Una cosa lamento: no saber lo que va a pasar. Abandonar el mundo en pleno movimiento, como en medio de un folletín. Yo creo que esta curiosidad por lo que suceda después no existía antaño, o existía menos, en un mundo que no cambiaba apenas. Una confesión: pese a mi odio a la información, me gustaría poder levantarme de entre los muertos cada 10 años, llegarme a un quiosco y comprar varios periódicos. No pediría nada más. Con mis periódicos bajo el brazo, pálido, rozando las paredes, regresaría al cementerio y leería los desastres del mundo antes de volverme a dormir, satisfecho, en el refugio tranquilizador de la tumba".
Fonte:El País
Volvió a España, no para rodar como pretendía una vieja fantasía erótica que tenía con la reina de España, doña Victoria, elegante y rubia, tipo de mujer que siempre había gustado a Buñuel. En sus deseos no rodados mantenía un encuentro sexual con la reina que caía en sus brazos gracias a un narcótico. Lo que rodó fue Viridiana, una de las películas más malditas, odiadas y perseguidas por el franquismo. Ganó el Festival de Cannes. En España no se pudo ver hasta después de la muerte de Franco.
Siguió rodando en Francia, en España, en México, pero vivió hasta su último suspiro en su casa mexicana. Deseó tener una muerte tranquila, como la de su amigo Max Aub, que murió jugando una partida de cartas. Y tuvo una muerte tranquila, se despidió de su mujer, de Jeanne, diciéndola "Ya me muero". No le sorprendió la muerte. Cuando llegó, la estaba esperando, era un 29 de julio de 1983, cerca de las cuatro de la tarde. Se incineró su cadáver, sus cenizas se esparcieron por un cercano bosque por el que gustaba dar paseos. Dicen que un sacerdote con el que le gustaba discutir, al que le gustaba provocar, se quedó con parte de las cenizas y las tiene escondidas en una capilla de una iglesia de la ciudad de México. Espero que esas cenizas puedan de vez en cuando cumplir con sus últimos deseos: "Una cosa lamento: no saber lo que va a pasar. Abandonar el mundo en pleno movimiento, como en medio de un folletín. Yo creo que esta curiosidad por lo que suceda después no existía antaño, o existía menos, en un mundo que no cambiaba apenas. Una confesión: pese a mi odio a la información, me gustaría poder levantarme de entre los muertos cada 10 años, llegarme a un quiosco y comprar varios periódicos. No pediría nada más. Con mis periódicos bajo el brazo, pálido, rozando las paredes, regresaría al cementerio y leería los desastres del mundo antes de volverme a dormir, satisfecho, en el refugio tranquilizador de la tumba".
Fonte:El País
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