sábado, 26 de octubre de 2013
¿Cómo leer a Walter Benjamin?
¿Cómo leer a Benjamin para sortear tantas trampas?
El dio una pista en La obra de arte en la época de la reproductibilidad técnica. Ahí dice que en la reproducción y recepción de una obra de arte hay algo que se pierde; algo único, irrepetible, originario y casi sagrado que llama aura. Ocurre en la pintura, pero también en la música: no es lo mismo oír el Concierto de Año Nuevo por televisión que vivirlo en la Goldener Saal de Viena. La traducción es otro caso significativo. El traductor se encuentra ente dos lenguas diferentes. ¿Qué tiene que primar la de origen o la de destino?.. Si se traduce "to be or not to be, that is the question" por "ser o no ser, esa es la cuestión" no estamos hablando en castellano. A nadie se le hubiera ocurrido hablar así en español si alguien como Shakespeare no lo hubiera escrito en inglés. Pero si traducimos en buen castellano por "vida o muerte y no hay más que hablar", perdemos toda la gracia del original. Benjamin nos invita a traducir, a reproducir técnicamente obras originales, a leer e interpretar textos de otros, porque el hecho de que lleguen a más gente es la prueba de que se transmite lo que tienen de comunicable. Es verdad que hay un punto de incomunicable, inimitable e irrepetible, pero tener conciencia de ello es lo que más puede enriquecer a aquello que sí se comunica.
(...)
El surrealismo. Walter Benjamin. Traducción de Paul Laindon. Casimiro Libros. Madrid, 2013. 59 páginas. 7 euros.
Cuadros de un pensamiento. Walter Benjamin. Selección e introducción de Adriana Mancini y Susana Mayer. Imago Mundi. Buenos Aires, 2013. 181 páginas. 21 euros.
Las teorías críticas de Walter Benjamin. Eduardo Maura. Bellaterra. Barcelona, 2013. 213 páginas. 16 euros.
Mundo escrito. 13 derivas desde Walter Benjamin. Juan Barja y César Rendueles (editores). Círculo de Bellas Artes. Madrid, 2013. 248 páginas. 18 euros.
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El dio una pista en La obra de arte en la época de la reproductibilidad técnica. Ahí dice que en la reproducción y recepción de una obra de arte hay algo que se pierde; algo único, irrepetible, originario y casi sagrado que llama aura. Ocurre en la pintura, pero también en la música: no es lo mismo oír el Concierto de Año Nuevo por televisión que vivirlo en la Goldener Saal de Viena. La traducción es otro caso significativo. El traductor se encuentra ente dos lenguas diferentes. ¿Qué tiene que primar la de origen o la de destino?.. Si se traduce "to be or not to be, that is the question" por "ser o no ser, esa es la cuestión" no estamos hablando en castellano. A nadie se le hubiera ocurrido hablar así en español si alguien como Shakespeare no lo hubiera escrito en inglés. Pero si traducimos en buen castellano por "vida o muerte y no hay más que hablar", perdemos toda la gracia del original. Benjamin nos invita a traducir, a reproducir técnicamente obras originales, a leer e interpretar textos de otros, porque el hecho de que lleguen a más gente es la prueba de que se transmite lo que tienen de comunicable. Es verdad que hay un punto de incomunicable, inimitable e irrepetible, pero tener conciencia de ello es lo que más puede enriquecer a aquello que sí se comunica.
(...)
El surrealismo. Walter Benjamin. Traducción de Paul Laindon. Casimiro Libros. Madrid, 2013. 59 páginas. 7 euros.
Cuadros de un pensamiento. Walter Benjamin. Selección e introducción de Adriana Mancini y Susana Mayer. Imago Mundi. Buenos Aires, 2013. 181 páginas. 21 euros.
Las teorías críticas de Walter Benjamin. Eduardo Maura. Bellaterra. Barcelona, 2013. 213 páginas. 16 euros.
Mundo escrito. 13 derivas desde Walter Benjamin. Juan Barja y César Rendueles (editores). Círculo de Bellas Artes. Madrid, 2013. 248 páginas. 18 euros.
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domingo, 20 de octubre de 2013
Graciliano e a celula do Eixo
Da leitura de" Garranchos -Textos Inéditos de Graciliano Ramos", organizado por Thiago Mia Salla.
Na sua Introduçao, ao fazer referencia ao capitulo com textos relativos a este período, nos informa Salla:
Em agosto de 1945(...) Graciliano filia-se ao PCdo B. Nesse momento a
organizaçao voltava a funcionar legalmente e se aproxima do já decadente
ditador Getúlio Vargas (...)O romancista alagoano se torna um militante
disciplinado. Participava de células, de encontros e reunioes
partidárias; pronunciava e redigia discursos (...)
Quanto aos textos de Graciliano deste período, assinalo as palavras
registradas pelo romancista no seu Discurso a célula Teodoro Dreiser II
pg 286-288:
"Na realidade estávamos enveredando pelo perigoso desvio do oportunismo(...)
Fora da célula (...)sucedem-se as incumbencias que nos dao, na maioria
das vezes estranhas aa nossa profissao e aas nossas tendencias (...)
Tomamos parte em mesas-redondas para discutir questoes municipais,
emcomissoesde barateamento do preço do leite,demos entrevistas sobre a
carestia da vida(...) debatemos economia doméstica - coisas que fazemos
muito mal e de que entendemos pouco"
(...)
"Um especialista de
garganta nao será bom médico de doenças nervosas;um romacista nao
passará de mediocre escrivinhador de cronicas e artigos, de inábil
inventor de slogans"
Arte no seculo XX. National gallery de Londres.Dezembro 2013
A principios del siglo XX el arte dio el gran vuelco de lo
tradicional y figurativo a lo abstracto y moderno. Simplificando todavía
más el asunto, el cuadro 'Las señoritas de Avignon', de 1907, de Pablo
Picasso es la llave que abre la puerta a la modernidad, surgida en
Europa y expandida a EEUU. Este enfoque histórico tuvo una buena
representación en el retrato producido en Viena alrededor de 1900. El género, la ciudad y la época son
los acertados ejes de la exposición 'Facing the modern. The portrait in
Vienna 1900' (Encarar lo moderno. El retrato en Viena en 1900), que se
exhibe en la National Gallery de Londres del 9 de octubre al 12 de enero
del 2014.
Con la modernidad en el arte llegó también el contenido psicológico y/o la representación de sueños y frustraciones en imágenes coherentes o incoherentes. La cara, el espejo del alma, y con ella el retrato generado en Viena es un hilo conductor adecuado para recorrer la transición del arte clásico al moderno. "Esta exposición es innovadora porque se ciñe al retrato y se desglosa en temas que van de los antiguos vieneses, a la familia o al amor y la muerte y cada uno de estos temas precisa unas técnicas artísticas distintas", explica Gemma Blackshaw, comisaria de la estupenda exposición que reúne unas 80 obras procedentes de Europa y EEUU.
Junto a los artistas de renombre como Gustav Klimt, Egon Schiele, Richard Gerstl, Oskar Kokoschka y Arnold Schönberg se presentan otros de menos conocidos pero igualmente relevantes al paso de los viejos cánones del arte a los nuevos o de los viejos vieneses a los nuevos habitantes de la ciudad, capital del imperio austro-húngaro y cruce de culturas, religiones y minorías étnicas. Anton Romako, Frederich von Amerling, Elena Luksch-Makowsky o Ferdinand Georg Waldmüller son algunos de los artistas redescubiertos por los pintores modernos de la ciudad a principios de siglo.
Retrato fúnebre de Ria Munk.
En este grupo de nombres menos conocidos destaca Teresa Feodorowna
Ries de la que se incluye un autorretrato de grandes dimensiones de 1902
en el que desafía aquella sociedad dominada por los hombres. "El
autorretrato de Teresa exhibe la sexualidad y ferocidad de la mujer fatal,
que en los hombres es también creatividad, y ella, con su obra, se
muestra igual de voraz que ellos, enfatiza su sexualidad al mismo tiempo
que enseña la ansiedad de las mujeres en una sociedad en la que los
valores liberales de cultura y educación se están cuestionando", comenta
la comisaria de la muestra sobre uno de los cuadros que preside la sala
dedicada a la 'Atracción de los artistas'.
El papel de los mecenas del arte, la importancia de las familias burguesas, el judaísmo o los acontecimientos históricos que llevaron a la Primera Guerra Mundial palpitan por debajo de los lienzos y los óleos de los personajes retratados entre el siglo XIX y XX en Viena. A Oskar Kokoschka se le quejaron muchos de sus patrocinadores que le encargaron retratos para apoyar a los nuevos artistas aunque no les gustase el resultado de sus obras. Un claro ejemplo de este patrocinio a lo nuevo fue la petición de la familia Munk a Gustav Klimt para que inmortalizase en un cuadro a su hija, fallecida en la juventud. Klimt hizo varios intentos que no gustaron a los padres de la difunta, incluida la imagen 'Ria Munk en su lecho de muerte'. Y al final pintó (sin acabar) 'Retrato póstumo de Ria Munk III', de 1917-18, que aún sin finalizar satisfizo a la familia. Ambas obras se incluyen en la exposición.
Las sexta y última sala de la muestra está dedicada a 'Final y fracaso', el final del imperio y las obras de arte sin acabar o trucadas por los acontecimientos históricos y la Primera Guerra Mundial.
Con la modernidad en el arte llegó también el contenido psicológico y/o la representación de sueños y frustraciones en imágenes coherentes o incoherentes. La cara, el espejo del alma, y con ella el retrato generado en Viena es un hilo conductor adecuado para recorrer la transición del arte clásico al moderno. "Esta exposición es innovadora porque se ciñe al retrato y se desglosa en temas que van de los antiguos vieneses, a la familia o al amor y la muerte y cada uno de estos temas precisa unas técnicas artísticas distintas", explica Gemma Blackshaw, comisaria de la estupenda exposición que reúne unas 80 obras procedentes de Europa y EEUU.
Junto a los artistas de renombre como Gustav Klimt, Egon Schiele, Richard Gerstl, Oskar Kokoschka y Arnold Schönberg se presentan otros de menos conocidos pero igualmente relevantes al paso de los viejos cánones del arte a los nuevos o de los viejos vieneses a los nuevos habitantes de la ciudad, capital del imperio austro-húngaro y cruce de culturas, religiones y minorías étnicas. Anton Romako, Frederich von Amerling, Elena Luksch-Makowsky o Ferdinand Georg Waldmüller son algunos de los artistas redescubiertos por los pintores modernos de la ciudad a principios de siglo.
Retrato fúnebre de Ria Munk.El papel de los mecenas del arte, la importancia de las familias burguesas, el judaísmo o los acontecimientos históricos que llevaron a la Primera Guerra Mundial palpitan por debajo de los lienzos y los óleos de los personajes retratados entre el siglo XIX y XX en Viena. A Oskar Kokoschka se le quejaron muchos de sus patrocinadores que le encargaron retratos para apoyar a los nuevos artistas aunque no les gustase el resultado de sus obras. Un claro ejemplo de este patrocinio a lo nuevo fue la petición de la familia Munk a Gustav Klimt para que inmortalizase en un cuadro a su hija, fallecida en la juventud. Klimt hizo varios intentos que no gustaron a los padres de la difunta, incluida la imagen 'Ria Munk en su lecho de muerte'. Y al final pintó (sin acabar) 'Retrato póstumo de Ria Munk III', de 1917-18, que aún sin finalizar satisfizo a la familia. Ambas obras se incluyen en la exposición.
Las sexta y última sala de la muestra está dedicada a 'Final y fracaso', el final del imperio y las obras de arte sin acabar o trucadas por los acontecimientos históricos y la Primera Guerra Mundial.
la división clásica entre héroes de carácter y héroes de destino (Fernando Savater)
A los protagonistas de las series también se les puede aplicar la
división clásica entre héroes de carácter y héroes de destino. La
recuerdo sucintamente: los héroes de carácter viven peripecias
destinadas una y otra vez a confirmar o demostrar su personalidad
inmutable (don Quijote, Mr. Pickwick, Sherlock Holmes, Charlot…); los
héroes de destino despliegan su ejecutoria a lo largo de una evolución
que les lleva desde lo que fueron como semilla original hasta alcanzar
su estatura definitiva, feliz o desastrada (Madame Bovary, Raskolnikov,
Lord Jim, Meursault, el sastrecillo valiente…). Desde luego, estas
categorías nunca son absolutamente puras y la tendencia general es que,
si duran lo suficiente, todo carácter acabe desembocando finalmente en
un destino: don Quijote lo encuentra en la playa de Barcelona y termina
siendo Alonso Quijano, el feraz en recursos Ulises llegando a Ítaca y su
batalla final, incluso el característico Hercules Poirot remata su
trayectoria como asesino en Telón. Sin embargo, aunque
imperfecta en ocasiones o dudosa, esta división basta como clasificación
elemental. Queremos frecuentar caracteres y conocer destinos: queremos
ficción.
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