viernes, 7 de agosto de 2009

Alfabetizaçao Solidária: Cinco milhoes de pessoas

AZUL numa cidade VERMELHA e charmosa.

Desde Guatemala recibo de mi amiga Frieda una página del Diario de Centroamerica que me llena de alegria ese dia en Maruecos:

Ciudad de Guatemala, Diario de Centro América, 20 de junio de 1914. p. 9 Azul

... Esta mañana de primavera me he puesto a hojear mi amado viejo libro, un libro primigenio, el que iniciara un movimiento mental que había de tener después tantas triunfantes consecuencias; y lo hojeo como quien relee antiguas cartas de amor, con un cariño melancólico, con una "saudade" conmovida en el recuerdo de mi lejana juventud. Era en Santiago de Chile, a donde yo había llegado, desde la remota Nicaragua, en busca de un ambiente propicio a los estudios y disciplinas intelectuales. A pesar de no haber producido hasta entonces. Chile principalmente, sino hombre de Estado y de jurisprudencia, gramáticos, historiadores, periodistas, y, cuando más, rimadores tradicionales y académicos de directa descendencia peninsular, yo encontré nuevo aire para mis ansiosos vuelos y una juventud llena de deseos de belleza y de nobles entusiasmos.

Cuando publiqué los primeros cuentos y poesías que salían de los cánones usuales, si obtuve el asombro y la censura de los profesores, logré en cambio el cordial aplauso de mis compañeros. ¿Cuál fue le origen de la novedad? El origen de la novedad fue mi reciente conocimiento de autores franceses del Parnaso, pues a la sazón la lucha simbolista apenas comenzaba en Francia y no era conocida en el extranjero y menos en nuestra América. Fue Catulle Mendés mi verdadero iniciador, un Mendés traducido, pues mi francés todavía era precario. Algunos de los cuentos líricos-eróticos, unas cuantas poesías comprendidas en el "Parnase contemporaine", fueron para mí una revelación. Luego vendrán otros anteriores y mayores: Gautier, el Flaubert de "La tentation de St. Antonine", Paul de Saint Victor, que me aportarían una inédita y deslumbrante concepción del estilo. Acostumbrado al eterno clisé español del siglo de oro y a su indecisa poesía moderna, encontré en los franceses que he citado una mina literaria por explotar: la aplicación de su manera de adjetivar, de ciertos modos sintáxicos, de su aristocracia verbal al castellano. Lo demás lo daría el carácter de nuestro idioma y la capacidad individual. Y yo, que me sabía de memoria el "Diccionario de galicismos" de Baralt, comprendí que no sólo el galicismo oportuno, sino ciertas peculiaridades de otros idiomas son utilísimas y de una incomparable eficacia en un apropiado transplante. Así mis conocimientos de inglés, de italiano, de latín, debían servir más tarde al desenvolvimiento de mis propósitos literarios. Mas mi penetración en el mundo del arte verbal francés no había comenzado en tierra chilena. Años atrás en Centro América, en la ciudad de San Salvador y en compañía del buen poeta Francisco Gaviria, mi espíritu adolescente había explorado la inmensa selva de Víctor Hugo y había contemplado su océano divino en donde todo se contiene.

¿Por qué ese título de "Azul"? No conocía aún la frase huguesca: "l´Art c´ est l´azur", aunque si la estrofa musical de "Les chatiments":

Adieu, patrie,

L´onde est en furie

¡Adieu, patrie !

¡Azur !

Mas el azul es para mí el color del ensueño, el color del arte, un color helénico y homérico, color oceánico y firmamental, el "coeruleum" que en Plinio es el color simple que semeja al de los cielos y al zafiro. Y Ovidio había cantado:

Respice vindielbus pacatum vir bus orbem

Que latam Nereus coerulum ambit humunu.

Concentre en ese color célico la floración espiritual de mi primavera artística. Ese primer libro -pues apenas puede contar el volumen incompleto versos que apareció en Managua con el título de "Primeras notas",- se componía de un puñado de cuentos y poesías, que podría calificarse de parnasianas. "Azul......" se imprimió en 1888 en Valparaíso, bajo los auspicios del poeta de la Barra y de Eduardo Poirier, pues el Mecenas a quien fuera dedicado por insinuaciones del primero de estos amigos, ni siquiera acusó recibo del primer ejemplar que le remitiera.

Rubén Darío

Sançoes comerciais

Leio no El País, hoje, artigo de Jorge Castañeda e ressalto o tema das sançoes comerciais como assunto que merece de fato maior debate haja visto ter sido sempre considerado uma açao que penaliza mais ao povo que aos mandatários de "adonde sea".