sábado, 15 de noviembre de 2008
Crisis de la industria cultural
Cultura se escribe con 'c' de crisis
La coyuntura económica ha instalado un ambiente de inquietud en el sector de las artes en España - Cine, música y arquitectura serán las más afectadas
¿Crisis, qué crisis? Crisis de la industria cultural, sin asomo de duda. La temible coyuntura mundial no ha respetado al ámbito de las artes en ningún sitio, tampoco en España. Los estudios de arquitectura (hasta los más prestigiosos) han visto rebajados en un 50% sus visados de obra por culpa de la hecatombe del ladrillo; el sector editorial admite una clara actitud de prudencia en sus estrategias de contratación; el mercado del arte se retrae a velocidad de crucero; los promotores musicales caen ya en un pánico escénico consistente en la reducción de giras y conciertos debido al recorte de los dineros públicos y los productores de cine contemplan con temor un vertiginoso endurecimiento en la concesión de créditos. Sólo el mundo del teatro -paradójico sujeto de un clima de relativa euforia- surge como clara excepción a lo que bien pudiera denominarse "el efecto ventanilla cerrada".
ARQUITECTURA Un trago difícil de pasar
No lo logró la baronesa Thyssen y sí la crisis. La remodelación del paseo del Prado de Madrid se ha paralizado por los recortes presupuestarios. El arquitecto Álvaro Siza se queda, de momento, sin su proyecto. El gremio de los arquitectos, tan ligado a la construcción por razones obvias, está siendo uno de los sectores más vapuleados por la actual situación económica. Hay un dato evidente: el número de visados (trámite previo y obligatorio para hacer una obra) ha descendido en un 51% en lo que va de año. Andalucía (con el 67% menos), Cataluña (62%) y Navarra (52%) son las autonomías más castigadas; Castilla-La Mancha (36%) y País Vasco (37%), las menos.
El golpe varía según los estudios (hay 60.000 en España). Sobreviven mejor los dependientes de encargos públicos (alrededor del 10%) y peor los que viven de los privados. "En la obra privada hay un colapso absoluto", dice Vicente Guallart, único arquitecto español en acudir este año al pabellón oficial de España en la Bienal de Venecia. Su estudio en Barcelona tiene 12 empleados y hace obra pública y privada a partes iguales. Pero con la crisis de liquidez los encargos públicos también se han frenado. "Se veía venir y yo me he preparado con una estructura flexible", cuenta desde Teherán, donde construye un edificio.
Hasta las obras públicas salen "con cuentagotas", dice Patxi Mangado, autor del pabellón español de la Expo de Zaragoza y profesor en Yale. Sabe lo que dice porque su estudio se nutre básicamente de proyectos por concurso público. No le afecta la crisis, pero llegan los efectos colaterales. "Se desconfía de la Administración porque ahora tarda más que nunca en pagar. Nos está trasladando la falta de liquidez". Pese a todo, la crisis económica traerá otra "ideológica", y positiva, "que afecta a esa arquitectura espectáculo que era un derroche".
El autor del Museo de Balenciaga, en Getaria (Guipúzcoa), Toño Foraster, ha notado cómo los ayuntamientos y autonomías "lo primero que recortan son las obras relacionadas con la cultura como museos, bibliotecas..., sólo se mantiene la vivienda de protección oficial".
SECTOR EDITORIAL El libro como valor seguro
El sector editorial podría salir bien librado de la crisis. En periodos críticos la gente hace, sobre todo, recortes al ocio fuera de casa; y el libro se convierte en un buen aliado: es barato y genera placer duradero. Es el horizonte positivo que otean las editoriales en esta travesía de crisis económica mundial, según responsables de firmas grandes, medianas y pequeñas como Ricardo Caballero, consejero delegado de Random House Mondadori; Armando Collazos, director de Ediciones Generales España de Santillana; Antonio López Lamadrid, de Tusquets, y Luis Miguel Solano, de Libros del Asteroide.
Aunque este fin de año han bajado un poco las ventas, todos confían en que la campaña de Navidad irá bien. Primero por las novedades literarias para adultos: "El libro se puede convertir en el mejor regalo", afirma Caballero, y, especialmente, por los títulos dirigidos al público infantil y juvenil, ya que, según Collazos, "hay una gran variedad en la oferta y las apuestas particulares de cada editorial como, en nuestro caso, con títulos como Amanecer, de Stephenie Meyer y su saga".
Para sacar partido a la adversidad, las editoriales tienen sus estrategias. En Random House Mondadori serán más estrictos en la producción con preventa, el control del capital circulante y, en general, la práctica de sanos principios de gestión de empresa, "como recortar gastos inútiles".
La prudencia en los anticipos de contratación será clave, coinciden López Lamadrid y Solano.
MERCADO DEL ARTE Las subastas son el síntoma
En 2008 el arte parecía una isla, una inversión refugio de los capitales huidos de los mercados financieros. Pero el mercado ha acabado por sucumbir. Las últimas grandes subastas de arte contemporáneo así lo demuestran. Las subastas de Sotheby's y Christie's de arte contemporáneo de octubre y noviembre se han saldado con porcentajes de obra no vendida que recuerdan a los de la crisis de 1991, el fin del boom de los ochenta; pero es que para el mercado primario, el de las galerías, tampoco las cosas son demasiado boyantes.
España no es una excepción. A principios de octubre, Christie's no consiguió vender el 40% de las obras de arte español que compran fundamentalmente clientes españoles- que sacó a subasta en Madrid. Es más, el frenazo inmobiliario va a hacer que se resienta especialmente la inversión en obras de arte. "Los clientes relacionados con la construcción han dejado de comprar", señala Elisa Hernando, directora de la consultora Arte Global. Aunque apunta una ventaja en tiempos de crisis: "Hay gente que necesita liquidez y está vendiendo obra que adquirieron en los noventa, por ejemplo". Los galeristas hablan de "prudencia" e incluso "miedo" para definir el estado de ánimo del sector. Nerea Fernández cree que aún no ha llegado el gran parón, pero sí que se nota ya que la actividad se está frenando, sobre todo en los niveles medios. "Los clientes fuertes no dejarán de comprar y tampoco los que compran una obra pequeña de forma esporádica", opina.
En este ambiente, las perspectivas para la próxima edición de Arco no son demasiado halagüeñas. "Estamos observando mucha incertidumbre", reconoce su directora, Lourdes Fernández. "La gente no sabe qué va a pasar de aquí a febrero, aunque también hay mucha expectación e interés por participar", añade.
POP-ROCK Muchos menos conciertos
A perro flaco... La industria musical, que no la música, vive desde hace seis años una profunda y constante crisis. La actual recesión no hace sino llenar de pulgas un mercado herido. "Todavía es pronto para tener cifras concretas, pero es como si tras varios terremotos y catástrofes se sufriese una inundación más", explica el representante de artistas Carlos Mariño. Porque al importante descenso de ventas de discos en estos años se le suma ahora la que hasta este momento era la tabla de salvación del negocio: el directo.
Los ayuntamientos siempre han sido el colchón sobre los que los promotores de conciertos se apoyaban para contratar a grupos. Al descender los presupuestos municipales, la música en directo será lo primero que se resienta. "Veremos la caída de muchos promotores y discográficas", augura Francisco Galindo, secretario general de la Fundación Autor. Carmen Peire, presidenta de ARTE, la asociación de representantes de espectáculos, asegura que esto ya es un hecho. "Este verano de 2008 se contrató un 30% menos de espectáculos con respecto al año anterior. Y 2009 se espera mucho peor". Aunque hay excepciones. Dos ejemplos: este fin de semana el grupo Extremoduro ha agotado las entradas de dos días de concierto en el Palacio de Deportes de Madrid (18.000 cada día). "La profundidad de la crisis la veremos fuera de Madrid y Barcelona". Y al agotarse el grifo de dinero público sólo sobrevivirán los que mantengan un caché medio, unos 30.000 euros.
ÓPERA Y CLÁSICA 'Tregua' hasta 2010
Reducir el gasto corriente y evitar despilfarros son las primeras medidas de urgencia que se han acordado en el Teatro Real para evitar que la congelación de las aportaciones por parte de las administraciones y la reducción de los patrocinadores afecte a la programación de la temporada. "No está previsto que modifiquemos en nada la programación de esta temporada", señala el director gerente del Real, Miguel Muñiz.
La tregua que impera en el sector, al menos hasta 2010, es debido al sistema de gestión que impera en los grandes coliseos. Un sistema sustentado en la subvención pública y en el patrocinio que impide que los presupuestos se tambaleen. "El patrocinio ha bajado un poco, pero nada preocupante. La taquilla se mantiene en los mismos niveles de ocupación que en los últimos años".
La opinión de Muñiz es compartida por los responsables de los grandes teatros de la ópera en España. "Hay expectación, en el ambiente se respira que las cosas pueden ir cambiando, pero hoy por hoy no hay motivos para estar preocupados", apostilla el director del teatro del Liceu de Barcelona, Joan Francesc Marco. Los mecenas y programadores de música privados sostienen que en estos momentos los patrocinadores mantienen sus aportaciones y que ninguno se ha echado atrás. Los problemas, de existir, se empezarán a notar a partir de 2010.
La coyuntura económica ha instalado un ambiente de inquietud en el sector de las artes en España - Cine, música y arquitectura serán las más afectadas
¿Crisis, qué crisis? Crisis de la industria cultural, sin asomo de duda. La temible coyuntura mundial no ha respetado al ámbito de las artes en ningún sitio, tampoco en España. Los estudios de arquitectura (hasta los más prestigiosos) han visto rebajados en un 50% sus visados de obra por culpa de la hecatombe del ladrillo; el sector editorial admite una clara actitud de prudencia en sus estrategias de contratación; el mercado del arte se retrae a velocidad de crucero; los promotores musicales caen ya en un pánico escénico consistente en la reducción de giras y conciertos debido al recorte de los dineros públicos y los productores de cine contemplan con temor un vertiginoso endurecimiento en la concesión de créditos. Sólo el mundo del teatro -paradójico sujeto de un clima de relativa euforia- surge como clara excepción a lo que bien pudiera denominarse "el efecto ventanilla cerrada".
ARQUITECTURA Un trago difícil de pasar
No lo logró la baronesa Thyssen y sí la crisis. La remodelación del paseo del Prado de Madrid se ha paralizado por los recortes presupuestarios. El arquitecto Álvaro Siza se queda, de momento, sin su proyecto. El gremio de los arquitectos, tan ligado a la construcción por razones obvias, está siendo uno de los sectores más vapuleados por la actual situación económica. Hay un dato evidente: el número de visados (trámite previo y obligatorio para hacer una obra) ha descendido en un 51% en lo que va de año. Andalucía (con el 67% menos), Cataluña (62%) y Navarra (52%) son las autonomías más castigadas; Castilla-La Mancha (36%) y País Vasco (37%), las menos.
El golpe varía según los estudios (hay 60.000 en España). Sobreviven mejor los dependientes de encargos públicos (alrededor del 10%) y peor los que viven de los privados. "En la obra privada hay un colapso absoluto", dice Vicente Guallart, único arquitecto español en acudir este año al pabellón oficial de España en la Bienal de Venecia. Su estudio en Barcelona tiene 12 empleados y hace obra pública y privada a partes iguales. Pero con la crisis de liquidez los encargos públicos también se han frenado. "Se veía venir y yo me he preparado con una estructura flexible", cuenta desde Teherán, donde construye un edificio.
Hasta las obras públicas salen "con cuentagotas", dice Patxi Mangado, autor del pabellón español de la Expo de Zaragoza y profesor en Yale. Sabe lo que dice porque su estudio se nutre básicamente de proyectos por concurso público. No le afecta la crisis, pero llegan los efectos colaterales. "Se desconfía de la Administración porque ahora tarda más que nunca en pagar. Nos está trasladando la falta de liquidez". Pese a todo, la crisis económica traerá otra "ideológica", y positiva, "que afecta a esa arquitectura espectáculo que era un derroche".
El autor del Museo de Balenciaga, en Getaria (Guipúzcoa), Toño Foraster, ha notado cómo los ayuntamientos y autonomías "lo primero que recortan son las obras relacionadas con la cultura como museos, bibliotecas..., sólo se mantiene la vivienda de protección oficial".
SECTOR EDITORIAL El libro como valor seguro
El sector editorial podría salir bien librado de la crisis. En periodos críticos la gente hace, sobre todo, recortes al ocio fuera de casa; y el libro se convierte en un buen aliado: es barato y genera placer duradero. Es el horizonte positivo que otean las editoriales en esta travesía de crisis económica mundial, según responsables de firmas grandes, medianas y pequeñas como Ricardo Caballero, consejero delegado de Random House Mondadori; Armando Collazos, director de Ediciones Generales España de Santillana; Antonio López Lamadrid, de Tusquets, y Luis Miguel Solano, de Libros del Asteroide.
Aunque este fin de año han bajado un poco las ventas, todos confían en que la campaña de Navidad irá bien. Primero por las novedades literarias para adultos: "El libro se puede convertir en el mejor regalo", afirma Caballero, y, especialmente, por los títulos dirigidos al público infantil y juvenil, ya que, según Collazos, "hay una gran variedad en la oferta y las apuestas particulares de cada editorial como, en nuestro caso, con títulos como Amanecer, de Stephenie Meyer y su saga".
Para sacar partido a la adversidad, las editoriales tienen sus estrategias. En Random House Mondadori serán más estrictos en la producción con preventa, el control del capital circulante y, en general, la práctica de sanos principios de gestión de empresa, "como recortar gastos inútiles".
La prudencia en los anticipos de contratación será clave, coinciden López Lamadrid y Solano.
MERCADO DEL ARTE Las subastas son el síntoma
En 2008 el arte parecía una isla, una inversión refugio de los capitales huidos de los mercados financieros. Pero el mercado ha acabado por sucumbir. Las últimas grandes subastas de arte contemporáneo así lo demuestran. Las subastas de Sotheby's y Christie's de arte contemporáneo de octubre y noviembre se han saldado con porcentajes de obra no vendida que recuerdan a los de la crisis de 1991, el fin del boom de los ochenta; pero es que para el mercado primario, el de las galerías, tampoco las cosas son demasiado boyantes.
España no es una excepción. A principios de octubre, Christie's no consiguió vender el 40% de las obras de arte español que compran fundamentalmente clientes españoles- que sacó a subasta en Madrid. Es más, el frenazo inmobiliario va a hacer que se resienta especialmente la inversión en obras de arte. "Los clientes relacionados con la construcción han dejado de comprar", señala Elisa Hernando, directora de la consultora Arte Global. Aunque apunta una ventaja en tiempos de crisis: "Hay gente que necesita liquidez y está vendiendo obra que adquirieron en los noventa, por ejemplo". Los galeristas hablan de "prudencia" e incluso "miedo" para definir el estado de ánimo del sector. Nerea Fernández cree que aún no ha llegado el gran parón, pero sí que se nota ya que la actividad se está frenando, sobre todo en los niveles medios. "Los clientes fuertes no dejarán de comprar y tampoco los que compran una obra pequeña de forma esporádica", opina.
En este ambiente, las perspectivas para la próxima edición de Arco no son demasiado halagüeñas. "Estamos observando mucha incertidumbre", reconoce su directora, Lourdes Fernández. "La gente no sabe qué va a pasar de aquí a febrero, aunque también hay mucha expectación e interés por participar", añade.
POP-ROCK Muchos menos conciertos
A perro flaco... La industria musical, que no la música, vive desde hace seis años una profunda y constante crisis. La actual recesión no hace sino llenar de pulgas un mercado herido. "Todavía es pronto para tener cifras concretas, pero es como si tras varios terremotos y catástrofes se sufriese una inundación más", explica el representante de artistas Carlos Mariño. Porque al importante descenso de ventas de discos en estos años se le suma ahora la que hasta este momento era la tabla de salvación del negocio: el directo.
Los ayuntamientos siempre han sido el colchón sobre los que los promotores de conciertos se apoyaban para contratar a grupos. Al descender los presupuestos municipales, la música en directo será lo primero que se resienta. "Veremos la caída de muchos promotores y discográficas", augura Francisco Galindo, secretario general de la Fundación Autor. Carmen Peire, presidenta de ARTE, la asociación de representantes de espectáculos, asegura que esto ya es un hecho. "Este verano de 2008 se contrató un 30% menos de espectáculos con respecto al año anterior. Y 2009 se espera mucho peor". Aunque hay excepciones. Dos ejemplos: este fin de semana el grupo Extremoduro ha agotado las entradas de dos días de concierto en el Palacio de Deportes de Madrid (18.000 cada día). "La profundidad de la crisis la veremos fuera de Madrid y Barcelona". Y al agotarse el grifo de dinero público sólo sobrevivirán los que mantengan un caché medio, unos 30.000 euros.
ÓPERA Y CLÁSICA 'Tregua' hasta 2010
Reducir el gasto corriente y evitar despilfarros son las primeras medidas de urgencia que se han acordado en el Teatro Real para evitar que la congelación de las aportaciones por parte de las administraciones y la reducción de los patrocinadores afecte a la programación de la temporada. "No está previsto que modifiquemos en nada la programación de esta temporada", señala el director gerente del Real, Miguel Muñiz.
La tregua que impera en el sector, al menos hasta 2010, es debido al sistema de gestión que impera en los grandes coliseos. Un sistema sustentado en la subvención pública y en el patrocinio que impide que los presupuestos se tambaleen. "El patrocinio ha bajado un poco, pero nada preocupante. La taquilla se mantiene en los mismos niveles de ocupación que en los últimos años".
La opinión de Muñiz es compartida por los responsables de los grandes teatros de la ópera en España. "Hay expectación, en el ambiente se respira que las cosas pueden ir cambiando, pero hoy por hoy no hay motivos para estar preocupados", apostilla el director del teatro del Liceu de Barcelona, Joan Francesc Marco. Los mecenas y programadores de música privados sostienen que en estos momentos los patrocinadores mantienen sus aportaciones y que ninguno se ha echado atrás. Los problemas, de existir, se empezarán a notar a partir de 2010.
jueves, 13 de noviembre de 2008
Monteiro Lobato livro a livro
'Antes del fin'
Asaltan la vivienda del escritor argentino Ernesto Sábato mientras éste dormía
Los delincuentes llegaron a robar una tapa del libro 'Antes del fin'
BUENOS AIRES.- El escritor argentino Ernesto Sábato, de 97 años, ha sufrido un robo en su casa situada a las afueras de Buenos Aires, informaron a fuentes policiales. Dos hombres entraron de madrugada, por una ventana abierta, a la casa de Sábato en la localidad de Santos Lugares, pero huyeron al ser descubiertos por el ama de llaves, que pidió ayuda a gritos.
Las mismas fuentes indicaron que los delincuentes llegaron a robar una tapa del libro 'Antes del fin', una suerte de "testamento espiritual" de Sábato, que se encontraba enmarcada en una habitación de la casa y también sustrajeron un teléfono móvil.
El escritor estaba durmiendo en el momento del asalto.
"Como la zona de la casa es arbolada, los delincuentes treparon por los techos y desde allí saltaron por la ventana que estaba abierta", relataron las fuentes.
Ernesto Sábato, nacido el 24 de junio de 1911 en la ciudad de Rojas, en la provincia argentina de Buenos Aires, es autor de obras como 'El túnel' (1948) y 'Sobre héroes y tumbas' (1961), y está considerado el más importante escritor argentino vivo.
Los delincuentes llegaron a robar una tapa del libro 'Antes del fin'
BUENOS AIRES.- El escritor argentino Ernesto Sábato, de 97 años, ha sufrido un robo en su casa situada a las afueras de Buenos Aires, informaron a fuentes policiales. Dos hombres entraron de madrugada, por una ventana abierta, a la casa de Sábato en la localidad de Santos Lugares, pero huyeron al ser descubiertos por el ama de llaves, que pidió ayuda a gritos.
Las mismas fuentes indicaron que los delincuentes llegaron a robar una tapa del libro 'Antes del fin', una suerte de "testamento espiritual" de Sábato, que se encontraba enmarcada en una habitación de la casa y también sustrajeron un teléfono móvil.
El escritor estaba durmiendo en el momento del asalto.
"Como la zona de la casa es arbolada, los delincuentes treparon por los techos y desde allí saltaron por la ventana que estaba abierta", relataron las fuentes.
Ernesto Sábato, nacido el 24 de junio de 1911 en la ciudad de Rojas, en la provincia argentina de Buenos Aires, es autor de obras como 'El túnel' (1948) y 'Sobre héroes y tumbas' (1961), y está considerado el más importante escritor argentino vivo.
miércoles, 12 de noviembre de 2008
Juan José Sebreli e o seu livro Comediantes y mártires
"La gente necesita los mitos porque se sienten frustrados"
A Juan José Sebreli (Buenos Aires, 1930) le gusta atacar los tabúes, los prejuicios, las supersticiones. Aquello de lo que otros no quieren o no les gusta hablar a él le divierte. Lo ha hecho durante su más de medio siglo de vida literaria. Y este escritor y filósofo argentino lo ha vuelto a demostrar con su última obra, Comediantes y mártires, un ensayo contra los mitos, ganador del I Premio Debate-Casa América, que presentó ayer en Madrid. Una perífrasis de Sartre (San Genet, comediante y mártir) que ha tomado prestada para criticar a las cuatro figuras, con permiso de Borges, más conocidas de su país: Gardel, Evita, Che Guevara y Maradona.
Sebreli: "El Che era un idiota político"
Los mitos han estado siempre presentes en la obra de Sebreli. Por eso se extraña cuando se le pregunta el porqué de su nueva obra. "Mis libros son temas con variaciones; siempre me comparo con Monet, que pintaba el mismo nenúfar pero siempre era distinto", explica el pensador argentino, durante la entrevista mantenida con EL PAÍS ayer en la Casa de América de Madrid.
El ensayista parte en su libro de que "todo personaje es susceptible de ser transformado en mito". Las cuatro figuras que analiza "estaban decididos ya desde la infancia a ser gente distinta". Pero no todos sabían cómo ni en qué iban a destacar. "En el caso de Evita, su idea era ser actriz y acabó como líder político; Che Guevara no sabía qué ser, si escritor, médico, antropólogo...", explica Sebreli, que reivindica el azar como uno de los factores que influyen en la creación de un mito. "¿Qué hubiera sido de Evita sin el encuentro con Perón? O el Che, que 15 días antes de su encuentro con Fidel Castro estaba proyectando conseguir una beca para irse a París", razona Sebreli.
Pero no sólo el destino influye. A partir de una situación azarosa, se pone en marcha una maquinaria en la que juega un papel protagonista la iconografía y la imagen. "Gardel fue el primero que tuvo la sensación de que con la voz no bastaba; Evita tuvo su propio equipo de fotógrafos".
Pero si en alguien la imagen fue trascendental fue en el único de los cuatro que quizás no la buscó. El rostro del Che Guevara fotografiado por Korta se ha covertido en la seña del revolucionario argentino. Pero también ahí el azar estuvo presente. "Él ni siquiera participó en aquella ceremonia; se asomó sólo un instante, un instante que le inmortalizó para la eternidad". Lo mismo que le ocurrió después de su asesinato en Bolivia. "El verdadero Che muerto era una figura desastrosa, con la barba crecida, una cosa desagradable. Así que la CIA y el Gobierno boliviano pensaron que nadie se creería que fuese a ser él. Lo limpiaron, lo afeitaron y lo convirtieron en un bello muerto", explica el autor.
La muerte contribuye enormemente a la creación de un mito. Pero no es necesario morir para ser un héroe. Diego Armando Maradona, el flamante nuevo seleccionador argentino, es el único de los cuatro iconos que sigue vivo. En el caso de que no le fuese bien en esta nueva etapa de su vida, ¿podría un mito volver a ser humano? Sebreli es categórico: "Todas las etapas de Maradona, desde que dejó de jugar al fútbol, salieron mal. Lo más probable es que ésta vuelva a ser un fracaso. Pero mientras los eventos en los que aparezca sigan generando fortunas, él seguirá presente".
Vivos o muertos, algo irrefutable es que las masas necesitan de los mitos. "Mucha gente los necesita porque se sienten frustrados en sus propias vidas. Necesitan proyectarse en alguien que ha triunfado". Aunque todos los países necesitan de sus héroes, Argentina particularmente acude a ellos. "En el siglo XIX casi todo el mundo era inmigrante; había un culto a los próceres. Eso predispuso a que, cien años después, se transformase en una adoración a los ídolos populares".
La voz pausada y la apariencia sosegada de Sebreli contrasta con su afilado verbo. En su nueva obra desmonta a los cuatro iconos argentinos. Una crítica que tuvo su réplica en la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner. Al poco de salir a la venta el libro, Fernández decidió que las cuatro imágenes de Argentina para la feria del libro de Frankfurt en 2010, en la que es el país invitado, fuesen las mismas que cuestiona Sebreli. Con un matiz: la presidenta las exalta. "No tengo ninguna prueba, pero yo creo que quería replicar a mi libro. Podía haber escogido cinco personajes, o tres; incluso a Perón en vez de Evita. Pero no, fueron los mismos".
Controversia aparte -Sebreli reconoce que la disputa le ha venido bien a las ventas del libro-, la pregunta que surge es si Gardel, Evita, el Che o Maradona son las figuras más apropiadas para representar a Argentina, el país de Borges o Cortázar, en una feria del libro. "En absoluto, lo que ocurre es que ellos no saben muy bien qué es una feria del libro. Deben pensar que es una especie de feria regional para exhibir productos de la tierra".
Fonte El Pais
A Juan José Sebreli (Buenos Aires, 1930) le gusta atacar los tabúes, los prejuicios, las supersticiones. Aquello de lo que otros no quieren o no les gusta hablar a él le divierte. Lo ha hecho durante su más de medio siglo de vida literaria. Y este escritor y filósofo argentino lo ha vuelto a demostrar con su última obra, Comediantes y mártires, un ensayo contra los mitos, ganador del I Premio Debate-Casa América, que presentó ayer en Madrid. Una perífrasis de Sartre (San Genet, comediante y mártir) que ha tomado prestada para criticar a las cuatro figuras, con permiso de Borges, más conocidas de su país: Gardel, Evita, Che Guevara y Maradona.
Sebreli: "El Che era un idiota político"
Los mitos han estado siempre presentes en la obra de Sebreli. Por eso se extraña cuando se le pregunta el porqué de su nueva obra. "Mis libros son temas con variaciones; siempre me comparo con Monet, que pintaba el mismo nenúfar pero siempre era distinto", explica el pensador argentino, durante la entrevista mantenida con EL PAÍS ayer en la Casa de América de Madrid.
El ensayista parte en su libro de que "todo personaje es susceptible de ser transformado en mito". Las cuatro figuras que analiza "estaban decididos ya desde la infancia a ser gente distinta". Pero no todos sabían cómo ni en qué iban a destacar. "En el caso de Evita, su idea era ser actriz y acabó como líder político; Che Guevara no sabía qué ser, si escritor, médico, antropólogo...", explica Sebreli, que reivindica el azar como uno de los factores que influyen en la creación de un mito. "¿Qué hubiera sido de Evita sin el encuentro con Perón? O el Che, que 15 días antes de su encuentro con Fidel Castro estaba proyectando conseguir una beca para irse a París", razona Sebreli.
Pero no sólo el destino influye. A partir de una situación azarosa, se pone en marcha una maquinaria en la que juega un papel protagonista la iconografía y la imagen. "Gardel fue el primero que tuvo la sensación de que con la voz no bastaba; Evita tuvo su propio equipo de fotógrafos".
Pero si en alguien la imagen fue trascendental fue en el único de los cuatro que quizás no la buscó. El rostro del Che Guevara fotografiado por Korta se ha covertido en la seña del revolucionario argentino. Pero también ahí el azar estuvo presente. "Él ni siquiera participó en aquella ceremonia; se asomó sólo un instante, un instante que le inmortalizó para la eternidad". Lo mismo que le ocurrió después de su asesinato en Bolivia. "El verdadero Che muerto era una figura desastrosa, con la barba crecida, una cosa desagradable. Así que la CIA y el Gobierno boliviano pensaron que nadie se creería que fuese a ser él. Lo limpiaron, lo afeitaron y lo convirtieron en un bello muerto", explica el autor.
La muerte contribuye enormemente a la creación de un mito. Pero no es necesario morir para ser un héroe. Diego Armando Maradona, el flamante nuevo seleccionador argentino, es el único de los cuatro iconos que sigue vivo. En el caso de que no le fuese bien en esta nueva etapa de su vida, ¿podría un mito volver a ser humano? Sebreli es categórico: "Todas las etapas de Maradona, desde que dejó de jugar al fútbol, salieron mal. Lo más probable es que ésta vuelva a ser un fracaso. Pero mientras los eventos en los que aparezca sigan generando fortunas, él seguirá presente".
Vivos o muertos, algo irrefutable es que las masas necesitan de los mitos. "Mucha gente los necesita porque se sienten frustrados en sus propias vidas. Necesitan proyectarse en alguien que ha triunfado". Aunque todos los países necesitan de sus héroes, Argentina particularmente acude a ellos. "En el siglo XIX casi todo el mundo era inmigrante; había un culto a los próceres. Eso predispuso a que, cien años después, se transformase en una adoración a los ídolos populares".
La voz pausada y la apariencia sosegada de Sebreli contrasta con su afilado verbo. En su nueva obra desmonta a los cuatro iconos argentinos. Una crítica que tuvo su réplica en la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner. Al poco de salir a la venta el libro, Fernández decidió que las cuatro imágenes de Argentina para la feria del libro de Frankfurt en 2010, en la que es el país invitado, fuesen las mismas que cuestiona Sebreli. Con un matiz: la presidenta las exalta. "No tengo ninguna prueba, pero yo creo que quería replicar a mi libro. Podía haber escogido cinco personajes, o tres; incluso a Perón en vez de Evita. Pero no, fueron los mismos".
Controversia aparte -Sebreli reconoce que la disputa le ha venido bien a las ventas del libro-, la pregunta que surge es si Gardel, Evita, el Che o Maradona son las figuras más apropiadas para representar a Argentina, el país de Borges o Cortázar, en una feria del libro. "En absoluto, lo que ocurre es que ellos no saben muy bien qué es una feria del libro. Deben pensar que es una especie de feria regional para exhibir productos de la tierra".
Fonte El Pais
Corporativismo ou mera provocacao ?
Niemeyer e Mendes da Rocha criticam "corporativismo" de arquitetos
Oscar Niemeyer e Paulo Mendes da Rocha, únicos brasileiros a ganharem o Prêmio Pritzker, o Nobel da arquitetura, criticam os colegas que pretendem até processar o governo de SP por contratar a dupla suíça Jacques Herzog e Pierre de Meuron - os mesmos que fizeram o Ninho de Pássaro em Pequim para a Olimpíada - para projetar a sede da SP Companhia de Dança. "Não vejo sentido em hostilizar estrangeiros que trabalhem no Brasil", diz Niemeyer. "Faço vários trabalhos no exterior e não sou hostilizado." Já Mendes da Rocha considera a iniciativa do sindicato da categoria "corporativista e reducionista". "Um governo tem que ter liberdade no campo da cultura para contratar quem ele quiser, nacional ou estrangeiro, desde que o critério adotado seja o do notório saber. Essa independência é bem-vinda e importante para todos", afirma.
Fonte Coluna Monica Bergamo,FSP
Oscar Niemeyer e Paulo Mendes da Rocha, únicos brasileiros a ganharem o Prêmio Pritzker, o Nobel da arquitetura, criticam os colegas que pretendem até processar o governo de SP por contratar a dupla suíça Jacques Herzog e Pierre de Meuron - os mesmos que fizeram o Ninho de Pássaro em Pequim para a Olimpíada - para projetar a sede da SP Companhia de Dança. "Não vejo sentido em hostilizar estrangeiros que trabalhem no Brasil", diz Niemeyer. "Faço vários trabalhos no exterior e não sou hostilizado." Já Mendes da Rocha considera a iniciativa do sindicato da categoria "corporativista e reducionista". "Um governo tem que ter liberdade no campo da cultura para contratar quem ele quiser, nacional ou estrangeiro, desde que o critério adotado seja o do notório saber. Essa independência é bem-vinda e importante para todos", afirma.
Fonte Coluna Monica Bergamo,FSP
martes, 11 de noviembre de 2008
Machado de Assis e as receitas economicas
ALEXANDRE SCHWARTSMAN
Emplasto Brás Cubas
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O problema não é, e nunca foi, crescer no próximo ano, e sim garantir que o crescimento seja duradouro
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HÁ QUEM prefira "Dom Casmurro", mas meu favorito sempre foi "Memórias Póstumas de Brás Cubas" e seu miraculoso "emplasto anti-hipocondríaco, destinado a aliviar nossa melancólica humanidade". Se, porém, o defunto autor não teve reconhecidas as glórias da invenção do alívio contra todos os males, podemos comemorar agora: basta gastar e baixar o juro. Cura até unha encravada.
No entanto, que pena, nem o maravilhoso mundo da ficção admite inconsistências dessa ordem. Quem acha que pode tratar de problemas distintos com as mesmas políticas irá se decepcionar amargamente.
Os países no epicentro da crise tiveram seu sistema financeiro devastado: não só o capital dos bancos foi severamente reduzido como também estes têm de reduzir a relação entre empréstimos e capital, redundando em forte contração do crédito e, portanto, da demanda. A inflação, por outro lado, deixou de ser problema, face à própria queda de demanda e à redução de preços de commodities no caso de países que são fundamentalmente importadores desses produtos. Dados preços e atividade em queda, a melhor política é mesmo impulsionar a demanda.
O Brasil, porém, é um exportador líquido de commodities e, como tal, prejudicado pela queda de seus preços. A expressão real desse fenômeno -como mostrei no artigo anterior- é a redução da capacidade de importar, enquanto sua expressão monetária é a depreciação da taxa de câmbio, cujo efeito sobre os preços domésticos é bastante conhecido.
Ao contrário de países importadores de commodities, o choque externo é, no nosso caso, inflacionário. O remédio de uns é o veneno dos outros.
Sabemos, é verdade, que o crédito se desacelerou fortemente no mês passado, tendência que, mantida à frente, conduziria à diminuição expressiva da demanda. No entanto o que nos levaria a crer que o sistema financeiro nacional reproduzirá nos próximos meses o desempenho de outubro? Ao contrário do que ocorre mundo afora, os bancos brasileiros não sofreram perdas de capital, nem precisam reduzir a relação entre crédito e capital. Passado o choque inicial em que a incerteza acerca dos efeitos da crise sobre o país levou a um comportamento cauteloso, os bancos devem voltar à normalidade, e o ocorrido em outubro dificilmente será a norma. Assim, aplicado o emplasto na forma de políticas econômicas que mantenham o avanço da demanda doméstica, na linha do ocorrido em outros países, não é difícil imaginar as conseqüências. Importações, bastante sensíveis à demanda, não se desacelerarão. Exportações, por sua vez, seguindo o avanço do comércio mundial e preços de commodities, devem perder fôlego. Esses desenvolvimentos e a maior escassez de capital num mundo de liquidez em baixa se traduzem em taxas de câmbio mais depreciadas e, portanto, efeitos inflacionários adicionais ao choque da desvalorização inicial.
Óbvio que sempre iremos achar, entre os "keynesianos de quermesse" que cá abundam, quem diga que a preocupação com a inflação é coisa menor no atual cenário e que o foco deveria estar no crescimento. No entanto o problema não é (e nunca foi) crescer em 2009, e sim garantir que o crescimento seja duradouro, o que só é possível num cenário de estabilidade, exatamente como mostrado pela nossa própria experiência nos últimos anos. Por mais tentador que soe, sairá muito caro abandonar o regime de metas, bem como toda a estrutura de política econômica comprometida com a estabilidade.
A alternativa é o emplasto Brás Cubas. Só não espere que ele nos livre do legado da nossa miséria.
Fonte Folha de Sao Paulo
Emplasto Brás Cubas
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O problema não é, e nunca foi, crescer no próximo ano, e sim garantir que o crescimento seja duradouro
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HÁ QUEM prefira "Dom Casmurro", mas meu favorito sempre foi "Memórias Póstumas de Brás Cubas" e seu miraculoso "emplasto anti-hipocondríaco, destinado a aliviar nossa melancólica humanidade". Se, porém, o defunto autor não teve reconhecidas as glórias da invenção do alívio contra todos os males, podemos comemorar agora: basta gastar e baixar o juro. Cura até unha encravada.
No entanto, que pena, nem o maravilhoso mundo da ficção admite inconsistências dessa ordem. Quem acha que pode tratar de problemas distintos com as mesmas políticas irá se decepcionar amargamente.
Os países no epicentro da crise tiveram seu sistema financeiro devastado: não só o capital dos bancos foi severamente reduzido como também estes têm de reduzir a relação entre empréstimos e capital, redundando em forte contração do crédito e, portanto, da demanda. A inflação, por outro lado, deixou de ser problema, face à própria queda de demanda e à redução de preços de commodities no caso de países que são fundamentalmente importadores desses produtos. Dados preços e atividade em queda, a melhor política é mesmo impulsionar a demanda.
O Brasil, porém, é um exportador líquido de commodities e, como tal, prejudicado pela queda de seus preços. A expressão real desse fenômeno -como mostrei no artigo anterior- é a redução da capacidade de importar, enquanto sua expressão monetária é a depreciação da taxa de câmbio, cujo efeito sobre os preços domésticos é bastante conhecido.
Ao contrário de países importadores de commodities, o choque externo é, no nosso caso, inflacionário. O remédio de uns é o veneno dos outros.
Sabemos, é verdade, que o crédito se desacelerou fortemente no mês passado, tendência que, mantida à frente, conduziria à diminuição expressiva da demanda. No entanto o que nos levaria a crer que o sistema financeiro nacional reproduzirá nos próximos meses o desempenho de outubro? Ao contrário do que ocorre mundo afora, os bancos brasileiros não sofreram perdas de capital, nem precisam reduzir a relação entre crédito e capital. Passado o choque inicial em que a incerteza acerca dos efeitos da crise sobre o país levou a um comportamento cauteloso, os bancos devem voltar à normalidade, e o ocorrido em outubro dificilmente será a norma. Assim, aplicado o emplasto na forma de políticas econômicas que mantenham o avanço da demanda doméstica, na linha do ocorrido em outros países, não é difícil imaginar as conseqüências. Importações, bastante sensíveis à demanda, não se desacelerarão. Exportações, por sua vez, seguindo o avanço do comércio mundial e preços de commodities, devem perder fôlego. Esses desenvolvimentos e a maior escassez de capital num mundo de liquidez em baixa se traduzem em taxas de câmbio mais depreciadas e, portanto, efeitos inflacionários adicionais ao choque da desvalorização inicial.
Óbvio que sempre iremos achar, entre os "keynesianos de quermesse" que cá abundam, quem diga que a preocupação com a inflação é coisa menor no atual cenário e que o foco deveria estar no crescimento. No entanto o problema não é (e nunca foi) crescer em 2009, e sim garantir que o crescimento seja duradouro, o que só é possível num cenário de estabilidade, exatamente como mostrado pela nossa própria experiência nos últimos anos. Por mais tentador que soe, sairá muito caro abandonar o regime de metas, bem como toda a estrutura de política econômica comprometida com a estabilidade.
A alternativa é o emplasto Brás Cubas. Só não espere que ele nos livre do legado da nossa miséria.
Fonte Folha de Sao Paulo
lunes, 10 de noviembre de 2008
La descomposición de la Universidad
La descomposición de la Universidad
El "proceso de Bolonia" pretende facilitar la incorporación de los licenciados a la sociedad. En realidad, esconde tras sus promesas un zarpazo que puede ser mortal para las estructuras de la enseñanza pública
JOSÉ LUIS PARDO 10/11/2008
Como sucede a menudo en política, la manera más segura de acallar toda resistencia contra un proceso regresivo y empobrecedor es exhibirlo ante la opinión pública de acuerdo con la demagógica estrategia que consiste en decirle a la gente, a propósito de tal proceso, exclusivamente lo que le agradará escuchar. Así, en el caso que nos ocupa, las autoridades encargadas de gestionar la reforma de las universidades que se está culminando en nuestro país -sea cual sea su lugar en el espectro político parlamentario- han presentado sistemáticamente este asunto como una saludable evolución al final de la cual se habrá conseguido que la práctica totalidad de los titulados superiores encuentren un empleo cualificado al acabar sus estudios, que los estudiantes puedan moverse libremente de una universidad europea a otra y que los diplomas expedidos por estas instituciones tengan la misma validez en todo el territorio de la Unión.
Es una reconversión cultural para reducir el tamaño de los centros en función del mercado
El profesorado pasa a subsector de producción de conocimientos para la industria y la banca
Una vez establecido propagandísticamente que el llamado "proceso de Bolonia" consiste en esto y solamente en esto, nada resulta más sencillo que estigmatizar a quienes tenemos reservas críticas contra ese proceso como una caterva de locos irresponsables que, ya sea por defender anacrónicos privilegios corporativistas o por pertenecer a las huestes antisistema del Doctor Maligno, quieren que siga aumentando el paro entre los licenciados y rechazan la homologación de títulos y las becas en el extranjero por pura perfidia burocrática. Vaya, pues, por adelantado que el autor de estas líneas también encuentra deseables esos objetivos así proclamados, y que si se tratase de ellos nada tendría que oponer a la presente transformación de los estudios superiores.
Sin embargo, lo que las autoridades políticas no dicen -y, seguramente, tampoco la opinión pública se muere por saberlo- es que bajo ese nombre pomposo se desarrolla en España una operación a la vez más simple y más compleja de reconversión cultural destinada a reducir drásticamente el tamaño de las universidades -y ello no por razones científicas, lo que acaso estuviera plenamente justificado, sino únicamente por motivos contables- y a someter enteramente su régimen de funcionamiento a las necesidades del mercado y a las exigencias de las empresas, futuras empleadoras de sus titulados; una operación que, por lo demás, se encuadra en el contexto generalizado de descomposición de las instituciones características del Estado social de derecho y que concuerda con otros ejemplos financieramente sangrantes de subordinación de las arcas públicas al beneficio privado a que estamos asistiendo últimamente.
Habrá muchos para quienes estas tres cosas (la disminución del espacio universitario, la desaparición de la autonomía académica frente al mercado y la liquidación del Estado social) resulten harto convenientes, pero es preferible llamar a las cosas por su nombre y no presentar como una "revolución pedagógica" o un radical y beneficioso "cambio de paradigma" lo que sólo es un ajuste duro y un zarpazo mortal para las estructuras de la enseñanza pública, así como tomar plena conciencia de las consecuencias que implican las decisiones que en este sentido se están tomando. De estas consecuencias querría destacar al menos las tres que siguen.
1. La "sociedad del conocimiento". Este sintagma, casi convertido en una marca publicitaria que designa el puerto en el que han de desembarcar las actuales reformas, esconde en su interior, por una parte, la sustitución de los contenidos cognoscitivos por sus contenedores, ya que se confunde -en un ejercicio de papanatismo simpar- la instalación de dispositivos tecnológicos de informática aplicada en todas las instituciones educativas con el progreso mismo de la ciencia, como si los ordenadores generasen espontáneamente sabiduría y no fuesen perfectamente compatibles con la estupidez, la falsedad y la mendacidad; y, por otra parte, el "conocimiento" así invocado, que ha perdido todo apellido que pudiera cualificarlo o concretarlo -como lo perdieron en su día las artes, oficios y profesiones para convertirse en lo que Marx llamaba "una gelatina de trabajo humano totalmente indiferenciado", calculable en dinero por unidad de tiempo-, es el dramático resultado de la destrucción de las articulaciones teóricas y doctrinales de la investigación científica para convertirlas en habilidades y destrezas cotizables en el mercado empresarial. La reciente adscripción de las universidades al ministerio de las empresas tecnológicas no anuncia únicamente la sustitución de la lógica del saber científico por la del beneficio empresarial en la distribución de conocimientos, sino la renuncia de los poderes públicos a dar prioridad a una enseñanza de calidad capaz de contrarrestar las consecuencias políticas de las desigualdades socioeconómicas.
2. El nuevo mercado del saber. Cuando los defensores de la "sociedad del conocimiento" (con Anthony Giddens a la cabeza) afirman que el mercado laboral del futuro requerirá una mayoría de trabajadores con educación superior, no están refiriéndose a un aumento de cualificación científica sino más bien a lo contrario, a la necesidad de rebajar la cualificación de la enseñanza superior para adaptarla a las cambiantes necesidades mercantiles; que se exija la descomposición de los saberes científicos que antes configuraban la enseñanza superior y su reducción a las competencias requeridas en cada caso por el mercado de trabajo, y que además se destine a los individuos a proseguir esta "educación superior" a lo largo de toda su vida laboral es algo ya de por sí suficientemente expresivo: solamente una mano de obra (o de "conocimiento") completamente descualificada necesita una permanente recualificación, y sólo ella es apta -es decir, lo suficientemente inepta- para recibirla. Acaso por ello la nueva enseñanza universitaria empieza ya a denominarse "educación postsecundaria", es decir, una continuación indefinida de la enseñanza media (cosa especialmente preocupante en este país, en donde la reforma universitaria está siguiendo los mismos principios seudopedagógicos que han hecho de la educación secundaria el conocido desastre en que hoy está convertida): como confiesa el propio Giddens, la enseñanza superior va perdiendo, como profesión, el atractivo que en otro tiempo tuvo para algunos jóvenes de su generación, frente a otros empleos en la industria o la banca; y lo va perdiendo en la medida en que el profesorado universitario se va convirtiendo en un subsector de la "producción de conocimientos" para la industria y la banca.
3. El ocaso de los estudios superiores. No es de extrañar, por ello, que el "proceso" -de un modo genuinamente autóctono que ya no puede escudarse en instancias "europeas"- culmine en el atentado contra la profesión de profesor de bachillerato que denunciaba el pasado 3 de noviembre el Manifiesto publicado en este mismo periódico: reconociendo implícitamente el fracaso antes incluso de su implantación, la administración educativa admite que los nuevos títulos no capacitan a los egresados para la docencia, salida profesional casi exclusiva de los estudiantes de humanidades; pero, en lugar de complementarlos mediante unos conocimientos avanzados que paliarían el déficit de los contenidos científicos recortados, sustituye estos por un curso de orientación psicopedagógica que condena a los profesores y alumnos de secundaria a la indigencia intelectual y supone la desaparición a medio plazo de los estudios universitarios superiores en humanidades, ya que quienes necesitarían cursarlos se verán empujados por la necesidad a renunciar a ellos a favor del cursillo pedagógico.
Todos los que trabajamos en ella sabemos que la universidad española necesita urgentemente una reforma que ataje sus muchos males, pero no es eso lo que ahora estamos haciendo, entre otras cosas porque nadie se ha molestado en hacer de ellos un verdadero diagnóstico. Lo único que por ahora estamos haciendo, bajo una vaga e incontrastable promesa de competitividad futura, es destruir, abaratar y desmontar lo que había, introducir en la universidad el mismo malestar y desánimo que reinan en los institutos de secundaria, y ello sin ninguna idea rectora de cuál pueda ser el modelo al que nos estamos desplazando, porque seguramente no hay tal cosa, a menos que la pobreza cultural y la degradación del conocimiento en mercancía sean para alguien un modelo a imitar.
José Luis Pardo es catedrático de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid.
Fonte El Pais
El "proceso de Bolonia" pretende facilitar la incorporación de los licenciados a la sociedad. En realidad, esconde tras sus promesas un zarpazo que puede ser mortal para las estructuras de la enseñanza pública
JOSÉ LUIS PARDO 10/11/2008
Como sucede a menudo en política, la manera más segura de acallar toda resistencia contra un proceso regresivo y empobrecedor es exhibirlo ante la opinión pública de acuerdo con la demagógica estrategia que consiste en decirle a la gente, a propósito de tal proceso, exclusivamente lo que le agradará escuchar. Así, en el caso que nos ocupa, las autoridades encargadas de gestionar la reforma de las universidades que se está culminando en nuestro país -sea cual sea su lugar en el espectro político parlamentario- han presentado sistemáticamente este asunto como una saludable evolución al final de la cual se habrá conseguido que la práctica totalidad de los titulados superiores encuentren un empleo cualificado al acabar sus estudios, que los estudiantes puedan moverse libremente de una universidad europea a otra y que los diplomas expedidos por estas instituciones tengan la misma validez en todo el territorio de la Unión.
Es una reconversión cultural para reducir el tamaño de los centros en función del mercado
El profesorado pasa a subsector de producción de conocimientos para la industria y la banca
Una vez establecido propagandísticamente que el llamado "proceso de Bolonia" consiste en esto y solamente en esto, nada resulta más sencillo que estigmatizar a quienes tenemos reservas críticas contra ese proceso como una caterva de locos irresponsables que, ya sea por defender anacrónicos privilegios corporativistas o por pertenecer a las huestes antisistema del Doctor Maligno, quieren que siga aumentando el paro entre los licenciados y rechazan la homologación de títulos y las becas en el extranjero por pura perfidia burocrática. Vaya, pues, por adelantado que el autor de estas líneas también encuentra deseables esos objetivos así proclamados, y que si se tratase de ellos nada tendría que oponer a la presente transformación de los estudios superiores.
Sin embargo, lo que las autoridades políticas no dicen -y, seguramente, tampoco la opinión pública se muere por saberlo- es que bajo ese nombre pomposo se desarrolla en España una operación a la vez más simple y más compleja de reconversión cultural destinada a reducir drásticamente el tamaño de las universidades -y ello no por razones científicas, lo que acaso estuviera plenamente justificado, sino únicamente por motivos contables- y a someter enteramente su régimen de funcionamiento a las necesidades del mercado y a las exigencias de las empresas, futuras empleadoras de sus titulados; una operación que, por lo demás, se encuadra en el contexto generalizado de descomposición de las instituciones características del Estado social de derecho y que concuerda con otros ejemplos financieramente sangrantes de subordinación de las arcas públicas al beneficio privado a que estamos asistiendo últimamente.
Habrá muchos para quienes estas tres cosas (la disminución del espacio universitario, la desaparición de la autonomía académica frente al mercado y la liquidación del Estado social) resulten harto convenientes, pero es preferible llamar a las cosas por su nombre y no presentar como una "revolución pedagógica" o un radical y beneficioso "cambio de paradigma" lo que sólo es un ajuste duro y un zarpazo mortal para las estructuras de la enseñanza pública, así como tomar plena conciencia de las consecuencias que implican las decisiones que en este sentido se están tomando. De estas consecuencias querría destacar al menos las tres que siguen.
1. La "sociedad del conocimiento". Este sintagma, casi convertido en una marca publicitaria que designa el puerto en el que han de desembarcar las actuales reformas, esconde en su interior, por una parte, la sustitución de los contenidos cognoscitivos por sus contenedores, ya que se confunde -en un ejercicio de papanatismo simpar- la instalación de dispositivos tecnológicos de informática aplicada en todas las instituciones educativas con el progreso mismo de la ciencia, como si los ordenadores generasen espontáneamente sabiduría y no fuesen perfectamente compatibles con la estupidez, la falsedad y la mendacidad; y, por otra parte, el "conocimiento" así invocado, que ha perdido todo apellido que pudiera cualificarlo o concretarlo -como lo perdieron en su día las artes, oficios y profesiones para convertirse en lo que Marx llamaba "una gelatina de trabajo humano totalmente indiferenciado", calculable en dinero por unidad de tiempo-, es el dramático resultado de la destrucción de las articulaciones teóricas y doctrinales de la investigación científica para convertirlas en habilidades y destrezas cotizables en el mercado empresarial. La reciente adscripción de las universidades al ministerio de las empresas tecnológicas no anuncia únicamente la sustitución de la lógica del saber científico por la del beneficio empresarial en la distribución de conocimientos, sino la renuncia de los poderes públicos a dar prioridad a una enseñanza de calidad capaz de contrarrestar las consecuencias políticas de las desigualdades socioeconómicas.
2. El nuevo mercado del saber. Cuando los defensores de la "sociedad del conocimiento" (con Anthony Giddens a la cabeza) afirman que el mercado laboral del futuro requerirá una mayoría de trabajadores con educación superior, no están refiriéndose a un aumento de cualificación científica sino más bien a lo contrario, a la necesidad de rebajar la cualificación de la enseñanza superior para adaptarla a las cambiantes necesidades mercantiles; que se exija la descomposición de los saberes científicos que antes configuraban la enseñanza superior y su reducción a las competencias requeridas en cada caso por el mercado de trabajo, y que además se destine a los individuos a proseguir esta "educación superior" a lo largo de toda su vida laboral es algo ya de por sí suficientemente expresivo: solamente una mano de obra (o de "conocimiento") completamente descualificada necesita una permanente recualificación, y sólo ella es apta -es decir, lo suficientemente inepta- para recibirla. Acaso por ello la nueva enseñanza universitaria empieza ya a denominarse "educación postsecundaria", es decir, una continuación indefinida de la enseñanza media (cosa especialmente preocupante en este país, en donde la reforma universitaria está siguiendo los mismos principios seudopedagógicos que han hecho de la educación secundaria el conocido desastre en que hoy está convertida): como confiesa el propio Giddens, la enseñanza superior va perdiendo, como profesión, el atractivo que en otro tiempo tuvo para algunos jóvenes de su generación, frente a otros empleos en la industria o la banca; y lo va perdiendo en la medida en que el profesorado universitario se va convirtiendo en un subsector de la "producción de conocimientos" para la industria y la banca.
3. El ocaso de los estudios superiores. No es de extrañar, por ello, que el "proceso" -de un modo genuinamente autóctono que ya no puede escudarse en instancias "europeas"- culmine en el atentado contra la profesión de profesor de bachillerato que denunciaba el pasado 3 de noviembre el Manifiesto publicado en este mismo periódico: reconociendo implícitamente el fracaso antes incluso de su implantación, la administración educativa admite que los nuevos títulos no capacitan a los egresados para la docencia, salida profesional casi exclusiva de los estudiantes de humanidades; pero, en lugar de complementarlos mediante unos conocimientos avanzados que paliarían el déficit de los contenidos científicos recortados, sustituye estos por un curso de orientación psicopedagógica que condena a los profesores y alumnos de secundaria a la indigencia intelectual y supone la desaparición a medio plazo de los estudios universitarios superiores en humanidades, ya que quienes necesitarían cursarlos se verán empujados por la necesidad a renunciar a ellos a favor del cursillo pedagógico.
Todos los que trabajamos en ella sabemos que la universidad española necesita urgentemente una reforma que ataje sus muchos males, pero no es eso lo que ahora estamos haciendo, entre otras cosas porque nadie se ha molestado en hacer de ellos un verdadero diagnóstico. Lo único que por ahora estamos haciendo, bajo una vaga e incontrastable promesa de competitividad futura, es destruir, abaratar y desmontar lo que había, introducir en la universidad el mismo malestar y desánimo que reinan en los institutos de secundaria, y ello sin ninguna idea rectora de cuál pueda ser el modelo al que nos estamos desplazando, porque seguramente no hay tal cosa, a menos que la pobreza cultural y la degradación del conocimiento en mercancía sean para alguien un modelo a imitar.
José Luis Pardo es catedrático de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid.
Fonte El Pais
."Soy una persona, no soy un símbolo de ninguna minoría"

Son días agridulces para Tracy Chapman (Cleveland, Ohio, 1964). Está la victoria de Barack Obama, candidato que contó con su respaldo musical. Al otro extremo de la balanza, el triunfo en las urnas de la Proposición 8, que ilegaliza los matrimonios homosexuales en California. Ya hay figuras gay, como la cantante Melissa Etheridge, que proponen boicotear los impuestos estatales.
Reside en San Francisco, donde no escandalizan los estilos de vida alternativos. Aunque ella siempre fue discreta en esos asuntos. Se podría decir que sufrió un outing cuando, en 2006, la novelista Alice Walker reveló que habían sido pareja. La autora de El color púrpura, reconocida experta en crónicas del sufrimiento de las mujeres negras, decidió que la sexualidad de Chapman no debía seguir en la sombra. Un tema, se nos informa, que no conviene tratar en la entrevista.
Tracy Chapman odia llevar banderas o ponerse en primera fila de cualquier manifestación: "soy una persona, no un símbolo de ninguna minoría".
Hoy olvida su proverbial timidez para hablar con entusiasmo de Our bright future (Elektra/Warner, a la venta el martes 11), su octavo disco largo. Hace 20 años que editó Tracy Chapman, debut con el que enamoró al mundo. Un trabajo confesional y desnudo, que iba contra la melaza digital de los años ochenta. Canciones como Fast car y Talkin about a revolution evidenciaron que había hueco para las reflexiones personales o generacionales, interpretadas con una voz rotunda y dolorida, que evoca a la gloriosa Odetta.
Pregunta. Su discográfica dice que Tracy Chapman ha despachado 18 millones de copias. Semejante impacto comercial ¿cómo afecta a su creatividad? Se espera que repita el éxito con los lanzamientos siguientes.
Respuesta. Yo recordaba lo que pasó con Michael Jackson. Vendió, no sé, 30 ó 40 millones de Thriller. Anunció que pretendía duplicar el éxito con el siguiente, Bad, y no lo logró; quedó como un fracasado cuando las cifras demostraban que Bad fue un gran éxito. Yo dije que me conformaba con que mi siguiente disco vendiera la décima parte de Off the wall
[el álbum anterior a Thriller en la carrera de Jackson]. Entiendo que esto es un negocio y que necesita grandes ventas, pero no puedes pensar en ello cuando estás componiendo.
P. Parece que no hay sequía en su productividad: Un disco nuevo cada dos o tres años.
R. No, también hubo un periodo baldío, en los años noventa, antes de Telling stories: me costó cinco años sacar un disco.
P. ¿Cuál fue la causa?
R. Fueron cuestiones personales. Cuando firmé contrato con Elektra, nos pusimos un nivel de exigencia alto. El contrato me exige colecciones de canciones nuevas, no cubre ni los discos en directo ni los de versiones.
P. ¡Qué pena! Ha hecho algunas versiones bonitas. Por ejemplo, de piezas de Bob Marley...
R. ¡Ah, bueno! Son caprichos. Por alguna razón, tengo una conexión muy fuerte con Jamaica. Allí han realizado adaptaciones dancehall de mis temas que son formidables para bailar. ¿Qué? ¡Claro que me encanta bailar!
P. ¿Qué queda de su conflicto con la tropa del rap? Chuck D
[cabecilla del grupo Public Enemy] dijo que su música no gustaba en la comunidad afroamericana...
R. Fue una declaración demagógica que me dolió. También Public Enemy contaba con una porción importante de público blanco, como es natural. Además, me parece lamentable que se intente diferenciar entre música para negros y música para blancos: ¿no hemos aprendido nada de tantas décadas de racismo? De cualquier manera, he tratado a compositores negros que me aseguran que mis discos les empujan a crear música más sincera, alejada de los estereotipos raciales.
P. ¿Intenta el hip-hop monopolizar la voz del gueto?
R. No me atrevería a decirlo tan rotundamente. Es muy arrogante y, ciertamente, está en vanguardia en cuestiones de producción. Y si te gusta el lenguaje, debes disfrutar con la expresión verbal de 50 Cent, aunque sus historias no tengan nada que ver con tu vida.
P. En Our bright future, ha colaborado con el productor Larry Klein...
R. Tocó bajo en mis primeros discos, cuando yo era difícil de tratar, así que hay complicidad.
P. ¿Le preguntó por secretillos profesionales de su ex esposa, Joni Mitchell?
R. ¡No me atreví! Larry me hizo un planteamiento muy atractivo: grabamos con dos bandas diferentes, una de tipos curtidos y otra de gente más joven. Y resultaron dos meses relajados.
P. Algunas canciones parecen inspiradas en la actualidad, desde la catástrofe del Katrina a la guerra de Irak.
R. Supongo que Our bright future o Something to see (no war) son mi respuesta a la 'guerra contra el terror' de Bush. Irak nos parece una tragedia demasiado lejana, no se vive con la culpabilidad de Vietnam, donde luchaban reclutas y hubo más bajas. Pero los resultados son igualmente crueles. Y como estadounidenses todos tenemos una responsabilidad compartida.
P. Hay indagaciones sobre el amor, incluso piezas humorísticas como I did it all sobre las celebridades instantáneas. ¿Toca usted allí el clarinete?
R. Oh, no pensaba que se sabía mi secreto: es verdad, soy una clarinetista. (Risas) Pero no, ahí lo toca un músico de sesiones.
P. También aparece algún eco de su pasión por el country.
R. A eso me refería cuando dije que es estúpido identificar una música con una raza o una clase social. Bob Dylan se formó escuchando discos de viejos bluesman; yo disfruto con la música country, tanto por el sonido twang como por su capacidad narrativa.
P. Inicia una gira en solitario por Europa
[Barcelona el 21 de diciembre]. ¿Qué Tracy Chapman podremos ver?
R. La del principio, la chiquilla que tocaba con su guitarrita en locales pequeños. Aunque... no, es mentira: ya no sufro bajo los focos."Soy una persona, no soy un símbolo de ninguna minoría"
Fonte El Pais
domingo, 9 de noviembre de 2008
Vinicius Torre Freire e a geração Obama no Brasil
A geração Obama no Brasil
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Políticos da turma de 45-55 anos envernizam a falta de substância política com a ideologia bocó da "gestão"
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BARACK OBAMA , 47, iniciou a vida adulta nos anos da restauração conservadora. Saiu da faculdade em 1983 e entraria na escola de direito de Harvard em 1988.
Definir gerações é arbitrário, mas alguns arbítrios fazem sentido.
Em 1978, Karol Wojtyla tornou-se o papa. Em 1979, Thatcher tornou-se primeira-ministra do Reino Unido. Reagan tomou posse em 1981. Mitterrand assumiu na França em 1981 com o programa comum da esquerda francesa: estatais, salário mínimo maior, férias de cinco semanas etc. Fracasso. Em 1983, deu para trás. Em 1984-85, Thatcher peitou a greve dos mineiros, que ficaram a ver navios e foram chamados de "inimigo interno" e de "perigo para a liberdade" pela primeira-ministra.
O período não foi de restauração conservadora devido à derrota da esquerda decrépita ou à vitória liberal, mas porque então disseminou-se o cinismo político e entrou em coma a idéia de políticas alternativas.
O que sobreveio à restauração no centro do mundo foi a gestão do status quo, com o verniz da terceira via (Clinton, Blair). No Brasil, reforma liberal e terceira via chegaram no mesmo pacote, aberto por FHC. Sob Lula, a história de décadas de degradação da esquerda foi vivida em ritmo acelerado -o mal que o PT fez à esquerda vai durar uma geração, se não for definitivo. Do outro lado, sobrou José Serra, além do "choque de gestão", a turma da despolitização terminal. Este também pode vir a ser o caso de Obama e de sua "mudança" até agora abstrata.
A comparação soa a disparate, de tão desproporcional, mas da idade de Obama no Brasil temos Aécio Neves, 48. Nada a ver, claro. Mas Aécio é típico. Sim, entre os adeptos da ideologia do "choque de gestão" e/ ou faltos de substância política há o mais idoso Geraldo Alckmin, 56.
Mas há Gilberto Kassab, Eduardo Paes e variantes mais tropicais, digamos, como Sérgio Cabral, 45. O grosso da geração de 45-55 anos preenche o vácuo dos políticos do pós-ditadura com a vacuidade de suas almas políticas e intelectuais. Mas os representantes autênticos da classe são mesmo Alckmin e Aécio.
Alckmin, a encarnação diáfana do espírito gerencial, foi tão longe na rejeição dos predicados políticos que acabou por rejeitar seu próprio programa gerencialista em 2006.
Aécio emerge vez e outra na cena política nacional só para cutucar Serra. Não se sabe o que pensa além de "gestão". Na semana que passou, criticou Lula e "tudo isso que está aí". Como há vasta porcaria no governo Lula, dizer tal coisa é fácil.
Mas Aécio vai se opor, digamos, a mais gastos com Previdência e bolsas? Vai tocar reformas que Lula abafou, como a trabalhista? De quem cobrará mais ou menos impostos? O que fará da educação além de pregar "todos pela qualidade", essa inanidade? O que fará com o BC?
Se Aécio e Alckmin, têm mais destaque, não são melhores seus companheiros de geração. Política? Ouve-se apenas se fulano será vice, se "espera a fila andar" (a vez de almejar o Planalto), se leva o DEM, se vai com o PMDB, se sai do PSDB etc.
Obama ao menos criou um princípio de esperança, aspiração que no entanto vai tragá-lo se não for satisfeita: é refém do seu jeitão profético.
A nossa classe de 45-55, porém, não promete nada.
Fonte Folha de Sao Paulo
Comentário de neófita que sou: parece que falamos de um "salvador" na medida em que esquecemos que apesar de "abstrata", a mudanca que Obama apregoou era justamente o que desejavam os americanos, e foi a promessa de "mudanca" que levou eleitores americanos a sairem de casa para votar. Como dizia o Governor Morris em 1800 no seu celebre discurso "I am an american" que reproduzo parcialmente abaixo:
"I antecipate the day when to command respect in the remotest regions it will be sufficient to say " I am an american"..
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Políticos da turma de 45-55 anos envernizam a falta de substância política com a ideologia bocó da "gestão"
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BARACK OBAMA , 47, iniciou a vida adulta nos anos da restauração conservadora. Saiu da faculdade em 1983 e entraria na escola de direito de Harvard em 1988.
Definir gerações é arbitrário, mas alguns arbítrios fazem sentido.
Em 1978, Karol Wojtyla tornou-se o papa. Em 1979, Thatcher tornou-se primeira-ministra do Reino Unido. Reagan tomou posse em 1981. Mitterrand assumiu na França em 1981 com o programa comum da esquerda francesa: estatais, salário mínimo maior, férias de cinco semanas etc. Fracasso. Em 1983, deu para trás. Em 1984-85, Thatcher peitou a greve dos mineiros, que ficaram a ver navios e foram chamados de "inimigo interno" e de "perigo para a liberdade" pela primeira-ministra.
O período não foi de restauração conservadora devido à derrota da esquerda decrépita ou à vitória liberal, mas porque então disseminou-se o cinismo político e entrou em coma a idéia de políticas alternativas.
O que sobreveio à restauração no centro do mundo foi a gestão do status quo, com o verniz da terceira via (Clinton, Blair). No Brasil, reforma liberal e terceira via chegaram no mesmo pacote, aberto por FHC. Sob Lula, a história de décadas de degradação da esquerda foi vivida em ritmo acelerado -o mal que o PT fez à esquerda vai durar uma geração, se não for definitivo. Do outro lado, sobrou José Serra, além do "choque de gestão", a turma da despolitização terminal. Este também pode vir a ser o caso de Obama e de sua "mudança" até agora abstrata.
A comparação soa a disparate, de tão desproporcional, mas da idade de Obama no Brasil temos Aécio Neves, 48. Nada a ver, claro. Mas Aécio é típico. Sim, entre os adeptos da ideologia do "choque de gestão" e/ ou faltos de substância política há o mais idoso Geraldo Alckmin, 56.
Mas há Gilberto Kassab, Eduardo Paes e variantes mais tropicais, digamos, como Sérgio Cabral, 45. O grosso da geração de 45-55 anos preenche o vácuo dos políticos do pós-ditadura com a vacuidade de suas almas políticas e intelectuais. Mas os representantes autênticos da classe são mesmo Alckmin e Aécio.
Alckmin, a encarnação diáfana do espírito gerencial, foi tão longe na rejeição dos predicados políticos que acabou por rejeitar seu próprio programa gerencialista em 2006.
Aécio emerge vez e outra na cena política nacional só para cutucar Serra. Não se sabe o que pensa além de "gestão". Na semana que passou, criticou Lula e "tudo isso que está aí". Como há vasta porcaria no governo Lula, dizer tal coisa é fácil.
Mas Aécio vai se opor, digamos, a mais gastos com Previdência e bolsas? Vai tocar reformas que Lula abafou, como a trabalhista? De quem cobrará mais ou menos impostos? O que fará da educação além de pregar "todos pela qualidade", essa inanidade? O que fará com o BC?
Se Aécio e Alckmin, têm mais destaque, não são melhores seus companheiros de geração. Política? Ouve-se apenas se fulano será vice, se "espera a fila andar" (a vez de almejar o Planalto), se leva o DEM, se vai com o PMDB, se sai do PSDB etc.
Obama ao menos criou um princípio de esperança, aspiração que no entanto vai tragá-lo se não for satisfeita: é refém do seu jeitão profético.
A nossa classe de 45-55, porém, não promete nada.
Fonte Folha de Sao Paulo
Comentário de neófita que sou: parece que falamos de um "salvador" na medida em que esquecemos que apesar de "abstrata", a mudanca que Obama apregoou era justamente o que desejavam os americanos, e foi a promessa de "mudanca" que levou eleitores americanos a sairem de casa para votar. Como dizia o Governor Morris em 1800 no seu celebre discurso "I am an american" que reproduzo parcialmente abaixo:
"I antecipate the day when to command respect in the remotest regions it will be sufficient to say " I am an american"..
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