sábado, 12 de diciembre de 2009
viernes, 11 de diciembre de 2009
El lenguaje mudo
Y, sea como fuere, esto sucede, una y otra y otra vez: la felicidad íntima de coincidir en Lorrie Moore, en Julio Ramón Ribeyro, en Rohinton Mistry, en Scott Fitzgerald, en los siete pilares y en toda su sabiduría y entender -una y otra y otra vez- que todos esos libros no son una lista arbitraria de amores y rechazos, una demostración de habilidades, la insidiosa bruma de un prejuicio, sino la contraseña que permite reconocer a otro habitante de una patria terca en la que, de todos modos, nunca ha vivido mucha gente. Y quizás, piensa la mujer, por eso importa. Porque los libros son una forma de decir no me confundan. Esta soy yo. En estas cosas creo. Esta es mi patria
Ler todo o artigo El lenguaje mudo aqui
Fonte El País
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Fonte El País
jueves, 10 de diciembre de 2009
Biblioteca de Autor
A edição de livros escolhidos por escritores/autores começa a ter espaço no nosso mercado livreiro. A Presença publicou a selecção de contos fantásticos feita por Jorge Luís Borges, a D. Quixote editou a colecção Biblioteca António Lobo Antunes e a nova colecção da Tinta da China, de literatura de humor, é composta por clássicos sugeridos por Ricardo Araújo Pereira.
Nos livros escolhidos por Jorge Luís Borges encontramos escritores da literatura fantástica, sobrenatural e de terror, como Gustav Meyrink, Giovanni Papini, Henry James, Arthur Machen, Edgar Allan Poe, Rudyard Kipling, entre outros. Esta colecção, designada por Biblioteca de Babel, foi idealizada por Franco Maria Ricci, editor com especial interesse pela criação de edições de luxo. Borges recebeu Ricci numa biblioteca e disse «este é o centro do Labirinto e eu sou o Minotauro que espera a chegada de Teseu, para me matar ou para me salvar». Criada em 1970 os livros que compõem esta biblioteca são pequenos, pouco volumosos, impressos em papel especial.
O Coração das Trevas, de Joseph Conrad, A Letra Encarnada, de Nathaniel Hawthorne, e Ilusões Perdidas, de Honoré de Balzac, fazem parte da Biblioteca António Lobo Antunes. O objectivo desta colecção é colocar ao alcance do público, a preços acessíveis, grandes livros de todos os tempos. Dos gregos aos latinos até à literatura contemporânea, são livros escolhidos por Lobo Antunes, publicados há pelo menos 70 anos, para os quais gostaria de cativar leitores, porque são bons/excelentes livros.
Os primeiros títulos da colecção de humor são "Os Cadernos de Pickwick" de Dickens, "Jacques, o Fatalista", de Diderot, e uma antologia de textos de Robert Benchley. Escolhas em que , segundo Ricardo Araújo Pereira, «Um inglês, um francês e um americano entram numa colecção. E diz o inglês...». Para descobrir, basta ler.
Fonte Joana Alarcão in Blog O Cachimbo de Magritte
Nos livros escolhidos por Jorge Luís Borges encontramos escritores da literatura fantástica, sobrenatural e de terror, como Gustav Meyrink, Giovanni Papini, Henry James, Arthur Machen, Edgar Allan Poe, Rudyard Kipling, entre outros. Esta colecção, designada por Biblioteca de Babel, foi idealizada por Franco Maria Ricci, editor com especial interesse pela criação de edições de luxo. Borges recebeu Ricci numa biblioteca e disse «este é o centro do Labirinto e eu sou o Minotauro que espera a chegada de Teseu, para me matar ou para me salvar». Criada em 1970 os livros que compõem esta biblioteca são pequenos, pouco volumosos, impressos em papel especial.
O Coração das Trevas, de Joseph Conrad, A Letra Encarnada, de Nathaniel Hawthorne, e Ilusões Perdidas, de Honoré de Balzac, fazem parte da Biblioteca António Lobo Antunes. O objectivo desta colecção é colocar ao alcance do público, a preços acessíveis, grandes livros de todos os tempos. Dos gregos aos latinos até à literatura contemporânea, são livros escolhidos por Lobo Antunes, publicados há pelo menos 70 anos, para os quais gostaria de cativar leitores, porque são bons/excelentes livros.
Os primeiros títulos da colecção de humor são "Os Cadernos de Pickwick" de Dickens, "Jacques, o Fatalista", de Diderot, e uma antologia de textos de Robert Benchley. Escolhas em que , segundo Ricardo Araújo Pereira, «Um inglês, um francês e um americano entram numa colecção. E diz o inglês...». Para descobrir, basta ler.
Fonte Joana Alarcão in Blog O Cachimbo de Magritte
miércoles, 9 de diciembre de 2009
A música de protesto e as "boas causas"
Amanha, dia 10 de dezembro, haverá uma defesa a sua tese de mestrado na Universidade de Lisboa em que a "cançao de protesto", hoje vestida de "música por uma boa causa" sera objeto de análise dentro do contexto ibérico (Portugal e Espanha).Em pauta a poética e uma historiografia deste fenomeno em meados do seculo XX. A defesa será feita por Ana Sofia Henriques , que teve como orientadora a Profa Fatima Morna.Imperdível!
Identidade Nacional
La identidad nacional prende fuego
ANDREA RIZZI
Mientras España espera la fundamental sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut catalán, al otro lado de los Pirineos, en Francia, arde desde hace un mes un profundo y ambiguo debate público alrededor de la identidad nacional francesa impulsado por el Gobierno de Nicolas Sarkozy. Un poco más allá, Suiza decidió el 29 de noviembre en un referéndum prohibir la construcción de minaretes. En Italia, miembros de la coalición gubernamental proponen incluir en la bandera nacional el crucifijo, cuya presencia en sus aulas y en las españolas es causa de otra agria polémica.
....
"La premisa necesaria es que, más allá de cualquier iniciativa gubernamental, este debate subyace ya a nuestras sociedades. Hay en ellas un claro temor, no digo a perder, pero sin duda a que se transformen las identidades nacionales", argumenta Anthony Smith, profesor emérito de la London School of Economics y referente internacional en materia de estudios sobre nacionalismos. "La coincidencia de grandes flujos migratorios de personas que no manifiestan deseo de integrarse y tiempos de grave crisis económica fomenta ese temor", dice Smith, en conversación telefónica desde Londres. Recesiones y depresiones son incubadoras de virus sociales preocupantes.
"Dada esa premisa, el intento de definir la identidad nacional a través de un debate público impulsado por un Gobierno es sin duda una operación delicadísima y en cierto sentido peligrosa", prosigue el profesor. "Por un lado, creo que no podrá sacar ninguna conclusión firme y certera. Por el otro, podría ampliar distancias entre grupos. Pero yo rechazo el chantaje moral según el cual una iniciativa como esa es sinónimo de ambición nacionalista camuflada, o de anhelo de exclusión disfrazado. Es legítimo intentar definir quiénes somos, cuál es nuestro pasado y cuáles son nuestros valores admirables, y pensar que esto sea útil para fundar un futuro mejor", concluye Smith.
"La definición de la identidad es naturalmente un proceso de exclusión", da por descontado Giovanni Sartori, politólogo y Premio Príncipe de Asturias, desde Italia. "Sin embargo, la identidad nacional es un elemento irrenunciable, y dejar que se pierda sería un grave error. Las sociedades no pueden funcionar sin tejidos conectivos claros y sólidos. Sin ella, los ciudadanos, las personas, tenderíamos a ser átomos desligados, dando un paso atrás en una dimensión fundamental de nuestras vidas". Unus homo, nullus homo, se decía en la Roma antigua. Un hombre solo no es un hombre. Una sociedad atomizada es una colectividad ineficiente y triste.
"Desafortunadamente, las democracias occidentales han quedado reducidas a la espera: afrontan los problemas cuando ya han estallado entre sus manos", prosigue Sartori. "Ahora, si queremos resolver la cuestión de la integración de comunidades aisladas en el seno de nuestras sociedades, no hay otra alternativa que reflexionar sobre cuáles son los valores ético-políticos sobre los que queremos cimentar esa integración".
Nicolas Sarkozy está convencido de ello y argumentó ayer sus motivos en un artículo publicado por el diario Le Monde.
"En lugar de vilipendiar a los suizos porque su respuesta [en el referéndum sobre minaretes] no nos gusta, deberíamos interrogarnos sobre lo que ella indica", escribió el presidente. "Los pueblos de Europa son acogedores y tolerantes, pero no quieren que su marco de vida y forma de pensar sean desnaturalizados. La sensación de pérdida de la identidad puede ser causa de sufrimiento. La mundialización contribuye a avivar ese sentimiento. Ésta quiebra la identidad y crea una necesitad de anclaje. A ese deseo de pertenencia se puede responder con la tribu o con la nación. La identidad nacional es el antídoto al tribalismo y al comunitarismo. Tenemos que hablar de esa amenaza que muchos creen que acecha nuestras identidades, para evitar que, por renegarla, termine alimentando un terrible rencor".
Se trata sin duda de una cuestión de esta época. El historiador español Juan Pablo Fusi cristaliza su trascendencia con una idea esclarecedora: "Los Estados-nación en los que vivimos han sido un instrumento excelente para resolver la cuestión de los derechos y libertades de los individuos, de su igualdad ante la ley. Pero la cuestión de los derechos de los colectivos, de las minorías étnicas, religiosas y lingüísticas queda irresuelta. Éste es un tema ineludible, que debe estudiarse. Un tema de filosofía moral. Cuando entra en ello la política, por supuesto despierta preocupación. Pero sólo podemos apelar a un debate riguroso, marcado por la prudencia cívica", explica Fusi, que es profesor de la Universidad Complutense de Madrid.
Con distintos matices, por tanto, los tres intelectuales consultados alertan de los peligros de la irrupción de la política en materia de identidad nacional en tiempos de crisis económica, pero conceden su legitimidad moral y hasta utilidad social. Hay otros, sin embargo, que aborrecen esa irrupción. Es interesante recuperar dos intervenciones provocadas por el debate francés, que resumen bien posiciones comunes y que tienen una vez más un valor que supera las fronteras francesas.
La primera es de Michel Serres, miembro de la Academia de Francia, quien ha titulado lacónicamente Error un comentario suyo al asunto publicado en el diario Libération. "Confundir identidad y pertenencia es un error de lógica. O uno dice A es A, yo soy yo, y entonces hablamos de identidad; o uno dice A pertenece a un determinado grupo, y entonces hablamos de pertenencia. Este error lleva a decir tonterías. Y, además, a un crimen político: el racismo. Decir de alguien que es negro, judío, etcétera, es una frase racista porque confunde la pertenencia con la identidad. Reducir alguien a una sola de sus pertenencias puede condenarle a la persecución. ¿Entonces quién soy yo? Yo soy yo. Yo soy la suma de todas mis pertenencias, incluidas aquellas que no conoceré hasta mi muerte, porque todo progreso consiste en entrar en un nuevo grupo. Identidad nacional: error y delito".
Serres plasma a través de la reflexión lexical el gran temor de fondo. Que la definición de la identidad nacional, por muy incluyente y bienintencionada que sea, cristalice en una división irrecuperable entre el "nosotros" y el "ellos"; que deslice la idea de que "ellos" -léase los inmigrantes- constituyen un factor de "corrupción" de valores previos. Que plante la semilla para futuros actos criminales.
Anthony Smith admite esos riesgos, pero rechaza que sean inevitables y observa que pese a lo inflamable de los tiempos, de momento los impulsos nacionalistas o discriminatorios han sido bastante limitados y puntuales en Europa. Cabe recordar, además del referéndum suizo, las protestas en Reino Unido contra la asignación de empleos a trabajadores extranjeros y ciertas equívocas políticas sobre inmigración clandestina y control de la minoría gitana en Italia.
Montserrat Guibernau, profesora del Queen Mary College de la Universidad de Londres, incide en que "definirse a uno mismo no significa distanciarse, ni mucho menos faltar de respeto a la diversidad". Guibernau, experta en la materia, cree que la búsqueda de un denominador común puede resultar un proceso aglutinador.
Hay, finalmente, quienes rechazan el debate en otro plano de reflexión. La posición expresada por el filósofo Bernard-Henry Levy representa bien ese orden de pensamiento.
"La paradoja es fenomenal. Por un lado, se nos habla de una identidad francesa en peligro.
Al mismo tiempo, mientras esta gente divierte a la galería con su debate lamentable, hay una identidad que está de verdad en peligro: la europea. Hay que elegir. Si consentimos la diversión nacionalista, renunciamos a ese nuevo sujeto político que es la construcción europea. No se pueden hacer ambas cosas a la vez. Lanzar el inútil debate sobre una identidad que todos sabemos que no va peor hoy que hace 10, 20 o 30 años; y alimentar, impulsar el otro debate, que sí es vital y que vierte sobre una Europa que sabe cada vez menos lo que es. No hay aquí 36 maneras de encarar el futuro: hay dos, y se excluyen la una a la otra. La nostalgia de un nacionalismo basado en el oficio de las retóricas populistas y rancias, o la audacia de una Europa de futuro: ésa es la elección".
"Si te miras bien, verás que te pareces a aquella enferma que no puede hallar descanso en la cama, que con sus vueltas intenta calmar el dolor". La metáfora parece dirigida a la Europa actual. Pero su autor es Dante Alighieri, que así se dirigió a Florencia en el sexto canto del Purgatorio para liquidar en tres versos la frenética pero miope actividad política de su ciudad en el siglo XIII, incapaz de componer intereses o acortar distancias entre las facciones y bandos que la desintegraban.
¿Qué es el debate sobre identidad nacional? ¿Una cura o un espasmo más del enfermo?
Fuente El Pais
PS: Sou do tempo que se dizia:"Em Roma seja como os romanos". Alguns diriam que há conservadorismo e eu pergunto " E por que nao??"
ANDREA RIZZI
Mientras España espera la fundamental sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut catalán, al otro lado de los Pirineos, en Francia, arde desde hace un mes un profundo y ambiguo debate público alrededor de la identidad nacional francesa impulsado por el Gobierno de Nicolas Sarkozy. Un poco más allá, Suiza decidió el 29 de noviembre en un referéndum prohibir la construcción de minaretes. En Italia, miembros de la coalición gubernamental proponen incluir en la bandera nacional el crucifijo, cuya presencia en sus aulas y en las españolas es causa de otra agria polémica.
....
"La premisa necesaria es que, más allá de cualquier iniciativa gubernamental, este debate subyace ya a nuestras sociedades. Hay en ellas un claro temor, no digo a perder, pero sin duda a que se transformen las identidades nacionales", argumenta Anthony Smith, profesor emérito de la London School of Economics y referente internacional en materia de estudios sobre nacionalismos. "La coincidencia de grandes flujos migratorios de personas que no manifiestan deseo de integrarse y tiempos de grave crisis económica fomenta ese temor", dice Smith, en conversación telefónica desde Londres. Recesiones y depresiones son incubadoras de virus sociales preocupantes.
"Dada esa premisa, el intento de definir la identidad nacional a través de un debate público impulsado por un Gobierno es sin duda una operación delicadísima y en cierto sentido peligrosa", prosigue el profesor. "Por un lado, creo que no podrá sacar ninguna conclusión firme y certera. Por el otro, podría ampliar distancias entre grupos. Pero yo rechazo el chantaje moral según el cual una iniciativa como esa es sinónimo de ambición nacionalista camuflada, o de anhelo de exclusión disfrazado. Es legítimo intentar definir quiénes somos, cuál es nuestro pasado y cuáles son nuestros valores admirables, y pensar que esto sea útil para fundar un futuro mejor", concluye Smith.
"La definición de la identidad es naturalmente un proceso de exclusión", da por descontado Giovanni Sartori, politólogo y Premio Príncipe de Asturias, desde Italia. "Sin embargo, la identidad nacional es un elemento irrenunciable, y dejar que se pierda sería un grave error. Las sociedades no pueden funcionar sin tejidos conectivos claros y sólidos. Sin ella, los ciudadanos, las personas, tenderíamos a ser átomos desligados, dando un paso atrás en una dimensión fundamental de nuestras vidas". Unus homo, nullus homo, se decía en la Roma antigua. Un hombre solo no es un hombre. Una sociedad atomizada es una colectividad ineficiente y triste.
"Desafortunadamente, las democracias occidentales han quedado reducidas a la espera: afrontan los problemas cuando ya han estallado entre sus manos", prosigue Sartori. "Ahora, si queremos resolver la cuestión de la integración de comunidades aisladas en el seno de nuestras sociedades, no hay otra alternativa que reflexionar sobre cuáles son los valores ético-políticos sobre los que queremos cimentar esa integración".
Nicolas Sarkozy está convencido de ello y argumentó ayer sus motivos en un artículo publicado por el diario Le Monde.
"En lugar de vilipendiar a los suizos porque su respuesta [en el referéndum sobre minaretes] no nos gusta, deberíamos interrogarnos sobre lo que ella indica", escribió el presidente. "Los pueblos de Europa son acogedores y tolerantes, pero no quieren que su marco de vida y forma de pensar sean desnaturalizados. La sensación de pérdida de la identidad puede ser causa de sufrimiento. La mundialización contribuye a avivar ese sentimiento. Ésta quiebra la identidad y crea una necesitad de anclaje. A ese deseo de pertenencia se puede responder con la tribu o con la nación. La identidad nacional es el antídoto al tribalismo y al comunitarismo. Tenemos que hablar de esa amenaza que muchos creen que acecha nuestras identidades, para evitar que, por renegarla, termine alimentando un terrible rencor".
Se trata sin duda de una cuestión de esta época. El historiador español Juan Pablo Fusi cristaliza su trascendencia con una idea esclarecedora: "Los Estados-nación en los que vivimos han sido un instrumento excelente para resolver la cuestión de los derechos y libertades de los individuos, de su igualdad ante la ley. Pero la cuestión de los derechos de los colectivos, de las minorías étnicas, religiosas y lingüísticas queda irresuelta. Éste es un tema ineludible, que debe estudiarse. Un tema de filosofía moral. Cuando entra en ello la política, por supuesto despierta preocupación. Pero sólo podemos apelar a un debate riguroso, marcado por la prudencia cívica", explica Fusi, que es profesor de la Universidad Complutense de Madrid.
Con distintos matices, por tanto, los tres intelectuales consultados alertan de los peligros de la irrupción de la política en materia de identidad nacional en tiempos de crisis económica, pero conceden su legitimidad moral y hasta utilidad social. Hay otros, sin embargo, que aborrecen esa irrupción. Es interesante recuperar dos intervenciones provocadas por el debate francés, que resumen bien posiciones comunes y que tienen una vez más un valor que supera las fronteras francesas.
La primera es de Michel Serres, miembro de la Academia de Francia, quien ha titulado lacónicamente Error un comentario suyo al asunto publicado en el diario Libération. "Confundir identidad y pertenencia es un error de lógica. O uno dice A es A, yo soy yo, y entonces hablamos de identidad; o uno dice A pertenece a un determinado grupo, y entonces hablamos de pertenencia. Este error lleva a decir tonterías. Y, además, a un crimen político: el racismo. Decir de alguien que es negro, judío, etcétera, es una frase racista porque confunde la pertenencia con la identidad. Reducir alguien a una sola de sus pertenencias puede condenarle a la persecución. ¿Entonces quién soy yo? Yo soy yo. Yo soy la suma de todas mis pertenencias, incluidas aquellas que no conoceré hasta mi muerte, porque todo progreso consiste en entrar en un nuevo grupo. Identidad nacional: error y delito".
Serres plasma a través de la reflexión lexical el gran temor de fondo. Que la definición de la identidad nacional, por muy incluyente y bienintencionada que sea, cristalice en una división irrecuperable entre el "nosotros" y el "ellos"; que deslice la idea de que "ellos" -léase los inmigrantes- constituyen un factor de "corrupción" de valores previos. Que plante la semilla para futuros actos criminales.
Anthony Smith admite esos riesgos, pero rechaza que sean inevitables y observa que pese a lo inflamable de los tiempos, de momento los impulsos nacionalistas o discriminatorios han sido bastante limitados y puntuales en Europa. Cabe recordar, además del referéndum suizo, las protestas en Reino Unido contra la asignación de empleos a trabajadores extranjeros y ciertas equívocas políticas sobre inmigración clandestina y control de la minoría gitana en Italia.
Montserrat Guibernau, profesora del Queen Mary College de la Universidad de Londres, incide en que "definirse a uno mismo no significa distanciarse, ni mucho menos faltar de respeto a la diversidad". Guibernau, experta en la materia, cree que la búsqueda de un denominador común puede resultar un proceso aglutinador.
Hay, finalmente, quienes rechazan el debate en otro plano de reflexión. La posición expresada por el filósofo Bernard-Henry Levy representa bien ese orden de pensamiento.
"La paradoja es fenomenal. Por un lado, se nos habla de una identidad francesa en peligro.
Al mismo tiempo, mientras esta gente divierte a la galería con su debate lamentable, hay una identidad que está de verdad en peligro: la europea. Hay que elegir. Si consentimos la diversión nacionalista, renunciamos a ese nuevo sujeto político que es la construcción europea. No se pueden hacer ambas cosas a la vez. Lanzar el inútil debate sobre una identidad que todos sabemos que no va peor hoy que hace 10, 20 o 30 años; y alimentar, impulsar el otro debate, que sí es vital y que vierte sobre una Europa que sabe cada vez menos lo que es. No hay aquí 36 maneras de encarar el futuro: hay dos, y se excluyen la una a la otra. La nostalgia de un nacionalismo basado en el oficio de las retóricas populistas y rancias, o la audacia de una Europa de futuro: ésa es la elección".
"Si te miras bien, verás que te pareces a aquella enferma que no puede hallar descanso en la cama, que con sus vueltas intenta calmar el dolor". La metáfora parece dirigida a la Europa actual. Pero su autor es Dante Alighieri, que así se dirigió a Florencia en el sexto canto del Purgatorio para liquidar en tres versos la frenética pero miope actividad política de su ciudad en el siglo XIII, incapaz de componer intereses o acortar distancias entre las facciones y bandos que la desintegraban.
¿Qué es el debate sobre identidad nacional? ¿Una cura o un espasmo más del enfermo?
Fuente El Pais
PS: Sou do tempo que se dizia:"Em Roma seja como os romanos". Alguns diriam que há conservadorismo e eu pergunto " E por que nao??"
domingo, 6 de diciembre de 2009
Natal em Lisboa com o Menino Jesus

A ideia surgiu em Espanha há três anos e agora está a ganhar adeptos em Portugal. Este Natal, milhares de estandartes com a imagem do Menino Jesus estão pendurados nas varandas e janelas dos portugueses para "reavivar" o espírito natalício. A iniciativa é de um grupo de famílias cristãs, que está a dinamizar a venda dos símbolos nalgumas cidades do País.
Fonte LISBOA S.O.S , via DN
Como nao confundir responsabilidades e nao comprar"gato por lebre" ou ainda a venda de "ouro de tolo"
O cônsul-geral do Brasil em Lisboa, Renan Paes Barreto, admitiu ao DN que de Outubro para cá as resposta às solicitações dos imigrantes têm sido menos céleres. Porque o Brasil lançou nessa altura um novo sistema em rede a nível internacional muito sofisticado ao qual os funcionários ainda se estão a adaptar num período em que naturalmente há mais pedidos de renovação de passaportes, porque é época de Natal e Fim de Ano. No entanto, garante que até sábado o consulado tem trabalhado para dar resposta "às acumulações". Só que diz que "neste momento temos mil atendimentos por dia em Lisboa". E o consulado tem 44 funcionários. Renan Barreto admite que se vendem lugares na fila fora do consulado. "Como nos noutros lugares", refere. Mas garante que já estão a preparar um folheto informativo "para alertar as pessoas para não se deixarem levar por facilidades"
Fonte Diario de Noticias
Fonte Diario de Noticias
Abitare!


Objetos raros de arte e desejo
Em retrospectiva, Sawaya & Moroni mostra que a não repetição é a filosofia do trabalho da empresa
William Sawaya Design arte. Muito antes de a expressão ganhar as páginas das revistas especializadas, William Sawaya e Paolo Moroni já se exercitavam com desenvoltura pelas águas turbulentas da produção de objetos únicos. Ou raros, para se dizer o mínimo. Subvertendo a ideia da produção em série, suas coleções sempre se esmeraram por representar, antes de tudo, um instantâneo da vida de seus criadores.
Como não poderia deixar de ser, a Era das Linguagens, mostra apresentada na última edição da Abitare il Tempo, em Verona, reunindo em retrospectiva 25 anos da Sawaya & Moroni - fundada e mantida pela dupla em Milão -, é o retrato acabado de uma empresa que faz da não repetição sua dinâmica de atuação. E da complexidade, um poderoso estímulo.
"Eles não seguem tendências; eles a preveem de forma pontual, com sensibilidade aguda", argumenta a crítica de design e fiel admiradora Cristina Morozzi. Dotados de características únicas, cada móvel, cada objeto editado pela Sawaya & Moroni parece apontar para uma direção diferente. Parece ter sua própria história para contar.
Com cenografia assinada pelo próprio William Sawaya, a mostra na Abitare optou por tratar cada peça como personagem central, enfatizando suas diferenças de escala, formas e técnicas de produção - todos muito diferentes uns dos outros. Todos com muito pouco a compartilhar, afora a particularidade de possuírem identidade própria.
"Poucas empresas são capazes de expressar a riqueza material de sua época como a Sawaya. Com espantosa coerência, seus produtos são como fragmentos. Partes de uma época fragmentada como a nossa", observa o crítico Vani Pasca no catálogo da mostra, sinalizando a ausência de analogias a guiar o percurso do visitante na mostra.
Surpreendente também é o fato de uma coleção tão diversificada ter sido produzida em tão curto período de tempo. "Eles sempre transitaram por um terreno híbrido, uma interface entre arquitetura, arte e design que só agora passou a adquirir reconhecimento internacional", afirma Pasca.
Pioneira em convocar arquitetos para se aventurarem no campo do design, a Sawaya é uma das raras companhias capazes de reunir em catálogo peças assinadas por nomes do porte de um Michael Graves ou de uma Zaha Hadid. Daniel Libeskind, por exemplo, é a estrela da coleção 2009, com a Piazza, um conjunto de chá e café de prata, que transmuta bules e xícaras em torres e edifícios.
"A maioria das empresas teme a intervenção de arquitetos nas suas linhas, alegando a complexidade envolvida em seus projetos, mas esse não é o nosso caso", diz Moroni, sempre às voltas com processos tecnológicos capazes de fornecer a infraestrutura necessária à produção de objetos, via de regra, complexos. E, à primeira vista, impossíveis.
Também arquiteto, Sawaya, por sua vez, procura lidar de forma respeitosa com as técnicas artesanais, fazendo-as coexistirem de forma saudável com inovações industriais. Não nega a exclusividade e os altos preços envolvidos nas criações da empresa - um sofá desenhado pela iraquiana Zaha Hadid para a marca pode chegar aos 200 mil. Mas ainda assim acredita no poder transformador do design.
Como exemplo, cita um de seus projetos preferidos, a Bella Rifatta, uma cadeira de plástico reciclado. "O design conferiu à matéria-prima uma maior dignidade estética, liberando a reciclagem de sua conotação habitual. É uma forma de mostrar que beleza também pode ser combinada com ética", afirma. (marcelo.lima.antena@estadao.com.br).
Fonte Estadao
Da licença, "seu" Tony Belloto
Num mundo em que o Twitter causa grande alvoroço, todos conectados, sabendo uns dos outros o que fazem, onde estão, o que vestem, o que comem, o que falam e o que pensam – no caso dos que pensam, evidentemente –, soa estranho dizer que ainda há gente, hoje em dia, que prefere se isolar.
Numa sociedade em que o celular nos transforma a todos em zumbis tagarelando em monólogo pelas ruas – é só impressão, não estamos sozinhos, nunca mais estaremos sozinhos! – e o Big Brother e centenas de outros programas – essas desgraças da modernidade conhecidas genericamente por “reality shows” – se especializam em devassar, penetrar, devastar e tornar públicas e banais todas as formas possíveis de privacidade, parece insano afirmar que existem pessoas que preservam sua intimidade.
Num momento em que homens, mulheres, crianças e cachorros fazem qualquer negócio e pagam qualquer preço para aparecer por aparecer, e rezam por uma oportunidade de se tornar celebridades – seja lá o que isso for –, é uma loucura imaginar que há alguns poucos idiossincráticos que detestam aparecer. Dois desses seres em extinção social são – não por acaso – os nossos dois maiores escritores vivos.
Refiro-me a Rubem Fonseca e Dalton Trevisan, um mineiro carioca por adoção, outro paranaense, ambos com 84 anos. Destes homens você não verá fotos na imprensa, salvo raríssimas exceções. De Dalton, uma ou outra imagem roubada enquanto caminha desavisado pela sua Curitiba mítica, de óculos e boné. Não é à toa que lhe apelidaram, roubando o título de seu livro antológico, o Vampiro de Curitiba. De Rubem, no máximo, uma pose para a capa da revista Bravo – clicada por seu próprio filho – em que ele parece nos perscrutar com seu olhar arguto e irônico de escritor.
Rubem, solvitur ambulando, é o autor do conto A Arte de Andar nas Ruas do Rio de Janeiro. Destes homens você não ouvirá ou lerá entrevistas, blábláblá, papo furado ou opiniões sobre isso ou aquilo. Se estiver com sorte talvez você os veja passando furtivamente por uma rua do Rio ou de Curitiba. Estes homens escrevem – e como escrevem! – e sabem que todo tempo e solidão do mundo são insuficientes para um escritor. Sabem também que o que têm a dizer está escrito nos livros.
O poeta Ezra Pound dizia que os artistas são as antenas da raça. Sorte nossa que estas duas anteninhas não param de caminhar por suas cidades, em silêncio, bloquinho de papel e caneta à mão, em busca das palavras que nos iluminem o caminho mesmo quando estivermos desatentos, falando ao celular.
Já citei aqui outro dia o novo livro de Rubem Fonseca, O Seminarista, recomendo agora a leitura do novo do Dalton Trevisan, Violetas e Pavões. Estes dois octogenários escrevem com a energia de adolescentes.
Por Tony Bellotto
Numa sociedade em que o celular nos transforma a todos em zumbis tagarelando em monólogo pelas ruas – é só impressão, não estamos sozinhos, nunca mais estaremos sozinhos! – e o Big Brother e centenas de outros programas – essas desgraças da modernidade conhecidas genericamente por “reality shows” – se especializam em devassar, penetrar, devastar e tornar públicas e banais todas as formas possíveis de privacidade, parece insano afirmar que existem pessoas que preservam sua intimidade.
Num momento em que homens, mulheres, crianças e cachorros fazem qualquer negócio e pagam qualquer preço para aparecer por aparecer, e rezam por uma oportunidade de se tornar celebridades – seja lá o que isso for –, é uma loucura imaginar que há alguns poucos idiossincráticos que detestam aparecer. Dois desses seres em extinção social são – não por acaso – os nossos dois maiores escritores vivos.
Refiro-me a Rubem Fonseca e Dalton Trevisan, um mineiro carioca por adoção, outro paranaense, ambos com 84 anos. Destes homens você não verá fotos na imprensa, salvo raríssimas exceções. De Dalton, uma ou outra imagem roubada enquanto caminha desavisado pela sua Curitiba mítica, de óculos e boné. Não é à toa que lhe apelidaram, roubando o título de seu livro antológico, o Vampiro de Curitiba. De Rubem, no máximo, uma pose para a capa da revista Bravo – clicada por seu próprio filho – em que ele parece nos perscrutar com seu olhar arguto e irônico de escritor.
Rubem, solvitur ambulando, é o autor do conto A Arte de Andar nas Ruas do Rio de Janeiro. Destes homens você não ouvirá ou lerá entrevistas, blábláblá, papo furado ou opiniões sobre isso ou aquilo. Se estiver com sorte talvez você os veja passando furtivamente por uma rua do Rio ou de Curitiba. Estes homens escrevem – e como escrevem! – e sabem que todo tempo e solidão do mundo são insuficientes para um escritor. Sabem também que o que têm a dizer está escrito nos livros.
O poeta Ezra Pound dizia que os artistas são as antenas da raça. Sorte nossa que estas duas anteninhas não param de caminhar por suas cidades, em silêncio, bloquinho de papel e caneta à mão, em busca das palavras que nos iluminem o caminho mesmo quando estivermos desatentos, falando ao celular.
Já citei aqui outro dia o novo livro de Rubem Fonseca, O Seminarista, recomendo agora a leitura do novo do Dalton Trevisan, Violetas e Pavões. Estes dois octogenários escrevem com a energia de adolescentes.
Por Tony Bellotto
Prémio Eça de Queiroz
Antiga ministra da Cultura vai regulamentar prémio Eça de Queiroz a atribuir em 2011
Baião, Porto, 05 Dez (Lusa) - A antiga ministra da Cultura, Isabel Pires de Lima, vai regulamentar um prémio de mérito cultural com o nome de Eça de Queiroz, que terá o objectivo de distinguir "diversas expressões culturais", disse hoje à Lusa o presidente da Câmara de Baião.
José Luís Carneiro, que é também membro do Conselho de Administração da Fundação Eça de Queiroz (FEQ), que tem sede em Tormes, Santa Cruz do Douro, no concelho de Baião, adiantou que o prémio será de âmbito nacional, terá periodicidade anual e começará a ser atribuído em 2011.
"Já era tempo de uma figura ímpar, como Eça de Queiroz, ter um prémio com o seu nome, por tudo o que representa na nossa cultura e literatura. É também uma forma de evidenciar o relevo desta instituição que trabalha todos os dias para manter viva a obra queirosiana", disse José Luís Carneiro.
Fonte Lusa
Baião, Porto, 05 Dez (Lusa) - A antiga ministra da Cultura, Isabel Pires de Lima, vai regulamentar um prémio de mérito cultural com o nome de Eça de Queiroz, que terá o objectivo de distinguir "diversas expressões culturais", disse hoje à Lusa o presidente da Câmara de Baião.
José Luís Carneiro, que é também membro do Conselho de Administração da Fundação Eça de Queiroz (FEQ), que tem sede em Tormes, Santa Cruz do Douro, no concelho de Baião, adiantou que o prémio será de âmbito nacional, terá periodicidade anual e começará a ser atribuído em 2011.
"Já era tempo de uma figura ímpar, como Eça de Queiroz, ter um prémio com o seu nome, por tudo o que representa na nossa cultura e literatura. É também uma forma de evidenciar o relevo desta instituição que trabalha todos os dias para manter viva a obra queirosiana", disse José Luís Carneiro.
Fonte Lusa
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