miércoles, 1 de mayo de 2013
Unicamp lança portal com conteúdo utilizado em aulas
A Universidade Estadual de Campinas (Unicamp) lançou, nesta segunda-feira, o portal e-Unicamp, que reúne cerca de 300 animações, 1.000 imagens e 50 vídeos desenvolvidos a pedido de professores para utilização em sala de aula. O conteúdo, disponível gratuitamente na página virtual www.ggte.unicamp.br/e-unicamp/public/, está agrupado em quatro grandes áreas: exatas, tecnológicas e da terra; ciências humanas; artes; biológicas e profissões da saúde.
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lunes, 29 de abril de 2013
80 años de la muerte del poeta Kavafis y 150 de su nacimiento
Para cabalistas y especuladores de la numerología, mucha tela donde cortar a la luz de varias fechas redondas. Konstandinos Kavafis nació el 29 de abril de 1863 en Alejandría y murió 70 años después, en 1933, el mismo día y en la misma ciudad. Para cerrar (o abrir) el círculo, y yendo al origen etimológico de capicúa, Kavafis la cuadró a la perfección, esa misma que le obsesionaba en la escritura.
A finales de 2012 y con las miras puestas en este aniversario, el Centro de Estudios Bizantinos, Neogriegos y Chipriotas publicó una nueva antología bilingüe de Kavafis con un jugoso estudio preliminar de Ilinskaia y las traducciones de Alfonso Silván Rodríguez (Almorox, Toledo, 1948), que ya en 1991 publicara la monumental Obra poética completadel alejandrino (Ediciones La Palma, Madrid) hoy ya un codiciado ejemplar de bibliófilo a pesar de que solo han pasado 15 años. Silván puntualiza: “En cuanto a la responsabilidad contraída por mí en las ediciones, son dos casos muy distintos. Yo asumí enteramente la responsabilidad en la primera. La gestación de laAntología bilingüe es diferente. Se parte de un proyecto conjunto de varias universidades europeas: Ioánnina, Berlín, Nápoles y Granada, para la creación de una Biblioteca de Autores Clásicos Neogriegos”.
A la hora de elegir un poema de Kavafis, el traductor no duda: “Yo salvaría dos, si se me permite. Uno porque es de los que mejor sirven para conocer al poeta, y otro porque es de los que más nos ayudan a realizarnos si le escuchamos. El primero es Cesarión. Creo que ahí se deja sorprender Kavafis en lo más íntimo de su alma y de su método como creador”.
Entonces se adentra en la génesis del poema: “Una pequeña mención atrae su atención cuando ya iba a cerrar el libro de Plutarco. Se refiere a Cesarión, el hijo de César y de Cleopatra mandado asesinar en su temprana edad por Octavio para evitar la posible amenaza a su poder. La acción infame motivada por las especulaciones del poder político, que provoca la desaparición en la profundidad de la historia del ser recreado, admirado y deseado, resucitado amorosamente en el presente, proporciona el contraste que realza el firme donde se asienta el ethos poético de Kavafis”.
El otro poema que motiva a Silván es Ítaca: “Es muy conocido y no voy a extenderme, pues seguro que cuantos lo conocen tienen una percepción muy clara de su mensaje. Otras son las riquezas de la apariencia. Ítaca es lo que es por lo que ha provocado en nosotros. El viaje hermoso, el goce sensible, el conocimiento de lo concreto en su multiplicidad de facetas, de su esencia, despidiendo el engaño. Al final el poema, con todo su dinamismo interno, se contempla verdadero como una escultura clásica griega al aire libre, que necesariamente viene del mar”.
Aquí entra en liza Odiseo: “Quisiera añadir que el tema de la búsqueda del conocimiento asociado nítidamente al mito de Odiseo no procede exactamente de la tradición puramente griega del regreso tal como se refleja a partir de la Odisea, sino de Dante, en el que Ulises continúa su viaje a lo desconocido, algo que estudió Kavafis. Acaba de aparecer el excelente estudio de W. B. Stanford El tema de Ulises [Dykinson, Madrid, 2013]. Ítaca ofrece una curiosa solución optimista, gozosa, contrariamente a la variante peligrosa del conocimiento en la línea del poeta toscano, que termina siendo esencial en este poema, y muy saludable en el universo kavafiano; un tipo de solución que la lucidez, en él siempre presente, normalmente no suele permitirse”.
Kavafis ha superado las modas, incluso la muy rentable vulgarización de icono de literatura gay. ¿Es más interesante el Kavafis político, observador desencantado de su tiempo? Desde el estudio científico, Silván puntualiza: “Él nunca olvidó la elegancia y la dignidad a la hora de evidenciar su homosexualidad, que pueden ser elementos conservadores o integrados, pero son los suyos. Y desde luego jamás hubiera respaldado coartada alguna, ni la hubiera utilizado como recurso de promoción identitario más o menos velado en ciertos círculos, como no lo hace tampoco en el aspecto político, que también a mí me interesa más y donde se muestra muy exigente. Al Kavafis político lo considero menos manipulable y más interesante, porque en ese nivel a fin de cuentas se dirime todo”.
Para cerrar —o abrir— el círculo, como apunta la estudiosa Sonia Ilinskaia, el poema de Kavafis La ciudad (su Alejandría) se yergue como una gigantesca metáfora de universalidad y vigencia.
Dos féminas escandalosas
Una es cálida, tierna, dueña de una belleza nostálgica. Cubre el pubis con la mano izquierda y encanta al espectador con una mirada dulce, mientras reposa en una habitación familiar y luminosa. La otra, fría, cruel, bajita, poco agraciada. Fija al público con un aire indiferente desde un escenario oscuro y lujurioso. Ambas féminas, La Venus de Urbino de Tiziano y Olympia de Manet han tomado el Palacio Ducal,sede de la exposición Manet, retorno a Venecia, a partir del día 24 y hasta el 18 de agosto.
En la sala Los destinos de Venus, que hospeda ambos íconos de la historia del arte se respira una atmósfera erótica especial. Cuando se llega a este punto, todos quedan boquiabiertos al ver reunidas por primera y tal vez única vez dos espléndidas obras maestras. Una ocasión única para admirarlas y encontrar las similitudes que las unen. En Tiziano el desnudo es objeto de deseo; en Manet, objeto de pintura pura que cambió la historia del arte. Y creó tantos escándalos e incomprensiones. La Venus de Tiziano es un préstamo excepcional de la Galería de los Uffizzi de Florencia. Pintada en 1538, retrata a una mujer como Dios la trajo al mundo, tumbada en suaves almohadas. La luz es difusa, como intentando acariciar la piel. Junto a ella duerme un perrito, símbolo de fidelidad. El pintor veneciano recibió el encargo de crear una obra nupcial para la habitación del duque de Urbino, Guidobaldo della Rovere. La obsesión por la tela le hacía soñar más con poseer el cuadro que a su amada. La luz de Olympia (1863) es densa. La piel es pálida, cadavérica. A sus pies, un gato negro. Representa la imagen de una prostituta contemporánea que mira impúdica y segura. Y a diferencia de su compañera de sala, Olympia no era una prostitututa, sino la modelo favorita del pintor francés que ya había escandalizado con su desnudez en Déjeuner sur l’herbe, también presente en la muestra que reúne 80 obras procedentes de todo el mundo, en especial del Musèe d’Orsay de París, la entidad que conserva la mayor parte de la herencia de Manet. Al inicio del recorrido expositivo, una pequeña muestra fotográfica documenta la atmósfera que Manet encontró en Venecia en sus dos visitas: en 1852 cuando todavía era austriaca y en 1874, esta vez, italiana.
La chica “mala” de Edouard Manet (París 1832-1883) nace tras uno de los viajes del maestro francés a Italia. Entre 1853, 1857 y 1874 visita Venecia, Florencia y Roma. Transcurre seis años copiando y estudiando la composición de Tiziano en La Venus de Urbino y tras el análisis del genio italiano presenta Olympia al Salón de París de 1865, pero es rechazada. Lueven críticas feroces. Califican la obra de horrible y escandalosa. Desde el nacimiento del polémico cuadro de esta mujer nada guapa y demasiado moderna para la época, el padre del impresionismo revoluciona el desnudo femenino. “Manet destruye el perfil erótico de la pintura, antes basada en la dialéctica entre ver y tocar. Su desnudo mira a los ojos. Verlas juntas me provoca una gran sorpresa y confirma lo que se pensaba: siempre se ha creído que su influencia de Manet se basa en Goya y Velázquez, pero Tiziano también fue muy importante en su formación temprana”, declara a EL PAIS, Guy Cogeval, uno de los comisarios y director del Musée d’Orsay de París. Adelanta que han iniciado las negociaciones para llevar Olympia a El Prado.
Manet viaja a España en 1865 y queda maravillado con el uso del negro y la composición de Goya y Velázquez. Realiza una serie de obras que son un homenaje a los maestros españoles como Lola de Valencia y Le Lifre, colgados en la sala Una España muy híbrida. “El viaje a España no fue nada agradable, se lamentaba de la comida y de otras cosas, pero fue muy motivado para conocer los maestros españoles. Cabe recordar que antes de visitar El Prado había realizado la mitad de su obra. Através de sus visitas a el Louvre conocía la pintura española antes de trasladarse a la Península.Goya y Velázquez le parecen los más modernos y mejores, pero esto no hace desparecer la escuela italiana, que es mucho más importante en el inicio de su formación”, comenta Cogeval.
Manet, retorno a Venecia indaga la influencia de los pintores del renacimiento italiano y veneciano tales como Rafaello, Tiziano, Tintoretto, Lotto en en la formación temprana del padre del impresionismo y al mismo tiempo escribe un nuevo capítulo en la historia del arte. La idea rondaba desde hace algún tiempo en la cabeza de la directora de la Fundación de Museos Cívicos de Venecia, Gabriella Belli. “Venecia agrupó gran parte de la cuna Renacimiento pictórico en Italia, tales como Giorgione, Tiziano, Veronese, todos muy ligados a la escuela veneciana. Era necesario contar Manet con una mirada italiana porque falta en su historiografía crítica. Los franceses han valorizado escasamente la memoria del arte italiano en la obra de Manet porque han querido demostrar que son los grandes en siglo XIX. No es así. Es difícil convertirse en moderno sin pensar en el Renacimiento italiano”, comenta Belli a esta periodista en la sala Manet, pintor de la sociedad, delante de otra obra maestra, Sur la plage (Manet, 1873).
Cuando Manet es ya un pintor de fama consagrada y se acerca a la visión moderna del París de finales del siglo XIX, en su pintura aparecen algunos recuerdos muy venecianos. Eso es evidenciado en la sala Entre música y teatro donde cuelgan El Balcón de Manet junto a Dos damasde Vittore Carpaccio. “En ambos casos, la pintura está fuera, no se sabe qué ven realmente las protagonistas de Manet y de Carpaccio, las cuales aparecen suspendidas, en una atmósfera silenciosa, muy interior. No es pintura narrativa, la composición es rigurosa”, continúa Belli. Se detiene delante de El baile de máscaras de Manet, expuesto al lado de otra obra emblemática, Il Ridotto di Palazzo Dandolo a San Moisé de Francesco Guardi. El baile de máscaras también fue rechazado para participar en el Salón de París; corrió el mismo destino de Olympia yDesayuno sobre la hierba, fueron considerados demasiado contemporáneos para el Salón. Esto lo hacía un artista triste, no obstante lo intentaba cada año”. En el atardecer de su carrera dejaVeduta de Venecia, (1874) que cierra la exposición. El pequeño cuadro evidencia la evolución creativa cuando decide dedicarse a la luz y a los sujetos en movimiento. Y aunque no logra participar en ninguna de los ocho muestras de los impresionistas, tras su prematura muerte a los 51 años, Manet, era ya el padre de una corriente artística que cambió el rumbo de la pintura.
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