sábado, 20 de diciembre de 2008
My Blueberry Nights! Imperdível!
http://www.youtube.com/watch?v=4cCupTpjjfo
Once I wanted to be the greatest
No wind or waterfall could stall me
And then came the rush of the flood
Stars of night turned deep dust
Melt me down
Into big black armor
Leave no trace of grace
Just in your honor
Lower me down
To culprit south
Make'em wash a space in town
For the lead
And the dregs of my bed
I've been sleeping
Lower me down
Pin me in
Secure the grounds
For the later parade
Once I wanted to be the greatest
Two fists of solid rock
With brains that could explain
Any feeling
Lower me down
Pin me in
Secure the grounds
For the lead
And the dregs of my bed
I've been sleeping
For the later parade
Once I wanted to be the greatest
No wind or waterfall could stall me
And then came the rush of the flood
Stars of night turned deep to dust
Once I wanted to be the greatest
No wind or waterfall could stall me
And then came the rush of the flood
Stars of night turned deep dust
Melt me down
Into big black armor
Leave no trace of grace
Just in your honor
Lower me down
To culprit south
Make'em wash a space in town
For the lead
And the dregs of my bed
I've been sleeping
Lower me down
Pin me in
Secure the grounds
For the later parade
Once I wanted to be the greatest
Two fists of solid rock
With brains that could explain
Any feeling
Lower me down
Pin me in
Secure the grounds
For the lead
And the dregs of my bed
I've been sleeping
For the later parade
Once I wanted to be the greatest
No wind or waterfall could stall me
And then came the rush of the flood
Stars of night turned deep to dust
Guerra, diáspora, racismo... arte

Cuatro jóvenes artistas africanas simbolizan con su obra los males del continente
ÁNGELES GARCÍA - Las Palmas - 20/12/2008
En una de las escenas más famosas de Adivina quién viene a cenar esta noche, de Stanley Kramer, Sidney Poitier suda la gota gorda mientras soporta las miradas recriminatorias de sus blanquísimos futuros suegros. Billie Zangewa (Malawi, 1963) ha recreado esta escena en un cuadro y lo ha titulado La inquisición. El protagonista es aquí igual de negro que Poitier.
Están convencidas de que a través de su obra lograrán lo que se propongan
Con mucho sentido del humor y con un dominio primoroso de las sedas, Zangewa plasma la situación de discriminación que sufren en el mundo las mujeres de su raza. Es una de las cuatro jóvenes artistas africanas que exponen en la sede de Casa África en Las Palmas hasta el 27 de febrero. Las otras tres son Aïcha Aïdaira (Senegal, 1969), Bill Kouélany (República del Congo, 1965) y Otobong Nkanga (Nigeria, 1974). La muestra está arropada por una serie de encuentros con escritoras africanas, conciertos y cine.
Las cuatro están convencidas de que a través del arte conseguirán lo que se propongan. Es su llave para entrar en otros mundos y difundir la esencia y la esperanza de África. Están seguras de que ser negras y mujeres no determina una forma de crear, pero sí reconocen una forma común de aunar tradición y modernidad. La guerra, la diáspora, el miedo y la ecología son algunos de los temas a los que se enfrentan estas artistas.
Danielle Tilkin, historiadora experta en África, es la comisaria de la exposición titulada Re/presentaciones: Ellas, explica que ha escogido a estas artistas porque ha ido conociendo su obra a través de expertos que habían tenido la ocasión de ver sus trabajos en algún acontecimiento internacional.
Tilkin, gran conocedora de la obra de Louise Bourgeois, entre otras grandes artistas del siglo XX, cuenta que desde hace más de veinte años quiere hacer una gran exposición centrada en la forma de crear de las mujeres. "Sigo intentando que algún gran museo se interese y, mientras, ayudo a descubrir talentos como el de estas jóvenes creadoras".
Cuando se le pregunta sobre lo que este cuarteto tiene en común, la comisaria señala la forma de combinar tradición y modernidad. Por ejemplo, las telas, los tejidos tan importantes en la cultura africana están aquí muy presentes. La senegalesa Aïcha Aïdaira utiliza retales de paños para contar historias íntimas. "En Senegal", explica, "el paño es algo tan sagrado que sólo lo tejen los hombres. Nosotras podemos manipularlo, pero sólo ellos son los encargados de tejerlos". Sus retales reproducen un telar, esa es su forma de transgredir la realidad.
Otra curiosa constante en las piezas expuestas es la presencia de las agujas. La obra de la nigeriana Otobong NKanga se centra en las agresiones que sufre el planeta. Protesta contra la explotación abusiva de los recursos naturales con piezas en las que atraviesa los troncos de los árboles con una lluvia de agujas de coser.
La congoleña Bill Kouélany entra de frente en el tema de la violencia y exhibe una serie de obras con siluetas masculinas cuyas piernas y brazos adoptan formas de armas letales. Son hombres que caminan a lo lejos con aire desafiante. La misma amenaza que sufre su continente y, de manera especialmente dura, las mujeres africanas.
viernes, 19 de diciembre de 2008
La gatomaquia del siglo XXI
La gatomaquia del siglo XXI
LLUÍS BASSETS
Hace 30 años China imitó a Occidente. Con un éxito fuera de toda medida. Ahora es Occidente quien imita a China. De nuevo más Estado, economías intervenidas, obra pública a todo pasto y jornadas continuas para las impresoras de papel moneda. La única ideología es la práctica, como quería el pequeño timonel, aquel inteligente y astuto Deng Xiaoping que sedujo a Felipe González con una frase que se hizo célebre: "Qué más da que el gato sea negro o blanco, lo importante es que cace ratones". Y a estas ideas salidas del crisol maoísta se atienen ahora los rectores de las economías mundiales.
El éxito chino ha sido hasta ahora la cara oculta de la economía estadounidense
Tres décadas han pasado desde el momento crucial en que se produjo el pistoletazo de salida para la ascensión china. Fue en el Tercer Pleno del undécimo Comité Central del Partido Comunista. Más burocrático e intrincado, imposible. Deng impuso allí las reformas que condujeron a la desaparición del colectivismo agrario. Y poco después, a la apertura de las cuatro zonas especiales donde se experimentó el capitalismo a escala y al pleno restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos. El éxito fue descomunal y en 1984 ya eran 14 las zonas económicas especiales. Quedaba así abierto el camino que conduciría a la integración de Hong Kong, bajo el lema de "un país, dos sistemas". Diez años antes de la caída del Muro de Berlín el capitalismo crecía a toda velocidad en China, aunque pronto -aquel mismo 1989 crucial- pudo comprobarse, con los sangrientos hechos de la plaza de Tiananmen, que libertad económica y libertad política no irían a la par e incluso que en la síntesis de socialismo y capitalismo iba a amalgamarse lo peor de ambos sistemas.
Este largo ciclo de 30 años se corresponde poco más o menos con la era de Reagan, la larga época conservadora en la que el mercado se consagró como el dios central de nuestras sociedades y se quiso limitar el papel del Estado al de guardián de la seguridad y el orden público y último resorte del sistema económico. Estas tres décadas han llevado a Estados Unidos a la culminación de su marcha ascendente como superpotencia durante todo el siglo XX. Venció a la Unión Soviética, hasta su liquidación, en la competición ideológica, económica y militar de la guerra fría. Consiguió convertirse en superpotencia única e imprescindible, capaz de arbitrar en todos los conflictos y modelar un nuevo orden mundial. Para terminar desbordando, cegada por los dioses como quiere el proverbio, los límites de la razón y de sus razones a la hora de imponer su voluntad en el mundo, consiguiendo así como resultado que todas las energías desplegadas se revolvieran en su contra. Hasta ahora mismo, en que los responsables de esta cabalgada de soberbia se han visto obligados a replegarse en el mismo pragmatismo de aquellos chinos astutos de 1979: "Gato negro, gato blanco...".
China ha sido desde entonces un alumno aventajado. Con la crisis financiera también. Está haciendo sus deberes, tanto o más que los estadounidenses y los europeos para estimular el consumo interno con un vasto plan de obra pública y una reducción de impuestos a las empresas. El éxito chino ha sido hasta ahora la cara oculta de la economía estadounidense. El ahorro, esos tres billones de dólares de deuda en manos chinas, es el que ha venido financiando el déficit de Washington. La mano de obra barata, la que ha permitido el consumo y el crecimiento. Hasta tal punto se superponen las dos revoluciones, la de Reagan y la de Deng, que una sin otra no hubieran funcionado. La globalización es la reaganomics más el pensamiento-Deng Xiaoping.
El politólogo Niall Ferguson, que ha puesto en circulación el término Chimérica para expresar la intensidad de esta simbiosis, considera que se trata de la relación indispensable para el siglo XXI. Con un 13% del territorio mundial, una cuarta parte de la población, una tercera parte del PIB planetario y la mitad del crecimiento de todo el mundo, esta doble y colosal nación transpacífica es el ingenio central que mueve la economía global, asentada sobre dos patas, el ahorro de la mitad asiática y el consumo de la mitad estadounidense. ¿Seguirá funcionando la simbiosis en el momento en que la era de Reagan toca a su fin?
La segunda mitad del siglo XX, hasta entrados los años noventa, giró alrededor de la relación transatlántica entre Estados Unidos y Europa, forjada en la guerra fría. Quizás seguirá sirviendo como referencia para los valores democráticos, tan vapuleados por unos y otros. Pero no para la estabilidad y para la prosperidad económica. Pero, a la vez, son muchas las dudas sobre la capacidad china para aguantar el tirón de la crisis en plena acumulación de tensiones sociales, peligros medioambientales, desequilibrios regionales, corrupción de funcionarios y empresarios, delincuencia y fraudes masivos, ausencia de Estado de bienestar, o disidencias dentro de la cúpula dirigente. La economía china está en plena desaceleración. Queda ya claro que está seriamente afectada y ahora sólo resta por ver hasta dónde llegan los daños, algo que sólo determinarán la profundidad y la duración de la crisis. Por debajo del 8% de crecimiento China destruye puestos de trabajo, devuelve a la gente al campo y parpadean en rojo todas las alarmas sociales y políticas.
"Enriquecerse es glorioso" fue otra de las consignas del pequeño timonel, el comunista que emprendió la vía capitalista. El misterio de esta historia es saber qué hacen los gatos cuando no hay ratones.
Fonte El Pais
LLUÍS BASSETS
Hace 30 años China imitó a Occidente. Con un éxito fuera de toda medida. Ahora es Occidente quien imita a China. De nuevo más Estado, economías intervenidas, obra pública a todo pasto y jornadas continuas para las impresoras de papel moneda. La única ideología es la práctica, como quería el pequeño timonel, aquel inteligente y astuto Deng Xiaoping que sedujo a Felipe González con una frase que se hizo célebre: "Qué más da que el gato sea negro o blanco, lo importante es que cace ratones". Y a estas ideas salidas del crisol maoísta se atienen ahora los rectores de las economías mundiales.
El éxito chino ha sido hasta ahora la cara oculta de la economía estadounidense
Tres décadas han pasado desde el momento crucial en que se produjo el pistoletazo de salida para la ascensión china. Fue en el Tercer Pleno del undécimo Comité Central del Partido Comunista. Más burocrático e intrincado, imposible. Deng impuso allí las reformas que condujeron a la desaparición del colectivismo agrario. Y poco después, a la apertura de las cuatro zonas especiales donde se experimentó el capitalismo a escala y al pleno restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos. El éxito fue descomunal y en 1984 ya eran 14 las zonas económicas especiales. Quedaba así abierto el camino que conduciría a la integración de Hong Kong, bajo el lema de "un país, dos sistemas". Diez años antes de la caída del Muro de Berlín el capitalismo crecía a toda velocidad en China, aunque pronto -aquel mismo 1989 crucial- pudo comprobarse, con los sangrientos hechos de la plaza de Tiananmen, que libertad económica y libertad política no irían a la par e incluso que en la síntesis de socialismo y capitalismo iba a amalgamarse lo peor de ambos sistemas.
Este largo ciclo de 30 años se corresponde poco más o menos con la era de Reagan, la larga época conservadora en la que el mercado se consagró como el dios central de nuestras sociedades y se quiso limitar el papel del Estado al de guardián de la seguridad y el orden público y último resorte del sistema económico. Estas tres décadas han llevado a Estados Unidos a la culminación de su marcha ascendente como superpotencia durante todo el siglo XX. Venció a la Unión Soviética, hasta su liquidación, en la competición ideológica, económica y militar de la guerra fría. Consiguió convertirse en superpotencia única e imprescindible, capaz de arbitrar en todos los conflictos y modelar un nuevo orden mundial. Para terminar desbordando, cegada por los dioses como quiere el proverbio, los límites de la razón y de sus razones a la hora de imponer su voluntad en el mundo, consiguiendo así como resultado que todas las energías desplegadas se revolvieran en su contra. Hasta ahora mismo, en que los responsables de esta cabalgada de soberbia se han visto obligados a replegarse en el mismo pragmatismo de aquellos chinos astutos de 1979: "Gato negro, gato blanco...".
China ha sido desde entonces un alumno aventajado. Con la crisis financiera también. Está haciendo sus deberes, tanto o más que los estadounidenses y los europeos para estimular el consumo interno con un vasto plan de obra pública y una reducción de impuestos a las empresas. El éxito chino ha sido hasta ahora la cara oculta de la economía estadounidense. El ahorro, esos tres billones de dólares de deuda en manos chinas, es el que ha venido financiando el déficit de Washington. La mano de obra barata, la que ha permitido el consumo y el crecimiento. Hasta tal punto se superponen las dos revoluciones, la de Reagan y la de Deng, que una sin otra no hubieran funcionado. La globalización es la reaganomics más el pensamiento-Deng Xiaoping.
El politólogo Niall Ferguson, que ha puesto en circulación el término Chimérica para expresar la intensidad de esta simbiosis, considera que se trata de la relación indispensable para el siglo XXI. Con un 13% del territorio mundial, una cuarta parte de la población, una tercera parte del PIB planetario y la mitad del crecimiento de todo el mundo, esta doble y colosal nación transpacífica es el ingenio central que mueve la economía global, asentada sobre dos patas, el ahorro de la mitad asiática y el consumo de la mitad estadounidense. ¿Seguirá funcionando la simbiosis en el momento en que la era de Reagan toca a su fin?
La segunda mitad del siglo XX, hasta entrados los años noventa, giró alrededor de la relación transatlántica entre Estados Unidos y Europa, forjada en la guerra fría. Quizás seguirá sirviendo como referencia para los valores democráticos, tan vapuleados por unos y otros. Pero no para la estabilidad y para la prosperidad económica. Pero, a la vez, son muchas las dudas sobre la capacidad china para aguantar el tirón de la crisis en plena acumulación de tensiones sociales, peligros medioambientales, desequilibrios regionales, corrupción de funcionarios y empresarios, delincuencia y fraudes masivos, ausencia de Estado de bienestar, o disidencias dentro de la cúpula dirigente. La economía china está en plena desaceleración. Queda ya claro que está seriamente afectada y ahora sólo resta por ver hasta dónde llegan los daños, algo que sólo determinarán la profundidad y la duración de la crisis. Por debajo del 8% de crecimiento China destruye puestos de trabajo, devuelve a la gente al campo y parpadean en rojo todas las alarmas sociales y políticas.
"Enriquecerse es glorioso" fue otra de las consignas del pequeño timonel, el comunista que emprendió la vía capitalista. El misterio de esta historia es saber qué hacen los gatos cuando no hay ratones.
Fonte El Pais
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Savater, Popeye y las espinacas

Tengo necesidad de la imaginación como Popeye de las espinacas"
JUAN CRUZ - Madrid -
Sin la realidad puede pasar, pero sin la imaginación no sería nada. El filósofo y novelista, ahora jubilado, publica 'Misterio, emoción y riesgo', con el que se recupera como lector
Fernando Savater es un hombre feliz y encima de su cabeza, en la biblioteca de su casa, en Madrid, tiene todos los libros que le han procurado esa felicidad. Los vas repasando y resulta que son el índice de su último libro, Misterio, emoción y riesgo, que acaba de publicar Ariel.
El libro evoca películas y libros que le hicieron feliz la juventud
"Leer y ver cine me da el coraje para seguir riendo y viviendo"
Como él, esta es una estantería feliz. La recorres, y recorres su infancia, su juventud, su madurez; tiene fotos de años y años de coleccionista de felicidad, cinematográfica y literaria; Lezama combina con Borges, Dickens está al lado de Groucho Marx, Snoopy compite con Julio César o con Aristóteles y Octavio Paz se da la mano con Gary Cooper o con King Kong. Y en una repisa tiene un recuerdo muy reciente: un disco dedicado (a Sara, la mujer de Fernando) por Fher, el líder del grupo mexicano Maná, con quien Savater dialogó en la reciente Feria de Guadalajara.
Este libro, Misterio, emoción y riesgo, va más por el lado lúdico, como si en Savater se pudiera dar una dicotomía. Muchos textos fueron ya publicados, sobre películas y libros que le entusiasmaron en la juventud y luego ("¡Ay, cuando descubrí Parque jurásico!"), y otros son nuevos. El orden es de su editor, Mauricio Bach, y lo ilustró ("al modo de los carteles de las películas de los años 50") Fernando Vicente, "que acertó en el tono tanto que ahora este libro es un objeto precioso".
Poirot y Agatha Christie dialogan en las repisas con un Batman antiguo; el libro (su sustancia) está en todas partes. "Es un homenaje a la imaginación", la que le ha hecho compañía "desde que era un crío", y que apareció en su libro La infancia recuperada. Este Misterio, emoción y riesgo es algo así como "la adolescencia recuperada", o la madurez encontrada en un momento feliz. "Lo he disfrutado, como he disfrutado leyendo o viendo películas, descubriendo que la imaginación es mejor que la realidad. ¡La realidad ya me la sé!"
"Sin la realidad", dice Savater, "podría pasar. ¡Pero sin la imaginación no puedo estar ni un minuto!". Claro está, él no desdeña libros distintos a estos que le apasionan, y que van desde las novelas de Salgari a las historias de Dickens, pasando por las películas de los hermanos Marx. "Pero es que yo creo en una dieta diversificada". En el descansillo de la entrada de la casa está el menú próximo; está leyendo una novela de John Williams, Julio César, pero tiene en la lista "ensayos, novelas históricas, policiacas...", porque no puede leer sin variar, "pero nunca dejo un libro a la mitad; cuando no me interesa lo leo velozmente, y leo lentamente, ¡para saborearlo aún más!, cuando me gusta".
De la lectura (y del cine) le viene la energía, "y por tanto el entusiasmo, la alegría". Un día le contó a un periodista italiano "mis tribulaciones españolas, mis momentos de amargura", y el italiano le replicó: "¡Pero usted se salvará siempre gracias a las carreras de caballos!". Aquí, en este Misterio, emoción y riesgo, no hay tanta carrera de caballos, "que están, sin duda, en la novela con la que acabo de ganar el Planeta", pero está el nacimiento de la energía. "La experiencia de leer y de ver cine es la que me da el coraje para seguir riendo, y viviendo. Se decía que Hércules estaba en el aire pero tenía que tocar la tierra para sentirse fuerte; mi tierra es esto, los sueños de la infancia... Esto es lo que me da fuerza. ¡Necesito estos libros como necesita Popeye las espinacas!".
El libro contiene un canon de lo que le entusiasmó "en esos años en que todo se me quedaba en la memoria. ¡Me acordaba de trozos enteros de Salgari...! Como todos los cánones, este nace de la libérrima voluntad de la memoria de uno; a mí me pidieron una serie de novelas policiacas canónicas para un suplemento cultural, y yo hice la lista. Luego me acordé de otras, y están aquí. Como están las películas que prefiero, y que son casi todas de los años en que descubrí el cine y la literatura".
No es, ni mucho menos, una selección para irse a una isla desierta; "decía Bernard Shaw que a una isla desierta habría que llevarse un libro que te enseñe a hacer una barca... ¡Yo vivo encerrado en estos libros y con estos libros! Si un día me arrancaran de mi casa me lo tendría que llevar todo, objetos incluidos, como los que se llevó a su casa Forrest J. Ackerman, que tenía allí hasta la capa que usó Bela Lugosi en Drácula".
"Casa rarita", le dijo Fernando a Sara cuando la fueron a ver. De esta casa madrileña de Savater no se puede decir que sea una casa rarita; es la casa de un ser que hizo de la lectura (y del cine) una profesión de fe: "Es mi vida; no me puedo imaginar ni la vida ni la energía sin mis libros...". Ahora hay libros en los que no se mete, "aquellos, por ejemplo los de 600 páginas, que yo sé que no son para mí". No es que puedan esperar, es que no los aborda. Releer es, desde su jubilación en septiembre, su nueva pasión. "¡Toda mi vida esperando a releer!", para volver a ponerse las pilas de lector, como si estuviera reinventándose en la madurez una nueva juventud "en los libros que leí antes de tiempo, a los catorce años". Por ejemplo, Madame Bovary. "¡Seguro que ahora tiene más cosas que decirme!".
JUAN CRUZ - Madrid -
Sin la realidad puede pasar, pero sin la imaginación no sería nada. El filósofo y novelista, ahora jubilado, publica 'Misterio, emoción y riesgo', con el que se recupera como lector
Fernando Savater es un hombre feliz y encima de su cabeza, en la biblioteca de su casa, en Madrid, tiene todos los libros que le han procurado esa felicidad. Los vas repasando y resulta que son el índice de su último libro, Misterio, emoción y riesgo, que acaba de publicar Ariel.
El libro evoca películas y libros que le hicieron feliz la juventud
"Leer y ver cine me da el coraje para seguir riendo y viviendo"
Como él, esta es una estantería feliz. La recorres, y recorres su infancia, su juventud, su madurez; tiene fotos de años y años de coleccionista de felicidad, cinematográfica y literaria; Lezama combina con Borges, Dickens está al lado de Groucho Marx, Snoopy compite con Julio César o con Aristóteles y Octavio Paz se da la mano con Gary Cooper o con King Kong. Y en una repisa tiene un recuerdo muy reciente: un disco dedicado (a Sara, la mujer de Fernando) por Fher, el líder del grupo mexicano Maná, con quien Savater dialogó en la reciente Feria de Guadalajara.
Este libro, Misterio, emoción y riesgo, va más por el lado lúdico, como si en Savater se pudiera dar una dicotomía. Muchos textos fueron ya publicados, sobre películas y libros que le entusiasmaron en la juventud y luego ("¡Ay, cuando descubrí Parque jurásico!"), y otros son nuevos. El orden es de su editor, Mauricio Bach, y lo ilustró ("al modo de los carteles de las películas de los años 50") Fernando Vicente, "que acertó en el tono tanto que ahora este libro es un objeto precioso".
Poirot y Agatha Christie dialogan en las repisas con un Batman antiguo; el libro (su sustancia) está en todas partes. "Es un homenaje a la imaginación", la que le ha hecho compañía "desde que era un crío", y que apareció en su libro La infancia recuperada. Este Misterio, emoción y riesgo es algo así como "la adolescencia recuperada", o la madurez encontrada en un momento feliz. "Lo he disfrutado, como he disfrutado leyendo o viendo películas, descubriendo que la imaginación es mejor que la realidad. ¡La realidad ya me la sé!"
"Sin la realidad", dice Savater, "podría pasar. ¡Pero sin la imaginación no puedo estar ni un minuto!". Claro está, él no desdeña libros distintos a estos que le apasionan, y que van desde las novelas de Salgari a las historias de Dickens, pasando por las películas de los hermanos Marx. "Pero es que yo creo en una dieta diversificada". En el descansillo de la entrada de la casa está el menú próximo; está leyendo una novela de John Williams, Julio César, pero tiene en la lista "ensayos, novelas históricas, policiacas...", porque no puede leer sin variar, "pero nunca dejo un libro a la mitad; cuando no me interesa lo leo velozmente, y leo lentamente, ¡para saborearlo aún más!, cuando me gusta".
De la lectura (y del cine) le viene la energía, "y por tanto el entusiasmo, la alegría". Un día le contó a un periodista italiano "mis tribulaciones españolas, mis momentos de amargura", y el italiano le replicó: "¡Pero usted se salvará siempre gracias a las carreras de caballos!". Aquí, en este Misterio, emoción y riesgo, no hay tanta carrera de caballos, "que están, sin duda, en la novela con la que acabo de ganar el Planeta", pero está el nacimiento de la energía. "La experiencia de leer y de ver cine es la que me da el coraje para seguir riendo, y viviendo. Se decía que Hércules estaba en el aire pero tenía que tocar la tierra para sentirse fuerte; mi tierra es esto, los sueños de la infancia... Esto es lo que me da fuerza. ¡Necesito estos libros como necesita Popeye las espinacas!".
El libro contiene un canon de lo que le entusiasmó "en esos años en que todo se me quedaba en la memoria. ¡Me acordaba de trozos enteros de Salgari...! Como todos los cánones, este nace de la libérrima voluntad de la memoria de uno; a mí me pidieron una serie de novelas policiacas canónicas para un suplemento cultural, y yo hice la lista. Luego me acordé de otras, y están aquí. Como están las películas que prefiero, y que son casi todas de los años en que descubrí el cine y la literatura".
No es, ni mucho menos, una selección para irse a una isla desierta; "decía Bernard Shaw que a una isla desierta habría que llevarse un libro que te enseñe a hacer una barca... ¡Yo vivo encerrado en estos libros y con estos libros! Si un día me arrancaran de mi casa me lo tendría que llevar todo, objetos incluidos, como los que se llevó a su casa Forrest J. Ackerman, que tenía allí hasta la capa que usó Bela Lugosi en Drácula".
"Casa rarita", le dijo Fernando a Sara cuando la fueron a ver. De esta casa madrileña de Savater no se puede decir que sea una casa rarita; es la casa de un ser que hizo de la lectura (y del cine) una profesión de fe: "Es mi vida; no me puedo imaginar ni la vida ni la energía sin mis libros...". Ahora hay libros en los que no se mete, "aquellos, por ejemplo los de 600 páginas, que yo sé que no son para mí". No es que puedan esperar, es que no los aborda. Releer es, desde su jubilación en septiembre, su nueva pasión. "¡Toda mi vida esperando a releer!", para volver a ponerse las pilas de lector, como si estuviera reinventándose en la madurez una nueva juventud "en los libros que leí antes de tiempo, a los catorce años". Por ejemplo, Madame Bovary. "¡Seguro que ahora tiene más cosas que decirme!".
Luiz Felipe Pondé
Darwin e a modernidade
Pondé fala sobre Darwin, na Y&RO ciclo de palestra da Casa do Saber na agência Y&R encerra a temporada de 2008, hoje, às 19 horas, com Luiz Felipe Pondé, filósofo e professor-doutor em Filosofia Moderna pela Universidade de Tel Aviv, antecipando as comemorações dos 200 anos do nascimento de Charles Darwin. Na palestra Darwinismo, Filosofia e Psicologia, Pondé abordará os desdobramentos da teoria da evolução dos seres vivos, que ainda hoje é fonte contínua de medo, desconhecimento e dúvida, provocando inúmeras discussões filosóficas. Além desses aspectos, ele fará também uma análise do darwinismo a partir de clássicos da área e discutirá questões essenciais para a filosofia e psicologia.
Fonte Portal Onne
Pondé fala sobre Darwin, na Y&RO ciclo de palestra da Casa do Saber na agência Y&R encerra a temporada de 2008, hoje, às 19 horas, com Luiz Felipe Pondé, filósofo e professor-doutor em Filosofia Moderna pela Universidade de Tel Aviv, antecipando as comemorações dos 200 anos do nascimento de Charles Darwin. Na palestra Darwinismo, Filosofia e Psicologia, Pondé abordará os desdobramentos da teoria da evolução dos seres vivos, que ainda hoje é fonte contínua de medo, desconhecimento e dúvida, provocando inúmeras discussões filosóficas. Além desses aspectos, ele fará também uma análise do darwinismo a partir de clássicos da área e discutirá questões essenciais para a filosofia e psicologia.
Fonte Portal Onne
Ruy Othake em Portugal
LINHAS TORTASDepois de dar palestra sobre São Paulo no Design Museum de Londres, o arquiteto Ruy Ohtake chega hoje a Carregal do Sal, em Portugal. Ele vai projetar uma vinícola na cidade.
Fonte Folha de Sao Paulo
Fonte Folha de Sao Paulo
domingo, 14 de diciembre de 2008
Domingo com Peter Frampton: I love you way
http://www.youtube.com/watch?v=VR4hv3Je_rQ
Baby I love your way
Shadows grow so long before my eyes
And they're moving across the page
Suddenly the day turns into night
Far away from the city
Don't hesitate
'Cause your love won't wait
{Chorus}
Ooh baby I love your way
Wanna tell you I love your way
Wanna be with you night and day
Moon appears to shine and light the sky
With the help of some firefly
Wonder how they have the power to shine, shine, shine
I can see them under the pine
Don't hesitate
Cause your love won't wait
{chorus}
Well don't hesitate
Cause your love won't wait
I can see the sunset in your eyes
Brown and gray, blue besides
Clouds are stalking islands in the sun
I wish I could buy one
Out of season
Don't hesitate
Cause your love won't wait
{chorus}
Baby I love your way
Shadows grow so long before my eyes
And they're moving across the page
Suddenly the day turns into night
Far away from the city
Don't hesitate
'Cause your love won't wait
{Chorus}
Ooh baby I love your way
Wanna tell you I love your way
Wanna be with you night and day
Moon appears to shine and light the sky
With the help of some firefly
Wonder how they have the power to shine, shine, shine
I can see them under the pine
Don't hesitate
Cause your love won't wait
{chorus}
Well don't hesitate
Cause your love won't wait
I can see the sunset in your eyes
Brown and gray, blue besides
Clouds are stalking islands in the sun
I wish I could buy one
Out of season
Don't hesitate
Cause your love won't wait
{chorus}
Domingo? Don`t stop me now
http://www.youtube.com/watch?v=58CJih1iYC0
Tonight I'm gonna have myself a real good time
I feel alive and the world turning inside out Yeah!
And floating around in ecstasy
So don't stop me now don't stop me
'Cause I'm having a good time having a good time
I'm a shooting star leaping through the sky
Like a tiger defying the laws of gravity
I'm a racing car passing by like Lady Godiva
I'm gonna go go go
There's no stopping me
I'm burning through the sky Yeah!
Two hundred degrees
That's why they call me Mister Fahrenheit
I'm trav'ling at the speed of light
I wanna make a supersonic man out of you
Don't stop me now I'm having such a good time
I'm having a ball don't stop me now
If you wanna have a good time just give me a call
Don't stop me now ('cause I'm havin' a good time)
Don't stop me now (yes I'm havin' a good time)
I don't want to stop at all
I'm a rocket ship on my way to Mars
On a collision course
I am a satellite I'm out of control
I am a sex machine ready to reload
Like an atom bomb about to
Oh oh oh oh oh explode
I'm burning through the sky Yeah!
Two hundred degrees
That's why they call me Mister Fahrenheit
I'm trav'ling at the speed of light
I wanna make a supersonic woman of you
Don't stop me don't stop me
Don't stop me hey hey hey!
Don't stop me don't stop me ooh ooh ooh (I like it)
Don't stop me don't stop me
Have a good time good time
Don't stop me don't stop me Ah
I'm burning through the sky Yeah!
Two hundred degrees
That's why they call me Mister Fahrenheit
I'm trav'ling at the speed of light
I wanna make a supersonic man out of you
Don't stop me now I'm having such a good time
I'm having a ball don't stop me now
If you wanna have a good time just give me a call
Don't stop me now ('cause I'm havin' a good time)
Don't stop me now (yes I'm havin' a good time)
I don't want to stop at all
Tonight I'm gonna have myself a real good time
I feel alive and the world turning inside out Yeah!
And floating around in ecstasy
So don't stop me now don't stop me
'Cause I'm having a good time having a good time
I'm a shooting star leaping through the sky
Like a tiger defying the laws of gravity
I'm a racing car passing by like Lady Godiva
I'm gonna go go go
There's no stopping me
I'm burning through the sky Yeah!
Two hundred degrees
That's why they call me Mister Fahrenheit
I'm trav'ling at the speed of light
I wanna make a supersonic man out of you
Don't stop me now I'm having such a good time
I'm having a ball don't stop me now
If you wanna have a good time just give me a call
Don't stop me now ('cause I'm havin' a good time)
Don't stop me now (yes I'm havin' a good time)
I don't want to stop at all
I'm a rocket ship on my way to Mars
On a collision course
I am a satellite I'm out of control
I am a sex machine ready to reload
Like an atom bomb about to
Oh oh oh oh oh explode
I'm burning through the sky Yeah!
Two hundred degrees
That's why they call me Mister Fahrenheit
I'm trav'ling at the speed of light
I wanna make a supersonic woman of you
Don't stop me don't stop me
Don't stop me hey hey hey!
Don't stop me don't stop me ooh ooh ooh (I like it)
Don't stop me don't stop me
Have a good time good time
Don't stop me don't stop me Ah
I'm burning through the sky Yeah!
Two hundred degrees
That's why they call me Mister Fahrenheit
I'm trav'ling at the speed of light
I wanna make a supersonic man out of you
Don't stop me now I'm having such a good time
I'm having a ball don't stop me now
If you wanna have a good time just give me a call
Don't stop me now ('cause I'm havin' a good time)
Don't stop me now (yes I'm havin' a good time)
I don't want to stop at all
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