sábado, 14 de febrero de 2009
viernes, 13 de febrero de 2009
Breve antropofagia
Breve antropofagia
DIEGO GALÁN
Almodóvar, armado de juventud, regresa a sus orígenes cinematográficos con un corto desvergonzado y transgresor que se contempla con el mismo asombro que hace casi 30 años provocaba Alaska meando sobre el rostro agradecido de Eva Siva en Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón. Desparpajo que renace en este monólogo cocainómano al que da vida la actriz Carmen Machi, concejal de Asuntos Sociales del Ayuntamiento de Madrid que sueña obsesivamente con el sexo y, bien lubricada ella, con comerse a un hombre entero comenzando por los dedos gordos de los pies.
No es frecuente que los directores consagrados utilicen de nuevo el formato del corto tras haber triunfado en el largometraje. Berlanga lo hizo con El sueño de la maestra en 2002, y Víctor Erice no lo ha abandonado nunca -Alumbramiento (2002) y la obra maestra de 30 minutos La morte rouge (2007)- dan cuenta de ello. En realidad, la obligatoriedad de que una película tenga una duración mínima de hora y media no deja de ser una aberración, por mucho que así lo exija el mercado. Una buena historia puede contarse en poco tiempo, o requerir una duración atípica: Fanny y Alexander de Bergman o Novecento de Bertolucci son dos buenos ejemplos. Pero ¿para qué hacer cortos si los cines no los exhiben, y las televisiones apenas?
La libertad de Almodóvar para reírse de lo que le place y provocar mientras él juega se aúnan en este trabajo breve, nacido como apéndice del largometraje Los abrazos rotos, con el que en realidad nada tiene que ver, ni por su temática ni por su estilo. Los abrazos rotos cuenta una apasionada historia de amor, mezclando géneros y modos con esa sabiduría que es exclusiva del director, que debería acuñarse con el marchamo de género almodovariano, con el que ha conquistado el mundo.
El corto de la concejal es un divertimento que empieza y acaba en sí mismo, retomando de Los abrazos rotos sólo el personaje episódico que allí interpreta la Machi. Los abrazos rotos es una película honda -y espléndida-, mientras que La concejala antropófaga es una gamberrada inteligente y osada. Como si hubiera dos o más almodóvares que se van deshojando a lo largo de su filmografía como las capas de una cebolla, cada una con colores y sabor distintos, cada cual impregnada de la inigualable personalidad de su autor, un tipo genial.
Fuente El Pais
DIEGO GALÁN
Almodóvar, armado de juventud, regresa a sus orígenes cinematográficos con un corto desvergonzado y transgresor que se contempla con el mismo asombro que hace casi 30 años provocaba Alaska meando sobre el rostro agradecido de Eva Siva en Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón. Desparpajo que renace en este monólogo cocainómano al que da vida la actriz Carmen Machi, concejal de Asuntos Sociales del Ayuntamiento de Madrid que sueña obsesivamente con el sexo y, bien lubricada ella, con comerse a un hombre entero comenzando por los dedos gordos de los pies.
No es frecuente que los directores consagrados utilicen de nuevo el formato del corto tras haber triunfado en el largometraje. Berlanga lo hizo con El sueño de la maestra en 2002, y Víctor Erice no lo ha abandonado nunca -Alumbramiento (2002) y la obra maestra de 30 minutos La morte rouge (2007)- dan cuenta de ello. En realidad, la obligatoriedad de que una película tenga una duración mínima de hora y media no deja de ser una aberración, por mucho que así lo exija el mercado. Una buena historia puede contarse en poco tiempo, o requerir una duración atípica: Fanny y Alexander de Bergman o Novecento de Bertolucci son dos buenos ejemplos. Pero ¿para qué hacer cortos si los cines no los exhiben, y las televisiones apenas?
La libertad de Almodóvar para reírse de lo que le place y provocar mientras él juega se aúnan en este trabajo breve, nacido como apéndice del largometraje Los abrazos rotos, con el que en realidad nada tiene que ver, ni por su temática ni por su estilo. Los abrazos rotos cuenta una apasionada historia de amor, mezclando géneros y modos con esa sabiduría que es exclusiva del director, que debería acuñarse con el marchamo de género almodovariano, con el que ha conquistado el mundo.
El corto de la concejal es un divertimento que empieza y acaba en sí mismo, retomando de Los abrazos rotos sólo el personaje episódico que allí interpreta la Machi. Los abrazos rotos es una película honda -y espléndida-, mientras que La concejala antropófaga es una gamberrada inteligente y osada. Como si hubiera dos o más almodóvares que se van deshojando a lo largo de su filmografía como las capas de una cebolla, cada una con colores y sabor distintos, cada cual impregnada de la inigualable personalidad de su autor, un tipo genial.
Fuente El Pais
Andrés Rábago recibe el " I Premio Nueva Cultura del Territorio "
"La crisis desvela la perversión del sistema"
BEATRIZ PORTINARI - Madrid - 13/02/2009
En una imagen se ve a un niño con su madre en el campo:
-¡Mira, mamá, un río!
-¡Imposible, ya no existen, será un vertido!
En otra imagen puede ser un globo terráqueo inflado al que se acercan dos manos con sendos alfileres. En otra se trata de un mensaje escueto y meridianamente claro: "¡Menos casas y más hogares!". El pintor y viñetista Andrés Rábago, El Roto (Madrid, 1947), recibió ayer en La Casa Encendida el I Premio Nueva Cultura del Territorio, otorgado por la Asociación de Geógrafos Españoles y el Colegio de Geógrafos, como reconocimiento a su compromiso contra el urbanismo salvaje.
Para el dibujante satírico, recibir un premio así sólo confirma su particular lucha social desde el papel pintado.
Pregunta. ¿Qué significa recibir el primer Premio Nueva Cultura del Territorio?
Respuesta. La verdad es que no tenía muy claro qué significaba el término o por qué me lo daban a mí. Quizás mis viñetas sobre el desbarajuste urbanístico, los problemas medioambientales y del agua me identificaban con ese movimiento que lideran los geógrafos, más comprometidos con la Tierra que otros sectores.
P. Sus viñetas sirven para dar un tirón de orejas a especuladores, pero también a políticos.
R. Es que no existirían unos sin los otros. En el terreno de la urbanización y especulación se da una fraternidad de intereses que nos perjudica al resto: la especulación consiste en explotar lo que es de todos para el beneficio de unos pocos.
P. ¿Considera que la especulación tiene marcha atrás?
R. Bueno, si no se hace la naturaleza va recuperar lo que le hemos arrebatado antes o después, tiene millones de años por delante para hacerlo. El problema no está sólo en el medio ambiente que nos rodea, sino en nuestro medio ambiente interno; en nuestra mente, que está enferma o dormida y reacciona. La evolución hará que nos demos cuenta a tiempo para corregirlo.
P. Entonces, ¿todavía cree en el ser humano y su capacidad para solucionarlo?
R. ¡Por supuesto! Los antiguos se relacionaban mejor con la Tierra, no la tomaban sólo por mercancía a explotar. Habría que recuperar eso. Y esa concienciación es inevitable porque nuestra propia supervivencia está en juego y cuando eso sucede, saltan mecanismos instintivos.
P. ¿La crisis económica podría contribuir a esa nueva conciencia del territorio?
R. La crisis ha desvelado los mecanismos perversos del sistema y ha abierto los ojos a mucha gente. Sólo queda esperar a que no volvamos a cerrar los ojos.
P. Sus viñetas ironizan y critican duramente el sistema actual. ¿Podría considerarse un dibujante antisistema?
R. Creo que el sistema actual está enfermo, pero no sé qué opciones me pueden ofrecer al margen del mismo. Creo que no hay que derribar, sino construir, pero de otra manera
Fuente El Pais
BEATRIZ PORTINARI - Madrid - 13/02/2009
En una imagen se ve a un niño con su madre en el campo:
-¡Mira, mamá, un río!
-¡Imposible, ya no existen, será un vertido!
En otra imagen puede ser un globo terráqueo inflado al que se acercan dos manos con sendos alfileres. En otra se trata de un mensaje escueto y meridianamente claro: "¡Menos casas y más hogares!". El pintor y viñetista Andrés Rábago, El Roto (Madrid, 1947), recibió ayer en La Casa Encendida el I Premio Nueva Cultura del Territorio, otorgado por la Asociación de Geógrafos Españoles y el Colegio de Geógrafos, como reconocimiento a su compromiso contra el urbanismo salvaje.
Para el dibujante satírico, recibir un premio así sólo confirma su particular lucha social desde el papel pintado.
Pregunta. ¿Qué significa recibir el primer Premio Nueva Cultura del Territorio?
Respuesta. La verdad es que no tenía muy claro qué significaba el término o por qué me lo daban a mí. Quizás mis viñetas sobre el desbarajuste urbanístico, los problemas medioambientales y del agua me identificaban con ese movimiento que lideran los geógrafos, más comprometidos con la Tierra que otros sectores.
P. Sus viñetas sirven para dar un tirón de orejas a especuladores, pero también a políticos.
R. Es que no existirían unos sin los otros. En el terreno de la urbanización y especulación se da una fraternidad de intereses que nos perjudica al resto: la especulación consiste en explotar lo que es de todos para el beneficio de unos pocos.
P. ¿Considera que la especulación tiene marcha atrás?
R. Bueno, si no se hace la naturaleza va recuperar lo que le hemos arrebatado antes o después, tiene millones de años por delante para hacerlo. El problema no está sólo en el medio ambiente que nos rodea, sino en nuestro medio ambiente interno; en nuestra mente, que está enferma o dormida y reacciona. La evolución hará que nos demos cuenta a tiempo para corregirlo.
P. Entonces, ¿todavía cree en el ser humano y su capacidad para solucionarlo?
R. ¡Por supuesto! Los antiguos se relacionaban mejor con la Tierra, no la tomaban sólo por mercancía a explotar. Habría que recuperar eso. Y esa concienciación es inevitable porque nuestra propia supervivencia está en juego y cuando eso sucede, saltan mecanismos instintivos.
P. ¿La crisis económica podría contribuir a esa nueva conciencia del territorio?
R. La crisis ha desvelado los mecanismos perversos del sistema y ha abierto los ojos a mucha gente. Sólo queda esperar a que no volvamos a cerrar los ojos.
P. Sus viñetas ironizan y critican duramente el sistema actual. ¿Podría considerarse un dibujante antisistema?
R. Creo que el sistema actual está enfermo, pero no sé qué opciones me pueden ofrecer al margen del mismo. Creo que no hay que derribar, sino construir, pero de otra manera
Fuente El Pais
jueves, 12 de febrero de 2009
"-Pero, escucha, te di muy poco comparado con lo que tú me diste a mí."
La plenitud intermitente de 'Rayuela'
La novela que marcó a varias generaciones de lectores sigue viva 25 años después de la muerte de su autor, Julio Cortázar, y más de 40 después de haber sacudido la literatura escrita en castellano
JUAN CRUZ
Poco antes de morir, y murió tal día como hoy hace 25 años, en París, Julio Cortázar hizo un viaje por España, poseído por la melancolía desconsolada producida por la muerte de su última mujer, Carol Dunlop; estuvo con amigos suyos (Mario Muchnick, entre otros) en Segovia, fue abordado por guardias civiles que querían su autógrafo, y pasó por Madrid y Barcelona. En Barcelona tuvo un encuentro que él contó luego en una de las últimas entrevistas que dio, a The Paris Review. En esa anécdota cabemos todos los que leímos Rayuela.
Era una novela de amor, de aventuras, un caleidoscopio feliz y un puñetazo en el hígado
"Pobre Oliveira, che. Qué lástima me dio encontrármelo de nuevo y qué tipo formidable es"
Contaba en esa entrevista Cortázar que en el barrio gótico de la Ciudad Condal se había detenido a escuchar un concierto de una joven que cantaba como Joan Baez. Escondido en la oscuridad de la calle, harto de que le abordaran para tener su autógrafo, este hombre de casi dos metros se vio asaltado por un joven que le ofreció una torta.
-Julio, toma un pedazo, le dijo el chico.
Cortázar se hizo a un lado; era, desde que fue un chiquillo, un hombre tímido; no le gustaban las fiestas ni los saraos literarios; por no estar en ningún sitio fijo fue capaz (con Aurora Bernárdez, su primera mujer, su viuda) de renunciar incluso a los empleos fijos. Así que allí estaba, en Barcelona, tímido siempre, y enfermo, escuchando a una chica que cantaba como Joan Baez, y deseando desaparecer del camino del joven que le ofrecía el pastel. Hasta que se convenció de que debía tomarlo. Y le dijo al chico:
-Muchas gracias por acercarte y convidarme.
Fue entonces cuando el joven le dijo a Julio Cortázar lo que muchos de los que leímos Rayuela (y los cuentos, y los cronopios, y Los premios, y 62 Modelo para armar) le hubiéramos dicho en ese sitio o en el limbo si existiera y fuera el sitio donde ahora estuviera mirando:
-Pero, escucha, te di muy poco comparado con lo que tú me diste a mí.
Julio le dijo: "No digas eso, no digas eso", y le comentó después a quien le hizo esta entrevista (Jason Weis), quizá la penúltima: "Y nos abrazamos y él se alejó. Bien, cosas como éstas son las mejores recompensas de mi trabajo como escritor. Que un muchacho o una chica se acerquen a hablarme y a ofrecerme un pedazo de torta, es maravilloso. Así vale la pena el trabajo de escribir".
Y el trabajo de leer. En ese párrafo, que ahora parece póstumo, está la validez de Rayuela, todavía y hasta cuándo. Se hizo tópico decir, hace años, y aún ahora, que Rayuela era la novela de aquel momento; la clave de Rayuela es que no es de ningún momento; es universal, pero latinoamericana, y no tiene tiempo, es de cualquier tiempo; como dice Luis Harss (el autor de Los nuestros, un libro de finales de los años 60 donde está todo el boom que habría de venir), Rayuela es una novela "donde el tiempo se despliega como un biombo".
En ese libro se despliega Oliveira como si fuera Cortázar, pero Cortázar es también Rocamadour, y Morelli, e incluso la Maga puede ser Cortázar. De pronto aquel tipo que vivía "hacia adentro" descubre París, lo recorre como si fuera el continente de un sueño, y se pone a escribir para romper en mil pedazos la literatura, para hacerla de nuevo. Y después vuelve a Buenos Aires, a hacer de la pesadilla y del sueño que constituyen Rayuela una marca en el agua de la literatura latinoamericana y española tal como la conocemos ahora.
¿Se puede concebir la literatura de nuestra lengua sin Rayuela? No, fue una explosión. Harss dice en ese libro que la novela provocó un huracán. Pero en todo caso un huracán consistente, cuyo rumor sigue hasta hoy, con una vitalidad que quizá se contradice con la melancolía con la que se conducen los personajes y el autor mismo.
¿Qué nos dio? Lo que nos da. Se puso de moda algunos años después de su muerte, quizá una década, dar por saldadas las cuentas con Julio Cortázar. Su lenguaje se puso en el diván de los estudiosos, y se pensó que ya los jóvenes no iban a regresar a Cortázar porque su universo se había encerrado en sus juguetes de nostalgia. Tremendo error. Aquel joven que le ofrecía un pastel de gratitud en Barcelona era un elemento más de lo que sucedería luego, cuando Cortázar abandonó el purgatorio en el que lo recluían (en España) los que eran capaces de decir que a Cortázar había que traducirlo para divulgarlo otra vez.
El asunto es que esa novela, Rayuela, que es su monumento principal, provenía de una tradición rota, la tradición latinoamericana, se encontraba con los fantasmas literarios (Lautreamont, Jarry, Poe) que habitaban ya en la mente juvenil de Cortázar, y a su vez entroncaba con Borges, con Paz, con Lezama, con Onetti, que eran sus cuates más viejos y que están rondando en ese libro, o para ser tachados o para ser queridos.
Rayuela era un manifiesto extraño. En medio de la literatura que se abría paso (Fuentes, Vargas Llosa, García Márquez), al lado del realismo mágico y de la melancólica fiereza de Onetti, o la ensoñación nórdica de Juan Rulfo, Rayuela se proponía como el motor humorístico de unas vidas que parecían no tener ni fin ni sueño. Nessun dorma: es la novela del nessu dorma. Cortázar, además, le dio una estructura que la convertía también en un juguete. La propuesta era rara pero también generosa: había que seguir un laberinto (como en Borges) para leerla, pero podías leerla como te diera la gana.
Y así, entre juegos, noches, música y melancolías, se hizo la lectura de Rayuela. Muchos de nosotros estuvimos tan subyugados por su atmósfera que deseábamos que no acabara nunca el día para que su atmósfera no se evaporara al cerrar el libro; era una novela de amor, de aventuras, un caleidoscopio feliz y también un puñetazo en el hígado. En ese libro que no me cansaré de recomendar (Los nuestros, me parece que ahora inencontrable), Luis Harss dice, cuando una afirmación así todavía era un riesgo: "[Julio Cortázar] es tal vez el primer latinoamericano que ha creado una completa metafísica moderna". Y añadía Harss, como si él mismo fuera Cortázar, "un astrólogo que dibuja caracteres": "Si por el momento, como todos los originales, parece estar un poco fuera de la corriente principal de nuestra literatura, podría muy bien anunciar el porvenir".
Su pasión por Rayuela, la de Cortázar, se encontró pronto con la pasión de los lectores, y del editor. Él le escribió a su editor, Paco Porrúa, de Sudamericana, después de corregir las galeradas, las palabras que mejor reflejan qué le pasó mientras escribía: estaba leyendo. Le dijo a Porrúa, por ejemplo: "Yo mismo estoy abrumado por la ambición del libro, y por lo que en algunos momentos llega a conseguir. Es realmente uno de esos despelotes que solamente de tiempo en tiempo, no te parece".
Era un despelote en el que muchos vieron autobiografía; él dijo que no, siempre; y aunque hay rasgos (e incluso identidades) que se han ido constituyendo como oliveiras o magas probables, e incluso morellis, lo cierto es que habría que hacerle caso a Cortázar y comprender con él que esta es una novela total, hecha por un tipo que se quería encontrar con otra vida en otras vidas. Así reacciona cuando se lee otra vez en Oliveira: "Pobre Oliveira, che", le escribe a Porrúa. "Qué lástima me dio encontrármelo de nuevo y qué tipo formidable es. A él le tocó (sin que yo me diera cuenta hasta el final) llevar hasta sus consecuencias últimas la tentativa de Johnny Carter. Estos días ando muy habitado por Oliveira y le tengo envidia. Yo, con mi casita y mi pasar...".
No está hecha Rayuela tan solo para ser escrita; está hecha, como otros libros grandes, para ser bailada, cantada, hasta besada, y el capítulo del beso (el famoso capítulo 7) es capital en el recuerdo adolescente de este libro hecho para volver a él por cualquiera de los caminos de sus laberintos. Veintiséis años después de aquel brindis de su joven lector en Barcelona no se me ocurre mejor homenaje de gratitud a lo que nos dejó Cortázar que volver a sumergirnos, como dice Harss, "en la plenitud intermitente de Rayuela".
Fuente ElPais
La novela que marcó a varias generaciones de lectores sigue viva 25 años después de la muerte de su autor, Julio Cortázar, y más de 40 después de haber sacudido la literatura escrita en castellano
JUAN CRUZ
Poco antes de morir, y murió tal día como hoy hace 25 años, en París, Julio Cortázar hizo un viaje por España, poseído por la melancolía desconsolada producida por la muerte de su última mujer, Carol Dunlop; estuvo con amigos suyos (Mario Muchnick, entre otros) en Segovia, fue abordado por guardias civiles que querían su autógrafo, y pasó por Madrid y Barcelona. En Barcelona tuvo un encuentro que él contó luego en una de las últimas entrevistas que dio, a The Paris Review. En esa anécdota cabemos todos los que leímos Rayuela.
Era una novela de amor, de aventuras, un caleidoscopio feliz y un puñetazo en el hígado
"Pobre Oliveira, che. Qué lástima me dio encontrármelo de nuevo y qué tipo formidable es"
Contaba en esa entrevista Cortázar que en el barrio gótico de la Ciudad Condal se había detenido a escuchar un concierto de una joven que cantaba como Joan Baez. Escondido en la oscuridad de la calle, harto de que le abordaran para tener su autógrafo, este hombre de casi dos metros se vio asaltado por un joven que le ofreció una torta.
-Julio, toma un pedazo, le dijo el chico.
Cortázar se hizo a un lado; era, desde que fue un chiquillo, un hombre tímido; no le gustaban las fiestas ni los saraos literarios; por no estar en ningún sitio fijo fue capaz (con Aurora Bernárdez, su primera mujer, su viuda) de renunciar incluso a los empleos fijos. Así que allí estaba, en Barcelona, tímido siempre, y enfermo, escuchando a una chica que cantaba como Joan Baez, y deseando desaparecer del camino del joven que le ofrecía el pastel. Hasta que se convenció de que debía tomarlo. Y le dijo al chico:
-Muchas gracias por acercarte y convidarme.
Fue entonces cuando el joven le dijo a Julio Cortázar lo que muchos de los que leímos Rayuela (y los cuentos, y los cronopios, y Los premios, y 62 Modelo para armar) le hubiéramos dicho en ese sitio o en el limbo si existiera y fuera el sitio donde ahora estuviera mirando:
-Pero, escucha, te di muy poco comparado con lo que tú me diste a mí.
Julio le dijo: "No digas eso, no digas eso", y le comentó después a quien le hizo esta entrevista (Jason Weis), quizá la penúltima: "Y nos abrazamos y él se alejó. Bien, cosas como éstas son las mejores recompensas de mi trabajo como escritor. Que un muchacho o una chica se acerquen a hablarme y a ofrecerme un pedazo de torta, es maravilloso. Así vale la pena el trabajo de escribir".
Y el trabajo de leer. En ese párrafo, que ahora parece póstumo, está la validez de Rayuela, todavía y hasta cuándo. Se hizo tópico decir, hace años, y aún ahora, que Rayuela era la novela de aquel momento; la clave de Rayuela es que no es de ningún momento; es universal, pero latinoamericana, y no tiene tiempo, es de cualquier tiempo; como dice Luis Harss (el autor de Los nuestros, un libro de finales de los años 60 donde está todo el boom que habría de venir), Rayuela es una novela "donde el tiempo se despliega como un biombo".
En ese libro se despliega Oliveira como si fuera Cortázar, pero Cortázar es también Rocamadour, y Morelli, e incluso la Maga puede ser Cortázar. De pronto aquel tipo que vivía "hacia adentro" descubre París, lo recorre como si fuera el continente de un sueño, y se pone a escribir para romper en mil pedazos la literatura, para hacerla de nuevo. Y después vuelve a Buenos Aires, a hacer de la pesadilla y del sueño que constituyen Rayuela una marca en el agua de la literatura latinoamericana y española tal como la conocemos ahora.
¿Se puede concebir la literatura de nuestra lengua sin Rayuela? No, fue una explosión. Harss dice en ese libro que la novela provocó un huracán. Pero en todo caso un huracán consistente, cuyo rumor sigue hasta hoy, con una vitalidad que quizá se contradice con la melancolía con la que se conducen los personajes y el autor mismo.
¿Qué nos dio? Lo que nos da. Se puso de moda algunos años después de su muerte, quizá una década, dar por saldadas las cuentas con Julio Cortázar. Su lenguaje se puso en el diván de los estudiosos, y se pensó que ya los jóvenes no iban a regresar a Cortázar porque su universo se había encerrado en sus juguetes de nostalgia. Tremendo error. Aquel joven que le ofrecía un pastel de gratitud en Barcelona era un elemento más de lo que sucedería luego, cuando Cortázar abandonó el purgatorio en el que lo recluían (en España) los que eran capaces de decir que a Cortázar había que traducirlo para divulgarlo otra vez.
El asunto es que esa novela, Rayuela, que es su monumento principal, provenía de una tradición rota, la tradición latinoamericana, se encontraba con los fantasmas literarios (Lautreamont, Jarry, Poe) que habitaban ya en la mente juvenil de Cortázar, y a su vez entroncaba con Borges, con Paz, con Lezama, con Onetti, que eran sus cuates más viejos y que están rondando en ese libro, o para ser tachados o para ser queridos.
Rayuela era un manifiesto extraño. En medio de la literatura que se abría paso (Fuentes, Vargas Llosa, García Márquez), al lado del realismo mágico y de la melancólica fiereza de Onetti, o la ensoñación nórdica de Juan Rulfo, Rayuela se proponía como el motor humorístico de unas vidas que parecían no tener ni fin ni sueño. Nessun dorma: es la novela del nessu dorma. Cortázar, además, le dio una estructura que la convertía también en un juguete. La propuesta era rara pero también generosa: había que seguir un laberinto (como en Borges) para leerla, pero podías leerla como te diera la gana.
Y así, entre juegos, noches, música y melancolías, se hizo la lectura de Rayuela. Muchos de nosotros estuvimos tan subyugados por su atmósfera que deseábamos que no acabara nunca el día para que su atmósfera no se evaporara al cerrar el libro; era una novela de amor, de aventuras, un caleidoscopio feliz y también un puñetazo en el hígado. En ese libro que no me cansaré de recomendar (Los nuestros, me parece que ahora inencontrable), Luis Harss dice, cuando una afirmación así todavía era un riesgo: "[Julio Cortázar] es tal vez el primer latinoamericano que ha creado una completa metafísica moderna". Y añadía Harss, como si él mismo fuera Cortázar, "un astrólogo que dibuja caracteres": "Si por el momento, como todos los originales, parece estar un poco fuera de la corriente principal de nuestra literatura, podría muy bien anunciar el porvenir".
Su pasión por Rayuela, la de Cortázar, se encontró pronto con la pasión de los lectores, y del editor. Él le escribió a su editor, Paco Porrúa, de Sudamericana, después de corregir las galeradas, las palabras que mejor reflejan qué le pasó mientras escribía: estaba leyendo. Le dijo a Porrúa, por ejemplo: "Yo mismo estoy abrumado por la ambición del libro, y por lo que en algunos momentos llega a conseguir. Es realmente uno de esos despelotes que solamente de tiempo en tiempo, no te parece".
Era un despelote en el que muchos vieron autobiografía; él dijo que no, siempre; y aunque hay rasgos (e incluso identidades) que se han ido constituyendo como oliveiras o magas probables, e incluso morellis, lo cierto es que habría que hacerle caso a Cortázar y comprender con él que esta es una novela total, hecha por un tipo que se quería encontrar con otra vida en otras vidas. Así reacciona cuando se lee otra vez en Oliveira: "Pobre Oliveira, che", le escribe a Porrúa. "Qué lástima me dio encontrármelo de nuevo y qué tipo formidable es. A él le tocó (sin que yo me diera cuenta hasta el final) llevar hasta sus consecuencias últimas la tentativa de Johnny Carter. Estos días ando muy habitado por Oliveira y le tengo envidia. Yo, con mi casita y mi pasar...".
No está hecha Rayuela tan solo para ser escrita; está hecha, como otros libros grandes, para ser bailada, cantada, hasta besada, y el capítulo del beso (el famoso capítulo 7) es capital en el recuerdo adolescente de este libro hecho para volver a él por cualquiera de los caminos de sus laberintos. Veintiséis años después de aquel brindis de su joven lector en Barcelona no se me ocurre mejor homenaje de gratitud a lo que nos dejó Cortázar que volver a sumergirnos, como dice Harss, "en la plenitud intermitente de Rayuela".
Fuente ElPais
Ministro da Cultura de Portugal quer Plano Nacional de Escrita
Ministro da Cultura quer Plano Nacional de Escrita
12.02.2009, Isabel Coutinho
O ministro da Cultura defende a criação de um Plano Nacional de Escrita para ensinar a "escrever bem". Coisa de que Gastão Cruz, o poeta, não precisa. Ontem venceu o Prémio Literário Correntes d'Escritas/Casino da Póvoa. Gastão Cruz só chegará à Póvoa de Varzim no sábado, mas ontem foi anunciado que, com o seu livro A Moeda do Tempo (ed. Assírio & Alvim), venceu o Prémio Literário Correntes d'Escritas/Casino da Póvoa, este ano dedicado à poesia. "Gastão Cruz é uma pessoa absolutamente merecedora deste prémio", disse o ministro da Cultura, José António Pinto Ribeiro, que este ano foi o orador da conferência de abertura da 10.ª edição deste encontro de autores de expressão ibérica, Correntes d'Escritas, a decorrer naquela cidade. O ministro falou mais uma vez da língua e do seu valor para o país e defendeu a criação de um Plano Nacional de Escrita, em paralelo com o Plano Nacional de Leitura, já a ser aplicado. "Acho que fazia sentido, politicamente, desenvolver também um Plano Nacional de Escrita", declarou na conferência. "O Plano Nacional de Leitura é um êxito e um sucesso. Acho que talvez fosse possível fazer um Plano Nacional de Escrita, isto é, empenharmo-nos em também ensinar a escrever às pessoas que estão na primeira classe, na segunda classe, na terceira e na quarta classes e, depois, durante todo o secundário". Como também seria importante na opinião do ministro ensinar-se retórica. "Ensinar a argumentar, ensinar a falar, ensinar a expor, às pessoas que andam a aprender". O objectivo é saber "expor um raciocínio, expor um pensamento, ser convincente, ser sedutor, aprender a liderar, aprender a dar ordens, aprender a utilizar a língua".O júri desta edição do Prémio Literário Correntes d'Escritas/Casino da Póvoa foi constituído por Ana Luísa Amaral, Casimiro de Brito, Fernando Guimarães, Jorge Sousa Braga e Patrícia Reis (que enviou a sua votação por telefone por não poder estar presente). Considerou, na sua declaração de voto, que "este livro [de Gastão Cruz] confirma uma obra que tem evoluído, mantendo sempre uma grande qualidade, equilibrando a tendência para a literalidade ou contenção verbal dos seus primeiros livros, com um maior alargamento expressivo". O prémio - de 20 mil euros - foi decidido por unanimidade.
Fonte PUBLICO
12.02.2009, Isabel Coutinho
O ministro da Cultura defende a criação de um Plano Nacional de Escrita para ensinar a "escrever bem". Coisa de que Gastão Cruz, o poeta, não precisa. Ontem venceu o Prémio Literário Correntes d'Escritas/Casino da Póvoa. Gastão Cruz só chegará à Póvoa de Varzim no sábado, mas ontem foi anunciado que, com o seu livro A Moeda do Tempo (ed. Assírio & Alvim), venceu o Prémio Literário Correntes d'Escritas/Casino da Póvoa, este ano dedicado à poesia. "Gastão Cruz é uma pessoa absolutamente merecedora deste prémio", disse o ministro da Cultura, José António Pinto Ribeiro, que este ano foi o orador da conferência de abertura da 10.ª edição deste encontro de autores de expressão ibérica, Correntes d'Escritas, a decorrer naquela cidade. O ministro falou mais uma vez da língua e do seu valor para o país e defendeu a criação de um Plano Nacional de Escrita, em paralelo com o Plano Nacional de Leitura, já a ser aplicado. "Acho que fazia sentido, politicamente, desenvolver também um Plano Nacional de Escrita", declarou na conferência. "O Plano Nacional de Leitura é um êxito e um sucesso. Acho que talvez fosse possível fazer um Plano Nacional de Escrita, isto é, empenharmo-nos em também ensinar a escrever às pessoas que estão na primeira classe, na segunda classe, na terceira e na quarta classes e, depois, durante todo o secundário". Como também seria importante na opinião do ministro ensinar-se retórica. "Ensinar a argumentar, ensinar a falar, ensinar a expor, às pessoas que andam a aprender". O objectivo é saber "expor um raciocínio, expor um pensamento, ser convincente, ser sedutor, aprender a liderar, aprender a dar ordens, aprender a utilizar a língua".O júri desta edição do Prémio Literário Correntes d'Escritas/Casino da Póvoa foi constituído por Ana Luísa Amaral, Casimiro de Brito, Fernando Guimarães, Jorge Sousa Braga e Patrícia Reis (que enviou a sua votação por telefone por não poder estar presente). Considerou, na sua declaração de voto, que "este livro [de Gastão Cruz] confirma uma obra que tem evoluído, mantendo sempre uma grande qualidade, equilibrando a tendência para a literalidade ou contenção verbal dos seus primeiros livros, com um maior alargamento expressivo". O prémio - de 20 mil euros - foi decidido por unanimidade.
Fonte PUBLICO
El Rey de Nueva York

Plácido Domingo, el mejor tenor de la historia, según una reciente encuesta entre críticos organizada por la revista de música clásica de la BBC, el hombre que recibió la ovación más larga (80 minutos, o 101 caídas del telón en 1991, en Viena, con 'El mercader de Venecia'), ha regresado a la Metropolitan Opera de Nueva York.
Cuatro décadas han pasado desde que Domingo, una vez que abandonó su México adoptivo y mientras recorría el mundo con creciente prestigio (debut en Estados Unidos en 1961, Opera Nacional de Israel durante más de dos años, etcétera), se estrenó en el noble escenario de Manhattan. Fue con 'Adriana Lecouvreur', (Francesco Cilea, 1902), la misma obra que le sirve como enésimo regreso a la Gran Manzana.
Plácido vuelve, sí, dirigido por Marco Armilliato para tomar de nuevo la medida de las tablas en el papel de Maurizio. Y eso que 'Adriana Lecouvreur', como asegura 'The New York Times', tal vez no sea la mejor obra, la más ardua o compleja.
Siempre magistral
Como coinciden en afirmar todos los cronistas, resulta memorable y épico que un hombre de 68 años sea capaz de hacer suyo el papel con absoluta frescura, derrochando lirismo, emoción y cálculo.
Dice Anthony Tommasini que Armilliato ha bajado algunas notas para no exigir demasiado a su estrella, y también afirma que, por mucho que eso horrorice a los puristas, nada hay que temer.
Mayor o no, Domingo mantiene las constantes creativas intactas. Lo que haya perdido en voz por la erosión del tiempo lo tiene ganado en experiencia, ese tópico que en su caso le permite ajustar al milímetro cada pasaje, dosificar esfuerzos y provocar asombro sin perder jamás las bridas ni derrapar en excesos.
No parece, además, que Domingo haya renunciado a la aventura. Para este mismo año, está anunciada su representación de Simon Boccanegra, el exigente papel escrito por Verdi. El pirata que terminó por ser Dogo en Venecia exige a quien lo encarne un derroche de inteligencia y fortaleza, pero el cantante madrileño, que con éste papel abandonaría los saltos mortales para centrarse en otros menos duros, no parece arredrarse.
Con el público en pie, sonriente, recibe Plácido Domingo la devoción de una ciudad que ha hecho suya a base de gestas.
Con frecuencia, los reyes de Nueva York lo son más por el entusiasmo del escriba que por razones objetivas, excepto, claro, que el aludido sea Plácido Domingo, quien adorna su curriculum con grabaciones tan asombrosas como la que, en 2005, hizo del 'Tristán e Isolda' wagneriano: quien crea que todo acabó en el alegre circo de Los Tres Tenores haría bien en verlo estos días en la Metropolitan Opera, cosechando rosas bajo la tutela de los chagalles gigantes. Es la alargada sombra de un tenor excepcional, siempre dispuesto a enfrentarse a grandes retos en larga carrera.
Fonte El Mundo
miércoles, 11 de febrero de 2009
martes, 10 de febrero de 2009
Senderos del Arte, Guatemala y su Frieda
Espacio. ¿Cómo una sociedad dialoga con el espacio que habita? Puede ser axiomático, incluso algo que no tendría sentido preguntarse. No obstante, en una ciudad como Guatemala la interrogación obtiene significado: oscurece y las personas de pronto desaparecen de las calles. Ya sea por la violencia, la privatización de parques o de plazas públicas. Existe una noción, una especie de ciudad vacía. Bajo este argumento, diversos proyectos buscan, por medio de actividades culturales, plantear al guatemalteco la manera de relacionarse e integrarse con el lugar en que reside. Una de estas propuestas es coordinada por el Centro Cultural de España en Guatemala (CCE) dentro de su programa de descentralización denominado Excéntrico: Juan Chapín, el cual funciona desde noviembre de 2008 en áreas aledañas al Cerrito del Carmen de la zona 1 y reinicia su agenda de actividades este mismo fin de semana. “El punto central es fortalecer las redes sociales de un lugar específico. Es decir, si se confecciona un tejido social sólido, las personas repercuten en su contexto directamente. Se generan enlaces de interés entre sus habitantes y los espacios además de seguros y habitables se convierten en puntos de desarrollo económico y cultural, inclusive genera una participación política activa. Se suscita una sociedad que cuestiona, que produce sentido crítico”, explica Maya Lemus Saravia, gestora cultural a cargo del programa de descentralización Excéntrico: Juan Chapín.Sin embargo, la idea no es nueva. Desde 2005, la especialista en literatura infantil Frieda Morales Barco, realiza el proyecto Sendero del Arte, Cerrito del Carmen. Una propuesta que incluye una biblioteca ambulante, obras de teatro, una escuela de ajedrez, presentaciones de bandas, escuelas de pintura y cursos musicales. “Excéntrico: Juan Chapín, no intenta apropiarse de un proyecto ya establecido, sino que busca dar apoyo y contribuir con propuestas viables. El trabajo en conjunto con Frieda permite integrar en la agenda el proyecto Senderos del Arte, así como otras gestiones interesantes”, expresa Lemus Saravia. La labor de Frieda Morales ha obtenido resultados importantes en el sector. Educando gratuitamente con literatura y talleres a niños de áreas vulnerables y prostitutas del lugar. “Frieda es una pieza clave para Excéntrico: Juan Chapín ya que tiene una comprensión de cómo ser efectivo en el lugar”, comenta la gestora. Desde su fundación, el CCE es reconocido por sus incursiones en el arte contemporáneo en Guatemala. Excéntrico: Juan Chapín no es una excepción. Dentro de su agenda de 2009 propone cine, cuentacuentos, pintura corporal, títeres, cursos de encuadernación y talleres de gráfica experimental.
¿Por qué el Cerrito del Carmen?Urbanística, como dependencia de la Municipalidad de Guatemala, ha trabajado remozando distintas áreas de la ciudad (pintura, limpieza, reestructuración vial). Entre sus lineamientos también se encontraba una agenda cultural. Sin poderla concretar, expuso la inquietud por el Cerrito del Carmen a varias instituciones. El CCE consideraba la posibilidad de crear un programa de descentralización para sus actividades en ese entonces, siendo Casa N’oj en Xela, remitente de diversas exposiciones y sede filial de festivales como Foto>30. Con ese precedente, el planteamiento fue encajando con propósitos de diversa índole en las instituciones. Al llegar al área del Cerrito, un factor importante fue la introducción del Comité Único de Barrio (CUB), constituido por vecinos del lugar. La integración, la divulgación y coordinación temporal de todas las actividades culturales que se realizan en la zona, son parte de los procesos estipulados del programa Excéntrico: Juan Chapín. A manera de elaborar un ejercicio de convivencia colectiva, gran parte de la agenda cultural hace uso de espacios públicos: plazas, parques, mercados y por supuesto la avenida Juan Chapín a un costado del Cerrito. El Proyecto del CCE opera en modalidad de plan piloto. Se evalúa la potencialidad de incidir en distintos contextos guatemaltecos, en zonas de la capital y en departamentos de la República. Esta clase de expansión contribuye a diversificar el público, dar acceso a la cultura y repercutir directamente en la sociedad
Fuente El Periódico
¿Por qué el Cerrito del Carmen?Urbanística, como dependencia de la Municipalidad de Guatemala, ha trabajado remozando distintas áreas de la ciudad (pintura, limpieza, reestructuración vial). Entre sus lineamientos también se encontraba una agenda cultural. Sin poderla concretar, expuso la inquietud por el Cerrito del Carmen a varias instituciones. El CCE consideraba la posibilidad de crear un programa de descentralización para sus actividades en ese entonces, siendo Casa N’oj en Xela, remitente de diversas exposiciones y sede filial de festivales como Foto>30. Con ese precedente, el planteamiento fue encajando con propósitos de diversa índole en las instituciones. Al llegar al área del Cerrito, un factor importante fue la introducción del Comité Único de Barrio (CUB), constituido por vecinos del lugar. La integración, la divulgación y coordinación temporal de todas las actividades culturales que se realizan en la zona, son parte de los procesos estipulados del programa Excéntrico: Juan Chapín. A manera de elaborar un ejercicio de convivencia colectiva, gran parte de la agenda cultural hace uso de espacios públicos: plazas, parques, mercados y por supuesto la avenida Juan Chapín a un costado del Cerrito. El Proyecto del CCE opera en modalidad de plan piloto. Se evalúa la potencialidad de incidir en distintos contextos guatemaltecos, en zonas de la capital y en departamentos de la República. Esta clase de expansión contribuye a diversificar el público, dar acceso a la cultura y repercutir directamente en la sociedad
Fuente El Periódico
lunes, 9 de febrero de 2009
Usar um soneto de Camões para explicar o que é o discurso argumentativo, por exemplo, é matar o soneto de Camões (Carlos Reis)

09.02.2009, Graça Barbosa Ribeiro
O coordenador dos novos programas de Português faz uma avaliação severa das qualidades profissionais dos docentes
Reitor da Universidade Aberta e especialista em Estudos Portugueses, Carlos Reis foi convidado pelo actual Governo para coordenar a equipa que elaborou os novos programas de Português dos 1.º, 2.º e 3.º ciclos do ensino básico, actualmente em consulta pública. Admite que eles não vão revolucionar a relação dos portugueses com a língua, mas não esconde que, na sua perspectiva, isso seria desejável. A maior parte dos professores que nos últimos 20 a 30 anos saíram dos politécnicos, diz, foi formada com base numa concepção "muito desenvolta do que é falar e escrever em português".
O coordenador dos novos programas de Português faz uma avaliação severa das qualidades profissionais dos docentes
Reitor da Universidade Aberta e especialista em Estudos Portugueses, Carlos Reis foi convidado pelo actual Governo para coordenar a equipa que elaborou os novos programas de Português dos 1.º, 2.º e 3.º ciclos do ensino básico, actualmente em consulta pública. Admite que eles não vão revolucionar a relação dos portugueses com a língua, mas não esconde que, na sua perspectiva, isso seria desejável. A maior parte dos professores que nos últimos 20 a 30 anos saíram dos politécnicos, diz, foi formada com base numa concepção "muito desenvolta do que é falar e escrever em português".
As crianças a que se destinam os novos programas são muito diferentes daquelas às quais se dirigiam os que estão em vigor, de 1991?
Muito. Em 1991 as crianças não mandavam mensagens de telemóvel e agora mandam, não escreviam em "salas" de conversação na Internet e agora escrevem - e isso faz uma diferença brutal. Os protocolos de escrita mudaram completamente, houve uma certa dessacralização da linguagem. As palavras não se escrevem por inteiro, a sintaxe desintegrou-se...Até que ponto isso é negativo?Em si, não é negativo nem positivo. O problema é que, tanto quanto me parece, há uma geração que incorporou esse tipo de linguagem como normal e não é capaz de destrinçar os usos e os contextos em que a pode usar.
Combater essa tendência é uma preocupação nos novos programas de Português?
Sim, há orientações bastante claras quanto a isso. Não faz sentido contrariar o uso daquele tipo de linguagem, mas é necessário estabelecer critérios. Fazer com que os alunos percebam claramente que não podem escrever da mesma maneira quando enviam uma mensagem e quando estão a fazer um exame.Alguns dos elementos da geração a que se refere já são professores...Esse é um dos problemas, mas não o único. Não se pode, naturalmente, generalizar, mas há muitos professores - não só, mas principalmente os que saíram dos institutos politécnicos - que foram formados à luz de uma concepção... eu diria... muito desenvolta, muito expedita do que é falar e escrever em português.
Refere-se à falta de qualidade da formação de que falou, recentemente, o secretário de Estado da Educação?
Não, essa é outra questão, grave e a exigir actuação imediata [ver caixa]. Quando falo dos politécnicos, refiro-me ao facto de nos últimos 20 a 30 anos se ter dado uma importância excessiva à componente pedagógica pura e dura. Não nego a sua relevância, mas teve um desenvolvimento e um peso que puseram em causa a dimensão científica. Esqueceu-se o óbvio: eu não posso ser um bom professor de Física se não souber Física, não posso ser um bom professor de Português se não tiver um conhecimento aprofundado e sistemático da língua.
Esses professores de que fala são os mesmos que vão implementar os novos programas de Português. Não estamos perante um ciclo vicioso?
Que tem de ser cortado. Para implementarem os novos programas, os professores deverão ser apoiados com acções de formação nas respectivas áreas científicas. E em relação aos alunos o programa é muito claro no combate a uma cultura de facilitismo e de tolerância ao erro, também ela relacionada com determinadas concepções pedagógicas.
Como é que, na prática, isso se combate?
De duas formas. Antes de mais, acabando com a chamada "pedagogia do erro". Aquela coisa de "se o menino erra tem de se valorizar o erro, a expressividade...". Sou completamente contra isso. Um erro é um erro, em Português como em Matemática. Se no discurso corrente, quotidiano, o sujeito não concorda com o predicado, isso é um erro.E a segunda...... está profundamente relacionada com o primeira. Os novos programas revalorizam aquilo a que os especialistas chamam o conhecimento explícito da língua e, dentro dele, o domínio da gramática, que durante anos foi, por assim dizer, marginalizada. Não pretendemos martirizar ninguém, mas sim que a língua mantenha alguma coesão. Porque a gramática não é um fim em si mesmo, é um instrumento fundamental para que possamos, justamente, ter a noção do erro.
Há uma intenção de ruptura na elaboração dos programas, então?
Não, isso não. Não poderia haver. Os programas - estes ou os de qualquer outra disciplina - não são feitos para um colégio privado. São para funcionar num espaço nacional, têm de ter em conta todos os professores (o que sabem e o que podem aprender) e todos os alunos (os ricos e os pobres, os que têm famílias cultas e os que não têm). Não é possível fazer rupturas, apenas ir mudando alguma coisa.Há muito que se reclama uma revalorização dos textos literários.
Isso acontece com estes novos programas?
Devido ao contexto de que falei, talvez não tanto quanto muitos esperavam. Mas, sim, há a revalorização do seu papel formativo. Actualmente, os poucos textos literários apresentados aos alunos são utilizados como textos ilustrativos de coisas que têm pouco a ver com a literatura. Usar um soneto de Camões para explicar o que é o discurso argumentativo, por exemplo, é matar o soneto de Camões. Ele tem de ser percebido pelos alunos como uma grande peça lírica, que representa e modeliza uma emoção, uma visão do mundo, um sentimento. Mas, mais uma vez, esse não será um objectivo fácil de atingir sem, paralelamente, fazermos os possíveis e os impossíveis para que os professores sejam grandes leitores.
E não o são?
Infelizmente, não acho que sejam. Terão excelentes explicações - não têm tempo, o trabalho na escola está muito burocratizado... -, mas isso não resolve o problema. Para termos alunos que gostem de ler são precisos professores que gostem de ler, que entendam a literatura como um domínio de representação cultural com uma grande dignidade e com uma enorme capacidade de nos enriquecer do ponto de vista humano. Claro que isto ultrapassa, em muito, a esfera de actuação de quem prepara programas de Português, e está intimamente relacionado com a actual crise das Humanidades.
Essa crise deve-se às opções políticas?
Também. Nem toda a gente tem de ler Platão e de traduzir latim. Mas está à vista que a hipervalorização, às vezes até um bocadinho provinciana, das tecnologias traz consigo lacunas consideráveis na forma de olharmos para o outro, de pensarmos no que é justo ou injusto, no que é solidário e não o é, no que é bonito e no que é feio - e que encontramos na Literatura, na História, na Filosofia.... A recuperação do atraso científico e tecnológico não deve ser feita à custa da desqualificação - política, até - de outras componentes da nossa cultura.
A distribuição de computadores, dos Magalhães, pelas crianças não faz passar a mensagem inversa?
Faz. É um esforço muito interessante, mas que se arrisca a pôr em causa outros tipos de saberes. Quero acreditar no argumento de alguns - o de que o Magalhães permite o primeiro acesso à leitura por parte de muitos miúdos que não têm livros em casa. Mas, ainda assim, não deixa de ser necessário contrabalançar esta hipervalorização do computador com outras medidas. Com o investimento no Plano Nacional de Leitura, a criação de bibliotecas...O contributo dos programas de Português para a transformação da relação com a língua que pensa ser necessária acaba por ser escasso...O programa provoca uma transformação, isso é claro. Combate a cultura do facilitismo e contraria o erro; procura valorizar a sistematização da língua, incentivar a leitura de bons textos... Mas, sim, que não haja a ilusão de que novos programas, sejam do que for, resolvem, só por si, os problemas. A situação exige muito mais.
Fonte Publico
"Brasil es el país más parecido del mundo a EE UU". E Teje dito!
"Brasil es el país más parecido del mundo a EE UU"
SOLEDAD GALLEGO DÍAZ / JUAN ARIAS
Roberto Mangabeira Unger (Río de Janeiro, 1947) es un ministro atípico. Primero por su propia biografía: es catedrático en la facultad de leyes de Harvard (ocupó el cargo a los 29 años, el más joven que ha tenido nunca ese centro universitario y fue profesor del actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama), ha escrito numerosos libros sobre política y construcción social y esta considerado como uno de los teóricos más brillantes, y polémicos, en el ámbito del pensamiento social contemporáneo (sus trabajos están disponibles en www.robertounger.net). Es autor de un corto, y muy polémico, ensayo sobre "España y su futuro", que escribió antes de ser ministro, que supone una crítica muy directa a los sucesivos gobernantes que ha tenido la democracia española y que podría resumirse en una línea: España es hoy un país sin proyecto, incapaz de aprovechar su potencial.
Implicado desde hace años en la política cotidiana de su país, Mangabeira, que se considera de izquierda, fue un crítico muy duro del presidente Luiz Inacio Lula da Silva, quien, sin embargo, le llamó un día, en su segundo mandato, para ofrecerle una cartera que sería insólita en cualquier otro país que no fuera Brasil: ministro de Asuntos Estratégicos. Desde Brasilia, donde recibe a El País, Mangabeira analiza las grandes líneas de la vida política social y económica de Brasil y las grandes corrientes internacionales, pero eso no le parece suficiente. "El presidente Lula me propuso que ayudara a formular un modelo conceptual sobre el futuro de Brasil, pero para hacer eso no necesito estar en Brasilia. Para escribir panfletos podría continuar en Harvard. Lo que intento es definir iniciativas concretas que encarnen o anticipen ese cambio en la trayectoria institucional del país. Escoger iniciativas en políticas públicas sectoriales, educación, trabajo, política agrícola o industrial, que tengan efecto práctico inmediato pero que también prefiguren el cambio de rumbo que necesita el país".
En medio de la formidable crisis económica y financiera actual, sus propuestas, no solo para Brasil, sino para la comunidad internacional en su conjunto, adquieren cada día mayor relevancia y son objeto de mayor debate. Uno de sus últimos libros se titula: "¿Qué debería proponer la izquierda?"
Pregunta: ¿Qué debería proponer hoy la izquierda en todo el mundo?
Respuesta: Básicamente hay tres izquierdas en el mundo. Hay una vendida, que acepta el mercado y la globalización en sus formas actuales y que quiere simplemente humanizarlas por medio de políticas sociales. Para esa izquierda, solo se trata de humanizar lo inevitable. Su programa es el programa de sus adversarios, con un descuento social y una renta moral y narcisista. Hay otra izquierda, recalcitrante, que quiere desacelerar el progreso de los mercados y la globalización, en defensa de su base histórica tradicional (los trabajadores sindicados de grandes empresas industriales). Y hay una tercera izquierda, la que me interesa, que quiere reconstruir el mercado y reorientar la globalización con un conjunto de innovaciones institucionales. Para esa izquierda, lo primero es democratizar la economía de mercado, lo segundo capacitar al pueblo y lo tercero, profundizar la democracia. Yo entiendo ese proyecto como una propuesta de la izquierda para la izquierda. Diría, con un lenguaje provocativo y algo teológico, que la ambición de esa izquierda no es humanizar la sociedad, sino divinizar la humanidad. El objetivo es elevar la vida común de las personas comunes al plano más alto. Y todo lo que se hace en materia de lucha contra la desigualdad es accesorio a esto. Rousseau dice en algún lugar: ellos no consiguieron ser hombres; entonces, decidieron ser ricos. Nosotros, la izquierda, no queremos eso, queremos que sean hombres.
P. ¿Como analiza hoy día la crisis económica internacional?
R. Yo diría que hace mucho tiempo que el mundo está sometido al yugo de una dictadura de falta de alternativas y que, en general, en la historia moderna, contrariamente a lo que pensaron muchos de los grandes teóricos sociales, los cambios fueron forzados por las guerras y los colapsos económicos. El trauma fue el requisito de la transformación. Hoy hay una gran pobreza de ideas sobre las alternativas en el mundo. Las ideas que orientaron la izquierda históricamente, como el marxismo, están fallidas y la respuesta a la crisis financiera internacional revela de una forma muy dramática las consecuencias de esa pobreza de ideas. No hay nada que no sea una versión momificada del keynesianismo vulgar, es la única luz en esta obscuridad. Hasta ahora, el debate ha estado casi enteramente dominado por dos temas superficiales: el imperativo de regular los mercados financieros y la necesidad de adoptar políticas fiscales y monetarias expansionistas. Son ideas muy por debajo del nivel, de la dimensión del problema. Los líderes de las veinte economías más importantes del mundo se reúnen en Washington y no tienen nada que decir. La verdad es que los poderosos aborrecen a las ideas; cuando ellos llegan, las ideas se van.
P. ¿De que habría que debatir entonces?
R. Hay tres temas suprimidos en el debate, mucho más importantes que esos dos temas superficiales. Todo lo que se puede hacer, y se debe hacer, en materia de regulación de los mercados financieros y de expansionismo fiscal y monetario depende, para su eficacia, del enfrentamiento de esos temas subyacentes más importantes. Son tres. Primero, la necesidad de superar los desequilibrios estructurales en la economía mundial entre los países con superávit en comercio y ahorro, empezando por China, y los países deficitarios en comercio y ahorro, comenzando por EEUU. El motor del crecimiento mundial, en los últimos años, fue el acuerdo implícito entre esos dos elementos. Ese motor se ha roto y vamos a tener que conseguir otro. Eso exigirá grandes cambios en EEUU, en China y la organización de la economía mundial.
P.¿No se trata de regular, sino de reorganizar?
R. Efectivamente. Vamos al segundo punto: la necesidad de que la regulación de los mercados financieros sea parte de una tarea mayor, que es reorganizar la relación entre el sistema financiero y la producción. Reorganizar específicamente el vínculo entre finanzas y producción. De la forma en que se organizan hoy las economías de mercado, el sistema productivo está básicamente autofinanciado. ¿Cuál es entonces el propósito de todo el dinero que está en los bancos y en las bolsas de valores?. Teóricamente sirve para financiar la producción, pero en realidad es solo va oblicuamente a ese cometido. Eso no tiene que ser así y eso es el resultado de las instituciones existentes. En este sistema, las finanzas son relativamente indiferentes a la producción en tiempos de bonanza y son una amenaza destructiva cuando surge una crisis como esta. Es decir, son indiferentes para el bien y eficaces para el mal.
P. ¿Y el debate sobre la distribución de la riqueza?
R. Ese es el tercer punto del que hablaba. El vínculo entre recuperación y redistribución. Todos admiramos la construcción en la segunda mitad del s. XX en EEUU de un mercado de consumo en masa. En principio, la construcción de ese tipo de mercado exige la democratización del poder adquisitivo y, por lo tanto, redistribución de la renta y de la riqueza, pero eso no sucedió en EEUU. Ocurrió lo contrario, hubo una violenta concentración de la renta y de la riqueza. ¿Cómo entonces consiguieron los norteamericanos la construcción de un mercado de consumo en masa?. Parte de la respuesta está en lo que sucedió con la supervalorización inmobiliaria ficticia. Ha habido una falsa democratización del crédito, una democratización postiza, precaria del crédito, que hizo las veces de la democratización de redistribución la renta y de la riqueza, que no hubo. Y ahora que ese sistema está destruido, es necesario crear una nueva base para el mercado. Es necesario insistir en cambios más profundos. Lo que yo le digo a mis ciudadanos es que yo quiero una dinámica de rebeldía; pero la rebeldía es una condición necesaria, pero no suficiente. Necesita una aliada que es la imaginación, la imaginación institucional.
P. ¿Cuál es el papel de Brasil en esa polémica?
R. Voy a decir inmediatamente lo que me parece más importante de Brasil. Su atributo más destacable es su vitalidad. Brasil es, sobre todo, vida. Hierve de vida que viene de abajo y esa vitalidad tiene una expresión social muy importante. La clase media tradicional en Brasil hace mucho tiempo que esta debilitada, económicamente y espiritualmente. Yo digo espiritualmente porque esa clase media tradicional amenaza, al igual que en los países ricos del Atlántico Norte, con una cultura de desencanto con la política. Pero Brasil no es Dinamarca, en nuestro país todo continúa dependiendo de soluciones colectivas a problemas colectivos. Nosotros necesitamos desesperadamente la política.
P. ¿Esta surgiendo una nueva clase media?
R. Surge, al lado de esa clase media tradicional, una segunda clase media que viene de abajo. No es una clase media europeizada, sofisticada; es ruda, morena, mestiza, de millones de personas que trabajan, luchan, para abrir pequeñas empresas, que estudian por la noche y que inauguran una cultura de autoayuda iniciativa. Es el horizonte que la mayoría quiere seguir. Pero sin tener cómo seguirlo, sin instrumentos ni ayuda. Yo entiendo que la gran revolución en Brasil hoy, sería que el Estado usara sus poderes y recursos para permitir a la mayoría seguir el camino de esa vanguardia de batalladores emergentes. Para eso tendría que innovar en las instituciones, económicas y políticas. Y ahí está un gran problema, porque nuestros dirigentes históricamente demostraron una completa falta de imaginación y de audacia. Nuestra gran tarea nacional hoy, colocada en sus términos más sencillos, sería instrumentalizar esa energía, esa energía que viene de abajo. Ahí hay dos grandes proyectos. Un proyecto de democratizar la economía de mercado y un proyecto de profundizar la democracia política. Y eso vale para encarar la crisis en todo el mundo.
P. ¿Impulsará Brasil la construcción de un proyecto común en América Latina?.
R. Al proyecto de unión sudamericana le falta un corazón, un cerebro. Es todo esqueleto, estructura, no tiene espíritu. La UE tuvo dos premisas: ser un proyecto de paz perpetua, para poner el fin al siglo de las guerras europeas, y ser un gran espacio de un modelo de organización social y económica diferente del modelo de EEUU. Nosotros no construimos aún en América del Sur una contrapartida para eso, tratamos de comercio, de integración energética y logística, pero no tratamos de lo más importante: cuál es nuestro proyecto, cuál es nuestro camino en el mundo. Yo creo que la afirmación de ese modelo, de esa trayectoria, en Brasil, que es, de lejos, el país más preponderante de América de Sur, permitiría dar un corazón, un cerebro, al proyecto de unión sudamericana.
P. ¿ Como son las relaciones entre Brasil y Estados Unidos?
R. Yo digo siempre que Brasil es el país del mundo más parecido a EEUU, aunque esa semejanza no se reconoce, ni en EEUU ni en Brasil. Son dos países con tamaños prácticamente idénticos, fundados con la mismas bases, población europea y esclavitud africana, multiétnicos. Los más desiguales de su tipo. EEUU, el más desigual de los países ricos; Brasil, el más desigual de los grandes países en desarrollo. Y paradójicamente, en esos dos países muy desiguales la mayor parte de los hombres y de las mujeres comunes continúan pensando que todo es posible. Brasil tiene, sobre todo ahora, una oportunidad extraordinaria y considero que un compromiso crítico con EEUU. Ellos están buscando en este momento, un momento de inflexión histórica, un sucedáneo al proyecto de Roosevelt. En Brasil estamos en una búsqueda paralela de un nuevo modelo de desarrollo que transforme la ampliación de las oportunidades económicas y educativas, en el propio motor del crecimiento económico. No se trata de discutir solo en el nivel de las abstracciones ideológicas; mi propuesta es que construyamos experimentos comunes en las instituciones que definen la economía de mercado y la democracia (FMI,BM, OMC, ONU)
P. ¿Participa el presidente Lula de su análisis estratégico?
R. Lula es, en algunos aspectos, una personalidad opuesta a la mía, pero él tiene intuición, y capta y traduce en sus discursos, lo noto cada vez más, esas cosas.
Fuente ElPais
SOLEDAD GALLEGO DÍAZ / JUAN ARIAS
Roberto Mangabeira Unger (Río de Janeiro, 1947) es un ministro atípico. Primero por su propia biografía: es catedrático en la facultad de leyes de Harvard (ocupó el cargo a los 29 años, el más joven que ha tenido nunca ese centro universitario y fue profesor del actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama), ha escrito numerosos libros sobre política y construcción social y esta considerado como uno de los teóricos más brillantes, y polémicos, en el ámbito del pensamiento social contemporáneo (sus trabajos están disponibles en www.robertounger.net). Es autor de un corto, y muy polémico, ensayo sobre "España y su futuro", que escribió antes de ser ministro, que supone una crítica muy directa a los sucesivos gobernantes que ha tenido la democracia española y que podría resumirse en una línea: España es hoy un país sin proyecto, incapaz de aprovechar su potencial.
Implicado desde hace años en la política cotidiana de su país, Mangabeira, que se considera de izquierda, fue un crítico muy duro del presidente Luiz Inacio Lula da Silva, quien, sin embargo, le llamó un día, en su segundo mandato, para ofrecerle una cartera que sería insólita en cualquier otro país que no fuera Brasil: ministro de Asuntos Estratégicos. Desde Brasilia, donde recibe a El País, Mangabeira analiza las grandes líneas de la vida política social y económica de Brasil y las grandes corrientes internacionales, pero eso no le parece suficiente. "El presidente Lula me propuso que ayudara a formular un modelo conceptual sobre el futuro de Brasil, pero para hacer eso no necesito estar en Brasilia. Para escribir panfletos podría continuar en Harvard. Lo que intento es definir iniciativas concretas que encarnen o anticipen ese cambio en la trayectoria institucional del país. Escoger iniciativas en políticas públicas sectoriales, educación, trabajo, política agrícola o industrial, que tengan efecto práctico inmediato pero que también prefiguren el cambio de rumbo que necesita el país".
En medio de la formidable crisis económica y financiera actual, sus propuestas, no solo para Brasil, sino para la comunidad internacional en su conjunto, adquieren cada día mayor relevancia y son objeto de mayor debate. Uno de sus últimos libros se titula: "¿Qué debería proponer la izquierda?"
Pregunta: ¿Qué debería proponer hoy la izquierda en todo el mundo?
Respuesta: Básicamente hay tres izquierdas en el mundo. Hay una vendida, que acepta el mercado y la globalización en sus formas actuales y que quiere simplemente humanizarlas por medio de políticas sociales. Para esa izquierda, solo se trata de humanizar lo inevitable. Su programa es el programa de sus adversarios, con un descuento social y una renta moral y narcisista. Hay otra izquierda, recalcitrante, que quiere desacelerar el progreso de los mercados y la globalización, en defensa de su base histórica tradicional (los trabajadores sindicados de grandes empresas industriales). Y hay una tercera izquierda, la que me interesa, que quiere reconstruir el mercado y reorientar la globalización con un conjunto de innovaciones institucionales. Para esa izquierda, lo primero es democratizar la economía de mercado, lo segundo capacitar al pueblo y lo tercero, profundizar la democracia. Yo entiendo ese proyecto como una propuesta de la izquierda para la izquierda. Diría, con un lenguaje provocativo y algo teológico, que la ambición de esa izquierda no es humanizar la sociedad, sino divinizar la humanidad. El objetivo es elevar la vida común de las personas comunes al plano más alto. Y todo lo que se hace en materia de lucha contra la desigualdad es accesorio a esto. Rousseau dice en algún lugar: ellos no consiguieron ser hombres; entonces, decidieron ser ricos. Nosotros, la izquierda, no queremos eso, queremos que sean hombres.
P. ¿Como analiza hoy día la crisis económica internacional?
R. Yo diría que hace mucho tiempo que el mundo está sometido al yugo de una dictadura de falta de alternativas y que, en general, en la historia moderna, contrariamente a lo que pensaron muchos de los grandes teóricos sociales, los cambios fueron forzados por las guerras y los colapsos económicos. El trauma fue el requisito de la transformación. Hoy hay una gran pobreza de ideas sobre las alternativas en el mundo. Las ideas que orientaron la izquierda históricamente, como el marxismo, están fallidas y la respuesta a la crisis financiera internacional revela de una forma muy dramática las consecuencias de esa pobreza de ideas. No hay nada que no sea una versión momificada del keynesianismo vulgar, es la única luz en esta obscuridad. Hasta ahora, el debate ha estado casi enteramente dominado por dos temas superficiales: el imperativo de regular los mercados financieros y la necesidad de adoptar políticas fiscales y monetarias expansionistas. Son ideas muy por debajo del nivel, de la dimensión del problema. Los líderes de las veinte economías más importantes del mundo se reúnen en Washington y no tienen nada que decir. La verdad es que los poderosos aborrecen a las ideas; cuando ellos llegan, las ideas se van.
P. ¿De que habría que debatir entonces?
R. Hay tres temas suprimidos en el debate, mucho más importantes que esos dos temas superficiales. Todo lo que se puede hacer, y se debe hacer, en materia de regulación de los mercados financieros y de expansionismo fiscal y monetario depende, para su eficacia, del enfrentamiento de esos temas subyacentes más importantes. Son tres. Primero, la necesidad de superar los desequilibrios estructurales en la economía mundial entre los países con superávit en comercio y ahorro, empezando por China, y los países deficitarios en comercio y ahorro, comenzando por EEUU. El motor del crecimiento mundial, en los últimos años, fue el acuerdo implícito entre esos dos elementos. Ese motor se ha roto y vamos a tener que conseguir otro. Eso exigirá grandes cambios en EEUU, en China y la organización de la economía mundial.
P.¿No se trata de regular, sino de reorganizar?
R. Efectivamente. Vamos al segundo punto: la necesidad de que la regulación de los mercados financieros sea parte de una tarea mayor, que es reorganizar la relación entre el sistema financiero y la producción. Reorganizar específicamente el vínculo entre finanzas y producción. De la forma en que se organizan hoy las economías de mercado, el sistema productivo está básicamente autofinanciado. ¿Cuál es entonces el propósito de todo el dinero que está en los bancos y en las bolsas de valores?. Teóricamente sirve para financiar la producción, pero en realidad es solo va oblicuamente a ese cometido. Eso no tiene que ser así y eso es el resultado de las instituciones existentes. En este sistema, las finanzas son relativamente indiferentes a la producción en tiempos de bonanza y son una amenaza destructiva cuando surge una crisis como esta. Es decir, son indiferentes para el bien y eficaces para el mal.
P. ¿Y el debate sobre la distribución de la riqueza?
R. Ese es el tercer punto del que hablaba. El vínculo entre recuperación y redistribución. Todos admiramos la construcción en la segunda mitad del s. XX en EEUU de un mercado de consumo en masa. En principio, la construcción de ese tipo de mercado exige la democratización del poder adquisitivo y, por lo tanto, redistribución de la renta y de la riqueza, pero eso no sucedió en EEUU. Ocurrió lo contrario, hubo una violenta concentración de la renta y de la riqueza. ¿Cómo entonces consiguieron los norteamericanos la construcción de un mercado de consumo en masa?. Parte de la respuesta está en lo que sucedió con la supervalorización inmobiliaria ficticia. Ha habido una falsa democratización del crédito, una democratización postiza, precaria del crédito, que hizo las veces de la democratización de redistribución la renta y de la riqueza, que no hubo. Y ahora que ese sistema está destruido, es necesario crear una nueva base para el mercado. Es necesario insistir en cambios más profundos. Lo que yo le digo a mis ciudadanos es que yo quiero una dinámica de rebeldía; pero la rebeldía es una condición necesaria, pero no suficiente. Necesita una aliada que es la imaginación, la imaginación institucional.
P. ¿Cuál es el papel de Brasil en esa polémica?
R. Voy a decir inmediatamente lo que me parece más importante de Brasil. Su atributo más destacable es su vitalidad. Brasil es, sobre todo, vida. Hierve de vida que viene de abajo y esa vitalidad tiene una expresión social muy importante. La clase media tradicional en Brasil hace mucho tiempo que esta debilitada, económicamente y espiritualmente. Yo digo espiritualmente porque esa clase media tradicional amenaza, al igual que en los países ricos del Atlántico Norte, con una cultura de desencanto con la política. Pero Brasil no es Dinamarca, en nuestro país todo continúa dependiendo de soluciones colectivas a problemas colectivos. Nosotros necesitamos desesperadamente la política.
P. ¿Esta surgiendo una nueva clase media?
R. Surge, al lado de esa clase media tradicional, una segunda clase media que viene de abajo. No es una clase media europeizada, sofisticada; es ruda, morena, mestiza, de millones de personas que trabajan, luchan, para abrir pequeñas empresas, que estudian por la noche y que inauguran una cultura de autoayuda iniciativa. Es el horizonte que la mayoría quiere seguir. Pero sin tener cómo seguirlo, sin instrumentos ni ayuda. Yo entiendo que la gran revolución en Brasil hoy, sería que el Estado usara sus poderes y recursos para permitir a la mayoría seguir el camino de esa vanguardia de batalladores emergentes. Para eso tendría que innovar en las instituciones, económicas y políticas. Y ahí está un gran problema, porque nuestros dirigentes históricamente demostraron una completa falta de imaginación y de audacia. Nuestra gran tarea nacional hoy, colocada en sus términos más sencillos, sería instrumentalizar esa energía, esa energía que viene de abajo. Ahí hay dos grandes proyectos. Un proyecto de democratizar la economía de mercado y un proyecto de profundizar la democracia política. Y eso vale para encarar la crisis en todo el mundo.
P. ¿Impulsará Brasil la construcción de un proyecto común en América Latina?.
R. Al proyecto de unión sudamericana le falta un corazón, un cerebro. Es todo esqueleto, estructura, no tiene espíritu. La UE tuvo dos premisas: ser un proyecto de paz perpetua, para poner el fin al siglo de las guerras europeas, y ser un gran espacio de un modelo de organización social y económica diferente del modelo de EEUU. Nosotros no construimos aún en América del Sur una contrapartida para eso, tratamos de comercio, de integración energética y logística, pero no tratamos de lo más importante: cuál es nuestro proyecto, cuál es nuestro camino en el mundo. Yo creo que la afirmación de ese modelo, de esa trayectoria, en Brasil, que es, de lejos, el país más preponderante de América de Sur, permitiría dar un corazón, un cerebro, al proyecto de unión sudamericana.
P. ¿ Como son las relaciones entre Brasil y Estados Unidos?
R. Yo digo siempre que Brasil es el país del mundo más parecido a EEUU, aunque esa semejanza no se reconoce, ni en EEUU ni en Brasil. Son dos países con tamaños prácticamente idénticos, fundados con la mismas bases, población europea y esclavitud africana, multiétnicos. Los más desiguales de su tipo. EEUU, el más desigual de los países ricos; Brasil, el más desigual de los grandes países en desarrollo. Y paradójicamente, en esos dos países muy desiguales la mayor parte de los hombres y de las mujeres comunes continúan pensando que todo es posible. Brasil tiene, sobre todo ahora, una oportunidad extraordinaria y considero que un compromiso crítico con EEUU. Ellos están buscando en este momento, un momento de inflexión histórica, un sucedáneo al proyecto de Roosevelt. En Brasil estamos en una búsqueda paralela de un nuevo modelo de desarrollo que transforme la ampliación de las oportunidades económicas y educativas, en el propio motor del crecimiento económico. No se trata de discutir solo en el nivel de las abstracciones ideológicas; mi propuesta es que construyamos experimentos comunes en las instituciones que definen la economía de mercado y la democracia (FMI,BM, OMC, ONU)
P. ¿Participa el presidente Lula de su análisis estratégico?
R. Lula es, en algunos aspectos, una personalidad opuesta a la mía, pero él tiene intuición, y capta y traduce en sus discursos, lo noto cada vez más, esas cosas.
Fuente ElPais
domingo, 8 de febrero de 2009
Max Ernst 9

Sometida al bendito capricho de un revolucionario como Ernst, la iconografía decimonónica termina regalando un retrato desintegrado pero coherente de las vilezas y las bajas pasiones humanas. También se describe la cólera de la naturaleza y la dictadura de las pesadillas. La fusión de dulzura y sordidez pueblan una serie de 'collages' de una belleza tan sorprendente como incontestable. Son 184 imágenes que rescatan una de las cumbres creativas de Max Ernst, fallecido en 1976 pero cuyo legado permanece intacto como uno de los nombres ilustres del surrealismo.
Fuente El Mundo
Max Ernst 8
El 'collage' se define por el espíritu de emancipación y libertad creativa que representa. Ernst se esforzó por borrar las huellas del truco, pues deseaba dotar al conjunto de un irresistible poder de convicción. La credibilidad de los grabados otorga mayor fuerza y trascendencia a unas imágenes que satisfacen los propósitos de castigo y crítica. Ningún detalle es fruto del azar.Fuente El Mundo
Max Ernst 7

Las obras mostradas en la exposición ponen de relieve la minuciosidad de Ernst en la aplicación del pegamento. Procuraba que los puntos de unión de los recortes fuesen imperceptibles, reforzando así la ilusión óptica y abriendo la puerta a una nueva realidad. 'Ce n'est pas la colle qui fait le collage' (no es el pegamento lo que hace el 'collage'), afirmaba Ernst.
Fuente El Mundo
Max Ernst 6
Las interpretaciones de la obra desvelan su plena vigencia en la actualidad, aunque tomen como referente un momento concreto de la ilustración gráfica decimonónica. A esa inmortalidad contribuye la pasión y el vigor que irradian las composiciones, diseñadas por Ernst en un momento de plenitud creativa. El surrealismo continúa ejerciendo como fuente de inspiración y agitando conciencias. Pervive ese afán por ser espejo de los miedos y esperanzas que radiografían una sociedad.Fuente El Mundo
Max Ernst 5

En la exposición, el 'collage' se consagra como técnica hecha a medida del surrealismo. Ernst la define como "la coincidencia casual, o artificialmente provocada, de dos o más realidades de diferente naturaleza sobre un plano en apariencia inapropiado". Con tijeras, pegamento y creatividad se da rienda suelta a los automatismos, a las ensoñaciones y a la libre asociación de imágenes. El acercamiento de realidades paralelas hace saltar un chispazo de poesía. Y el artista doma ese estallido de imaginación para crear un universo alternativo.
Fuente El Mundo
Max Ernst 4

La novela 'collage' se estructura en cinco episodios que aluden a los días de la semana (jueves, viernes y sábado integran un único capítulo). Cada uno de los días versa sobre un elemento: barro, agua, fuego, sangre, el negro, la vista y lo desconocido. De ahí que la obra también se conozca como 'Los siete elementos capitales'. Ernst eligió como punto de partida el domingo, día de descanso de Dios, evidenciando su feroz anticlericalismo y su subversión ante los poderes fácticos y las verdades preestablecidas.
Fuente El Mundo
Max Ernst 3
'Une semaine de bonté' —'Una semana de bondad'— no es una derivación vanguardista. Tampoco un simple ejercicio de surrealismo. Es una obra que define un género y es completa en sí misma. Algunos de los grabados que la integran fueron tildados de blasfemos y vetados en la exposición de 1936 en el Museo de Arte Moderno de Madrid. La Fundación Mapfre recupera ahora los cinco cuadros censurados y añade dos inéditos que Ernst creó con posterioridad.Fuente El Mundo
Max Ernst 2

Para crear estos 'collages', Ernst utilizó ilustraciones de novelas folletinescas del siglo XIX. El artista alemán arranca de su entorno natural los estereotipos descritos en esas imágenes, configurando una nueva e inquietante atmósfera. En ella cobran protagonismo leones, dragones o Edipo encarnado en hombre pájaro. Figuras oníricas y cargadas de significado que se superponen a las damas y caballeros del infierno burgués.
Fuente El Mundo
Max Ernst

Retazos agregados en un soplo de irrealidad, visiones de sexo y muerte como esqueleto de la esencia humana, humor irreverente y desafíos a todo lo que importa. Max Ernst dedicó el verano de 1933 a componer 'Une semaine de bonté', una novela 'collage' que indaga en la identidad fragmentaria del mundo moderno. El reflejo de esa sensibilidad artística y social son los 184 'collages' que la Fundación Mapfre exhibirá en Madrid del 11 de febrero al 31 de mayo. La exposición regresa así a la ciudad de su bautismo de fuego. Y es que fue en el Madrid inmediatamente anterior a la Guerra Civil donde la obra se expuso por primera y última vez, hasta que en 2008 el Albertina de Viena la redescubrió para el gran público.
Por Fran Casillas El Mundo
Por Fran Casillas El Mundo
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