miércoles, 23 de diciembre de 2009
Shakespeare, el peregrino

Shakespeare, el peregrino
Un clérigo inglés defiende que, según las inscripciones encontradas en un libro, el dramaturgo podría haber vivido su fe católica en secreto
EFE - Londres
El mayor dramaturgo de la época isabelina, el inglés William Shakespeare (1564-1616), era un criptocatólico que pasó además algunos años en Italia, según puede deducirse de varias inscriciones en un libro de peregrinos. Así lo afirma el padre Andrew Heaton, vicerrector del Venerable English College, un seminario romano para curas católicos ingleses, que ha organizado una exposición en ese centro. El libro está firmado en 1585 por un tal Arthurus Stradfordus Wigomninsis y se menciona además en él que un tal Gulielmus Clerkue Strafordiensis llegó a ese seminario en 1589, informa hoy el diario The Independent.
Un programa contra el plagio prueba que Shakespeare fue coautor de 'Eduardo III'
Según el vicerrector, el primer nombre puede descifrarse así: "(El compatriota) del (rey) Arturo de Stratford (en la diócesis) de Worcester" y el segundo es simplemente "Guillermo el Amanuense de Stratford". Hay una tercera mención de 1587 en el libro de peregrinos que reza "Shfordus Cestriensis" y que, según Heaton, puede querer decir "Sh(akespeare de Strat)ford (en la diócesis de) Chester".
Las menciones en ese libro coinciden con unos años en los que el paradero del autor de Hamlet sigue siendo un misterio: Shakespeare abandonó su Stratford natal en 1585 y reapareció en 1592 en Londres, donde comenzó su carrera de dramaturgo. "Hay varios años en la vida de Shakespeare de los que no se sabe nada", dijo Heaton, según el cual lo más probable es que hubiera visitado entonces Roma como católico clandestino.
El libro se conserva en el archivo del seminario romano y las inscripcones con esos nombres que parecen referirse al genial bardo se han reproducido para la exposición, titulada Non Angli sed Angeli. La exposición, montada en la cripta del colegio, del siglo XIV, documenta los viajes secretos que hicieron a Roma muchos católicos ingleses y los que hicieron de Roma a Inglaterra los jesuitas "para defender su fe, no obstante la amenaza de captura, torturas y martirio".
En un libro reciente, la biógrafa alemana de Shakespeare, Hildegard Hammerschmidt-Hummel, se dice convencida de que el dramaturgo era católico y su religión ayuda a entender su vida y su obra. Según la biógrafa, los padres, amigos y maestros de Shakespeare eran todos católicos, como lo eran también muchos de sus protectores, entre ellos el conde de Southampton, que ocultó a sacerdotes católicos tanto en su residencia campestre de Titichfield Abbey como en la que tenía en Londres.
Quienes sostienen esa tesis afirman que en obras como Romeo y Julieta o Medida por Medida abundan en "ideas y ritos católicos" y hacen hincapié en la simpatía con que trata el dramaturgo a curas y monjes, así como sus invocaciones a la Virgen María. Cinco de las treinta y siete obras de teatro que escribió Shakespeare se desarrollan en la Italia continental, otras cinco, total o parcialmente en la antigua Roma y tres en la isla de Sicilia.
Fuente El Pais
lunes, 21 de diciembre de 2009
domingo, 20 de diciembre de 2009
La impaciencia
La impaciencia no sirve para nada
BORJA VILASECA
Querer acelerar el ritmo de los acontecimientos es una distorsión de nuestra mente. La clave para cambiar consiste en aprender a disfrutar el momento presente.
"Para tener una actitud más constructiva hay que recordar de vez en cuando que todos los procesos tienen su función y su tempo"
Si le resulta muy familiar alguna de estas afirmaciones, seguramente conocerá bien qué es la impaciencia. Pero no se preocupe. Es una distorsión psicológica que tiene cura. Tan sólo basta comprender que es inútil. No sirve absolutamente para nada. Por más que nos quejemos, enfademos y lamentemos, las cosas van a seguir yendo a su ritmo, tal y como lo han estado haciendo y lo van a seguir haciendo siempre.
Y no sólo eso. Es muy perjudicial para nuestra salud emocional. Cada vez que nos invade la impaciencia es como si tomáramos un vasito de cianuro, vertiendo veneno sobre nuestra mente y nuestro corazón. Eso sí, a pesar de que vivimos en una sociedad que premia y ensalza la velocidad y la inmediatez, desprenderse del hábito de "querer las cosas para ya" es posible. Todo se reduce a un simple cambio de actitud.
EL VENENO DE LA PRISA
"Deseamos ser felices aun cuando vivimos de tal modo que hacemos imposible la felicidad" (san Agustín)
Imagínese que está al volante de su coche, conduciendo tranquilamente por una calle de un solo carril. De pronto se forma una inesperada caravana. Aunque usted no puede verlo, parece que un camión se ha detenido unos cuantos metros más adelante para realizar una descarga. Pasan los segundos y usted sigue sin poder avanzar. Poco a poco empieza a ponerse nervioso. Echa un vistazo a su reloj y suelta un tedioso resoplido.
Al poco rato comienzan a sonar los primeros bocinazos. En medio de aquel insoportable ruido, finalmente pierde la paciencia y, harto de esperar, se suma a la protesta y toca varias veces el claxon con rabia.
Al cabo de un rato retoma la marcha, impotente y molesto por lo sucedido. Puede que usted no sea consciente, pero las emociones negativas que ha creado mientras apretaba el claxon con fuerza le van a acompañar el resto del día. ¿Y todo ello para qué? ¿Acaso su impaciencia le ha servido para acelerar la descarga realizada por el camión? ¿Realmente cree que el conductor ha tardado más de lo necesario aposta sólo para fastidiarle? Lo paradójico es que la impaciencia sólo le ha perjudicado a usted.
LA RAÍZ DE LA IMPACIENCIA
"Lo que causa tensión es estar 'aquí' queriendo estar 'allí', o estar en el presente queriendo estar en el futuro" (Eckhart Tolle)
Pero entonces, ¿por qué lo hacemos? ¿Por qué somos impacientes? Aunque parezca mentira, ninguno de nosotros elige tomar esta actitud cuando la vida no se ajusta a nuestros planes. Por el contrario, la impaciencia surge mecánica y reactivamente de nuestro interior cuando vivimos de forma inconsciente. Se trata de un efecto, un síntoma, un resultado negativo que pone de manifiesto que la mirada que estamos adoptando frente a nuestras circunstancias es errónea.
Si volvemos al ejemplo del atasco de tráfico anterior -que puede ser extrapolado a cualquier otra situación cotidiana-, nos damos cuenta de que nuestro malestar surge al poner el foco de nuestra atención en el denominado "círculo de preocupación". Es decir, en todo aquello que no depende de nosotros, como que el conductor del camión realice la descarga más rápidamente. Y al no poder hacer nada al respecto, nos invade la impotencia, y con ésta, el agobio, el enfado y la lamentación.
Sin embargo, el camión tiene todo el derecho de pararse y realizar la descarga, de igual manera que nosotros también detenemos nuestro coche a veces, haciendo demorar a otros conductores. Si nuestro día a día no es más que un continuo proceso repleto de otros necesarios para que todos podamos completar nuestras actividades personales y profesionales, ¿dónde está el problema? ¿Por qué es tan difícil adaptarse a lo que sucede?
EL ARTE DE VIVIR DESPIERTO
"Si no hallas satisfacción en ti mismo, la buscas en vano en otra parte" (François de la Rochefoucauld)
La respuesta se encuentra dentro de nuestra cabeza. Cada vez que nos sentimos impacientes, ocasionándonos a nosotros mismos un cierto malestar, significa que estamos interpretando los acontecimientos externos en base a una creencia limitadora: que nuestra felicidad no se encuentra en este preciso momento, sino en otro que está a punto de llegar. O, dicho de otra manera: como creemos que no podemos estar a gusto en medio de un atasco, deseamos que éste termine de inmediato para poder llegar a nuestro destino, donde sí podremos gozar de nuestro bienestar.
Sin embargo, funcionar según esta falsa creencia revela una verdad incómoda, que suele costarnos bastante aceptar: la impaciencia suele ser un indicador de que no estamos a gusto con nosotros mismos. Porque si lo estuviéramos realmente, no tendríamos ninguna prisa en que el camión (o cualquier otra persona, cosa o situación) avanzara a una velocidad mayor de la que lo está haciendo. Ni siquiera aparecería la prisa, pues ya sabríamos de antemano que no sirve para acelerar el ritmo de lo que nos sucede.
Lo cierto es que sólo a partir de un estable bienestar interno podemos empezar a relacionarnos con nuestras circunstancias de una manera más consciente, pudiendo tomar la actitud y la conducta más convenientes en cada momento. A esta capacidad, los psicólogos y coachs contemporáneos la llaman "vivir despierto". Al darnos cuenta de que no podemos cambiar lo que nos sucede, sí podemos modificar nuestra actitud, centrándonos en el denominado "círculo de influencia". En el caso del atasco, implicaría respirar profundamente, poner la radio, cantar, pensar en positivo y otras acciones que dependieran por completo de nosotros.
De esta forma nos ahorraríamos la desagradable compañía de la impaciencia, un huésped que de tanto visitarnos termina por instalarse indefinidamente en nuestro interior. Eso sí, para adoptar esta actitud más constructiva es necesario que nos recordemos de vez en cuando que todos los procesos que conforman nuestra vida tienen su función y su tempo. De ahí que, por más que intentemos acelerarnos, siempre terminaremos chocando una y otra vez con esta inmutable verdad, causándonos por el camino la experiencia del malestar.
LA VIDA TIENE SU PROPIO RITMO
"El hombre corriente, cuando emprende una cosa, la echa a perder por tener prisa en terminarla" (Lao Tse)
Cuenta una historia que un hombre paseaba por el campo, aburrido, sin nada qué hacer. De pronto se encontró un capullo de mariposa y decidió llevárselo a casa para distraerse un rato, viendo cómo ésta nacía. Tras veinte minutos observando la crisálida, empezó a notar cómo la mariposa luchaba para poder salir a través de un diminuto orificio.
El hombre estaba realmente excitado. Jamás había visto nacer a una mariposa. Sin embargo, pasaron las horas y allí no ocurrió nada. El cuerpo del insecto era demasiado grande, y el agujero, demasiado pequeño. Impaciente, el hombre decidió echarle una mano. Cogió unas tijeras y, tras hacer un corte lateral en la crisálida, la mariposa pudo salir sin necesidad de hacer ningún esfuerzo más.
Satisfecho de sí mismo, el hombre se quedó mirando a la mariposa, que tenía el cuerpo hinchado y las alas pequeñas, débiles y arrugadas. El hombre se quedó a su lado, esperando que en cualquier momento el cuerpo de la mariposa se contrajera y desinflara, viendo a su vez crecer y desplegar sus alas. Estaba ansioso por verla volar.
Sin embargo, debido a su ignorancia, disfrazada de bondad, aquel hombre impidió que la restricción de la abertura del capullo cumpliera con su función natural: incentivar la lucha y el esfuerzo de la mariposa, de manera que los fluidos de su cuerpo nutrieran sus alas para fortalecerlas lo suficiente antes de salir al mundo y comenzar a volar. Su impaciencia provocó que aquella mariposa muriera antes de convertirse en lo que estaba destinada a ser.
LA FILOSOFÍA DEL 'AQUÍ Y AHORA'
"Bendito regalo es este al que llaman presente" (Sebastian Skira)
Más allá de comprender que todos los procesos que forman parte de nuestra existencia tienen su propio ritmo, despedirse de la impaciencia también implica descubrir que lo que necesitamos para ser felices ya se encuentra en este preciso instante y en este preciso lugar. De hecho, es imposible hallarla en ningún otro momento ni en ninguna otra parte.
Aunque se ha repetido hasta la saciedad, los seres humanos tenemos un peculiar rasgo en común: tendemos a olvidar lo que necesitamos recordar y a ser víctimas y esclavos de esta negligencia. Así, el pasado es un recuerdo y el futuro es pura imaginación. Lo único que existe de verdad es el presente, que es el espacio y el tiempo donde podemos recuperar el contacto con nuestro bienestar interno. Aunque no nos lo parezca, ahora mismo todo está bien. Todo está en su sitio, tal y como tiene que ser. El problema lo crea nuestra mente cuando no acepta lo que hay, tratando de cambiar lo externo, que no depende de nosotros, y posponiendo nuestra propia transformación, que sí está a nuestro alcance.
Algunos coachs especializados en desarrollo personal proponen que la próxima vez que nos invada la impaciencia nos preguntemos: "¿Qué es lo que no estoy aceptando? ¿Qué le falta a este momento? ¿De qué manera lo que está sucediendo me impide ser feliz? ¿Qué prisa tengo? ¿Qué voy a hacer luego?". Al analizar las respuestas, concluimos que desear que llegue un futuro imaginario suele ser una consecuencia de no estar en paz con nosotros mismos en el presente. Aprendemos a fluir cuando comprendemos que la realidad siempre es aquí y el momento siempre es ahora.
Fuente El Pais
BORJA VILASECA
Querer acelerar el ritmo de los acontecimientos es una distorsión de nuestra mente. La clave para cambiar consiste en aprender a disfrutar el momento presente.
"Para tener una actitud más constructiva hay que recordar de vez en cuando que todos los procesos tienen su función y su tempo"
Si le resulta muy familiar alguna de estas afirmaciones, seguramente conocerá bien qué es la impaciencia. Pero no se preocupe. Es una distorsión psicológica que tiene cura. Tan sólo basta comprender que es inútil. No sirve absolutamente para nada. Por más que nos quejemos, enfademos y lamentemos, las cosas van a seguir yendo a su ritmo, tal y como lo han estado haciendo y lo van a seguir haciendo siempre.
Y no sólo eso. Es muy perjudicial para nuestra salud emocional. Cada vez que nos invade la impaciencia es como si tomáramos un vasito de cianuro, vertiendo veneno sobre nuestra mente y nuestro corazón. Eso sí, a pesar de que vivimos en una sociedad que premia y ensalza la velocidad y la inmediatez, desprenderse del hábito de "querer las cosas para ya" es posible. Todo se reduce a un simple cambio de actitud.
EL VENENO DE LA PRISA
"Deseamos ser felices aun cuando vivimos de tal modo que hacemos imposible la felicidad" (san Agustín)
Imagínese que está al volante de su coche, conduciendo tranquilamente por una calle de un solo carril. De pronto se forma una inesperada caravana. Aunque usted no puede verlo, parece que un camión se ha detenido unos cuantos metros más adelante para realizar una descarga. Pasan los segundos y usted sigue sin poder avanzar. Poco a poco empieza a ponerse nervioso. Echa un vistazo a su reloj y suelta un tedioso resoplido.
Al poco rato comienzan a sonar los primeros bocinazos. En medio de aquel insoportable ruido, finalmente pierde la paciencia y, harto de esperar, se suma a la protesta y toca varias veces el claxon con rabia.
Al cabo de un rato retoma la marcha, impotente y molesto por lo sucedido. Puede que usted no sea consciente, pero las emociones negativas que ha creado mientras apretaba el claxon con fuerza le van a acompañar el resto del día. ¿Y todo ello para qué? ¿Acaso su impaciencia le ha servido para acelerar la descarga realizada por el camión? ¿Realmente cree que el conductor ha tardado más de lo necesario aposta sólo para fastidiarle? Lo paradójico es que la impaciencia sólo le ha perjudicado a usted.
LA RAÍZ DE LA IMPACIENCIA
"Lo que causa tensión es estar 'aquí' queriendo estar 'allí', o estar en el presente queriendo estar en el futuro" (Eckhart Tolle)
Pero entonces, ¿por qué lo hacemos? ¿Por qué somos impacientes? Aunque parezca mentira, ninguno de nosotros elige tomar esta actitud cuando la vida no se ajusta a nuestros planes. Por el contrario, la impaciencia surge mecánica y reactivamente de nuestro interior cuando vivimos de forma inconsciente. Se trata de un efecto, un síntoma, un resultado negativo que pone de manifiesto que la mirada que estamos adoptando frente a nuestras circunstancias es errónea.
Si volvemos al ejemplo del atasco de tráfico anterior -que puede ser extrapolado a cualquier otra situación cotidiana-, nos damos cuenta de que nuestro malestar surge al poner el foco de nuestra atención en el denominado "círculo de preocupación". Es decir, en todo aquello que no depende de nosotros, como que el conductor del camión realice la descarga más rápidamente. Y al no poder hacer nada al respecto, nos invade la impotencia, y con ésta, el agobio, el enfado y la lamentación.
Sin embargo, el camión tiene todo el derecho de pararse y realizar la descarga, de igual manera que nosotros también detenemos nuestro coche a veces, haciendo demorar a otros conductores. Si nuestro día a día no es más que un continuo proceso repleto de otros necesarios para que todos podamos completar nuestras actividades personales y profesionales, ¿dónde está el problema? ¿Por qué es tan difícil adaptarse a lo que sucede?
EL ARTE DE VIVIR DESPIERTO
"Si no hallas satisfacción en ti mismo, la buscas en vano en otra parte" (François de la Rochefoucauld)
La respuesta se encuentra dentro de nuestra cabeza. Cada vez que nos sentimos impacientes, ocasionándonos a nosotros mismos un cierto malestar, significa que estamos interpretando los acontecimientos externos en base a una creencia limitadora: que nuestra felicidad no se encuentra en este preciso momento, sino en otro que está a punto de llegar. O, dicho de otra manera: como creemos que no podemos estar a gusto en medio de un atasco, deseamos que éste termine de inmediato para poder llegar a nuestro destino, donde sí podremos gozar de nuestro bienestar.
Sin embargo, funcionar según esta falsa creencia revela una verdad incómoda, que suele costarnos bastante aceptar: la impaciencia suele ser un indicador de que no estamos a gusto con nosotros mismos. Porque si lo estuviéramos realmente, no tendríamos ninguna prisa en que el camión (o cualquier otra persona, cosa o situación) avanzara a una velocidad mayor de la que lo está haciendo. Ni siquiera aparecería la prisa, pues ya sabríamos de antemano que no sirve para acelerar el ritmo de lo que nos sucede.
Lo cierto es que sólo a partir de un estable bienestar interno podemos empezar a relacionarnos con nuestras circunstancias de una manera más consciente, pudiendo tomar la actitud y la conducta más convenientes en cada momento. A esta capacidad, los psicólogos y coachs contemporáneos la llaman "vivir despierto". Al darnos cuenta de que no podemos cambiar lo que nos sucede, sí podemos modificar nuestra actitud, centrándonos en el denominado "círculo de influencia". En el caso del atasco, implicaría respirar profundamente, poner la radio, cantar, pensar en positivo y otras acciones que dependieran por completo de nosotros.
De esta forma nos ahorraríamos la desagradable compañía de la impaciencia, un huésped que de tanto visitarnos termina por instalarse indefinidamente en nuestro interior. Eso sí, para adoptar esta actitud más constructiva es necesario que nos recordemos de vez en cuando que todos los procesos que conforman nuestra vida tienen su función y su tempo. De ahí que, por más que intentemos acelerarnos, siempre terminaremos chocando una y otra vez con esta inmutable verdad, causándonos por el camino la experiencia del malestar.
LA VIDA TIENE SU PROPIO RITMO
"El hombre corriente, cuando emprende una cosa, la echa a perder por tener prisa en terminarla" (Lao Tse)
Cuenta una historia que un hombre paseaba por el campo, aburrido, sin nada qué hacer. De pronto se encontró un capullo de mariposa y decidió llevárselo a casa para distraerse un rato, viendo cómo ésta nacía. Tras veinte minutos observando la crisálida, empezó a notar cómo la mariposa luchaba para poder salir a través de un diminuto orificio.
El hombre estaba realmente excitado. Jamás había visto nacer a una mariposa. Sin embargo, pasaron las horas y allí no ocurrió nada. El cuerpo del insecto era demasiado grande, y el agujero, demasiado pequeño. Impaciente, el hombre decidió echarle una mano. Cogió unas tijeras y, tras hacer un corte lateral en la crisálida, la mariposa pudo salir sin necesidad de hacer ningún esfuerzo más.
Satisfecho de sí mismo, el hombre se quedó mirando a la mariposa, que tenía el cuerpo hinchado y las alas pequeñas, débiles y arrugadas. El hombre se quedó a su lado, esperando que en cualquier momento el cuerpo de la mariposa se contrajera y desinflara, viendo a su vez crecer y desplegar sus alas. Estaba ansioso por verla volar.
Sin embargo, debido a su ignorancia, disfrazada de bondad, aquel hombre impidió que la restricción de la abertura del capullo cumpliera con su función natural: incentivar la lucha y el esfuerzo de la mariposa, de manera que los fluidos de su cuerpo nutrieran sus alas para fortalecerlas lo suficiente antes de salir al mundo y comenzar a volar. Su impaciencia provocó que aquella mariposa muriera antes de convertirse en lo que estaba destinada a ser.
LA FILOSOFÍA DEL 'AQUÍ Y AHORA'
"Bendito regalo es este al que llaman presente" (Sebastian Skira)
Más allá de comprender que todos los procesos que forman parte de nuestra existencia tienen su propio ritmo, despedirse de la impaciencia también implica descubrir que lo que necesitamos para ser felices ya se encuentra en este preciso instante y en este preciso lugar. De hecho, es imposible hallarla en ningún otro momento ni en ninguna otra parte.
Aunque se ha repetido hasta la saciedad, los seres humanos tenemos un peculiar rasgo en común: tendemos a olvidar lo que necesitamos recordar y a ser víctimas y esclavos de esta negligencia. Así, el pasado es un recuerdo y el futuro es pura imaginación. Lo único que existe de verdad es el presente, que es el espacio y el tiempo donde podemos recuperar el contacto con nuestro bienestar interno. Aunque no nos lo parezca, ahora mismo todo está bien. Todo está en su sitio, tal y como tiene que ser. El problema lo crea nuestra mente cuando no acepta lo que hay, tratando de cambiar lo externo, que no depende de nosotros, y posponiendo nuestra propia transformación, que sí está a nuestro alcance.
Algunos coachs especializados en desarrollo personal proponen que la próxima vez que nos invada la impaciencia nos preguntemos: "¿Qué es lo que no estoy aceptando? ¿Qué le falta a este momento? ¿De qué manera lo que está sucediendo me impide ser feliz? ¿Qué prisa tengo? ¿Qué voy a hacer luego?". Al analizar las respuestas, concluimos que desear que llegue un futuro imaginario suele ser una consecuencia de no estar en paz con nosotros mismos en el presente. Aprendemos a fluir cuando comprendemos que la realidad siempre es aquí y el momento siempre es ahora.
Fuente El Pais
miércoles, 16 de diciembre de 2009
martes, 15 de diciembre de 2009
lunes, 14 de diciembre de 2009
Ucrania desvela sus secretos
El Servicio de Seguridad de Ucrania (SSU) ha abierto los archivos de la época soviética al público nacional y extranjero, investigadores o curiosos sin más, que pueden acudir sin trámites a 26 centros de lectura electrónica ubicados en otras tantas ciudades del país.
Los documentos van de 1919 a 1991, y abarcan desde la hambruna al KGB
"Ucrania se está transformando en una meca para los especialistas en la URSS, que vienen a trabajar aquí en vista de que los archivos en Rusia se han cerrado o son cada vez más inaccesibles", afirma Volodymir Viatrovych, el director del archivo estatal del SSU. Entre los historiadores hay también rusos con problemas de acceso a sus propios archivos, puntualiza.
En el centro de lectura electrónica de Kiev, Viatrovych muestra en la pantalla de un ordenador el índice de miles de documentos escaneados. Van de 1919 a 1991 y, entre otros temas, se refieren a la consolidación del poder soviético, la gran hambruna (holodomor, 1932-33), la II Guerra Mundial y el sistema represivo, comenzando con la Cheka y acabando con el KGB. También están los documentos de las organizaciones contra las que luchaban estos órganos, desde las nacionalistas hasta las democratizadoras.
El centro de lectura de Kiev se abrió en otoño de 2008, pero su trabajo se sistematizó, según Viatrovych, tras el decreto del presidente Víctor Yúshenko de enero pasado para impulsar la desclasificación de documentos y dar prioridad a temas como "represión política, hambruna y movimiento de liberación".
La desclasificación se ha acelerado, a contrapelo con la legislación vigente, "orientada hacia un trabajo más lento". Por ahora, Viatrovych lidia con decenas de miles de documentos, pero "tenemos 800.000 tomos que deben ser desclasificados y eso sólo del SSU. Además, están los del Ministerio del Interior y los del espionaje".
El SSU ha creado un grupo de trabajo interno formado por especialistas de los mismos servicios. Este núcleo colabora con un "grupo de historiadores que marca las directrices sobre los temas con especial importancia social", señala. El 90% de los documentos sobre el holodomor han sido ya desclasificados, dice Viatrovych. "Puede que se encuentren más en los archivos de provincias, que son bastante caóticos, porque no fueron creados para los investigadores sino para la persecución y el exterminio de los adversarios del régimen", explica.
Las "lagunas" existentes son más grandes en los últimos años de la URSS, señala, y precisa que cuando el KGB dio orden de destruir documentos en 1990, los funcionarios "empezaron por hacer desaparecer lo que les afectaba a ellos y sus agentes".
El archivo que dirige Viatrovych colabora con instituciones semejantes en Polonia, República Checa y Lituania. Con los archivos del Servicio Federal de Seguridad (SFS) de Rusia la cooperación es limitada. "Esta primavera le propusimos al SFS un acuerdo de colaboración como el que tenemos con los polacos o los checos, para intercambiar experiencia de desclasificación y copias y también hacer publicaciones conjuntas. Nos contestaron que consideran suficientes los acuerdos existentes entre ambos servicios de seguridad", explica.
"No imponemos ninguna interpretación de la historia", exclama, y califica de "casi cómica" la relación entre los archivos ucranios y rusos. "Nosotros desclasificamos documentos sobre uno u otro tema, e inmediatamente, como respuesta, los rusos desclasifican otros que indican otra cosa".
Abordando su materia desde una perspectiva de "misión" nacional, Viatrovych dice haber encontrado "muchos documentos interesantes sobre las operaciones llevadas a cabo [por los órganos de seguridad soviéticos] para comprometer a activistas del movimiento nacional ucranio y hacerlos aparecer como colaboracionistas con los nazis, antisemitas y héroes negativos". "Ucrania continúa el trabajo de desenmascaramiento del régimen estalinista que iba en paralelo al proceso de democratización a fines de los ochenta en la URSS. En los noventa, Rusia juzgaba el totalitarismo e iba a la cabeza del proceso de desclasificación y publicación de documentos, pero ahora Rusia ha dado marcha atrás, mientras Ucrania ha recibido un nuevo impulso", opina.
"Comparto la opinión de que una parte de los materiales se sacaron de Ucrania en 1990 y 1991 y puede que estén en Rusia. Una prueba indirecta es que el último dirigente del KGB de Ucrania, Nikolái Golushko, se convirtió en jefe del SFS de Rusia
Fuente:El País
Los documentos van de 1919 a 1991, y abarcan desde la hambruna al KGB
"Ucrania se está transformando en una meca para los especialistas en la URSS, que vienen a trabajar aquí en vista de que los archivos en Rusia se han cerrado o son cada vez más inaccesibles", afirma Volodymir Viatrovych, el director del archivo estatal del SSU. Entre los historiadores hay también rusos con problemas de acceso a sus propios archivos, puntualiza.
En el centro de lectura electrónica de Kiev, Viatrovych muestra en la pantalla de un ordenador el índice de miles de documentos escaneados. Van de 1919 a 1991 y, entre otros temas, se refieren a la consolidación del poder soviético, la gran hambruna (holodomor, 1932-33), la II Guerra Mundial y el sistema represivo, comenzando con la Cheka y acabando con el KGB. También están los documentos de las organizaciones contra las que luchaban estos órganos, desde las nacionalistas hasta las democratizadoras.
El centro de lectura de Kiev se abrió en otoño de 2008, pero su trabajo se sistematizó, según Viatrovych, tras el decreto del presidente Víctor Yúshenko de enero pasado para impulsar la desclasificación de documentos y dar prioridad a temas como "represión política, hambruna y movimiento de liberación".
La desclasificación se ha acelerado, a contrapelo con la legislación vigente, "orientada hacia un trabajo más lento". Por ahora, Viatrovych lidia con decenas de miles de documentos, pero "tenemos 800.000 tomos que deben ser desclasificados y eso sólo del SSU. Además, están los del Ministerio del Interior y los del espionaje".
El SSU ha creado un grupo de trabajo interno formado por especialistas de los mismos servicios. Este núcleo colabora con un "grupo de historiadores que marca las directrices sobre los temas con especial importancia social", señala. El 90% de los documentos sobre el holodomor han sido ya desclasificados, dice Viatrovych. "Puede que se encuentren más en los archivos de provincias, que son bastante caóticos, porque no fueron creados para los investigadores sino para la persecución y el exterminio de los adversarios del régimen", explica.
Las "lagunas" existentes son más grandes en los últimos años de la URSS, señala, y precisa que cuando el KGB dio orden de destruir documentos en 1990, los funcionarios "empezaron por hacer desaparecer lo que les afectaba a ellos y sus agentes".
El archivo que dirige Viatrovych colabora con instituciones semejantes en Polonia, República Checa y Lituania. Con los archivos del Servicio Federal de Seguridad (SFS) de Rusia la cooperación es limitada. "Esta primavera le propusimos al SFS un acuerdo de colaboración como el que tenemos con los polacos o los checos, para intercambiar experiencia de desclasificación y copias y también hacer publicaciones conjuntas. Nos contestaron que consideran suficientes los acuerdos existentes entre ambos servicios de seguridad", explica.
"No imponemos ninguna interpretación de la historia", exclama, y califica de "casi cómica" la relación entre los archivos ucranios y rusos. "Nosotros desclasificamos documentos sobre uno u otro tema, e inmediatamente, como respuesta, los rusos desclasifican otros que indican otra cosa".
Abordando su materia desde una perspectiva de "misión" nacional, Viatrovych dice haber encontrado "muchos documentos interesantes sobre las operaciones llevadas a cabo [por los órganos de seguridad soviéticos] para comprometer a activistas del movimiento nacional ucranio y hacerlos aparecer como colaboracionistas con los nazis, antisemitas y héroes negativos". "Ucrania continúa el trabajo de desenmascaramiento del régimen estalinista que iba en paralelo al proceso de democratización a fines de los ochenta en la URSS. En los noventa, Rusia juzgaba el totalitarismo e iba a la cabeza del proceso de desclasificación y publicación de documentos, pero ahora Rusia ha dado marcha atrás, mientras Ucrania ha recibido un nuevo impulso", opina.
"Comparto la opinión de que una parte de los materiales se sacaron de Ucrania en 1990 y 1991 y puede que estén en Rusia. Una prueba indirecta es que el último dirigente del KGB de Ucrania, Nikolái Golushko, se convirtió en jefe del SFS de Rusia
Fuente:El País
domingo, 13 de diciembre de 2009
sábado, 12 de diciembre de 2009
viernes, 11 de diciembre de 2009
El lenguaje mudo
Y, sea como fuere, esto sucede, una y otra y otra vez: la felicidad íntima de coincidir en Lorrie Moore, en Julio Ramón Ribeyro, en Rohinton Mistry, en Scott Fitzgerald, en los siete pilares y en toda su sabiduría y entender -una y otra y otra vez- que todos esos libros no son una lista arbitraria de amores y rechazos, una demostración de habilidades, la insidiosa bruma de un prejuicio, sino la contraseña que permite reconocer a otro habitante de una patria terca en la que, de todos modos, nunca ha vivido mucha gente. Y quizás, piensa la mujer, por eso importa. Porque los libros son una forma de decir no me confundan. Esta soy yo. En estas cosas creo. Esta es mi patria
Ler todo o artigo El lenguaje mudo aqui
Fonte El País
Ler todo o artigo El lenguaje mudo aqui
Fonte El País
jueves, 10 de diciembre de 2009
Biblioteca de Autor
A edição de livros escolhidos por escritores/autores começa a ter espaço no nosso mercado livreiro. A Presença publicou a selecção de contos fantásticos feita por Jorge Luís Borges, a D. Quixote editou a colecção Biblioteca António Lobo Antunes e a nova colecção da Tinta da China, de literatura de humor, é composta por clássicos sugeridos por Ricardo Araújo Pereira.
Nos livros escolhidos por Jorge Luís Borges encontramos escritores da literatura fantástica, sobrenatural e de terror, como Gustav Meyrink, Giovanni Papini, Henry James, Arthur Machen, Edgar Allan Poe, Rudyard Kipling, entre outros. Esta colecção, designada por Biblioteca de Babel, foi idealizada por Franco Maria Ricci, editor com especial interesse pela criação de edições de luxo. Borges recebeu Ricci numa biblioteca e disse «este é o centro do Labirinto e eu sou o Minotauro que espera a chegada de Teseu, para me matar ou para me salvar». Criada em 1970 os livros que compõem esta biblioteca são pequenos, pouco volumosos, impressos em papel especial.
O Coração das Trevas, de Joseph Conrad, A Letra Encarnada, de Nathaniel Hawthorne, e Ilusões Perdidas, de Honoré de Balzac, fazem parte da Biblioteca António Lobo Antunes. O objectivo desta colecção é colocar ao alcance do público, a preços acessíveis, grandes livros de todos os tempos. Dos gregos aos latinos até à literatura contemporânea, são livros escolhidos por Lobo Antunes, publicados há pelo menos 70 anos, para os quais gostaria de cativar leitores, porque são bons/excelentes livros.
Os primeiros títulos da colecção de humor são "Os Cadernos de Pickwick" de Dickens, "Jacques, o Fatalista", de Diderot, e uma antologia de textos de Robert Benchley. Escolhas em que , segundo Ricardo Araújo Pereira, «Um inglês, um francês e um americano entram numa colecção. E diz o inglês...». Para descobrir, basta ler.
Fonte Joana Alarcão in Blog O Cachimbo de Magritte
Nos livros escolhidos por Jorge Luís Borges encontramos escritores da literatura fantástica, sobrenatural e de terror, como Gustav Meyrink, Giovanni Papini, Henry James, Arthur Machen, Edgar Allan Poe, Rudyard Kipling, entre outros. Esta colecção, designada por Biblioteca de Babel, foi idealizada por Franco Maria Ricci, editor com especial interesse pela criação de edições de luxo. Borges recebeu Ricci numa biblioteca e disse «este é o centro do Labirinto e eu sou o Minotauro que espera a chegada de Teseu, para me matar ou para me salvar». Criada em 1970 os livros que compõem esta biblioteca são pequenos, pouco volumosos, impressos em papel especial.
O Coração das Trevas, de Joseph Conrad, A Letra Encarnada, de Nathaniel Hawthorne, e Ilusões Perdidas, de Honoré de Balzac, fazem parte da Biblioteca António Lobo Antunes. O objectivo desta colecção é colocar ao alcance do público, a preços acessíveis, grandes livros de todos os tempos. Dos gregos aos latinos até à literatura contemporânea, são livros escolhidos por Lobo Antunes, publicados há pelo menos 70 anos, para os quais gostaria de cativar leitores, porque são bons/excelentes livros.
Os primeiros títulos da colecção de humor são "Os Cadernos de Pickwick" de Dickens, "Jacques, o Fatalista", de Diderot, e uma antologia de textos de Robert Benchley. Escolhas em que , segundo Ricardo Araújo Pereira, «Um inglês, um francês e um americano entram numa colecção. E diz o inglês...». Para descobrir, basta ler.
Fonte Joana Alarcão in Blog O Cachimbo de Magritte
miércoles, 9 de diciembre de 2009
A música de protesto e as "boas causas"
Amanha, dia 10 de dezembro, haverá uma defesa a sua tese de mestrado na Universidade de Lisboa em que a "cançao de protesto", hoje vestida de "música por uma boa causa" sera objeto de análise dentro do contexto ibérico (Portugal e Espanha).Em pauta a poética e uma historiografia deste fenomeno em meados do seculo XX. A defesa será feita por Ana Sofia Henriques , que teve como orientadora a Profa Fatima Morna.Imperdível!
Identidade Nacional
La identidad nacional prende fuego
ANDREA RIZZI
Mientras España espera la fundamental sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut catalán, al otro lado de los Pirineos, en Francia, arde desde hace un mes un profundo y ambiguo debate público alrededor de la identidad nacional francesa impulsado por el Gobierno de Nicolas Sarkozy. Un poco más allá, Suiza decidió el 29 de noviembre en un referéndum prohibir la construcción de minaretes. En Italia, miembros de la coalición gubernamental proponen incluir en la bandera nacional el crucifijo, cuya presencia en sus aulas y en las españolas es causa de otra agria polémica.
....
"La premisa necesaria es que, más allá de cualquier iniciativa gubernamental, este debate subyace ya a nuestras sociedades. Hay en ellas un claro temor, no digo a perder, pero sin duda a que se transformen las identidades nacionales", argumenta Anthony Smith, profesor emérito de la London School of Economics y referente internacional en materia de estudios sobre nacionalismos. "La coincidencia de grandes flujos migratorios de personas que no manifiestan deseo de integrarse y tiempos de grave crisis económica fomenta ese temor", dice Smith, en conversación telefónica desde Londres. Recesiones y depresiones son incubadoras de virus sociales preocupantes.
"Dada esa premisa, el intento de definir la identidad nacional a través de un debate público impulsado por un Gobierno es sin duda una operación delicadísima y en cierto sentido peligrosa", prosigue el profesor. "Por un lado, creo que no podrá sacar ninguna conclusión firme y certera. Por el otro, podría ampliar distancias entre grupos. Pero yo rechazo el chantaje moral según el cual una iniciativa como esa es sinónimo de ambición nacionalista camuflada, o de anhelo de exclusión disfrazado. Es legítimo intentar definir quiénes somos, cuál es nuestro pasado y cuáles son nuestros valores admirables, y pensar que esto sea útil para fundar un futuro mejor", concluye Smith.
"La definición de la identidad es naturalmente un proceso de exclusión", da por descontado Giovanni Sartori, politólogo y Premio Príncipe de Asturias, desde Italia. "Sin embargo, la identidad nacional es un elemento irrenunciable, y dejar que se pierda sería un grave error. Las sociedades no pueden funcionar sin tejidos conectivos claros y sólidos. Sin ella, los ciudadanos, las personas, tenderíamos a ser átomos desligados, dando un paso atrás en una dimensión fundamental de nuestras vidas". Unus homo, nullus homo, se decía en la Roma antigua. Un hombre solo no es un hombre. Una sociedad atomizada es una colectividad ineficiente y triste.
"Desafortunadamente, las democracias occidentales han quedado reducidas a la espera: afrontan los problemas cuando ya han estallado entre sus manos", prosigue Sartori. "Ahora, si queremos resolver la cuestión de la integración de comunidades aisladas en el seno de nuestras sociedades, no hay otra alternativa que reflexionar sobre cuáles son los valores ético-políticos sobre los que queremos cimentar esa integración".
Nicolas Sarkozy está convencido de ello y argumentó ayer sus motivos en un artículo publicado por el diario Le Monde.
"En lugar de vilipendiar a los suizos porque su respuesta [en el referéndum sobre minaretes] no nos gusta, deberíamos interrogarnos sobre lo que ella indica", escribió el presidente. "Los pueblos de Europa son acogedores y tolerantes, pero no quieren que su marco de vida y forma de pensar sean desnaturalizados. La sensación de pérdida de la identidad puede ser causa de sufrimiento. La mundialización contribuye a avivar ese sentimiento. Ésta quiebra la identidad y crea una necesitad de anclaje. A ese deseo de pertenencia se puede responder con la tribu o con la nación. La identidad nacional es el antídoto al tribalismo y al comunitarismo. Tenemos que hablar de esa amenaza que muchos creen que acecha nuestras identidades, para evitar que, por renegarla, termine alimentando un terrible rencor".
Se trata sin duda de una cuestión de esta época. El historiador español Juan Pablo Fusi cristaliza su trascendencia con una idea esclarecedora: "Los Estados-nación en los que vivimos han sido un instrumento excelente para resolver la cuestión de los derechos y libertades de los individuos, de su igualdad ante la ley. Pero la cuestión de los derechos de los colectivos, de las minorías étnicas, religiosas y lingüísticas queda irresuelta. Éste es un tema ineludible, que debe estudiarse. Un tema de filosofía moral. Cuando entra en ello la política, por supuesto despierta preocupación. Pero sólo podemos apelar a un debate riguroso, marcado por la prudencia cívica", explica Fusi, que es profesor de la Universidad Complutense de Madrid.
Con distintos matices, por tanto, los tres intelectuales consultados alertan de los peligros de la irrupción de la política en materia de identidad nacional en tiempos de crisis económica, pero conceden su legitimidad moral y hasta utilidad social. Hay otros, sin embargo, que aborrecen esa irrupción. Es interesante recuperar dos intervenciones provocadas por el debate francés, que resumen bien posiciones comunes y que tienen una vez más un valor que supera las fronteras francesas.
La primera es de Michel Serres, miembro de la Academia de Francia, quien ha titulado lacónicamente Error un comentario suyo al asunto publicado en el diario Libération. "Confundir identidad y pertenencia es un error de lógica. O uno dice A es A, yo soy yo, y entonces hablamos de identidad; o uno dice A pertenece a un determinado grupo, y entonces hablamos de pertenencia. Este error lleva a decir tonterías. Y, además, a un crimen político: el racismo. Decir de alguien que es negro, judío, etcétera, es una frase racista porque confunde la pertenencia con la identidad. Reducir alguien a una sola de sus pertenencias puede condenarle a la persecución. ¿Entonces quién soy yo? Yo soy yo. Yo soy la suma de todas mis pertenencias, incluidas aquellas que no conoceré hasta mi muerte, porque todo progreso consiste en entrar en un nuevo grupo. Identidad nacional: error y delito".
Serres plasma a través de la reflexión lexical el gran temor de fondo. Que la definición de la identidad nacional, por muy incluyente y bienintencionada que sea, cristalice en una división irrecuperable entre el "nosotros" y el "ellos"; que deslice la idea de que "ellos" -léase los inmigrantes- constituyen un factor de "corrupción" de valores previos. Que plante la semilla para futuros actos criminales.
Anthony Smith admite esos riesgos, pero rechaza que sean inevitables y observa que pese a lo inflamable de los tiempos, de momento los impulsos nacionalistas o discriminatorios han sido bastante limitados y puntuales en Europa. Cabe recordar, además del referéndum suizo, las protestas en Reino Unido contra la asignación de empleos a trabajadores extranjeros y ciertas equívocas políticas sobre inmigración clandestina y control de la minoría gitana en Italia.
Montserrat Guibernau, profesora del Queen Mary College de la Universidad de Londres, incide en que "definirse a uno mismo no significa distanciarse, ni mucho menos faltar de respeto a la diversidad". Guibernau, experta en la materia, cree que la búsqueda de un denominador común puede resultar un proceso aglutinador.
Hay, finalmente, quienes rechazan el debate en otro plano de reflexión. La posición expresada por el filósofo Bernard-Henry Levy representa bien ese orden de pensamiento.
"La paradoja es fenomenal. Por un lado, se nos habla de una identidad francesa en peligro.
Al mismo tiempo, mientras esta gente divierte a la galería con su debate lamentable, hay una identidad que está de verdad en peligro: la europea. Hay que elegir. Si consentimos la diversión nacionalista, renunciamos a ese nuevo sujeto político que es la construcción europea. No se pueden hacer ambas cosas a la vez. Lanzar el inútil debate sobre una identidad que todos sabemos que no va peor hoy que hace 10, 20 o 30 años; y alimentar, impulsar el otro debate, que sí es vital y que vierte sobre una Europa que sabe cada vez menos lo que es. No hay aquí 36 maneras de encarar el futuro: hay dos, y se excluyen la una a la otra. La nostalgia de un nacionalismo basado en el oficio de las retóricas populistas y rancias, o la audacia de una Europa de futuro: ésa es la elección".
"Si te miras bien, verás que te pareces a aquella enferma que no puede hallar descanso en la cama, que con sus vueltas intenta calmar el dolor". La metáfora parece dirigida a la Europa actual. Pero su autor es Dante Alighieri, que así se dirigió a Florencia en el sexto canto del Purgatorio para liquidar en tres versos la frenética pero miope actividad política de su ciudad en el siglo XIII, incapaz de componer intereses o acortar distancias entre las facciones y bandos que la desintegraban.
¿Qué es el debate sobre identidad nacional? ¿Una cura o un espasmo más del enfermo?
Fuente El Pais
PS: Sou do tempo que se dizia:"Em Roma seja como os romanos". Alguns diriam que há conservadorismo e eu pergunto " E por que nao??"
ANDREA RIZZI
Mientras España espera la fundamental sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut catalán, al otro lado de los Pirineos, en Francia, arde desde hace un mes un profundo y ambiguo debate público alrededor de la identidad nacional francesa impulsado por el Gobierno de Nicolas Sarkozy. Un poco más allá, Suiza decidió el 29 de noviembre en un referéndum prohibir la construcción de minaretes. En Italia, miembros de la coalición gubernamental proponen incluir en la bandera nacional el crucifijo, cuya presencia en sus aulas y en las españolas es causa de otra agria polémica.
....
"La premisa necesaria es que, más allá de cualquier iniciativa gubernamental, este debate subyace ya a nuestras sociedades. Hay en ellas un claro temor, no digo a perder, pero sin duda a que se transformen las identidades nacionales", argumenta Anthony Smith, profesor emérito de la London School of Economics y referente internacional en materia de estudios sobre nacionalismos. "La coincidencia de grandes flujos migratorios de personas que no manifiestan deseo de integrarse y tiempos de grave crisis económica fomenta ese temor", dice Smith, en conversación telefónica desde Londres. Recesiones y depresiones son incubadoras de virus sociales preocupantes.
"Dada esa premisa, el intento de definir la identidad nacional a través de un debate público impulsado por un Gobierno es sin duda una operación delicadísima y en cierto sentido peligrosa", prosigue el profesor. "Por un lado, creo que no podrá sacar ninguna conclusión firme y certera. Por el otro, podría ampliar distancias entre grupos. Pero yo rechazo el chantaje moral según el cual una iniciativa como esa es sinónimo de ambición nacionalista camuflada, o de anhelo de exclusión disfrazado. Es legítimo intentar definir quiénes somos, cuál es nuestro pasado y cuáles son nuestros valores admirables, y pensar que esto sea útil para fundar un futuro mejor", concluye Smith.
"La definición de la identidad es naturalmente un proceso de exclusión", da por descontado Giovanni Sartori, politólogo y Premio Príncipe de Asturias, desde Italia. "Sin embargo, la identidad nacional es un elemento irrenunciable, y dejar que se pierda sería un grave error. Las sociedades no pueden funcionar sin tejidos conectivos claros y sólidos. Sin ella, los ciudadanos, las personas, tenderíamos a ser átomos desligados, dando un paso atrás en una dimensión fundamental de nuestras vidas". Unus homo, nullus homo, se decía en la Roma antigua. Un hombre solo no es un hombre. Una sociedad atomizada es una colectividad ineficiente y triste.
"Desafortunadamente, las democracias occidentales han quedado reducidas a la espera: afrontan los problemas cuando ya han estallado entre sus manos", prosigue Sartori. "Ahora, si queremos resolver la cuestión de la integración de comunidades aisladas en el seno de nuestras sociedades, no hay otra alternativa que reflexionar sobre cuáles son los valores ético-políticos sobre los que queremos cimentar esa integración".
Nicolas Sarkozy está convencido de ello y argumentó ayer sus motivos en un artículo publicado por el diario Le Monde.
"En lugar de vilipendiar a los suizos porque su respuesta [en el referéndum sobre minaretes] no nos gusta, deberíamos interrogarnos sobre lo que ella indica", escribió el presidente. "Los pueblos de Europa son acogedores y tolerantes, pero no quieren que su marco de vida y forma de pensar sean desnaturalizados. La sensación de pérdida de la identidad puede ser causa de sufrimiento. La mundialización contribuye a avivar ese sentimiento. Ésta quiebra la identidad y crea una necesitad de anclaje. A ese deseo de pertenencia se puede responder con la tribu o con la nación. La identidad nacional es el antídoto al tribalismo y al comunitarismo. Tenemos que hablar de esa amenaza que muchos creen que acecha nuestras identidades, para evitar que, por renegarla, termine alimentando un terrible rencor".
Se trata sin duda de una cuestión de esta época. El historiador español Juan Pablo Fusi cristaliza su trascendencia con una idea esclarecedora: "Los Estados-nación en los que vivimos han sido un instrumento excelente para resolver la cuestión de los derechos y libertades de los individuos, de su igualdad ante la ley. Pero la cuestión de los derechos de los colectivos, de las minorías étnicas, religiosas y lingüísticas queda irresuelta. Éste es un tema ineludible, que debe estudiarse. Un tema de filosofía moral. Cuando entra en ello la política, por supuesto despierta preocupación. Pero sólo podemos apelar a un debate riguroso, marcado por la prudencia cívica", explica Fusi, que es profesor de la Universidad Complutense de Madrid.
Con distintos matices, por tanto, los tres intelectuales consultados alertan de los peligros de la irrupción de la política en materia de identidad nacional en tiempos de crisis económica, pero conceden su legitimidad moral y hasta utilidad social. Hay otros, sin embargo, que aborrecen esa irrupción. Es interesante recuperar dos intervenciones provocadas por el debate francés, que resumen bien posiciones comunes y que tienen una vez más un valor que supera las fronteras francesas.
La primera es de Michel Serres, miembro de la Academia de Francia, quien ha titulado lacónicamente Error un comentario suyo al asunto publicado en el diario Libération. "Confundir identidad y pertenencia es un error de lógica. O uno dice A es A, yo soy yo, y entonces hablamos de identidad; o uno dice A pertenece a un determinado grupo, y entonces hablamos de pertenencia. Este error lleva a decir tonterías. Y, además, a un crimen político: el racismo. Decir de alguien que es negro, judío, etcétera, es una frase racista porque confunde la pertenencia con la identidad. Reducir alguien a una sola de sus pertenencias puede condenarle a la persecución. ¿Entonces quién soy yo? Yo soy yo. Yo soy la suma de todas mis pertenencias, incluidas aquellas que no conoceré hasta mi muerte, porque todo progreso consiste en entrar en un nuevo grupo. Identidad nacional: error y delito".
Serres plasma a través de la reflexión lexical el gran temor de fondo. Que la definición de la identidad nacional, por muy incluyente y bienintencionada que sea, cristalice en una división irrecuperable entre el "nosotros" y el "ellos"; que deslice la idea de que "ellos" -léase los inmigrantes- constituyen un factor de "corrupción" de valores previos. Que plante la semilla para futuros actos criminales.
Anthony Smith admite esos riesgos, pero rechaza que sean inevitables y observa que pese a lo inflamable de los tiempos, de momento los impulsos nacionalistas o discriminatorios han sido bastante limitados y puntuales en Europa. Cabe recordar, además del referéndum suizo, las protestas en Reino Unido contra la asignación de empleos a trabajadores extranjeros y ciertas equívocas políticas sobre inmigración clandestina y control de la minoría gitana en Italia.
Montserrat Guibernau, profesora del Queen Mary College de la Universidad de Londres, incide en que "definirse a uno mismo no significa distanciarse, ni mucho menos faltar de respeto a la diversidad". Guibernau, experta en la materia, cree que la búsqueda de un denominador común puede resultar un proceso aglutinador.
Hay, finalmente, quienes rechazan el debate en otro plano de reflexión. La posición expresada por el filósofo Bernard-Henry Levy representa bien ese orden de pensamiento.
"La paradoja es fenomenal. Por un lado, se nos habla de una identidad francesa en peligro.
Al mismo tiempo, mientras esta gente divierte a la galería con su debate lamentable, hay una identidad que está de verdad en peligro: la europea. Hay que elegir. Si consentimos la diversión nacionalista, renunciamos a ese nuevo sujeto político que es la construcción europea. No se pueden hacer ambas cosas a la vez. Lanzar el inútil debate sobre una identidad que todos sabemos que no va peor hoy que hace 10, 20 o 30 años; y alimentar, impulsar el otro debate, que sí es vital y que vierte sobre una Europa que sabe cada vez menos lo que es. No hay aquí 36 maneras de encarar el futuro: hay dos, y se excluyen la una a la otra. La nostalgia de un nacionalismo basado en el oficio de las retóricas populistas y rancias, o la audacia de una Europa de futuro: ésa es la elección".
"Si te miras bien, verás que te pareces a aquella enferma que no puede hallar descanso en la cama, que con sus vueltas intenta calmar el dolor". La metáfora parece dirigida a la Europa actual. Pero su autor es Dante Alighieri, que así se dirigió a Florencia en el sexto canto del Purgatorio para liquidar en tres versos la frenética pero miope actividad política de su ciudad en el siglo XIII, incapaz de componer intereses o acortar distancias entre las facciones y bandos que la desintegraban.
¿Qué es el debate sobre identidad nacional? ¿Una cura o un espasmo más del enfermo?
Fuente El Pais
PS: Sou do tempo que se dizia:"Em Roma seja como os romanos". Alguns diriam que há conservadorismo e eu pergunto " E por que nao??"
domingo, 6 de diciembre de 2009
Natal em Lisboa com o Menino Jesus

A ideia surgiu em Espanha há três anos e agora está a ganhar adeptos em Portugal. Este Natal, milhares de estandartes com a imagem do Menino Jesus estão pendurados nas varandas e janelas dos portugueses para "reavivar" o espírito natalício. A iniciativa é de um grupo de famílias cristãs, que está a dinamizar a venda dos símbolos nalgumas cidades do País.
Fonte LISBOA S.O.S , via DN
Como nao confundir responsabilidades e nao comprar"gato por lebre" ou ainda a venda de "ouro de tolo"
O cônsul-geral do Brasil em Lisboa, Renan Paes Barreto, admitiu ao DN que de Outubro para cá as resposta às solicitações dos imigrantes têm sido menos céleres. Porque o Brasil lançou nessa altura um novo sistema em rede a nível internacional muito sofisticado ao qual os funcionários ainda se estão a adaptar num período em que naturalmente há mais pedidos de renovação de passaportes, porque é época de Natal e Fim de Ano. No entanto, garante que até sábado o consulado tem trabalhado para dar resposta "às acumulações". Só que diz que "neste momento temos mil atendimentos por dia em Lisboa". E o consulado tem 44 funcionários. Renan Barreto admite que se vendem lugares na fila fora do consulado. "Como nos noutros lugares", refere. Mas garante que já estão a preparar um folheto informativo "para alertar as pessoas para não se deixarem levar por facilidades"
Fonte Diario de Noticias
Fonte Diario de Noticias
Abitare!


Objetos raros de arte e desejo
Em retrospectiva, Sawaya & Moroni mostra que a não repetição é a filosofia do trabalho da empresa
William Sawaya Design arte. Muito antes de a expressão ganhar as páginas das revistas especializadas, William Sawaya e Paolo Moroni já se exercitavam com desenvoltura pelas águas turbulentas da produção de objetos únicos. Ou raros, para se dizer o mínimo. Subvertendo a ideia da produção em série, suas coleções sempre se esmeraram por representar, antes de tudo, um instantâneo da vida de seus criadores.
Como não poderia deixar de ser, a Era das Linguagens, mostra apresentada na última edição da Abitare il Tempo, em Verona, reunindo em retrospectiva 25 anos da Sawaya & Moroni - fundada e mantida pela dupla em Milão -, é o retrato acabado de uma empresa que faz da não repetição sua dinâmica de atuação. E da complexidade, um poderoso estímulo.
"Eles não seguem tendências; eles a preveem de forma pontual, com sensibilidade aguda", argumenta a crítica de design e fiel admiradora Cristina Morozzi. Dotados de características únicas, cada móvel, cada objeto editado pela Sawaya & Moroni parece apontar para uma direção diferente. Parece ter sua própria história para contar.
Com cenografia assinada pelo próprio William Sawaya, a mostra na Abitare optou por tratar cada peça como personagem central, enfatizando suas diferenças de escala, formas e técnicas de produção - todos muito diferentes uns dos outros. Todos com muito pouco a compartilhar, afora a particularidade de possuírem identidade própria.
"Poucas empresas são capazes de expressar a riqueza material de sua época como a Sawaya. Com espantosa coerência, seus produtos são como fragmentos. Partes de uma época fragmentada como a nossa", observa o crítico Vani Pasca no catálogo da mostra, sinalizando a ausência de analogias a guiar o percurso do visitante na mostra.
Surpreendente também é o fato de uma coleção tão diversificada ter sido produzida em tão curto período de tempo. "Eles sempre transitaram por um terreno híbrido, uma interface entre arquitetura, arte e design que só agora passou a adquirir reconhecimento internacional", afirma Pasca.
Pioneira em convocar arquitetos para se aventurarem no campo do design, a Sawaya é uma das raras companhias capazes de reunir em catálogo peças assinadas por nomes do porte de um Michael Graves ou de uma Zaha Hadid. Daniel Libeskind, por exemplo, é a estrela da coleção 2009, com a Piazza, um conjunto de chá e café de prata, que transmuta bules e xícaras em torres e edifícios.
"A maioria das empresas teme a intervenção de arquitetos nas suas linhas, alegando a complexidade envolvida em seus projetos, mas esse não é o nosso caso", diz Moroni, sempre às voltas com processos tecnológicos capazes de fornecer a infraestrutura necessária à produção de objetos, via de regra, complexos. E, à primeira vista, impossíveis.
Também arquiteto, Sawaya, por sua vez, procura lidar de forma respeitosa com as técnicas artesanais, fazendo-as coexistirem de forma saudável com inovações industriais. Não nega a exclusividade e os altos preços envolvidos nas criações da empresa - um sofá desenhado pela iraquiana Zaha Hadid para a marca pode chegar aos 200 mil. Mas ainda assim acredita no poder transformador do design.
Como exemplo, cita um de seus projetos preferidos, a Bella Rifatta, uma cadeira de plástico reciclado. "O design conferiu à matéria-prima uma maior dignidade estética, liberando a reciclagem de sua conotação habitual. É uma forma de mostrar que beleza também pode ser combinada com ética", afirma. (marcelo.lima.antena@estadao.com.br).
Fonte Estadao
Da licença, "seu" Tony Belloto
Num mundo em que o Twitter causa grande alvoroço, todos conectados, sabendo uns dos outros o que fazem, onde estão, o que vestem, o que comem, o que falam e o que pensam – no caso dos que pensam, evidentemente –, soa estranho dizer que ainda há gente, hoje em dia, que prefere se isolar.
Numa sociedade em que o celular nos transforma a todos em zumbis tagarelando em monólogo pelas ruas – é só impressão, não estamos sozinhos, nunca mais estaremos sozinhos! – e o Big Brother e centenas de outros programas – essas desgraças da modernidade conhecidas genericamente por “reality shows” – se especializam em devassar, penetrar, devastar e tornar públicas e banais todas as formas possíveis de privacidade, parece insano afirmar que existem pessoas que preservam sua intimidade.
Num momento em que homens, mulheres, crianças e cachorros fazem qualquer negócio e pagam qualquer preço para aparecer por aparecer, e rezam por uma oportunidade de se tornar celebridades – seja lá o que isso for –, é uma loucura imaginar que há alguns poucos idiossincráticos que detestam aparecer. Dois desses seres em extinção social são – não por acaso – os nossos dois maiores escritores vivos.
Refiro-me a Rubem Fonseca e Dalton Trevisan, um mineiro carioca por adoção, outro paranaense, ambos com 84 anos. Destes homens você não verá fotos na imprensa, salvo raríssimas exceções. De Dalton, uma ou outra imagem roubada enquanto caminha desavisado pela sua Curitiba mítica, de óculos e boné. Não é à toa que lhe apelidaram, roubando o título de seu livro antológico, o Vampiro de Curitiba. De Rubem, no máximo, uma pose para a capa da revista Bravo – clicada por seu próprio filho – em que ele parece nos perscrutar com seu olhar arguto e irônico de escritor.
Rubem, solvitur ambulando, é o autor do conto A Arte de Andar nas Ruas do Rio de Janeiro. Destes homens você não ouvirá ou lerá entrevistas, blábláblá, papo furado ou opiniões sobre isso ou aquilo. Se estiver com sorte talvez você os veja passando furtivamente por uma rua do Rio ou de Curitiba. Estes homens escrevem – e como escrevem! – e sabem que todo tempo e solidão do mundo são insuficientes para um escritor. Sabem também que o que têm a dizer está escrito nos livros.
O poeta Ezra Pound dizia que os artistas são as antenas da raça. Sorte nossa que estas duas anteninhas não param de caminhar por suas cidades, em silêncio, bloquinho de papel e caneta à mão, em busca das palavras que nos iluminem o caminho mesmo quando estivermos desatentos, falando ao celular.
Já citei aqui outro dia o novo livro de Rubem Fonseca, O Seminarista, recomendo agora a leitura do novo do Dalton Trevisan, Violetas e Pavões. Estes dois octogenários escrevem com a energia de adolescentes.
Por Tony Bellotto
Numa sociedade em que o celular nos transforma a todos em zumbis tagarelando em monólogo pelas ruas – é só impressão, não estamos sozinhos, nunca mais estaremos sozinhos! – e o Big Brother e centenas de outros programas – essas desgraças da modernidade conhecidas genericamente por “reality shows” – se especializam em devassar, penetrar, devastar e tornar públicas e banais todas as formas possíveis de privacidade, parece insano afirmar que existem pessoas que preservam sua intimidade.
Num momento em que homens, mulheres, crianças e cachorros fazem qualquer negócio e pagam qualquer preço para aparecer por aparecer, e rezam por uma oportunidade de se tornar celebridades – seja lá o que isso for –, é uma loucura imaginar que há alguns poucos idiossincráticos que detestam aparecer. Dois desses seres em extinção social são – não por acaso – os nossos dois maiores escritores vivos.
Refiro-me a Rubem Fonseca e Dalton Trevisan, um mineiro carioca por adoção, outro paranaense, ambos com 84 anos. Destes homens você não verá fotos na imprensa, salvo raríssimas exceções. De Dalton, uma ou outra imagem roubada enquanto caminha desavisado pela sua Curitiba mítica, de óculos e boné. Não é à toa que lhe apelidaram, roubando o título de seu livro antológico, o Vampiro de Curitiba. De Rubem, no máximo, uma pose para a capa da revista Bravo – clicada por seu próprio filho – em que ele parece nos perscrutar com seu olhar arguto e irônico de escritor.
Rubem, solvitur ambulando, é o autor do conto A Arte de Andar nas Ruas do Rio de Janeiro. Destes homens você não ouvirá ou lerá entrevistas, blábláblá, papo furado ou opiniões sobre isso ou aquilo. Se estiver com sorte talvez você os veja passando furtivamente por uma rua do Rio ou de Curitiba. Estes homens escrevem – e como escrevem! – e sabem que todo tempo e solidão do mundo são insuficientes para um escritor. Sabem também que o que têm a dizer está escrito nos livros.
O poeta Ezra Pound dizia que os artistas são as antenas da raça. Sorte nossa que estas duas anteninhas não param de caminhar por suas cidades, em silêncio, bloquinho de papel e caneta à mão, em busca das palavras que nos iluminem o caminho mesmo quando estivermos desatentos, falando ao celular.
Já citei aqui outro dia o novo livro de Rubem Fonseca, O Seminarista, recomendo agora a leitura do novo do Dalton Trevisan, Violetas e Pavões. Estes dois octogenários escrevem com a energia de adolescentes.
Por Tony Bellotto
Prémio Eça de Queiroz
Antiga ministra da Cultura vai regulamentar prémio Eça de Queiroz a atribuir em 2011
Baião, Porto, 05 Dez (Lusa) - A antiga ministra da Cultura, Isabel Pires de Lima, vai regulamentar um prémio de mérito cultural com o nome de Eça de Queiroz, que terá o objectivo de distinguir "diversas expressões culturais", disse hoje à Lusa o presidente da Câmara de Baião.
José Luís Carneiro, que é também membro do Conselho de Administração da Fundação Eça de Queiroz (FEQ), que tem sede em Tormes, Santa Cruz do Douro, no concelho de Baião, adiantou que o prémio será de âmbito nacional, terá periodicidade anual e começará a ser atribuído em 2011.
"Já era tempo de uma figura ímpar, como Eça de Queiroz, ter um prémio com o seu nome, por tudo o que representa na nossa cultura e literatura. É também uma forma de evidenciar o relevo desta instituição que trabalha todos os dias para manter viva a obra queirosiana", disse José Luís Carneiro.
Fonte Lusa
Baião, Porto, 05 Dez (Lusa) - A antiga ministra da Cultura, Isabel Pires de Lima, vai regulamentar um prémio de mérito cultural com o nome de Eça de Queiroz, que terá o objectivo de distinguir "diversas expressões culturais", disse hoje à Lusa o presidente da Câmara de Baião.
José Luís Carneiro, que é também membro do Conselho de Administração da Fundação Eça de Queiroz (FEQ), que tem sede em Tormes, Santa Cruz do Douro, no concelho de Baião, adiantou que o prémio será de âmbito nacional, terá periodicidade anual e começará a ser atribuído em 2011.
"Já era tempo de uma figura ímpar, como Eça de Queiroz, ter um prémio com o seu nome, por tudo o que representa na nossa cultura e literatura. É também uma forma de evidenciar o relevo desta instituição que trabalha todos os dias para manter viva a obra queirosiana", disse José Luís Carneiro.
Fonte Lusa
sábado, 5 de diciembre de 2009

Umberto Eco.
O comissário da nova exposição no Louvre, em Paris, fala do lugar que as listas ocupam na história da cultura e dos modos como tentamos não pensar na morte. Um intelectual em discurso directo
As listas estão na origem da cultura. Fazem parte da história de arte e da literatura. De que precisa a cultura? De tornar o infinito compreensível . Também precisa de criar ordem - nem sempre, mas frequentemente. E, enquanto seres humanos, como enfrentamos o infinito? Como se pode tentar captar o sentido do incompreensível? Por meio de listas, catálogos e colecções em museus, e recorrendo a enciclopédias e dicionários. Há um fascínio em enumerar as mulheres com quem Don Giovanni dormiu: 2063, a acreditar em Lorenzo da Ponte, libretista de Mozart. Também temos listas inteiramente práticas - listas de compras, testamentos, ementas - que são actos culturais por mérito próprio.
A pessoa culta deve ser vista como uma guardiã que tenta impor a ordem nos locais onde predomina o caos?
A lista não destrói a cultura; cria-a. Para onde quer que olhe, na história da cultura, há-de encontrar listas. Com efeito, há uma gama estonteante: listas de santos, de exércitos e plantas medicinais, de tesouros e de títulos de livros. Pense-se na natureza das colecções do século XVI. Aliás, os meus romances estão cheios de listas.
Os contabilistas fazem listas, mas elas também existem nas obras de Homero, James Joyce e Thomas Mann.
Pois. Mas estes, obviamente, não são contabilistas. No "Ulisses", James Joyce descreve o modo como o seu protagonista, Leopold Bloom, abre as gavetas e tudo o que nelas encontra. Eu considero isso uma lista literária, e ela diz muito sobre Bloom. Ou então tomemos Homero, por exemplo. Na "Ilíada", ele tenta dar a noção do tamanho do exército grego. De início, recorre a comparações: "Tal como um grande incêndio de floresta, rugindo no topo de uma montanha, se avista ao longe, assim também, ao marcharem, o brilho das armaduras iluminava o firmamento". Mas não fica satisfeito. Não consegue encontrar uma boa metáfora e, por isso, pede às musas que o ajudem. Então tem a ideia de enumerar muitos, muitos generais e os seus navios.
Mas, ao fazê-lo, não estará a desviar- -se da poesia?
No princípio, pensamos que uma lista é uma coisa primitiva e típica das culturas mais antigas, que não tinham uma concepção exacta do universo e que, portanto, estavam limitadas a enumerar as características a que conseguiam dar nome. Contudo, na história da cultura, as listas continuaram a prevalecer. Não são de modo algum uma mera expressão das culturas primitivas. Na Idade Média já havia uma imagem muito clara do universo e também havia listas. Uma nova mundividência baseada na astronomia dominou a Renascença e a época do Barroco e as listas continuaram a ser usadas. Também na era pós- -moderna as listas têm um papel importantíssimo . Têm uma magia irresistível.
Mas por que razão Homero enumerou todos aqueles guerreiros e navios se sabia que nunca poderia dar nomes a todos?
A obra de Homero toca repetidamente no topos do inexprimível. As pessoas fazem sempre isso. Sempre sentimos fascínio pelo espaço infinito, pela interminável série de estrelas e de galáxias. Como se sente uma pessoa quando olha para o céu? Pensa que não tem línguas suficientes que descrevam o que vê. Mesmo assim, as pessoas nunca deixaram de descrever o céu, recorrendo ao simples expediente de enumerarem o que vêem. Com os amantes passa-se o mesmo. Sentem uma deficiência na linguagem, uma falta de palavras que exprimam os seus sentimentos. E será que alguma vez os amantes desistem de o tentar fazer? Fazem listas: os teus olhos são tão belos, a tua boca também, e o teu colo... É possível ser muito pormenorizado.
Porque perdemos tanto tempo a tentar completar coisas que, de um ponto de vista realista, não se podem completar?
Nós temos um limite, um limite muito desanimador e humilhante: a morte. Por isso gostamos de tudo o que para nós não tem limites e que, portanto, não tem fim. É uma fuga que nos distrai de pensar na morte. Gostamos de listas porque não queremos morrer.
Na sua exposição no Louvre também vai expor obras das artes visuais, como naturezas-mortas. Mas essas pinturas têm molduras, ou seja, limites, e não podem representar nada mais do que aquilo que de facto representam.
Pelo contrário, o que nos leva a gostar tanto delas é acreditarmos que conseguimos ver nelas para além disso. Quem contempla uma pintura sente necessidade de abrir a moldura e ver como são as coisas à esquerda e à direita do quadro. Esse tipo de pintura é verdadeiramente como uma lista, um pedaço recortado do infinito.
Porque são essas listas e acumulações tão importantes para si?
As pessoas do Louvre contactaram-me e perguntaram-me se eu gostaria de comissariar uma exposição nesse museu. Pediram-me que apresentasse um programa de actividades. Só a ideia de trabalhar num museu foi suficiente para me atrair. Estive lá sozinho recentemente e senti-me como uma personagem de um romance de Dan Brown. Foi simultaneamente estranho e maravilhoso. Percebi imediatamente que a exposição iria ter como tema central as listas. Porque me interessa tanto esse tema? Não sei bem. Gosto de listas pela mesma razão que outras pessoas gostam de futebol ou de pedofilia. Gostos não se discutem.
Mesmo assim, é famoso por saber explicar as suas paixões ...
... mas não por falar sobre mim. Ora veja, desde os dias de Aristóteles que temos tentado definir as coisas com base na respectiva essência. A definição de homem? Um animal que age de maneira deliberada. Ora, os naturalistas levaram 80 anos a arranjar uma definição para o ornitorrinco. Foi extremamente difícil descrever a essência desse animal. Vive debaixo de água e em terra, põe ovos e, no entanto, é mamífero. E como era essa definição? Era uma lista, uma lista de características.
Seria certamente possível defini-lo se fosse um animal mais convencional.
Talvez, mas será que isso tornaria o animal interessante? Pense num tigre, que a ciência classifica como predador. Como iria uma mãe descrever um tigre ao seu filho pequeno? Provavelmente através de uma lista de características: o tigre é grande, é um felino, amarelo, às riscas, e forte. Só um químico se referiria à água como sendo H2O. Mas eu digo que é líquida e transparente, que a bebemos e que nos podemos lavar com ela. Agora pode finalmente perceber aquilo de que estou a falar. A lista é a marca de uma sociedade altamente avançada e culta porque nos permite questionar as definições essenciais. A definição essencial é primitiva em comparação com a lista.
Pode parecer que está a dizer que devemos parar de definir as coisas e que haveria vantagem se, em vez disso, as contássemos e enumerássemos.
Pode ser libertador. A idade do Barroco era uma época de listas. De repente, todas as definições eruditas feitas na era precedente deixaram de ser válidas. As pessoas tentaram ver o mundo a partir de uma perspectiva diferente. Galileu revelou novos pormenores sobre a Lua. E, na arte, as definições consagradas foram objectivamente destruídas e a diversidade de temas expandiu-se enormemente. Por exemplo, eu vejo as pinturas do Barroco holandês como listas: as naturezas-mortas com todos aqueles frutos e as imagens de gabinetes de curiosidades opulentos. As listas podem ser anárquicas.
Mas também disse que as listas podem trazer ordem. Quer então dizer que tanto a ordem como a anarquia se aplicam neste caso? Isso tornaria perfeitas para si a internet e as listas criadas pelo motor de pesquisa Google.
Sim, no caso do Google, ambos os conceitos convergem. O Google cria uma lista, mas no momento em que olho para a lista que o Google gerou, ela já mudou. Essas listas podem ser perigosas - não para os adultos como eu, que adquiriram conhecimento de outro modo -, mas para os jovens, para quem o Google é uma tragédia. As escolas deveriam ensinar a arte da discriminação.
Está a dizer que os professores deviam ensinar aos estudantes a diferença entre bom e mau? E, nesse caso, como o fariam?
A educação deveria regressar às estratégias das oficinas da Renascença. Aí, os mestres podiam não ser capazes de explicar aos alunos por que razão uma pintura era boa em termos teóricos, mas faziam-no de maneiras mais práticas. Olha, isto é o aspecto que o teu dedo pode ter e este é aquele que deve ter. Olha, esta é uma boa combinação de cores. A mesma abordagem deveria ser utilizada nas escolas quando se lida com a internet. O professor deveria dizer: "Escolham qualquer assunto: a história da Alemanha ou a vida das formigas. Pesquisem em 25 páginas web diferentes, comparando-as, e tentem descobrir qual tem informação importante e pertinente". Se dez páginas disserem a mesma coisa, pode ser sinal de que essa informação está correcta. Mas isso também pode acontecer porque alguns sites se limitaram a copiar os erros dos outros.
Quanto a si, é mais provável que trabalhe com livros; tem uma biblioteca de 30 mil volumes. Provavelmente não funciona sem uma lista ou catálogo.
Receio bem que, nesta altura, já sejam 50 mil livros. Quando a minha secretária os quis catalogar, pedi-lhe que não o fizesse. Os meus interesses mudam constantemente, tal como a minha biblioteca. A propósito, se os nossos interesses mudarem constantemente, a nossa biblioteca dirá algo de diferente sobre nós. Além disso, mesmo sem um catálogo, vejo-me forçado a lembrar-me dos meus livros. Tenho uma sala para literatura com 70 metros de comprimento. Percorro-a várias vezes por dia e sinto--me bem quando o faço. Cultura não é saber quando morreu Napoleão. Cultura significa saber como vou descobrir isso em dois minutos. Claro que, hoje em dia, posso encontrar esse tipo de informação na internet em menos de um ai. Mas, como disse, com a internet nunca se sabe.
Incluiu uma lista simpática feita pelo filósofo francês Roland Barthes no seu novo livro, "A Vertigem das Listas". Ele enumera as coisas de que gosta e as de que não gosta. Gosta de salada, de canela, de queijo e de especiarias. Não gosta de ciclistas, de mulheres de calças compridas, de gerânios, de morangos e de harpa. E o senhor?
Eu seria louco se respondesse; significaria rotular-me. Fiquei fascinado com Stendhal aos 13 anos e com Thomas Mann aos 15 e, aos 16, adorava Chopin. A seguir, passei a vida a tentar conhecer o resto. Neste momento, Chopin voltou a estar no topo da lista. Quando interagimos com as coisas da nossa vida, tudo muda. Se nada mudar, somos idiotas.
Fonte Jornal i via Der Spiegel
Chanel en Shanghai
La casa francesa presenta en China la colección 'Métiers d'Art' 2009 / 2010
EUGENIA DE LA TORRIENTE -
Vota Resultado 3 votos
"No hay mejor decorado posible que la propia ciudad", había advertido Karl Lagerfeld antes del desfile. En efecto, el perfil de los rascacielos de Shanghai remató el jueves por la noche, de forma apabullante, la puesta en escena de la colección Métiers d'Art 2009 / 2010 de Chanel. Con esta línea anual la casa francesa exhibe desde 2002 la habilidad de los cinco talleres artesanos parisienses que compró para asegurar su supervivencia. Manos y oficio que hacen posible la alta costura, y una raza en peligro de extinción.
Esta colección comercial, pero riquísima, es el mejor ejemplo de un fenómeno en auge: la semi costura (demi couture, según los franceses). La expresión sirve para definir ropa con precios y acabados cercanos a la alta costura pero sin la confección a medida. Sus ocho ediciones se han presentado en distantes esquinas del mundo, de Tokio a Londres, que guardan alguna relación con la historia de Chanel. O que la guardarán.
En el caso de Shanghai, un poco de ambas. Es cierto que Mademoiselle coleccionaba antigüedades orientales. Pero también lo es que el desfile coincidía con la inauguración de una tienda Chanel en la ciudad, la número 13 de las que tiene entre China y Hong Kong. Las expectativas de crecimiento en ese país para este año de esta empresa familiar (siempre opaca acerca de sus números) se admiten de doble dígito. Se entiende así que, en esta caricia a la potencia emergente en el mundo del lujo, no se escatimara intensidad amorosa. Antigüedades y obras de arte originales para "la tienda Chanel más refinada del mundo" y una apabullante estructura acristalada varada en la orilla del río Huangpu para acoger a los 800 invitados al desfile, entre ellos Vanessa Paradis y Anna Mouglalis.
Enmarcado por el metal negro de esa caja de 85 metros de largo y seis y medio de alto, el perfil más futurista de China, con sus serpenteantes neones, parecía más que nunca el fotograma de una película de ciencia ficción. Pero el filme que se proyectó en las cinco pantallas que descendieron sobre el panorámico encuadre fue de otro tipo. Para salvar el escollo de que Coco nunca puso un pie en China, Lagerfeld la hizo viajar allí con un cuento en imágenes escrito y dirigido por él. En el corto, a ratos francamente gracioso, la diseñadora se traslada en sueños a varios momentos de la historia del país y se encuentra con variados personajes, desde emperadores hasta Marlene Dietrich. Ferviente defensor de lo políticamente incorrecto, ha elegido a sus modelos favoritos (todos occidentales, como el ubicuo Baptiste Giabiconi) para interpretar personajes chinos, con la inestimable ayuda de abundante eyeliner. "Es un homenaje, no hay racismo", defendía el diseñador septuagenario en la rueda de prensa anterior al desfile.
La estructura de 500 toneladas, que 150 personas construyeron durante 30 días, estaba suspendida sobre el río que separa la parte tradicional de la ciudad (lo poco que queda de ella, al menos) de la ultramoderna. Las mismas aguas en las que nadó Lagerfeld en su sublime acercamiento al manido tema oriental. "Esto no es folclore, es moda", aclaraba. Trajes de tweed con iridiscentes hilos multicolores parecían reflejar los neones que les contemplaban, con los que esta sociedad ilumina su frenética carrera hacia el futuro. Aquí y allá, aparecía el rojo, los hombros pagoda y los cuellos mao que se asocian a su pasado. Y las referencias a los guerreros de terracota y al cine de los años 30 se mezclaban con los ajustados pantalones de cuero que hoy pueblan cualquier armario adolescente.
Además de la demostración de virtuosismo de los artesanos, lo que el jueves se vio fue una exhibición de poderío en un mercado saturado por los efusivos cortejos de las firmas occidentales. Pero el espectáculo estaba destinado a una audiencia global, como demostraban los 60 periodistas traídos de todo el mundo y el impresionante montaje. "Una modelo saliendo por una puerta blanca sólo capta la atención de alguien muy interesado en la moda. Para que el resto siga mirando tienes que ofrecer una superproducción, con efectos especiales", opina Lagerfeld.
El tercer acto de la suya, se vio tras el desfile y tuvo un sabor cómico y familiar que se agradecía después de tanta monumentalidad. Un cabaret blanco y lleno de camelias en el que los acólitos de Lagerfeld se lanzaron a cantar con desigual fortuna: Paradis encandiló, mientras Mouglalis y Giabiconi asesinaron sus temas. Lagerfeld lo fotografiaba todo con una entrega cercana a la ternura
Fuente El País
EUGENIA DE LA TORRIENTE -
Vota Resultado 3 votos
"No hay mejor decorado posible que la propia ciudad", había advertido Karl Lagerfeld antes del desfile. En efecto, el perfil de los rascacielos de Shanghai remató el jueves por la noche, de forma apabullante, la puesta en escena de la colección Métiers d'Art 2009 / 2010 de Chanel. Con esta línea anual la casa francesa exhibe desde 2002 la habilidad de los cinco talleres artesanos parisienses que compró para asegurar su supervivencia. Manos y oficio que hacen posible la alta costura, y una raza en peligro de extinción.
Esta colección comercial, pero riquísima, es el mejor ejemplo de un fenómeno en auge: la semi costura (demi couture, según los franceses). La expresión sirve para definir ropa con precios y acabados cercanos a la alta costura pero sin la confección a medida. Sus ocho ediciones se han presentado en distantes esquinas del mundo, de Tokio a Londres, que guardan alguna relación con la historia de Chanel. O que la guardarán.
En el caso de Shanghai, un poco de ambas. Es cierto que Mademoiselle coleccionaba antigüedades orientales. Pero también lo es que el desfile coincidía con la inauguración de una tienda Chanel en la ciudad, la número 13 de las que tiene entre China y Hong Kong. Las expectativas de crecimiento en ese país para este año de esta empresa familiar (siempre opaca acerca de sus números) se admiten de doble dígito. Se entiende así que, en esta caricia a la potencia emergente en el mundo del lujo, no se escatimara intensidad amorosa. Antigüedades y obras de arte originales para "la tienda Chanel más refinada del mundo" y una apabullante estructura acristalada varada en la orilla del río Huangpu para acoger a los 800 invitados al desfile, entre ellos Vanessa Paradis y Anna Mouglalis.
Enmarcado por el metal negro de esa caja de 85 metros de largo y seis y medio de alto, el perfil más futurista de China, con sus serpenteantes neones, parecía más que nunca el fotograma de una película de ciencia ficción. Pero el filme que se proyectó en las cinco pantallas que descendieron sobre el panorámico encuadre fue de otro tipo. Para salvar el escollo de que Coco nunca puso un pie en China, Lagerfeld la hizo viajar allí con un cuento en imágenes escrito y dirigido por él. En el corto, a ratos francamente gracioso, la diseñadora se traslada en sueños a varios momentos de la historia del país y se encuentra con variados personajes, desde emperadores hasta Marlene Dietrich. Ferviente defensor de lo políticamente incorrecto, ha elegido a sus modelos favoritos (todos occidentales, como el ubicuo Baptiste Giabiconi) para interpretar personajes chinos, con la inestimable ayuda de abundante eyeliner. "Es un homenaje, no hay racismo", defendía el diseñador septuagenario en la rueda de prensa anterior al desfile.
La estructura de 500 toneladas, que 150 personas construyeron durante 30 días, estaba suspendida sobre el río que separa la parte tradicional de la ciudad (lo poco que queda de ella, al menos) de la ultramoderna. Las mismas aguas en las que nadó Lagerfeld en su sublime acercamiento al manido tema oriental. "Esto no es folclore, es moda", aclaraba. Trajes de tweed con iridiscentes hilos multicolores parecían reflejar los neones que les contemplaban, con los que esta sociedad ilumina su frenética carrera hacia el futuro. Aquí y allá, aparecía el rojo, los hombros pagoda y los cuellos mao que se asocian a su pasado. Y las referencias a los guerreros de terracota y al cine de los años 30 se mezclaban con los ajustados pantalones de cuero que hoy pueblan cualquier armario adolescente.
Además de la demostración de virtuosismo de los artesanos, lo que el jueves se vio fue una exhibición de poderío en un mercado saturado por los efusivos cortejos de las firmas occidentales. Pero el espectáculo estaba destinado a una audiencia global, como demostraban los 60 periodistas traídos de todo el mundo y el impresionante montaje. "Una modelo saliendo por una puerta blanca sólo capta la atención de alguien muy interesado en la moda. Para que el resto siga mirando tienes que ofrecer una superproducción, con efectos especiales", opina Lagerfeld.
El tercer acto de la suya, se vio tras el desfile y tuvo un sabor cómico y familiar que se agradecía después de tanta monumentalidad. Un cabaret blanco y lleno de camelias en el que los acólitos de Lagerfeld se lanzaron a cantar con desigual fortuna: Paradis encandiló, mientras Mouglalis y Giabiconi asesinaron sus temas. Lagerfeld lo fotografiaba todo con una entrega cercana a la ternura
Fuente El País
Mario Vargas Llosa
Vargas Llosa, inauguró una exposición titulada La libertad y la vida que, repasa su trayectoria vital y su obra. Allí están sus primeros poemas -"háganme el favor de mirarlos, pero no se les ocurra leerlos"- su máquina de escribir, un vídeo donde se le ve entrevistando a Borges, otro donde pronuncia un mitin como candidato a la presidencia del Perú... "Aunque he hecho muchas cosas en la vida", quiso dejar claro Vargas Llosa, "el periodismo, la política, lo mucho que he viajado... lo central, a lo que nunca traicioné, ha sido la literatura. Lo importante, lo fundamental, es lo que he escrito...".
Pablo Ordaz en El País
PS O muso do blog "acontece" em qualquer lgar que chegue.
Pablo Ordaz en El País
PS O muso do blog "acontece" em qualquer lgar que chegue.
viernes, 4 de diciembre de 2009
La mosca y el filandón
Los escritores José María Merino, Luis Mateo Díez y Juan Pedro Aparicio protagonizan una noche de cuentos en la feria del libro de Guadalajara
JUAN CRUZ - Guadalajara -
José María Merino, el escritor leonés que ha llevado ahora el cuento a la Academia española, no sabía anoche que la mosca, uno de sus temas, era asunto importante en esta Feria del Libro de Guadalajara.
Merino leía con sus compañeros (y amigos) leoneses Luis Mateo Díez, también académico y cuentista, y Juan Pedro Aparicio, asimismo maestro del relato corto, en el curso de un espectáculo que llevan ya muy rodado, Los filandones. Así evocan (con mucho éxito, como en Guadalajara) la tradición de los que contaban en las montañas de León cuentos al calor de la lumbre mientras se asaban castañas y las mujeres hilaban.
Mateo leyó cuentos de amor, alimentos y muerte, y lo mismo hicieron Merino y Aparicio; lo llevan ensayando mucho tiempo, y ahora han venido a Guadalajara para abrir boca porque el año próximo Castilla y León es la invitada de honor (como cuna de la lengua española) a esta feria tapatía, la más importante del mundo en nuestro idioma.
El primer cuento que leyó Merino tenía a una mosca invasora como asunto. Él no sabía entonces que se unía a Juan José Millas, a José Emilio Pacheco, a Augusto Monterroso, entre otros muchos, que, de una forma u otra, escriben sobre la mosca o participan de una exposición acerca de este insecto milenario en el stand Artes de México que dirige el novelista Alberto Ruy Sánchez. El número se titula Elogio de la mosca en el arte y es una joya literaria que combina la belleza con el sentido del humor, de la biología y de la historia.
Merino dijo, cuando empezó a leer sus relatos, que se cuentan historias desde hace 140.000 años, se escribe desde hace 6000, y hay libros, tal como los conocemos, desde hace 500 años. Pues como la mosca; siempre ha estado, volando, y es asunto que ha inspirado a todo el mundo en todas las épocas. Ruy Sánchez valora mucho, sobre todo, lo que en el siglo II escribió Luciano de Samosata: "Cuando todo el mundo hablaba de los héroes de las batallas, él dijo: 'Que otros hablen de los héroes, yo hablo de las moscas". Y estuvo en lo cierto, relata el novelista: "Él habló de lo perdurable?. ¿Quién se acuerda ahora de los héroes de los tiempos de Luciano de Samosata?".
Monterroso también lo dijo en Movimiento perpetuo: "Hay tres temas importantes en la vida: el amor, la muerte y la mosca. Que otros hablen del amor y de la muerte. Yo me ocuparé de la mosca".
La exposición contiene la interpretación que numerosos artesanos mexicanos de Ocumichu hicieron de las obras de arte que contiene la revista que rinde culto a la mosca. Son piezas que evocan sexo, compañía, molestia..., todos los símbolos, literarios o no, que a uno se le ocurran en torno a lo que es capaz de inspirar una mosca están ahí, en estos demonios, sátiras y otras metáforas que los artesanos utilizaron para reinterpretar lo que los artistas han dicho del insecto que inspiró a Jean PaulSartre o a Juan José Millas.
Millás (y su reportaje sobre la mosca en ELPAIS Semanal ) es pieza fundamental en el engranaje de esta exposición y del contenido de la revista. Él estuvo un mes observando a la mosca en el laboratorio del biólogo Ginés Morata, en el Centro Superior de Investigaciones Científicas, en Madrid. Los ayudantes del científico le dieron, al final, por su aprovechamiento, un doctorado oficioso. Fascinado por esa experiencia publicó un texto que ahora aquí, entre los mexicanos apasionados de las moscas, es de culto. Ginés Morata, que ha venido a Guadalajara como parte de un grupo de científicos españoles traídos por la Universidad de Alcalá de Henares, nos habló de esa experiencia con Millás y del valor que tiene la mosca, más allá de amargarnos la vida revoloteando.
Dice Morata que aquel interés que mostró el autor de El orden alfabético por la mosca le conmovió mucho. La mosca, dice el biólogo, es un insecto exitoso, ha superado la criba de los siglos. En general, los insectos han mantenido una extraordinaria capacidad de supervivencia; el genetista británico Haldane dice que, si existe Dios, debía estar increíblemente interesado por los insectos. "No sólo Millás", dice Morata, "sino el mismo Dios padre debía tener una enorme pasión por la existencia de la mosca".
Es un insecto fundamental para entender nuestra propia evolución. Morata trabaja "con moscas de pedigrí". Y las trata, en el laboratorio, como lo que son, el organismo más importante de la genética desde el siglo XIX... A 25 grados una mosca vive diez días; en treinta días sabes no sólo cuál ha sido su ciclo biológico sino también el de sus nietos, y eso tiene un enorme valor, dice Morata, para entender también que nos pasa a los que hablamos y nos contamos cuentos.
Millás habló de Catalina, "una mosca muy especial", en su trabajo de EL PAÍS. Hoy Catalina es una de las heroínas que se pasean por la feria como uno de los elementos fundamentales de la más extraña, minúscula e inolvidable exposición que haya convivido alguna vez con la exhibición de libros.
Cuando Merino empezó a leer su cuento sobre las aventuras de una mosca colada en un hotel de lujo, en medio de los rigores del frío de febrero, parecía que la Catalina de Millás y de Morata entraba de lleno también a rondar a los que leían los cuentos del filandón. Pero, mientras leían Mateo, Merino y Aparicio no se oyó, por cierto, ni el ruido de una mosca. Aquí oyen así, sin hacer ruido.
Fuente El Pais
JUAN CRUZ - Guadalajara -
José María Merino, el escritor leonés que ha llevado ahora el cuento a la Academia española, no sabía anoche que la mosca, uno de sus temas, era asunto importante en esta Feria del Libro de Guadalajara.
Merino leía con sus compañeros (y amigos) leoneses Luis Mateo Díez, también académico y cuentista, y Juan Pedro Aparicio, asimismo maestro del relato corto, en el curso de un espectáculo que llevan ya muy rodado, Los filandones. Así evocan (con mucho éxito, como en Guadalajara) la tradición de los que contaban en las montañas de León cuentos al calor de la lumbre mientras se asaban castañas y las mujeres hilaban.
Mateo leyó cuentos de amor, alimentos y muerte, y lo mismo hicieron Merino y Aparicio; lo llevan ensayando mucho tiempo, y ahora han venido a Guadalajara para abrir boca porque el año próximo Castilla y León es la invitada de honor (como cuna de la lengua española) a esta feria tapatía, la más importante del mundo en nuestro idioma.
El primer cuento que leyó Merino tenía a una mosca invasora como asunto. Él no sabía entonces que se unía a Juan José Millas, a José Emilio Pacheco, a Augusto Monterroso, entre otros muchos, que, de una forma u otra, escriben sobre la mosca o participan de una exposición acerca de este insecto milenario en el stand Artes de México que dirige el novelista Alberto Ruy Sánchez. El número se titula Elogio de la mosca en el arte y es una joya literaria que combina la belleza con el sentido del humor, de la biología y de la historia.
Merino dijo, cuando empezó a leer sus relatos, que se cuentan historias desde hace 140.000 años, se escribe desde hace 6000, y hay libros, tal como los conocemos, desde hace 500 años. Pues como la mosca; siempre ha estado, volando, y es asunto que ha inspirado a todo el mundo en todas las épocas. Ruy Sánchez valora mucho, sobre todo, lo que en el siglo II escribió Luciano de Samosata: "Cuando todo el mundo hablaba de los héroes de las batallas, él dijo: 'Que otros hablen de los héroes, yo hablo de las moscas". Y estuvo en lo cierto, relata el novelista: "Él habló de lo perdurable?. ¿Quién se acuerda ahora de los héroes de los tiempos de Luciano de Samosata?".
Monterroso también lo dijo en Movimiento perpetuo: "Hay tres temas importantes en la vida: el amor, la muerte y la mosca. Que otros hablen del amor y de la muerte. Yo me ocuparé de la mosca".
La exposición contiene la interpretación que numerosos artesanos mexicanos de Ocumichu hicieron de las obras de arte que contiene la revista que rinde culto a la mosca. Son piezas que evocan sexo, compañía, molestia..., todos los símbolos, literarios o no, que a uno se le ocurran en torno a lo que es capaz de inspirar una mosca están ahí, en estos demonios, sátiras y otras metáforas que los artesanos utilizaron para reinterpretar lo que los artistas han dicho del insecto que inspiró a Jean PaulSartre o a Juan José Millas.
Millás (y su reportaje sobre la mosca en ELPAIS Semanal ) es pieza fundamental en el engranaje de esta exposición y del contenido de la revista. Él estuvo un mes observando a la mosca en el laboratorio del biólogo Ginés Morata, en el Centro Superior de Investigaciones Científicas, en Madrid. Los ayudantes del científico le dieron, al final, por su aprovechamiento, un doctorado oficioso. Fascinado por esa experiencia publicó un texto que ahora aquí, entre los mexicanos apasionados de las moscas, es de culto. Ginés Morata, que ha venido a Guadalajara como parte de un grupo de científicos españoles traídos por la Universidad de Alcalá de Henares, nos habló de esa experiencia con Millás y del valor que tiene la mosca, más allá de amargarnos la vida revoloteando.
Dice Morata que aquel interés que mostró el autor de El orden alfabético por la mosca le conmovió mucho. La mosca, dice el biólogo, es un insecto exitoso, ha superado la criba de los siglos. En general, los insectos han mantenido una extraordinaria capacidad de supervivencia; el genetista británico Haldane dice que, si existe Dios, debía estar increíblemente interesado por los insectos. "No sólo Millás", dice Morata, "sino el mismo Dios padre debía tener una enorme pasión por la existencia de la mosca".
Es un insecto fundamental para entender nuestra propia evolución. Morata trabaja "con moscas de pedigrí". Y las trata, en el laboratorio, como lo que son, el organismo más importante de la genética desde el siglo XIX... A 25 grados una mosca vive diez días; en treinta días sabes no sólo cuál ha sido su ciclo biológico sino también el de sus nietos, y eso tiene un enorme valor, dice Morata, para entender también que nos pasa a los que hablamos y nos contamos cuentos.
Millás habló de Catalina, "una mosca muy especial", en su trabajo de EL PAÍS. Hoy Catalina es una de las heroínas que se pasean por la feria como uno de los elementos fundamentales de la más extraña, minúscula e inolvidable exposición que haya convivido alguna vez con la exhibición de libros.
Cuando Merino empezó a leer su cuento sobre las aventuras de una mosca colada en un hotel de lujo, en medio de los rigores del frío de febrero, parecía que la Catalina de Millás y de Morata entraba de lleno también a rondar a los que leían los cuentos del filandón. Pero, mientras leían Mateo, Merino y Aparicio no se oyó, por cierto, ni el ruido de una mosca. Aquí oyen así, sin hacer ruido.
Fuente El Pais
miércoles, 2 de diciembre de 2009
domingo, 29 de noviembre de 2009
Monteiro Lobato e outros modernismos brasileiros
A ciência descobre Lobato
26/11/2009
Por Fábio Reynol
Agência FAPESP – Uma das principais pesquisadoras da obra de Monteiro Lobato, Marisa Lajolo, professora da Universidade Estadual de Campinas (Unicamp) e da Universidade Presbiteriana Mackenzie, conquistou o prêmio Jabuti em 2009 por meio de uma obra nascida no âmbito de um Projeto Temático da FAPESP.
Vencedor do maior prêmio literário brasileiro deste ano, na categoria não-ficção, Monteiro Lobato: livro a livro – Obra infantil deriva do projeto Monteiro Lobato (1882-1948) e outros modernismos brasileiros, que durou de 2003 a 2007.
O livro é resultado do trabalho de mais de 15 pesquisadores. Cada um analisou uma obra infantil de Lobato: como ela foi escrita, as influências que o autor recebeu e a evolução de cada edição revista pelo autor.
Para isso, eles se debruçaram sobre o acervo documental doado à Unicamp pela família de Lobato. São quase 2 mil itens que pertenceram ao autor, incluindo fotos, desenhos, livros, cartas e documentos editoriais e escolares.
Cada livro infantil de Lobato foi transformado em um capítulo da obra organizada por Lajolo e por João Luís Ceccantini, professor da Faculdade de Ciências e Letras da Universidade Estadual Paulista (Unesp) em Assis.
A professora destaca que os direitos autorais do livro pertencem à Unicamp. “Achamos importante que os lucros fossem revertidos à instituição pública que tem o ônus da guarda do acervo do autor”, disse.
Grande parte dos documentos do acervo de Monteiro Lobato está disponível desde 2007 no site www.unicamp.br/iel/monteirolobato.
Em entrevista à Agência FAPESP, Marisa conta como foi a elaboração do livro e o que esse e outros trabalhos acadêmicos sobre Lobato têm revelado sobre o autor.
Agência FAPESP – Como surgiu a ideia do livro Monteiro Lobato: livro a livro, vencedor do Jabuti?
Marisa Lajolo – Em 2005 foi realizada uma jornada na Unicamp com os pesquisadores que trabalhavam com Monteiro Lobato e discutimos uma estrutura para o livro. A proposta foi reunir um conjunto de ensaios feitos sob encomenda e fazer um estudo relativo a cada uma de suas obras de literatura infantil. Essas obras conhecidas e lidas hoje são, geralmente, as edições definitivas que Lobato preparou em 1946 e 1947. O que mostramos é que cada obra teve inúmeras versões.
Agência FAPESP – Os livros de Lobato foram muito reescritos?
Marisa Lajolo – Muito. Isso é interessante e um dos bons resultados da pesquisa, porque mostra a imagem de um Lobato trabalhador da palavra, o que é um pouco o ofício do escritor. E enfraquece a imagem do artista como um ser excepcional, alguém inspirado que tem uma ideia genial e dela sai, imediatamente, uma obra-prima.
Agência FAPESP – Ou seja, muito mais transpiração do que inspiração.
Marisa Lajolo – Sim. Ou melhor, ele mostra que temos que ganhar inspiração na transpiração. Quando você tem uma ideia para escrever uma história, é preciso muito suor e trabalho para que essa ideia se transforme em um bom livro. Não é só sentar e escrever livremente o que vem à cabeça. A criatividade exige trabalho.
Agência FAPESP – As diferenças entre as primeiras versões e as finais são muito grandes?
Marisa Lajolo – São. Eu acho que uma das diferenças mais significativas é a simplificação da linguagem, a sua oralização. No começo, o estilo era muito mais pomposo. No fim, ficou bem mais coloquial. Há também outro ponto a destacar. Na primeira versão de O Saci, por exemplo, Lobato incluiu uma fada na história. A partir da segunda edição a fada desapareceu. É como se ele fosse estruturando a obra em torno de um imaginário brasileiro e enfraquecendo outros imaginários.
Agência FAPESP – Qual foi a influência dos leitores na produção do autor?
Marisa Lajolo – Quando organizamos a estrutura de nosso livro, sabíamos que entre o material do autor disponível na Unicamp havia cartas de leitores. E percebemos por meio das análises das diversas edições que ele levava muito a sério as opiniões do público.
Agência FAPESP – Como isso ocorria?
Marisa Lajolo – Sobretudo, os leitores corrigiam erros das primeiras edições. Por exemplo, em O garimpeiro do rio das Garças estava que determinado rio era em um Estado brasileiro. Aí, um leitor escreveu dizendo “esse rio não é lá, é em outro lugar”. Então, na segunda edição, ele corrigiu, o que é fantástico porque mostra um escritor realmente muito antenado com seus leitores. Isso está gerando uma nova linha de pesquisa em uma área mais ampla de literatura infantil que é a importância do estudo da correspondência de leitores para autores. A tradição é o estudo da correspondência entre autores, mas agora estamos trabalhando com as cartas de leitores anônimos e a influência que elas têm sobre o escritor.
Agência FAPESP – Poderia destacar alguns novos estudos que têm sido feitos sobre Lobato?
Marisa Lajolo – No início de dezembro, Thaís Albieri, que é bolsista da FAPESP, defende sua tese de doutorado na Unicamp sobre a correspondência do Monteiro Lobato com os argentinos. Essas cartas mostram, de novo, um Lobato muito batalhador. Com o escritor argentino Manoel Gálvez, por exemplo, ele montou estratégias para a difusão da leitura e do livro na Argentina e no Brasil, o que é muito interessante. Outra aluna da Unicamp, também bolsista FAPESP, fez um paralelo entre a correspondência dos leitores do Lobato, que morreu em 1948, e a correspondência de estudantes com os escritores contemporâneos Ana Maria Machado e Pedro Bandeira. O trabalho mostra que, à medida que o tempo passa, a escola vai se apropriando da ideia de o aluno escrever carta para o autor. Então há, digamos assim, uma “escolarização” do g ênero.
Agência FAPESP – As cartas para escritores viraram trabalho escolar?
Marisa Lajolo – A correspondência se tornou um produto que tem uma importância grande para questões educacionais, porque se debruça sobre a prática escolar e o que se faz com a leitura na sala de aula. Algo que não era previsto no começo.
Agência FAPESP – Essa prática faz o aluno se sentir coautor da obra?
Marisa Lajolo – Exatamente, ele se sente mais ou menos coautor. Na correspondência do Lobato é quase comovente a forma pela qual as crianças se mostram envolvidas pelas histórias. E também são interessantes as respostas do autor, é como se ele se tornasse criança. Para uma menina ele diz, por exemplo, “eu li a sua carta lá no Sítio do Pica-Pau Amarelo, e a Emília mandou dizer para você que...” Ou seja, ele entra na brincadeira.
Agência FAPESP – Lobato manteve muitos correspondentes infantis?
Marisa Lajolo – Ele recebia muitas cartas de crianças. Raquel Afonso da Silva é uma pesquisadora que trabalha exaustivamente essa correspondência de Monteiro Lobato. Em Monteiro Lobato: livro a livro há vários capítulos com transcrições de cartas de crianças e também cartas do escritor para elas. Percebemos que, com isso, ele desenvolvia uma espécie de antena em que auscultava o que o público gostava, para onde queriam que ele fosse.
Agência FAPESP – Ele atendia os pedidos?
Marisa Lajolo – Alguns sim. Mas o interessante é que crianças propondo temas para livros também ocorre com autores contemporâneos, como Pedro Bandeira. É uma constante. É, por exemplo, o leitor que gostou da obra e quer ver a sua cidade, ou a sua rua, ou a sua escola na obra, ou até ele mesmo como personagem do livro. E, de vez em quando, Lobato fazia uma brincadeira nesse sentido. Em um de seus livros há uma cena em que várias pessoas visitam o sítio e ele colocou nos visitantes nomes de uma porção de pessoas que lhe escreveram cartas.
Agência FAPESP – Os estudos sobre Lobato e sua obra têm aumentado nos últimos anos. Como explicar esse interesse crescente pelo autor?
Marisa Lajolo – A primeira razão, na minha opinião, é a grande expansão da pós-graduação no Brasil. Há também, atualmente, uma tendência de que os cursos de graduação peçam trabalho de conclusão de curso e Lobato é um nome muito forte no Brasil. O relançamento de suas obras em 2007 pela Editora Globo o trouxe novamente à mídia. Houve também a divulgação dos resultados de nosso Temático pela Agência FAPESP, além do importante apoio da Unicamp ao projeto. Tudo isso colaborou para que houvesse uma intensificação do interesse pelo Lobato.
Agência FAPESP – Que outros resultados teve o Projeto Temático Monteiro Lobato (1882-1948) e outros modernismos brasileiros?
Marisa Lajolo – Podemos destacar certamente os prêmios que esse livro recebeu, uma vez que essa obra foi feita dentro do Temático. E também o trabalho e a formação dos alunos. De todos que participaram, só faltam dois alunos defenderem seus doutorados feitos no âmbito do projeto. Cada capítulo do livro que escrevemos foi feito por um aluno de mestrado ou de doutorado que trabalhou com a obra ou com o tema de que se ocupa o capítulo. Também há um capítulo feito por mim e outro feito pelo Ceccantini.
via Agencia FAPESP
26/11/2009
Por Fábio Reynol
Agência FAPESP – Uma das principais pesquisadoras da obra de Monteiro Lobato, Marisa Lajolo, professora da Universidade Estadual de Campinas (Unicamp) e da Universidade Presbiteriana Mackenzie, conquistou o prêmio Jabuti em 2009 por meio de uma obra nascida no âmbito de um Projeto Temático da FAPESP.
Vencedor do maior prêmio literário brasileiro deste ano, na categoria não-ficção, Monteiro Lobato: livro a livro – Obra infantil deriva do projeto Monteiro Lobato (1882-1948) e outros modernismos brasileiros, que durou de 2003 a 2007.
O livro é resultado do trabalho de mais de 15 pesquisadores. Cada um analisou uma obra infantil de Lobato: como ela foi escrita, as influências que o autor recebeu e a evolução de cada edição revista pelo autor.
Para isso, eles se debruçaram sobre o acervo documental doado à Unicamp pela família de Lobato. São quase 2 mil itens que pertenceram ao autor, incluindo fotos, desenhos, livros, cartas e documentos editoriais e escolares.
Cada livro infantil de Lobato foi transformado em um capítulo da obra organizada por Lajolo e por João Luís Ceccantini, professor da Faculdade de Ciências e Letras da Universidade Estadual Paulista (Unesp) em Assis.
A professora destaca que os direitos autorais do livro pertencem à Unicamp. “Achamos importante que os lucros fossem revertidos à instituição pública que tem o ônus da guarda do acervo do autor”, disse.
Grande parte dos documentos do acervo de Monteiro Lobato está disponível desde 2007 no site www.unicamp.br/iel/monteirolobato.
Em entrevista à Agência FAPESP, Marisa conta como foi a elaboração do livro e o que esse e outros trabalhos acadêmicos sobre Lobato têm revelado sobre o autor.
Agência FAPESP – Como surgiu a ideia do livro Monteiro Lobato: livro a livro, vencedor do Jabuti?
Marisa Lajolo – Em 2005 foi realizada uma jornada na Unicamp com os pesquisadores que trabalhavam com Monteiro Lobato e discutimos uma estrutura para o livro. A proposta foi reunir um conjunto de ensaios feitos sob encomenda e fazer um estudo relativo a cada uma de suas obras de literatura infantil. Essas obras conhecidas e lidas hoje são, geralmente, as edições definitivas que Lobato preparou em 1946 e 1947. O que mostramos é que cada obra teve inúmeras versões.
Agência FAPESP – Os livros de Lobato foram muito reescritos?
Marisa Lajolo – Muito. Isso é interessante e um dos bons resultados da pesquisa, porque mostra a imagem de um Lobato trabalhador da palavra, o que é um pouco o ofício do escritor. E enfraquece a imagem do artista como um ser excepcional, alguém inspirado que tem uma ideia genial e dela sai, imediatamente, uma obra-prima.
Agência FAPESP – Ou seja, muito mais transpiração do que inspiração.
Marisa Lajolo – Sim. Ou melhor, ele mostra que temos que ganhar inspiração na transpiração. Quando você tem uma ideia para escrever uma história, é preciso muito suor e trabalho para que essa ideia se transforme em um bom livro. Não é só sentar e escrever livremente o que vem à cabeça. A criatividade exige trabalho.
Agência FAPESP – As diferenças entre as primeiras versões e as finais são muito grandes?
Marisa Lajolo – São. Eu acho que uma das diferenças mais significativas é a simplificação da linguagem, a sua oralização. No começo, o estilo era muito mais pomposo. No fim, ficou bem mais coloquial. Há também outro ponto a destacar. Na primeira versão de O Saci, por exemplo, Lobato incluiu uma fada na história. A partir da segunda edição a fada desapareceu. É como se ele fosse estruturando a obra em torno de um imaginário brasileiro e enfraquecendo outros imaginários.
Agência FAPESP – Qual foi a influência dos leitores na produção do autor?
Marisa Lajolo – Quando organizamos a estrutura de nosso livro, sabíamos que entre o material do autor disponível na Unicamp havia cartas de leitores. E percebemos por meio das análises das diversas edições que ele levava muito a sério as opiniões do público.
Agência FAPESP – Como isso ocorria?
Marisa Lajolo – Sobretudo, os leitores corrigiam erros das primeiras edições. Por exemplo, em O garimpeiro do rio das Garças estava que determinado rio era em um Estado brasileiro. Aí, um leitor escreveu dizendo “esse rio não é lá, é em outro lugar”. Então, na segunda edição, ele corrigiu, o que é fantástico porque mostra um escritor realmente muito antenado com seus leitores. Isso está gerando uma nova linha de pesquisa em uma área mais ampla de literatura infantil que é a importância do estudo da correspondência de leitores para autores. A tradição é o estudo da correspondência entre autores, mas agora estamos trabalhando com as cartas de leitores anônimos e a influência que elas têm sobre o escritor.
Agência FAPESP – Poderia destacar alguns novos estudos que têm sido feitos sobre Lobato?
Marisa Lajolo – No início de dezembro, Thaís Albieri, que é bolsista da FAPESP, defende sua tese de doutorado na Unicamp sobre a correspondência do Monteiro Lobato com os argentinos. Essas cartas mostram, de novo, um Lobato muito batalhador. Com o escritor argentino Manoel Gálvez, por exemplo, ele montou estratégias para a difusão da leitura e do livro na Argentina e no Brasil, o que é muito interessante. Outra aluna da Unicamp, também bolsista FAPESP, fez um paralelo entre a correspondência dos leitores do Lobato, que morreu em 1948, e a correspondência de estudantes com os escritores contemporâneos Ana Maria Machado e Pedro Bandeira. O trabalho mostra que, à medida que o tempo passa, a escola vai se apropriando da ideia de o aluno escrever carta para o autor. Então há, digamos assim, uma “escolarização” do g ênero.
Agência FAPESP – As cartas para escritores viraram trabalho escolar?
Marisa Lajolo – A correspondência se tornou um produto que tem uma importância grande para questões educacionais, porque se debruça sobre a prática escolar e o que se faz com a leitura na sala de aula. Algo que não era previsto no começo.
Agência FAPESP – Essa prática faz o aluno se sentir coautor da obra?
Marisa Lajolo – Exatamente, ele se sente mais ou menos coautor. Na correspondência do Lobato é quase comovente a forma pela qual as crianças se mostram envolvidas pelas histórias. E também são interessantes as respostas do autor, é como se ele se tornasse criança. Para uma menina ele diz, por exemplo, “eu li a sua carta lá no Sítio do Pica-Pau Amarelo, e a Emília mandou dizer para você que...” Ou seja, ele entra na brincadeira.
Agência FAPESP – Lobato manteve muitos correspondentes infantis?
Marisa Lajolo – Ele recebia muitas cartas de crianças. Raquel Afonso da Silva é uma pesquisadora que trabalha exaustivamente essa correspondência de Monteiro Lobato. Em Monteiro Lobato: livro a livro há vários capítulos com transcrições de cartas de crianças e também cartas do escritor para elas. Percebemos que, com isso, ele desenvolvia uma espécie de antena em que auscultava o que o público gostava, para onde queriam que ele fosse.
Agência FAPESP – Ele atendia os pedidos?
Marisa Lajolo – Alguns sim. Mas o interessante é que crianças propondo temas para livros também ocorre com autores contemporâneos, como Pedro Bandeira. É uma constante. É, por exemplo, o leitor que gostou da obra e quer ver a sua cidade, ou a sua rua, ou a sua escola na obra, ou até ele mesmo como personagem do livro. E, de vez em quando, Lobato fazia uma brincadeira nesse sentido. Em um de seus livros há uma cena em que várias pessoas visitam o sítio e ele colocou nos visitantes nomes de uma porção de pessoas que lhe escreveram cartas.
Agência FAPESP – Os estudos sobre Lobato e sua obra têm aumentado nos últimos anos. Como explicar esse interesse crescente pelo autor?
Marisa Lajolo – A primeira razão, na minha opinião, é a grande expansão da pós-graduação no Brasil. Há também, atualmente, uma tendência de que os cursos de graduação peçam trabalho de conclusão de curso e Lobato é um nome muito forte no Brasil. O relançamento de suas obras em 2007 pela Editora Globo o trouxe novamente à mídia. Houve também a divulgação dos resultados de nosso Temático pela Agência FAPESP, além do importante apoio da Unicamp ao projeto. Tudo isso colaborou para que houvesse uma intensificação do interesse pelo Lobato.
Agência FAPESP – Que outros resultados teve o Projeto Temático Monteiro Lobato (1882-1948) e outros modernismos brasileiros?
Marisa Lajolo – Podemos destacar certamente os prêmios que esse livro recebeu, uma vez que essa obra foi feita dentro do Temático. E também o trabalho e a formação dos alunos. De todos que participaram, só faltam dois alunos defenderem seus doutorados feitos no âmbito do projeto. Cada capítulo do livro que escrevemos foi feito por um aluno de mestrado ou de doutorado que trabalhou com a obra ou com o tema de que se ocupa o capítulo. Também há um capítulo feito por mim e outro feito pelo Ceccantini.
via Agencia FAPESP
miércoles, 25 de noviembre de 2009
lunes, 23 de noviembre de 2009
domingo, 22 de noviembre de 2009
Felipe Gonzalez o Kissinger redivivo:"que numero debo llamar para hablar con Europa?"
Felipe González: "La toma de decisiones en la UE es diabólicamente ineficaz"
¿Qué podemos hacer para que la UE avance en medio de tantas dificultades? Felipe González esboza las respuestas: una política energética común, un tratamiento conjunto de las migraciones, una reducción de la brecha tecnológica con EE UU, los problemas de seguridad, una voz diplomática común: estos desafíos necesitan el poderoso impulso de la voluntad en vez de seguir dándole vueltas a los tratados y a lo que haga o deje de hacer el "motor franco-alemán"
Un grupo de cincuenta personalidades y expertos del European Council on Foreing Relations -uno de los think thank más importantes de Europa- se reunió el 6 de noviembre con Felipe González, presidente del Grupo de Reflexión sobre el Futuro de Europa, y le sometió a diferentes preguntas sobre la marcha de sus trabajos. Lo que sigue es un amplio extracto de la transcripción del coloquio, celebrado en Madrid, que dirigió la ex comisaria europea Emma Bonino y en el que estuvieron presentes el ex ministro español de Exteriores y ex comisario europeo, Marcelino Oreja; el ex presidente finlandés, Martti Ahtisaari, y el financiero George Soros, entre otros.
"Los ciudadanos no nos entienden. Ni siquiera los jefes de Gobierno que hacen las resoluciones las entienden"
"El discurso de que los europeos defendemos valores es una simpleza. Nosotros defendemos intereses: los nuestros"
"El entendimiento franco-alemán sigue siendo necesario. Pero esa condición, ya en mi época, no era suficiente"
"Nos cuesta aceptar que un espacio compartido, como Europa, es algo más que la suma de intereses de cada Estado"
"Si estuviéramos trabajando por tener una voz única en el Consejo de Seguridad de la ONU, avanzaríamos más"
"No manoseemos más los tratados. No hace falta modificar ningún tratado para tener una política energética común"
"La distancia tecnológica de la UE con EE UU ha aumentado. Y se aproximan los países emergentes"
"En 2050, a Europa le faltarán 70 millones de personas en activo. ¿Cómo se va a solucionar esto?
Pregunta. Los ciudadanos están hartos de ocho años de discusión sobre el Tratado de Lisboa. Pero incluso las personas no entusiastas del tratado pensamos: "Bueno, ahora que está ratificado empezaremos a actuar de alguna manera, ¿no?". ¿Ahora tenemos que reflexionar otra vez a medio y largo plazo? ¿Por qué seguimos reflexionando?
Respuesta. Probablemente tenga razón y sea una excusa para no hacer. No soy contrario a la reflexión. La reflexión precede a la acción. El problema es que estamos convirtiendo las instituciones en think-tank y nos falta action-tank. Rememorando a Gramsci, el problema es que hoy se puede ser más pesimista de la voluntad que de la inteligencia. Creo que no falta inteligencia para comprender qué tenemos que hacer. Lo que falta es voluntad para ponerlo en práctica.
El grupo de reflexión nace al día siguiente de que se firmara, no ratificara -ahora nos dio permiso el señor Klaus-, el Tratado de Lisboa. Parecía contradictorio y en parte lo era. Se supone que Lisboa resuelve los problemas institucionales, pero sólo se supone. Veremos a ver qué pasa, estoy preocupado. El servicio exterior, que va a ser el más poderoso del mundo, ¿será un instrumento de política exterior que dirija y controle el alto representante, o el alto representante sólo va a hacer un esfuerzo de coordinación de los distintos servicios diplomáticos? Creo que vamos hacia la coordinación sin más y no hacia la dirección de un servicio exterior potente. No entraré en más detalles.
¿Europa debe reflexionar? Sí, pero no debe quedarse en la reflexión. Debo decir que ayer me tomé la molestia de leer la última resolución del Consejo Europeo y oigo una queja permanente: no nos entienden los ciudadanos; ni siquiera lo entienden los jefes de gobierno que han hecho la resolución. Hay partes que no se entienden y otras que son puras declaraciones de estado de ánimo: "El Consejo se complace de que haya pasado no sé qué cosa... o manifiesta su preocupación de que esté pasando no sé qué otra...". Y para colmo, el último Consejo apostó por la segunda vuelta de las elecciones en Afganistán como un factor inevitable de legitimación de la democracia afgana, pero a las 24 horas se decidió que no había segunda vuelta.
Realmente la propia comunicación es incomprensible porque -en esto es en lo que quiero insistir en la primera parte- el proceso de toma de decisiones en la Unión Europea es diabólicamente ineficiente. Por lo tanto, no hay más remedio que emitir informes y dar opiniones como si fuéramos Naciones Unidas o un instituto de estudios estratégicos. Es la manera de refugiarse en esa falta de eficacia en el proceso de toma de decisiones.
P. Usted preside el Grupo de Reflexión, pero resulta que no se tiene que ocupar de las instituciones, ni de presupuestos; pero sin instituciones y sin presupuestos tiene que reflexionar sobre cómo se puede fortalecer y modernizar el modelo europeo económico y de responsabilidad social. Tiene que fortalecer la competitividad de la Unión Europea, tiene que colocar el desarrollo sostenible como objetivo fundamental de la UE, tiene que ocuparse de reflexionar sobre la estabilidad global, migraciones, energía y cambio climático y luchar por la seguridad, contra el crimen organizado y el terrorismo. Y al final de toda esta reflexión, sin tocar el presupuesto ni mencionar las instituciones, tiene que hacer un informe de 30 páginas para presentar en 2010. ¿Se siente cómodo con este encargo?
R. Sí, incluso cuando pienso que una vez más el esfuerzo puede conducir a la melancolía, pero me siento cómodo y agradecido porque me hayan encargado algo así. Veamos. La propia resolución, que es muy corta, deja mucho más claro lo que no hay que estudiar que lo que hay que tocar.
Ha hablado de dos temas que no hay que tocar, falta uno. No hay que analizar las políticas actuales; pero para hablar del horizonte de 2020-2030, si no se habla del cambio de las políticas actuales lo único que se hace es marcar un horizonte que siempre se aleja, como se está distanciando el horizonte del cumplimiento de la Agenda de Lisboa. La Agenda de Lisboa tenía el horizonte 2000-2010. Los países que han hecho algo que se parece al análisis de la Agenda de Lisboa lo han hecho, no por imposición de la Agenda de Lisboa, sino porque estaban convencidos de que tenían que hacerlo. Casi todos están en la parte norte de Europa. Estos países han ganado competitividad, han flexibilizado sus relaciones industriales, han mantenido un grado de cohesión social altísimo y no a un coste mayor que otros que tienen menos cohesión social.
Punto número uno de la reflexión a futuro: la agenda de Lisboa no se ha cumplido. ¿Hay alguna posibilidad de que Europa declare que no se ha realizado y que hagamos otra cosa o que hagamos esto con instrumentos distintos? Lo dudo. Creo que hay que cumplir algunas de las previsiones de la Agenda de Lisboa. Sería el primer punto de reflexión del grupo: ¿cómo Europa llega a insertarse en la sociedad del conocimiento? No lo diré porque suena arrogante, pero se decía en la Agenda de Lisboa: "¿Cómo nos convertimos en 2010 en la primera potencia económico-tecnológica del mundo con un modelo social cohesionado?". Desgraciadamente no se sabe cómo, porque la distancia tecnológica con EE UU ha aumentado y la aproximación de algunos países emergentes es evidente. Es evidente que los objetivos no se han cumplido. En los países en que se han cumplido no ha sido por la Agenda de Lisboa sino porque lo han visto, han reformado la formación del capital humano, han cambiado las cosas.
Y creo que no se puede discutir, seriamente, de manera separada el modelo social de la economía, y el valor que puede añadir para financiar el modelo social. Creo que es una demagogia que sólo se puede tratar en abstracto: si la economía no es capaz de añadir valor para financiar el modelo social que soñamos, no habrá modelo social, no es financiable.
Si estamos perdiendo capacidad de competir en la economía global -aunque haya mucha discusión sobre la competitividad-, por mucho que nos enorgullezcamos del modelo social, no lo vamos a poder sostener, salvo que seamos equitativos repartiendo pobreza o menor capacidad de distribución de bienestar.
El segundo punto es la energía y el cambio climático. Está apuntado, aunque no claramente, en el mandato. Tampoco se puede discutir por separado, aunque es verdad que los temas medioambientales son algo más que los problemas energéticos. Respecto a esto sólo haré algunas afirmaciones. No hace falta modificar ningún tratado para tener un mercado común de la energía o un mercado interior de la energía y una política energética común. No hace falta tener que soportar los cortes de gas que soportamos -que no ocurrían en otras épocas- porque 500 millones de consumidores no tienen una estrategia energética común. Por eso a veces digo: No ma-no-se-e-mos más los tratados. ¿Que no se está satisfecho con el Tratado de Lisboa? No importa. Es un problema de voluntad, no de instrumentos. Hay instrumentos.
Tercera aproximación, después de la de energía y de la del cambio climático. Tenemos que hacer algo respecto de los flujos migratorios. En el horizonte de 2050, por no quedarme corto, a Europa le faltarán 70 millones de personas en activo -¡70 millones de activos sobre los activos actuales!- ¿Cómo se va a suplir esto? Seguramente va a ser con un mix de políticas, pero con el tratamiento que hacemos de la emigración, o incluso de la relación con el sur del Mediterráneo, digo: esto no tiene solución. Habrá que modificarlo. Tampoco podrá haber 20 o 15 políticas migratorias diferentes en un mercado interior y en un espacio Schengen. Puede haberlas para la inserción en la sociedad correspondiente; pero para las fronteras, para las relaciones con terceros, no.
Cuarto punto, que tiene interés. Cuando se habla de seguridad en el mandato
[se refiere al que creó el Grupo de Reflexión], se mencionan dos amenazas: terrorismo y criminalidad organizada. Pero nadie preveía que unos meses después íbamos a tener una tensión tan dura como la de Georgia, aparte de que ya entonces no se podía decir que Europa sólo está amenazada por la criminalidad organizada y por el terrorismo. Primero el conflicto de Georgia, después todo el debate habido sobre el escudo antimisiles... Los problemas de seguridad tienen una perspectiva distinta.
Y quinto punto, por reducirlo a esto -lo que te regalé antes, te lo cobro ahora-: necesitamos una política exterior y de seguridad que sea la envolvente para conseguir los objetivos, teniendo claro que defendemos intereses. Este discurso de que nosotros defendemos valores es una simpleza; defendemos intereses, que son los europeos, en un marco de valores que son los nuestros. El instrumento es la política exterior y de seguridad. Muy bien. Vamos a tener un alto representante, vamos a tener un Servicio Exterior, el más grande del mundo, vamos a tener más representaciones de la Unión en el mundo que ningún otro país. ¿El alto representante va a dirigir el Servicio Exterior o lo va a coordinar? Es una pregunta importante. El alto representante como vicepresidente de la Comisión -no puedo hablar de los temas institucionales- ¿va a coordinar, con la política exterior, la política de cooperación, que es la más importante del mundo? ¿O eso va a ser una pieza suelta del sistema? ¿Va a coordinar algo de la política comercial para ajustar la política exterior a los intereses comerciales y las políticas de cooperación?
P. En algunas de sus intervenciones ha pintado un panorama bastante sombrío para nosotros, como los pesiomistas. ¿Cree que estamos condenados a la irrelevancia o al fracaso?
R. En absoluto.
P. ¿Cuáles son nuestras mayores fortalezas y nuestras debilidades? ¿Dónde, cuándo, quién y cómo se define el interés europeo? ¿Qué es el interés europeo?
R. La verdad es que compartimos un espacio público: Europa es un espacio público compartido. Nos cuesta aceptar que un espacio público que se comparte es algo más que la pura suma de intereses de cada uno de los Estados nacionales. El plus que añade Europa es sólo porque se comparte ese espacio público. Por ejemplo, en política energética es una obviedad. Si olvidáramos estas pasiones por los campeones nacionales probablemente avanzaríamos más en un mercado interior de la energía y en una estrategia común de energía. ¿Habría algún beneficio? Sí. La paradoja dentro del pool de preguntas es que una parte de la situación internacional, la más relevante, le está dando la razón a las aproximaciones europeas a los grandes desafíos, aunque éstas sean contradictorias en parte o sean más declarativas que eficientes. Por eso no hay que ser pesimistas.
Un ejemplo: nadie duda de que Europa está en la punta de lanza de la reflexión, incluso de los compromisos de lucha contra el cambio climático. Se podrá considerar suficiente o insuficiente, pero no hay nadie que dé más, ninguna región del mundo. Ahora el cambio en EE UU aproxima la posición de la Administración de EE UU a la posición europea. No digo que la haga coincidir, la aproxima, y la conciencia de que tenemos un problema es mucho más generalizada. Es decir, se le da la razón a Europa igual que se le da la razón en que no es posible sostener políticas unilaterales después de la caída del muro, de la liquidación de bloques, etcétera.
Tenemos razón. Parece que está empezando a triunfar, lo matizaré, no el multilateralismo, que sería una forma de volver a las tentaciones unilaterales -el multilateralismo puro no es gobernable-, digamos que empezamos a ver una especie de conjuntos importantes que representa bien el G-20. Europa es una buena muestra de eso. Ha defendido, contradictoriamente, que no se hagan políticas unilaterales, que el uso de la fuerza es siempre el instrumento último, pero no el instrumento para llevar democracia a los países. Ahora le dan la razón a Europa, pero no sé si Europa se quiere comprometer, una vez que le dan la razón, para corresponsabilizarse en los objetivos, lo dudo. Más bien creo que espera que Obama sea unilateral, pero en la dirección que quiere Europa, no en la dirección que antes era Bush, sino en la que reclama Europa.
Estamos en esa paradoja. Europa es un buen laboratorio para experimentar políticas alternativas, de un uso distinto del poder, de una primacía del derecho, de unas relaciones internacionales que se basen en la diplomacia... Pero no estamos en condiciones de corresponsabilizarnos como Unión, que sería uno de los resultados para hacer esto.
Así que he pensado -en esto no comprometo al grupo, ni en esto ni en nada, es un grupo de reflexión y hasta que no haya un informe no hay compromiso- hacer como García Márquez con sus novelas: empezar por el final. Decir: éste es el horizonte que tenemos en 2030, el horizonte de tendencia, desde el punto de vista de la demografía, que es uno de los problemas estructurales más serios para el Estado de bienestar en Europa, no sólo desde el punto de vista económico. Éste es el horizonte desde el punto de vista energético... desde cualquier punto de vista.
A ese resultado llegaríamos dentro de un contexto mundial: China estaría ocupando un lugar, la India otro, y Europa estaría en este lugar. ¿Qué podríamos hacer para que ese horizonte fuera más favorable a nosotros? Ésa será la estrategia que definirá el informe.
P. Ha mencionado que sólo hay un impedimento político a una política energética común...
R. Efectivamente.
P. Dicen que, tradicionalmente, Europa avanzó por el motor franco-alemán. Hemos perdido el motor, se ha perdido el de Alemania, el de Francia... ¿Comparte este análisis? ¿Estamos sin motor?
R. Sí, estamos un poco entre el pasado y el futuro. En los años que participé en el desarrollo de los consejos e impulsé todo lo que pude la profundización europea -y llegamos tarde a Europa porque el caudillo que nos protegía, durante muchos años de dictadura, no permitía nuestra incorporación a Europa-, yo constaté que había una condición necesaria para avanzar, y era que estuvieran de acuerdo Alemania y Francia. Pero esa condición, ya en mi época, no era suficiente. Sólo con la voluntad de Alemania y Francia no funcionaba Europa, aunque convergieran las dos. Eso ahora es mucho más verdad en cuanto a la falta de suficiencia, pero sigue siendo verdad en cuanto a la necesidad de que haya un entendimiento franco-alemán.
P. ¿Y dónde sitúa al Reino Unido?
R. En la construcción de Europa entró después, a pesar de todo. El Reino Unido -que lleva una política pragmática y además tiene una diplomacia probablemente de las más eficientes que conozco- quizá tiene razón en el enredo actual, aunque no lo expresen en los términos en los que yo lo expresaría: Europa tiene que hacer un gran esfuerzo de devolución, de aplicación de la subsidiaridad, al mismo tiempo que lleva a Bruselas una estrategia energética común. Me parece que una sola política de quesos tiene menos importancia que una estrategia energética común. Por tanto, necesitamos menos personal sanitario controlando el queso que comemos -con reglas comunes ya será bastante- y un poco más de esfuerzo para que el Servicio Exterior que vamos a crear sirva para algo.
Hay que hacer, al mismo tiempo, un debate serio sobre qué poder necesitamos en Europa, que añada valor; y qué poderes se han ido acumulando en la historia del acerbo de la Unión que ninguna empresa compleja, y Europa lo es, seguiría teniéndolos ahora.
Lo que hay que hacer es un doble ejercicio, pero de verdad. Creo que están pasando algunas cosas. La frase de Kohl, que le costó la cancillería cuando el Tratado de la Unión Monetaria, fue: "Yo quiero una Alemania europea. Nunca más una Europa alemana". ¿Qué ha cambiado de eso? ¿Es que hay alguien que ahora quiera una Europa alemana? No. Lo que ha cambiado es que, en la mejor versión, se han perdido todos los complejos históricos. Alemania es Alemania y defiende sus intereses.
¿Hay un matiz? A mi juicio, sí. Kohl se jugó la cancillería y la perdió porque quería una Alemania europea. Eso es el pasado, no de ahora, también de mis colegas de tribu ideológica, la generación a la que pertenezco. Alemania pugna en la dirección europea, no niego que tenga derecho, por un puesto permanente en el Consejo de Seguridad. Si estuviéramos trabajando por tener una voz única en el Consejo de Seguridad, a lo mejor avanzaríamos un poco más. Cuando se reúnen los bancos centrales no estamos representados por el Banco Central Europeo, está el Banco Central Europeo y todos los bancos centrales de la zona euro. Y así, suma y sigue.
Todo esto se justifica diciendo: "La opinión pública de mi país no aceptaría una solución de esta naturaleza". Lo curioso es que pasa lo contrario. Los ciudadanos europeos, en los estudios cualitativos, dicen: "Lo lógico es que Europa hable con una sola voz, en el G-20, en política exterior, en política monetaria...". Dicen lo contrario. Pero los líderes dicen que los ciudadanos nunca lo aceptarían. Ésta es la paradoja. Como la obsesión franco-alemana sigue, creo que para la Europa a 27, que Alemania y Francia tengan clara la marcha de Europa sigue siendo una condición necesaria, con menos peso relativo, pero cada vez claramente más insuficiente.
Fonte ElPaís
PS: Cá com meus botoes me pergunto como conseguirao o tal "action tank". Tenho um amigo que diz que o wellfare um paradoxo porque o "princípio" deste wellfare terminou formatando uma classe operária completamente espelhada na sociedade aristocratizada."Trabalho aqui na europa mais parece palavrao tal qual o era para a nobreza europeia do seculo XVII ou XVII. Aliás o operariado foi aristocratizado no pior sentido pois a a aristocracia tradicional supostamente possuia seus ativos correspondentes a terra ou bens de capital e o operariado a sua suposta força de trabalho (ativos de um mercado futuro,) que nao recebeu gradaçoes quanto aos dreitos e fringe benefits em funcao da producao. De repente todo mundo tinha todos os direitos sem que o tempo de trabalho ou qualidade de trabalho tivesse qualquer avaliaçao diferenciada." A saber, digo eu...
¿Qué podemos hacer para que la UE avance en medio de tantas dificultades? Felipe González esboza las respuestas: una política energética común, un tratamiento conjunto de las migraciones, una reducción de la brecha tecnológica con EE UU, los problemas de seguridad, una voz diplomática común: estos desafíos necesitan el poderoso impulso de la voluntad en vez de seguir dándole vueltas a los tratados y a lo que haga o deje de hacer el "motor franco-alemán"
Un grupo de cincuenta personalidades y expertos del European Council on Foreing Relations -uno de los think thank más importantes de Europa- se reunió el 6 de noviembre con Felipe González, presidente del Grupo de Reflexión sobre el Futuro de Europa, y le sometió a diferentes preguntas sobre la marcha de sus trabajos. Lo que sigue es un amplio extracto de la transcripción del coloquio, celebrado en Madrid, que dirigió la ex comisaria europea Emma Bonino y en el que estuvieron presentes el ex ministro español de Exteriores y ex comisario europeo, Marcelino Oreja; el ex presidente finlandés, Martti Ahtisaari, y el financiero George Soros, entre otros.
"Los ciudadanos no nos entienden. Ni siquiera los jefes de Gobierno que hacen las resoluciones las entienden"
"El discurso de que los europeos defendemos valores es una simpleza. Nosotros defendemos intereses: los nuestros"
"El entendimiento franco-alemán sigue siendo necesario. Pero esa condición, ya en mi época, no era suficiente"
"Nos cuesta aceptar que un espacio compartido, como Europa, es algo más que la suma de intereses de cada Estado"
"Si estuviéramos trabajando por tener una voz única en el Consejo de Seguridad de la ONU, avanzaríamos más"
"No manoseemos más los tratados. No hace falta modificar ningún tratado para tener una política energética común"
"La distancia tecnológica de la UE con EE UU ha aumentado. Y se aproximan los países emergentes"
"En 2050, a Europa le faltarán 70 millones de personas en activo. ¿Cómo se va a solucionar esto?
Pregunta. Los ciudadanos están hartos de ocho años de discusión sobre el Tratado de Lisboa. Pero incluso las personas no entusiastas del tratado pensamos: "Bueno, ahora que está ratificado empezaremos a actuar de alguna manera, ¿no?". ¿Ahora tenemos que reflexionar otra vez a medio y largo plazo? ¿Por qué seguimos reflexionando?
Respuesta. Probablemente tenga razón y sea una excusa para no hacer. No soy contrario a la reflexión. La reflexión precede a la acción. El problema es que estamos convirtiendo las instituciones en think-tank y nos falta action-tank. Rememorando a Gramsci, el problema es que hoy se puede ser más pesimista de la voluntad que de la inteligencia. Creo que no falta inteligencia para comprender qué tenemos que hacer. Lo que falta es voluntad para ponerlo en práctica.
El grupo de reflexión nace al día siguiente de que se firmara, no ratificara -ahora nos dio permiso el señor Klaus-, el Tratado de Lisboa. Parecía contradictorio y en parte lo era. Se supone que Lisboa resuelve los problemas institucionales, pero sólo se supone. Veremos a ver qué pasa, estoy preocupado. El servicio exterior, que va a ser el más poderoso del mundo, ¿será un instrumento de política exterior que dirija y controle el alto representante, o el alto representante sólo va a hacer un esfuerzo de coordinación de los distintos servicios diplomáticos? Creo que vamos hacia la coordinación sin más y no hacia la dirección de un servicio exterior potente. No entraré en más detalles.
¿Europa debe reflexionar? Sí, pero no debe quedarse en la reflexión. Debo decir que ayer me tomé la molestia de leer la última resolución del Consejo Europeo y oigo una queja permanente: no nos entienden los ciudadanos; ni siquiera lo entienden los jefes de gobierno que han hecho la resolución. Hay partes que no se entienden y otras que son puras declaraciones de estado de ánimo: "El Consejo se complace de que haya pasado no sé qué cosa... o manifiesta su preocupación de que esté pasando no sé qué otra...". Y para colmo, el último Consejo apostó por la segunda vuelta de las elecciones en Afganistán como un factor inevitable de legitimación de la democracia afgana, pero a las 24 horas se decidió que no había segunda vuelta.
Realmente la propia comunicación es incomprensible porque -en esto es en lo que quiero insistir en la primera parte- el proceso de toma de decisiones en la Unión Europea es diabólicamente ineficiente. Por lo tanto, no hay más remedio que emitir informes y dar opiniones como si fuéramos Naciones Unidas o un instituto de estudios estratégicos. Es la manera de refugiarse en esa falta de eficacia en el proceso de toma de decisiones.
P. Usted preside el Grupo de Reflexión, pero resulta que no se tiene que ocupar de las instituciones, ni de presupuestos; pero sin instituciones y sin presupuestos tiene que reflexionar sobre cómo se puede fortalecer y modernizar el modelo europeo económico y de responsabilidad social. Tiene que fortalecer la competitividad de la Unión Europea, tiene que colocar el desarrollo sostenible como objetivo fundamental de la UE, tiene que ocuparse de reflexionar sobre la estabilidad global, migraciones, energía y cambio climático y luchar por la seguridad, contra el crimen organizado y el terrorismo. Y al final de toda esta reflexión, sin tocar el presupuesto ni mencionar las instituciones, tiene que hacer un informe de 30 páginas para presentar en 2010. ¿Se siente cómodo con este encargo?
R. Sí, incluso cuando pienso que una vez más el esfuerzo puede conducir a la melancolía, pero me siento cómodo y agradecido porque me hayan encargado algo así. Veamos. La propia resolución, que es muy corta, deja mucho más claro lo que no hay que estudiar que lo que hay que tocar.
Ha hablado de dos temas que no hay que tocar, falta uno. No hay que analizar las políticas actuales; pero para hablar del horizonte de 2020-2030, si no se habla del cambio de las políticas actuales lo único que se hace es marcar un horizonte que siempre se aleja, como se está distanciando el horizonte del cumplimiento de la Agenda de Lisboa. La Agenda de Lisboa tenía el horizonte 2000-2010. Los países que han hecho algo que se parece al análisis de la Agenda de Lisboa lo han hecho, no por imposición de la Agenda de Lisboa, sino porque estaban convencidos de que tenían que hacerlo. Casi todos están en la parte norte de Europa. Estos países han ganado competitividad, han flexibilizado sus relaciones industriales, han mantenido un grado de cohesión social altísimo y no a un coste mayor que otros que tienen menos cohesión social.
Punto número uno de la reflexión a futuro: la agenda de Lisboa no se ha cumplido. ¿Hay alguna posibilidad de que Europa declare que no se ha realizado y que hagamos otra cosa o que hagamos esto con instrumentos distintos? Lo dudo. Creo que hay que cumplir algunas de las previsiones de la Agenda de Lisboa. Sería el primer punto de reflexión del grupo: ¿cómo Europa llega a insertarse en la sociedad del conocimiento? No lo diré porque suena arrogante, pero se decía en la Agenda de Lisboa: "¿Cómo nos convertimos en 2010 en la primera potencia económico-tecnológica del mundo con un modelo social cohesionado?". Desgraciadamente no se sabe cómo, porque la distancia tecnológica con EE UU ha aumentado y la aproximación de algunos países emergentes es evidente. Es evidente que los objetivos no se han cumplido. En los países en que se han cumplido no ha sido por la Agenda de Lisboa sino porque lo han visto, han reformado la formación del capital humano, han cambiado las cosas.
Y creo que no se puede discutir, seriamente, de manera separada el modelo social de la economía, y el valor que puede añadir para financiar el modelo social. Creo que es una demagogia que sólo se puede tratar en abstracto: si la economía no es capaz de añadir valor para financiar el modelo social que soñamos, no habrá modelo social, no es financiable.
Si estamos perdiendo capacidad de competir en la economía global -aunque haya mucha discusión sobre la competitividad-, por mucho que nos enorgullezcamos del modelo social, no lo vamos a poder sostener, salvo que seamos equitativos repartiendo pobreza o menor capacidad de distribución de bienestar.
El segundo punto es la energía y el cambio climático. Está apuntado, aunque no claramente, en el mandato. Tampoco se puede discutir por separado, aunque es verdad que los temas medioambientales son algo más que los problemas energéticos. Respecto a esto sólo haré algunas afirmaciones. No hace falta modificar ningún tratado para tener un mercado común de la energía o un mercado interior de la energía y una política energética común. No hace falta tener que soportar los cortes de gas que soportamos -que no ocurrían en otras épocas- porque 500 millones de consumidores no tienen una estrategia energética común. Por eso a veces digo: No ma-no-se-e-mos más los tratados. ¿Que no se está satisfecho con el Tratado de Lisboa? No importa. Es un problema de voluntad, no de instrumentos. Hay instrumentos.
Tercera aproximación, después de la de energía y de la del cambio climático. Tenemos que hacer algo respecto de los flujos migratorios. En el horizonte de 2050, por no quedarme corto, a Europa le faltarán 70 millones de personas en activo -¡70 millones de activos sobre los activos actuales!- ¿Cómo se va a suplir esto? Seguramente va a ser con un mix de políticas, pero con el tratamiento que hacemos de la emigración, o incluso de la relación con el sur del Mediterráneo, digo: esto no tiene solución. Habrá que modificarlo. Tampoco podrá haber 20 o 15 políticas migratorias diferentes en un mercado interior y en un espacio Schengen. Puede haberlas para la inserción en la sociedad correspondiente; pero para las fronteras, para las relaciones con terceros, no.
Cuarto punto, que tiene interés. Cuando se habla de seguridad en el mandato
[se refiere al que creó el Grupo de Reflexión], se mencionan dos amenazas: terrorismo y criminalidad organizada. Pero nadie preveía que unos meses después íbamos a tener una tensión tan dura como la de Georgia, aparte de que ya entonces no se podía decir que Europa sólo está amenazada por la criminalidad organizada y por el terrorismo. Primero el conflicto de Georgia, después todo el debate habido sobre el escudo antimisiles... Los problemas de seguridad tienen una perspectiva distinta.
Y quinto punto, por reducirlo a esto -lo que te regalé antes, te lo cobro ahora-: necesitamos una política exterior y de seguridad que sea la envolvente para conseguir los objetivos, teniendo claro que defendemos intereses. Este discurso de que nosotros defendemos valores es una simpleza; defendemos intereses, que son los europeos, en un marco de valores que son los nuestros. El instrumento es la política exterior y de seguridad. Muy bien. Vamos a tener un alto representante, vamos a tener un Servicio Exterior, el más grande del mundo, vamos a tener más representaciones de la Unión en el mundo que ningún otro país. ¿El alto representante va a dirigir el Servicio Exterior o lo va a coordinar? Es una pregunta importante. El alto representante como vicepresidente de la Comisión -no puedo hablar de los temas institucionales- ¿va a coordinar, con la política exterior, la política de cooperación, que es la más importante del mundo? ¿O eso va a ser una pieza suelta del sistema? ¿Va a coordinar algo de la política comercial para ajustar la política exterior a los intereses comerciales y las políticas de cooperación?
P. En algunas de sus intervenciones ha pintado un panorama bastante sombrío para nosotros, como los pesiomistas. ¿Cree que estamos condenados a la irrelevancia o al fracaso?
R. En absoluto.
P. ¿Cuáles son nuestras mayores fortalezas y nuestras debilidades? ¿Dónde, cuándo, quién y cómo se define el interés europeo? ¿Qué es el interés europeo?
R. La verdad es que compartimos un espacio público: Europa es un espacio público compartido. Nos cuesta aceptar que un espacio público que se comparte es algo más que la pura suma de intereses de cada uno de los Estados nacionales. El plus que añade Europa es sólo porque se comparte ese espacio público. Por ejemplo, en política energética es una obviedad. Si olvidáramos estas pasiones por los campeones nacionales probablemente avanzaríamos más en un mercado interior de la energía y en una estrategia común de energía. ¿Habría algún beneficio? Sí. La paradoja dentro del pool de preguntas es que una parte de la situación internacional, la más relevante, le está dando la razón a las aproximaciones europeas a los grandes desafíos, aunque éstas sean contradictorias en parte o sean más declarativas que eficientes. Por eso no hay que ser pesimistas.
Un ejemplo: nadie duda de que Europa está en la punta de lanza de la reflexión, incluso de los compromisos de lucha contra el cambio climático. Se podrá considerar suficiente o insuficiente, pero no hay nadie que dé más, ninguna región del mundo. Ahora el cambio en EE UU aproxima la posición de la Administración de EE UU a la posición europea. No digo que la haga coincidir, la aproxima, y la conciencia de que tenemos un problema es mucho más generalizada. Es decir, se le da la razón a Europa igual que se le da la razón en que no es posible sostener políticas unilaterales después de la caída del muro, de la liquidación de bloques, etcétera.
Tenemos razón. Parece que está empezando a triunfar, lo matizaré, no el multilateralismo, que sería una forma de volver a las tentaciones unilaterales -el multilateralismo puro no es gobernable-, digamos que empezamos a ver una especie de conjuntos importantes que representa bien el G-20. Europa es una buena muestra de eso. Ha defendido, contradictoriamente, que no se hagan políticas unilaterales, que el uso de la fuerza es siempre el instrumento último, pero no el instrumento para llevar democracia a los países. Ahora le dan la razón a Europa, pero no sé si Europa se quiere comprometer, una vez que le dan la razón, para corresponsabilizarse en los objetivos, lo dudo. Más bien creo que espera que Obama sea unilateral, pero en la dirección que quiere Europa, no en la dirección que antes era Bush, sino en la que reclama Europa.
Estamos en esa paradoja. Europa es un buen laboratorio para experimentar políticas alternativas, de un uso distinto del poder, de una primacía del derecho, de unas relaciones internacionales que se basen en la diplomacia... Pero no estamos en condiciones de corresponsabilizarnos como Unión, que sería uno de los resultados para hacer esto.
Así que he pensado -en esto no comprometo al grupo, ni en esto ni en nada, es un grupo de reflexión y hasta que no haya un informe no hay compromiso- hacer como García Márquez con sus novelas: empezar por el final. Decir: éste es el horizonte que tenemos en 2030, el horizonte de tendencia, desde el punto de vista de la demografía, que es uno de los problemas estructurales más serios para el Estado de bienestar en Europa, no sólo desde el punto de vista económico. Éste es el horizonte desde el punto de vista energético... desde cualquier punto de vista.
A ese resultado llegaríamos dentro de un contexto mundial: China estaría ocupando un lugar, la India otro, y Europa estaría en este lugar. ¿Qué podríamos hacer para que ese horizonte fuera más favorable a nosotros? Ésa será la estrategia que definirá el informe.
P. Ha mencionado que sólo hay un impedimento político a una política energética común...
R. Efectivamente.
P. Dicen que, tradicionalmente, Europa avanzó por el motor franco-alemán. Hemos perdido el motor, se ha perdido el de Alemania, el de Francia... ¿Comparte este análisis? ¿Estamos sin motor?
R. Sí, estamos un poco entre el pasado y el futuro. En los años que participé en el desarrollo de los consejos e impulsé todo lo que pude la profundización europea -y llegamos tarde a Europa porque el caudillo que nos protegía, durante muchos años de dictadura, no permitía nuestra incorporación a Europa-, yo constaté que había una condición necesaria para avanzar, y era que estuvieran de acuerdo Alemania y Francia. Pero esa condición, ya en mi época, no era suficiente. Sólo con la voluntad de Alemania y Francia no funcionaba Europa, aunque convergieran las dos. Eso ahora es mucho más verdad en cuanto a la falta de suficiencia, pero sigue siendo verdad en cuanto a la necesidad de que haya un entendimiento franco-alemán.
P. ¿Y dónde sitúa al Reino Unido?
R. En la construcción de Europa entró después, a pesar de todo. El Reino Unido -que lleva una política pragmática y además tiene una diplomacia probablemente de las más eficientes que conozco- quizá tiene razón en el enredo actual, aunque no lo expresen en los términos en los que yo lo expresaría: Europa tiene que hacer un gran esfuerzo de devolución, de aplicación de la subsidiaridad, al mismo tiempo que lleva a Bruselas una estrategia energética común. Me parece que una sola política de quesos tiene menos importancia que una estrategia energética común. Por tanto, necesitamos menos personal sanitario controlando el queso que comemos -con reglas comunes ya será bastante- y un poco más de esfuerzo para que el Servicio Exterior que vamos a crear sirva para algo.
Hay que hacer, al mismo tiempo, un debate serio sobre qué poder necesitamos en Europa, que añada valor; y qué poderes se han ido acumulando en la historia del acerbo de la Unión que ninguna empresa compleja, y Europa lo es, seguiría teniéndolos ahora.
Lo que hay que hacer es un doble ejercicio, pero de verdad. Creo que están pasando algunas cosas. La frase de Kohl, que le costó la cancillería cuando el Tratado de la Unión Monetaria, fue: "Yo quiero una Alemania europea. Nunca más una Europa alemana". ¿Qué ha cambiado de eso? ¿Es que hay alguien que ahora quiera una Europa alemana? No. Lo que ha cambiado es que, en la mejor versión, se han perdido todos los complejos históricos. Alemania es Alemania y defiende sus intereses.
¿Hay un matiz? A mi juicio, sí. Kohl se jugó la cancillería y la perdió porque quería una Alemania europea. Eso es el pasado, no de ahora, también de mis colegas de tribu ideológica, la generación a la que pertenezco. Alemania pugna en la dirección europea, no niego que tenga derecho, por un puesto permanente en el Consejo de Seguridad. Si estuviéramos trabajando por tener una voz única en el Consejo de Seguridad, a lo mejor avanzaríamos un poco más. Cuando se reúnen los bancos centrales no estamos representados por el Banco Central Europeo, está el Banco Central Europeo y todos los bancos centrales de la zona euro. Y así, suma y sigue.
Todo esto se justifica diciendo: "La opinión pública de mi país no aceptaría una solución de esta naturaleza". Lo curioso es que pasa lo contrario. Los ciudadanos europeos, en los estudios cualitativos, dicen: "Lo lógico es que Europa hable con una sola voz, en el G-20, en política exterior, en política monetaria...". Dicen lo contrario. Pero los líderes dicen que los ciudadanos nunca lo aceptarían. Ésta es la paradoja. Como la obsesión franco-alemana sigue, creo que para la Europa a 27, que Alemania y Francia tengan clara la marcha de Europa sigue siendo una condición necesaria, con menos peso relativo, pero cada vez claramente más insuficiente.
Fonte ElPaís
PS: Cá com meus botoes me pergunto como conseguirao o tal "action tank". Tenho um amigo que diz que o wellfare um paradoxo porque o "princípio" deste wellfare terminou formatando uma classe operária completamente espelhada na sociedade aristocratizada."Trabalho aqui na europa mais parece palavrao tal qual o era para a nobreza europeia do seculo XVII ou XVII. Aliás o operariado foi aristocratizado no pior sentido pois a a aristocracia tradicional supostamente possuia seus ativos correspondentes a terra ou bens de capital e o operariado a sua suposta força de trabalho (ativos de um mercado futuro,) que nao recebeu gradaçoes quanto aos dreitos e fringe benefits em funcao da producao. De repente todo mundo tinha todos os direitos sem que o tempo de trabalho ou qualidade de trabalho tivesse qualquer avaliaçao diferenciada." A saber, digo eu...
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